Esas adorables personas pequeñas

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…Y esas descerebradas personas grandes, debo añadir. Verán. Me encantan esas personas pequeñas que llamamos niños. Esté donde esté, si hay algún peque cerca de mí, o simplemente si pasa a mi lado, es imposible que no haga algún gesto, algún ademán, que intente arrancarle una sonrisa o una mueca de complicidad. Imposible. Lo he dicho muchas veces y espero seguir diciéndolo hasta el fin de mis días. Cuando alguien juzga o califica mi comportamiento de infantil, cuando alguien me dice que hago cosas de críos o que actúo como uno de ellos –o peor–, me siento elogiado, y si me apuran diría que sobrevalorado.

Como puedo pasarme horas y horas absorto en su mundo, en el que quisiera penetrar más aún, se me ocurrió hacer este vídeo. Vídeos sobre niños hay para aburrir. De niños ya no tanto. Aun así, me descargué un montón de ellos con tal finalidad.

Más allá del hecho de que su vida personal se divulgue públicamente, lo que no sé si yo haría con un hijo mío, al visualizarlos percibí que, sobre los pobres peques, los satisfechos grandes perpetran –sí, perpetran– toda clase de barrabasadas y barbaridades con la única finalidad de exhibirlos –en redes sociales para más inri la mayoría de las veces– y reír las gracias que, se supone, deberían hacernos reír.

Pues no, señores papás (y/o señoras mamás), a mí no me hace ni pizca de gracia ver cómo los asustan a propósito, cómo dejan que –por poner ejemplos de cosas que he visto– su cabeza se quede atrapada entre unos barrotes, cómo se quedan impasibles cámara en mano esperando a grabar el momento en que se caen de bruces, cómo –en definitiva– se divierten sobresaltándoles y gastándoles ‘bromas’ de dudoso gusto. Insisto en que más allá de consideraciones morales acerca de su exhibición pública en redes sociales y similares. De lo contrario no hubiera hecho este vídeo.

En fin, que lo que prometía ser un plácido rato visualizando la inocencia, el candor, la naturalidad o la espontaneidad propia de los peques acabó volviéndose en algo molesto e irritante, y yo haciendo de censor de lo censurable. ¡Pobres peques!

¡Ah! La música es de Beethoven, el segundo movimiento de la Sonata para piano núm. 5 (Primavera). Sus intérpretes, Esther Abrami (violín) e Iyad Sughayer (piano).

¿Escuela o lugar de adoctrinamiento?

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Mi lámpara encendida

La escuela es una institución construida sobre el axioma de que el aprendizaje es el resultado de la enseñanza. Mas todos hemos aprendido la mayor parte de lo que sabemos fuera de la escuela.

Hasta el siglo pasado [el XIX], los niños de padres de clase media se ‘fabricaban’ en casa con la ayuda de preceptores y escuelas privadas. Solo con el advenimiento de la sociedad industrial la producción en masa de la ‘niñez’ comenzó a ser factible y a ponerse al alcance de la multitud. […]

Crecer pasando por la niñez significa estar condenado a un proceso de conflicto humano entre la conciencia de sí y el papel que impone una sociedad que está pasando por su propia edad escolar. […]

La disyunción actual entre una sociedad adulta que pretende ser humanitaria y un ambiente escolar que remeda la realidad no puede seguir imponiéndose.

[…] La escuela es una institución construida sobre el axioma de que el aprendizaje es el resultado de la enseñanza. […] Todos hemos aprendido la mayor parte de lo que sabemos fuera de la escuela. […]

Toda persona aprende a vivir fuera de la escuela. Aprendemos a hablar, pensar, amar, sentir, jugar, blasfemar, politiquear y trabajar sin la interferencia de un profesor. […] A los padres pobres que quieren que sus hijos vayan a la escuela no les preocupa tanto lo que aprendan como el certificado y el dinero que obtendrán. Y los padres de clase media confían sus hijos a un profesor que evita que aprendan aquello que los pobres aprenden en la calle. […] los niños aprenden aquello que sus maestros quieren enseñarles no de estos, sino de sus iguales, de las tiras de cómic [y tablets ahora], de la simple observación al pasar y, sobre todo, del solo hecho de participar en el ritual de la escuela. […]

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Imagen de portada de “La sociedad desescolarizada” (edición de Seix Barral, 1972).

