Cinco oberturas de ópera

Conductor

Dedicamos la entrada de este domingo a la ópera, en concreto a las oberturas, esas piezas instrumentales que dan inicio a las obras y nos introducen en ellas, y comenzamos con la que posiblemente sea la ópera menos convencional de las que hemos elegido y de todas las compuestas en el siglo XIX: Fidelio, la única ópera de compuso Ludwig van Beethoven, cuyo estilo musical no se adecuaba a los rígidos cánones que comenzaban a dominar el mundo de la ópera por entonces. Por ello fue objeto de varias versiones entre la fecha de su estreno, el 20 de noviembre de 1805, y 1814, la que se convirtió en definitiva.

“Influido por los ideales humanitarios de la Revolución Francesa y por el elevado concepto que, a juzgar por sus diarios y cartas, tenía del amor, Beethoven eligió para su primera y única ópera un libreto francés de Jean-Nicolas Bouilly, Léonore ou L’amour conjugal –al que Pierre Gaveaux ya había puesto música–, que con el título de Fidelio estrenó en 1805 en el Theater an der Wien de la capital austriaca. La obra, ambientada en una cárcel militar sevillana en el siglo XVIII, narra la historia de Leonora, quien disfrazada de hombre y con el nombre de Fidelio acude a la prisión para, ganándose la confianza del carcelero, liberar a su marido, Florestán, preso por motivos políticos” [Lourdes Morgades, “’Fidelio’ o el amor según Beethoven”, El País, 18 de mayo de 2009].

La escuchamos por la Ópera Estatal de Viena, en el teatro de la misma, en una representación de 1978 con Leonard Bernstein al frente de la orquesta.

Muy distinta –aunque no menos lograda– es la obertura que sigue, la de la ópera bufa en dos actos de Gioachino Rossini El barbero de Sevilla (Il barbiere di Siviglia), que se estrenó en el Teatro Argentina de Roma el 20 de febrero de 1816. Rossini era un bon vivant al que le gustaba tomarse las cosas con tranquilidad y solía dejar los encargos para el último momento, por lo que muchas veces se copiaba a sí mismo. Este es caso de la obertura de El barbero de Sevilla, que ya había sido utilizada por el compositor como obertura de dos obras anteriores. La ópera cosechó el día de su estreno un fracaso absoluto, con silbidos y abucheos incluidos, pues esta primera representación fue un desastre y se produjeran diversos accidentes en escena: al cantante que hacía de Almaviva se le rompió una cuerda de la guitarra nada más empezar la obra, uno de sus intérpretes se cayó… La segunda representación ya fue bien y desde entonces el éxito a acompañado a la ópera de Rossini.

La versión que figura bajo estas líneas corre a cargo de la Tonkünstler-Orchester Niederösterreich (orquesta sinfónica de la Baja Austria) durante el Festival de música (edición de 2012) que tiene lugar todos los veranos en la ciudad austríaca de Grafenegg. El director es el colombiano Andrés Orozco-Estrada.

Don Pasquale, ópera bufa en tres actos con música de Gaetano Donizetti, sí triunfó desde el primer momento. Fue un éxito más de crítica de que de público, pero un gran éxito en todos caso. Se estrenó en el Teatro de los Italianos de París el 3 de enero de 1843 y se considera la última de las grandes óperas bufas italianas. El vídeo que sigue recoge la versión de la obertura de Don Pasquale durante el Concierto de Año Nuevo celebrado en 2006 en el teatro La Fenice de Venecia con la orquesta del teatro dirigida por Kurt Masur.

Poco faltó para que las representaciones de Carmen, la célebre ópera de Georges Bizet basada en la novela homónima de Prosper Mérimée, publicada en 1845, se suspendieran a los cuatro días de su estreno. Tuvo lugar este en el en teatro de la Opéra-Comique de París el 3 de marzo de 1875 y recibió muy malas críticas. Aguantó en cartel hasta las cuarenta y ocho funciones, pero ya al final el teatro se llenaba porque las entradas se regalaban. ¿Es posible que el fracaso contribuyera a que Bizet sufriera un ataque al corazón a consecuencia del cual falleció el 3 de junio de 1875, a los 36 años de edad? Poco después del deceso, en octubre de 1875, se representaba en Viena y, entonces sí, público y crítica se volcaron en ella y comenzó su popularidad mundial.