[…] La escuela los instruye acerca de su propia inferioridad mediante el cobrador de impuestos que les hace pagar por ella, mediante el demagogo que les suscita las esperanzas de tenerla, o bien mediante sus niños cuando estos se ven luego enviciados por ella. De modo que a los pobres se les quita su respeto a sí mismos al suscribirse a un credo que concede la salvación solo a través de la escuela. La Iglesia les da al menos la posibilidad de arrepentirse en la hora de su muerte. La escuela les deja con la esperanza (una esperanza falsificada) de que sus nietos la conseguirán. Esta esperanza es, por cierto, otro aprendizaje más que proviene de la escuela; pero no de los profesores.

Los alumnos jamás han atribuido a sus maestros lo que han aprendido. Tanto los brillantes como los lerdos han confiado siempre en la memorización, la lectura y el ingenio para pasar sus exámenes, movidos por el garrote o por la obtención de una carrera ambicionada. Los adultos tienden a crear fantasías románticas sobre su periodo de escuela. Atribuyen retrospectivamente su aprendizaje al maestro cuya paciencia aprendieron a admirar. […]

La escuela, por su naturaleza, tiende a reclamar la totalidad del tiempo y las energías de sus participantes. Esto a su vez hace del profesor un custodio, un predicador y un terapeuta. El maestro funda su autoridad sobre una pretensión diferente en cada uno de estos tres papeles. El profesor-como-custodio actúa como maestro de ceremonias que guía a sus alumnos a lo largo de un ritual dilatado y laberíntico. Es árbitro del cumplimiento de las normas y administra las intrincadas rúbricas de iniciación a la vida. […] Sin hacerse ilusiones acerca de producir ningún saber profundo, somete a sus alumnos a ciertas rutinas básicas. El profesor-como-moralista reemplaza a los padres, a Dios, al Estado. Adoctrina al alumno acerca de lo bueno y lo malo, no solo en la escuela, sino en la sociedad en general. […] El profesor-como-terapeuta se siente autorizado a inmiscuirse en la vida privada de su alumno a fin de ayudarlo a desarrollarse como persona. Cuando esta función la desempeña un custodio y predicador, significa por lo común que persuade al alumno a someterse a una visión de la verdad y de su sentido de lo justo.

[…] Todas las defensas de la libertad individual quedan anuladas en los tratos de un maestro de escuela con su alumno. Cuando el maestro funde en su persona las funciones de juez, ideólogo y médico, el estilo fundamental de la sociedad es pervertido por el proceso mismo que debería preparar para la vida. Un maestro que combine estos tres poderes contribuye mucho más a la deformación del niño que las leyes que dictan su menor edad legal o económica, o que restringen su libertad de reunión o de vivienda.

Los maestros no son en absoluto los únicos en ofrecer servicios terapéuticos. Los psiquiatras, los consejeros vocacionales y laborales, y hasta los abogados, ayudan a sus clientes a decidir, a desarrollar sus personalidades y a aprender. Pero el sentido común le dice al cliente que dichos profesionales deben abstenerse de imponer sus opiniones […]. Los maestros de escuela y los curas son los únicos profesionales que se sienten con derecho para inmiscuirse en los asuntos privados de sus clientes al mismo tiempo que predican a un público obligado. […] Para el niño, el maestro pontifica como pastor, profeta y sacerdote: es al mismo tiempo guía, maestro y administrador de un ritual sagrado. […] Bajo la mirada autoritaria del maestro, varios órdenes de valor se derrumban en uno solo. Las distinciones entre moralidad, legalidad y valor personal se difuminan y eventualmente quedan eliminadas. Se hace sentir cada transgresión como un delito múltiple. […]

La asistencia a clases saca a los niños del mundo cotidiano de la cultura occidental y los sumerge en un ambiente mucho más primitivo, mágico y mortalmente serio. […] se suspende físicamente a los menores durante muchos años sucesivos en las normas de la realidad ordinaria […]. La norma de la asistencia posibilita que el aula sirva de útero mágico, del cual el niño es dado periódicamente a luz al terminar el día escolar y el año escolar, hasta que es lanzado finalmente a la vida adulta. […].

Ivan Illich: “Fenomenología de la escuela”, La sociedad desescolarizada (1971).

Ópera imaginaria. Una maravilla para iniciar a los niños en la ópera.

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Doce conocidas arias de doce famosas óperas –PagliacciRigolettoCarmenLas bodas de FígaroMadama ButterflyLos pescadores de perlasLa flauta mágicaLa CenicientaFaustoLa TraviataLakmé y Tosca– son las que figuran en la película de animación Ópera imaginaria (Opéra imaginaire es su título original), que coordinó el especialista en animación Pascal Roulin para la televisión pública francesa en 1993 y contó con otros once directores más (uno por aria).

En la línea de las películas de Disney Fantasía (1940) y de la italiana de Bruno Bozzetto Allegro Non Troppo (1976), ambas también de animación, el propietario de esta Ópera imaginaria va presentando a los espectadores diversas arias y explicando sus argumentos y personajes. Se consigue así una uniformidad dentro de la diferencia, ya que los doce cortos que recrean los doce fragmentos están realizados con técnicas distintas, como el stop motion o la animación en 3D. Todos ellos muy logrados y perfectamente ensamblados con la música, que cobra más belleza si cabe. Sus cincuenta minutos de duración seguro que les pasarán en un santiamén, como a los niños que la vean (en principio, sus lógicos destinatarios; claro que esto ya no depende de ellos sino de ustedes).

De estos doce fragmentos hemos seleccionado ocho –aquellos de mayor calidad dentro de los disponibles– y los hemos ordenado no como en la película –en ella aparecen tal mencionábamos las óperas al principio– sino en función del año en que se estrenó cada una de las óperas a las que pertenecen.

Comenzamos con “Voi che sapete che cosa è amor” (Qué sabéis vos lo que es el amor), aria de Las bodas de Fígaro (Le nozze di Figaro), ópera bufa en cuatro actos con música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto en italiano de Lorenzo da Ponte que se basa en la comedia teatral de Pierre Augustin Caron de Beaumarchais del mismo título (1874). Mozart compuso la partitura entre 1785 y 1786 y la ópera se estrenó en Viena el 1 de mayo de 1786 bajo la dirección del mismo compositor. La voz que escuchamos es la de la soprano y mezzosoprano belga especializada en repertorio francés, de Mozart y contemporáneo Suzanne Danco (1911-2000).

También de Mozart es “Bald prangt, den Morgen zu verkünden… Du also bist mein Bräutigam” (Pronto, anunciando el mañana… Pues eres mi novio). Esta es de su ópera cómica La flauta mágica (Die Zauberflöte), un cuento de hadas, una historia de amor, llena de símbolos masones, que fue la última ópera que se escenificó en vida del autor. Él mismo la dirigió, en el Freihaus-Theater auf der Wieden de Viena, el 30 de septiembre de 1791, dos meses antes de fallecer. Interpreta la aria Lucia Popp (1939-1993), popular soprano eslovaca que destacó por el clarísimo timbre de su voz, que dominaba como quería y alcanzaba el culmen con la coloratura.

“La donna è mobile” es una aria de la ópera de Giuseppe Verdi Rigoletto, basada en la obra teatral de Victor Hugo Le roi s’amuse (1832), y se estrenó en el teatro La Fenice de Venecia en 1851. Es su intérprete el gran tenor sueco Nicolai Gedda, una de las más voces más versátiles de la historia de la ópera, la belleza de cuyo tono es única.

El “Coro di zingarelle e mattadori” (Coro de gitanillas y toreros) pertenece a La Traviata, la ópera más famosa de Verdi, si bien su estreno –acaecido el 6 de marzo de 1853 en el teatro La Fenice de Venecia– fue un fiasco, terminando la primera representación con burlas y carcajadas del público. A ello no fue ajeno el hecho de que el papel de la protagonista (Violetta) lo encarnara una soprano que ya contaba con 38 años de edad y cuyo sobrepeso hacía poco creíble que alguien así pudiera morir, como ocurre en la ópera, de consunción. Volvió a representarse un año después en el Teatro San Benedetto, también en Venecia, con nuevos arreglos y una soprano mucho más joven y con menos peso. Y llegó el éxito, convirtiéndose en una de las óperas más representadas de la historia y perfecta para iniciarse en su mundo. En esta ocasión escuchamos al coro y orquesta de la Accademia di Santa Cecilia de Roma.

“Avec la garde montante” (Con la nueva guardia) es una aria de la ópera de Georges Bizet Carmen (libreto en francés de Ludovic Halévy y Henri Meilhac), basada en la novela homónima de Prosper Mérimée (1845) y estrenada en el Teatro Nacional de la Opéra-Comique de París en marzo de 1875. La interpreta el coro infantil parisino Les Petits Chanteurs à la Croix de Bois, cuya fundación se remonta a 1907.

Muy hermoso, y muy conocido e interpretado a menudo como pieza suelta en concierto, es el “Dúo de las flores” (“Duo des fleurs” o “Sous le dôme épais”), de la ópera de Léo Delibes Lakmé, cuya acción transcurre en India a finales del siglo XIX durante la época de la conquista colonial inglesa. Lakmé se presentó por primera vez al público en el Teatro Nacional de la Opéra-Comique de París en 1883. Lo escuchamos por las sopranos francesas Mady Mesplé y Danielle Millet.

De Tosca es la aria “E lucevan le stele” (Y las estrellas brillaban), ópera en tres actos, con música de Giacomo Puccini y libreto en italiano de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa que fue estrenada con éxito en Roma el 14 de enero de 1900, en el Teatro Costanzi. El texto de la obra está basado en el drama La Tosca, de Victorien Sardou, presentado en París en 1887. La voz es la del tenor italiano Carlo Bergonzi (1924-2014).

Terminamos con otra aria de Puccini: “Un bel dì vedremo” (Un buen día), de Madama Butterfly, ópera que se estrenó en La Scala de Milán en 1904. Lo interpreta la soprano estadounidense Felicia Weathers.

Que pasen un buen  día. Y pónganles estos vídeos a los niños. Los disfrutarán, seguro.

Noche de brujas

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El Día de Todos los Santos es una fiesta popular del calendario cristiano que se celebra el 1 de noviembre para conmemorar a todos los justos, canonizados o no, que –según la tradición– se hallan el cielo.

Celebrada en Oriente en otros momentos –los sirios durante el tiempo pascual, los bizantinos el domingo después de Pentecostés–, en Roma tiene como origen la dedicación del Panteón por Bonifacio IV (610) a la Virgen y a todos los mártires. Esta fiesta fue propagada por todo Occidente bajo el papado de Gregorio IV (827-844).

La tradición ha ido perdiendo peso a favor de la celebración anglosajona, de origen celta, de Halloween, también conocida como Noche de Brujas o Noche de Difuntos, que se conmemora la noche del 31 de octubre, sobre todo en países anglosajones como Canadá, Estados Unidos, Irlanda o Reino Unido, y, en menor medida –aunque cada vez más– en Argentina, Chile, Colombia, España, México, Perú o el conjunto de Centroamérica.

“Con el nacimiento del consumo masivo en Estados Unidos [Halloween] fue convirtiéndose en una fiesta cada vez más popular, con millonarias ventas de disfraces (…) y de caramelos (…) A partir de los años setenta, Hollywood hizo el resto para transformar Halloween en una fiesta universal y derrotar las representaciones de Don Juan en la noche de Todos los Santos. (…) La versión celta de Todos los Santos sigue avanzando ante la irritación de la Iglesia católica –este año el delegado de Hermandades del Obispado de Cádiz, Juan Enrique Sánchez, la ha calificado de ‘fiesta satánica, que propone monstruos’–. Pero, como escribió Roger Clarke, ‘la literatura de fantasmas ha sido el gran regalo de Inglaterra al mundo”. Halloween forma parte de este antiguo e irresistible relato”. (Guillermo Altares, “Cómo Halloween derrotó a Todos los Santos”, El País, 29 de octubre de 2015).

Hoy, pues, es la Víspera de Todos los Santos, Halloween (contracción de All Hallows’ Eve, Víspera de Todos los Santos), la Noche de Brujas o el Día de Brujas, como prefieran. Y es a las brujas a las que dedicamos esta entrada. Una de ellas protagoniza con el Pato Donald y sus sobrinos el cortometraje de 1952 Trick or Treat. La expresión Trick or Treat debemos traducirla como “travesura o golosina”, no como “truco o trato”, pues con treat lo que los niños piden es un regalo, como unas chucherías o unos caramelos, por ejemplo. Vamos con el particular Halloween, lleno de enredos, del popular personaje de Disney.

La bruxa es un cortometraje producido por La Fiesta P.C. y dirigido por Pedro Solís de once minutos de duración. Se estrenó en 2010 y resultó ganador del Premio Goya a la Mejor película de animación en la edición de 2011. Nos cuenta la historia de una de una brujita que se siente un tanto sola y hace uso de su magia para conseguir el amor de un príncipe encantador recurriendo a una pócima. Cuando la está preparando, se da cuenta de que se le ha acabado uno de los ingredientes principales y… ¿Le saldrán bien las cosas? ¿Conseguirá su propósito? Véanlo. Igual se sorprenden.

The Kingdom of Witches (El reino de las brujas) nos cuenta en poco más de tres minutos cómo es lugar dónde viven las brujas, con quién y cómo se organizan. Creado en 2008, la animación es de Greg Rozeboom y toma como modelo las siluetas del escritor e ilustrador de libros infantiles polaco-británico Jan Pieńkowski. La música es del grupo de dark ambient de Estados Unidos Nox Arcana.

Witches Brew (Pócima de brujas) es obra de la estudiante de la Escuela de Cine de Vancouver Gergana Hristova, que lo elaboró en 2009 a través del programa de Animación Clásica VFS. Una pócima la que trata de elaborar una bruja que no va a salir como ella quería.

Finalizamos con dos secuencias de la película Hocus Pocus –estrenada en 1993 y bautizada como El retorno de las brujas en España y Abracadabra en Latinoamérica– que recogen las canciones I Put a Spell On You y Sarah’s Theme. Dirigida por Kenny Ortega, está ambientada en la época de Halloween y cuenta el retorno de tres brujas a la civilización y cómo unos chicos deben derrotarlas antes de que se conviertan en inmortales. Las brujas son Bette Midler, Sarah Jessica Parker y Kathy Najimy.

Feliz día de lo que sea que celebren, si es que celebran algo.

La divertida y singular música de Leroy Anderson

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Leroy Anderson es un compositor ciertamente singular, capaz de convertir la máquina de escribir o el papel de lija en solistas de concierto y autor de  muchas “miniaturas orquestales” alegres, divertidas, absolutamente sorprendentes.

Hijo de inmigrantes suecos, nació en Cambridge (Massachusetts, Estados Unidos). En 1919 empezó a estudiar música en el Conservatorio de Nueva Inglaterra. Prosiguió sus estudios en la Universidad de Harvard hasta comienzos de 1930, cuando decidió en el último momento –estaba a punto de abandonar la música para siempre– dedicarse a esta ante todo. Esta decisión resultó esencial en su vida y hay que agradecerle que así lo hiciera.

Dirigió la banda de música de Harvard y escribió numerosas composiciones para dicha formación, las cuales llamaron la atención de Arthur Fiedler, director de la Boston Pops Orchestra. Con ella estrenó su primera composición en 1938, Jazz Pizzicato, que tuvo un éxito inmediato. Vamos escuchar el tema por la Lviv Virtuosos Academic Chamber Orchestra (Ucrania) durante un concierto de 2012.

Durante estos años trabajó con su hermano en varias orquestas de baile y al estallar la Segunda Guerra Mundial llegó a ser capitán del ejército estadounidense. Al terminar esta, desestimó la oferta de seguir en las fuerzas armadas –que querían que continuara como agregado militar por su dominio de diversos idiomas– y regresó a la música.

Fue en los años que siguieron al final de la contienda cuando Anderson compuso varias de sus admiradas obras (las “miniaturas orquestales”), como Serenata (1947), The Typewriter (1950), The Waltzing Cat (1950), Plink, Plank, Plunk! (1951), Belle of the Ball (1951), Blue Tango (1951), Bugler’s Holiday (1954), Sandpaper Ballet (1954) y Forgotten Dreams (1954).

Puede que no sepa que es de Anderson The Typewriter (La máquina de escribir), pero seguro que la conoce. Aquí, el sonido de las teclas –en realidad solo dos–, la campana y el mecanismo de retorno del carro hacen de la máquina de escribir un instrumento musical. Muchos creyeron que quienes manejan la máquina de escribir eran mecanógrafos, pero Anderson aclaró que solo los percusionistas profesionales tienen la suficiente flexibilidad en su muñeca para poder ejecutar la pieza. Excelente es la versión que vemos en el vídeo que sigue a cargo de Voces para la Paz (Músicos Solidarios) –asociación independiente fundada en 1998 por Juan Carlos Arnanz para recaudar fondos que contribuyan a la erradicación de la pobreza y a la mejora de las condiciones de vida de las personas y comunidades más vulnerables y desfavorecidas– en este concierto dirigido por Miguel Roa con el percusionista Alfredo Anaya en 2011.

¿La reconocen? Seguro que sí. Alguien puede que se pregunte de qué. Igual de esta genial secuencia de la película protagonizada por Jerry Lewis Lío en los grandes almacenes (1963).

Anímense si tienen o están con niños a mostrarles estos vídeos y a ampliar su horizonte musical. No todo va a ser el Cantajuego ese de las narices que los más peques ven casi obsesivamente. Pónganles este The Waltzing Cat por ejemplo, un hermoso vals que protagonizan Tom y Jerry en un momento de la película de animación Fantasia 2000.

Parece ser que una tarde de primavera, una de esas en que uno empieza a disfrutar de sus cálidos rayos de sol, Anderson se disponía a dirigir un concierto al aire libre cuando, de repente, empezó a llover. El ruido que hacían las gotas al caer le inspiró para componer este Plink, Plank, Plunk!, un pizzicato que imita las gotas de la lluvia y escuchamos por la Portland Youth Philharmonic, dirigida por David Hattner, en diciembre de 2103.

Compuesta en 1951 y publicada en 1952, Blue Tango es la primera obra instrumental que vendió un millón de copias. Escuchamos la grabación para Decca del propio Anderson de 1952.

En Sandpaper Ballet (Papel de lija) Anderson utiliza secciones de madera con papel de lija, como antes hiciera con la máquina describir, como solistas. La divertida versión que incluimos forma parte del Concierto Voces para la Paz (Músicos Solidarios) en su edición de 2013. Los solistas son los percusionistas Alfredo Anaya y Alberto Román y Andrés Salado quien dirige la orquesta.

La música de Anderson alcanzó con estas y otras “miniaturas orquestales” una enorme popularidad en casi todo el mundo y se le consideró el compositor más importante de música ligera de concierto. Mas Anderson también compuso obras más largas, como Concierto en C para piano y orquesta (19 minutos), su obra más ambiciosa, que él mismo estrenó en 1952. La crítica no fue muy amable con ella y Anderson la retiró para hacer algunos cambios, no estrenándose de nuevo hasta 1988, ya fallecido este y sin que llegara a hacer los cambios. Escuchamos el segundo movimiento de Concierto en C. Lamento no poder decir quien interpreta, ni cuando, ni donde, los ocho últimos minutos de la obra en el vídeo que sigue. Si alguien lo sabe y me lo comunica se lo agradeceré.

También probó con el teatro musical, llegando a estrenar en Broadaway, en 1958, Goldilocks, una parodia de la época del cine mudo con libreto y letras de Jean Kerr y Walter Kerr. El musical no fue precisamente un éxito –solo 161 representaciones– y su argumento fue muy criticado. La música de Anderson, sin embargo, recibió numerosos elogios.

Compuso poco a partir de la década de 1960 pero siguió dirigiendo su música hasta que falleció en 1975.

Que tengan un buen día.

Bossa nova para peques

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“Pienso que cuanto más temprano los chicos traban contacto con los autores, con la poesía, con la musicalidad, mucho mejor”, dijo Adriana Partimpim (Adriana Calcanhotto), una de las protagonistas de nuestra entrada de hoy en la que pretendemos acercar a los peques a ese “ritmo nuevo” que en su día fue la bossa nova y que nos dejó una manera distinta de hacer música mucho más libre, alejada de los cánones imperantes, mezcla de mestizaje cultural, representativa de la diversidad del país, que entre sus innovaciones propagaba la práctica de acordes disonantes y armonías modulantes, interpretaciones intimistas a partir de un instrumental simple y un lirismo coloquial.

La primera canción de las que hemos seleccionado es O pato. Compuesta por Jaime Silva y Neuza Teixeira en 1959 como una sarcástica burla hacia aquellos que criticaban la bossa nova y la tachaban de ser una música desafinada, nos cuenta la historia de “un pato que iba cantando alegremente cua cua, / se encontró un lindo gato que hacía miau miau / y se puso a cantar bossa nova”. Pero “sus notas feas eran peor que las del gato y su voz un desacato”. Tanto que “en la nota final lo empujaron al agua”, lo que no fue obstáculo para que menguara su entusiasmo por la bossa nova.

O pato alcanzó la fama cuando João Gilberto la grabó en su álbum de 1960 O amor, o sorriso e a flor. La versión que escuchamos en este vídeo animado forma parte del DVD de Toquinho lanzado en 2003 Toquinho no Mundo da Criança.

Caetano Veloso no solo tiene una de las voces más privilegiadas de todo el panorama musical con la que es capaz, incluso a capela, de llenar cualquier espacio y embelesar a cuantos en él se hallen, sino que también compone bellas melodías y hermosos poemas. Una de las canciones de las que es autor de música y letra es O Leãozinho (El leoncito), que grabó por primera vez en 1977. La versión que sigue corresponde a un momento del programa que la cantante y presentadora Xuxa tenía con la cadena de televisión brasileña O Globo en el que contó con la colaboración especial de la cantante, compositora y guitarrista Maria Gadú.

La noche del 8 de julio de 1980, cuenta Toquiho, estaba él con Vinícius de Moraes ultimando los detalles del álbum que iba a salir a la venta en pocas semanas cuando Vinícius dijo encontrarse cansado y que necesitaba un baño. En la madrugada del día siguiente, el gran músico y poeta brasileño fue encontrado en la bañera con gran dificultad para respirar y falleció a las pocas horas. El álbum era A Arca de Noé y en él se musicaban los poemas que este escribió y se había publicado en su libro homónimo de 1975, un conjunto de treinta y dos poemas infantiles en los que recreaba, de ahí el título, el mundo de los animales. En 2013, su hija, la cineasta Susana Moraes, concibió la idea de relanzar el álbum con grandes voces de la música popular brasileña: Gal Costa, Chico Buarque, Caetano Veloso, Arnaldo Antunes, Maria Bethânia, Marisa Monte, Ivete Sangalo, Adriana Partimpim, Zeca Pagodinho, entre otros. Al mismo pertenecen las tres canciones que escuchamos en los tres vídeos animados que figuran bajo estas líneas: O pinguim, por Chico Buarque; O leão, por Caetano Veloso y Moreno Veloso, y A galinha-d’angola, por Ivete Sangalo.

Terminamos con quien fuera la pareja sentimental de Susana Moraes durante veinticinco años, Adriana Calcanhotto, quien en 2004 editó el álbum para niños Adriana Partimpim. En la misma entrevista en que decía la frase con que encabezábamos este artículo (publicada en el periódico argentino Página/12 el 29 de agosto de 2004) explicaba las razones de su heterónimo: “Cuando empezó la idea de hacer un disco para niños supe que debía hacerlo Adriana Partimpim, que es el nombre que me di cuando era niña. No tiene ningún significado especial, simplemente era un nombre que me traducía mejor. Y quise asumir un heterónimo como apellido para poder seguir usándolo: siempre que grabe Partimpim será un disco más lúdico, más gracioso, con las características de este”. Vamos a escuchar dos de los temas que aparecen en él: Ciranda da bailarina (1983), de Chico Buarque y Edu Lobo, y Saiba (2004), de Arnaldo Antunes.

Que pasen un magnífico día y si comparten esta hermosa música con algún peque y les gusta, pues miel sobre hojuelas.

Cortos animados para peques (y adultos). Cinco más

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Como les decía en la anterior entrada dedicada a cortometrajes animados pensando en los niños que estos días están de vacaciones, hoy continuamos la selección con cinco más. Cinco vídeos que, si les gustaron los anteriores, no les defraudarán (ni a ellos ni a ustedes, los adultos, que en definitiva serán quienes lean esto), y que si no vieron los del viernes es muy probable que despierten su interés por los publicados ese día.

Comenzamos con Silent, corto de dos minutos y medio de duración producido por los estudios Moonbo (ganadores en 2011 del Oscar al Mejor cortometraje animado por The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore) dirigido por Limbert Fabian y Brandon Oldenburg que se estrenó en 2014. Nos cuenta la historia de dos artistas callejeros que anhelan poder llevar su incomprendido show “Imagen y sonido” a un público que sepa apreciarlo. Una niña descubrirá la magia del cine en una vieja sala de teatro. Silent no deja de ser un homenaje al cine mudo y al momento en que este empezó a ser sustituido por el sonoro. Reconocerán enseguida a Harold Lloyd.

Son ahora dos pintores que rivalizan por ver quién pinta mejor los protagonistas de The Artists, corto dirigido por Sean Mullen estrenado en 2011 y producido por Giant Animation Studios. Al final, se dan cuenta que es mejor colaborar que competir. El vals musette que suena es Bourrasque, que compuso Émile Vacher en la década de 1920.

Anya es un galardonado cortometraje dirigido por Daniel O´Connor que narra la vida de una niña rusa en un orfanato. Es una enternecedora historia de la vida de una niña rusa en un orfanato detrás de la cual hay otra historia, real, no menos conmovedora. El cortometraje se realizó en 2015 para ayudar a la fundación To Russia With Love en su trabajo con los niños huérfanos y abandonados. To Russia With Love fue fundada en 1998 por la dublinesa Debbie Deegan, una ama de casa que decidió acoger en su hogar a dos huérfanas rusas de siete años para que disfrutaran de dos semanas de vacaciones. Se encariñó tanto con ellas que quiso que se quedaran para siempre. Lo consiguió con una, ya que cogió una meningitis y no podía viajar; la otra tuvo que marcharse pasado el tiempo establecido. Un año más tarde, la señora Deegan fue a Rusia a buscarla, la localizó en un orfanato y cuando vio el inmundo establecimiento –como “un enorme retrete” lo describió–  regresó a Irlanda con la intención de montar uno en condiciones. De aquí nació la asociación To Russia With Love, que tiene por misión ayudar a transformar las vidas de los niños abandonados y desfavorecidos a través de programas diseñados para aumentar su autoestima y dignidad.

Un cabrero y su rebaño protagonizan el corto que sigue: El cabrero (The Goat Herder), cortometraje de Will Rose que se alzó con el premio de Animación Independiente en el festival de animación The Blue Plum en Tennessee. Rose se inspiró en su sobrina de dos años tras unas vacaciones en España, cuando paseando por el campo la niña se quedó embobada viendo a un pastor con su rebaño, y decidió realizar este corto.

Terminamos la entrada con Baxter –así se titula el cortometraje– es un mapache obsesionado con el orden. Todo debe estar en armonía. Y de ese modo actúa cuando se cuela en una tienda de dulces. Pero tanta conformidad, al final, termina por jugarle una mala pasada. Dirigido por Ty Coyle –como tesis final de estudios– y presentado al público en 2011, ha sido proyectado en casi treinta festivales y ganado varios premios como mejor corto animado. Fue también nominado al Oscar de la Academia de Estudiantes a la categoría de Mejor película animada.

Seguiremos con los cortos para peques (y adultos) más adelante. Feliz domingo.