Es Zubin Mehta quien dirige la Orquesta del Royal Opera House en un concierto celebrado en el Covent Garden (Londres) el 1 de enero de 1991.

Terminamos con Giuseppe Verdi y con otra ópera cuyo estreno fue un fiasco, terminando la primera representación con burlas y carcajadas del público asistente cuando se estrenó en el teatro La Fenice de Venecia el 6 de marzo de 1853. Hablamos de La Traviata. A ello no fue ajeno el hecho de que el papel de la protagonista (Violetta) lo encarnara la soprano Fanny Salvini-Donatelli, que ya contaba con 38 años de edad y cuyo sobrepeso hacía poco creíble que alguien así pudiera morir, como ocurre en la ópera, de consunción. Volvió a representarse un año después en el Teatro San Benedetto, también en Venecia, con nuevos arreglos y una soprano mucho más joven y con menos peso. Y llegó el éxito, convirtiéndose en una de las óperas más representadas de la historia y perfecta para iniciarse en su mundo.

La versión que cierra la entrada corresponde a la Orquesta Sinfónica de Milán dirigida por Xian Zhang en el concierto Viva Verdi durante los Proms de 2013, año en que se conmemoró el segundo centenario del nacimiento de este gran compositor.

Que pasen un buen día.

Cinco temas de Disney a ritmo de jazz

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Puede que muchas de las películas de Walt Disney sean un tanto almibaradas y estén llenas de tópicos y clichés, mas lo cierto es que el mundo mágico que creó ha seducido a niños de todo el mundo –y también adultos– durante generaciones. Y va para largo.

En ese mundo la música cobra especial relevancia y sus melodías no solo cautivaron a los espectadores sino también a un gran número de cantantes y músicos instrumentistas, que las han versionado una y mil veces. De ellas vamos a ocuparnos hoy, en concreto de cinco correspondientes a la época de esplendor de la animación tradicional. Todas, eso sí, en clave de jazz.

De los cinco temas que hemos seleccionado, dos corresponden a Blancanieves (Snow White and the Seven Dwarfs) película estrenada en 1937 que inició una nueva etapa en el terreno de la animación: “Someday My Prince Will Come” (mi príncipe vendrá) y “Heigh-Ho”. La música es de Frank Churchill, quien ya en 1933 había colaborado con Disney en el corto The Three Little Pigs (Los tres cerditos) con la canción Who’s Afraid of the Big Bad Wolf? (¿Quién teme al lobo feroz?) y luego compondría las bandas sonoras de Dumbo y Bambi, entre otras. Las letras son de Larry Morey, aunque en los vídeos que figuran bajo estas líneas no la escucharemos, pues ambos son de versiones instrumentales. La primera, a cargo del trío de Bill Evans –Bill Evans (piano), Chuck Israels (contrabajo) y Larry Bunker (batería)– durante una actuación en Londres en marzo de 1965. La segunda por el cuarteto de Dave Brubeck –Dave Brubeck (piano), Paul Desmond (saxofón), Norman Bates (contrabajo) y Joe Morello (batería)–, que la grabó en 1957 en su álbum Dave Digs Disney.

Ese gran guitarrista de jazz que fue Joe Pass interpreta durante un recital que dio en Viena 1988 «When You Wish Upon a Star» (Cuando deseas a una estrella), canción de Leigh Harline y Ned Washington que forma parte de la banda sonora de Pinocchio (1940, Pinocho) y ganó el Oscar a la Mejor canción original. Pinocho fue la segunda película animada de Disney después de Blancanieves.

De gran guitarrista a gran pianista. Vamos con Duke Ellington y “Chim Chim Cheree”, canción de la banda sonora de Mary Poppins (1964), que compusieron –como todas las demás del filme– Richard M. Sherman y Robert B. Sherman y que también ganó el Oscar a la Mejor canción original. La versión que escuchamos forma parte del álbum Duke Ellington Plays Mary Poppins (1965).

Volvemos a la animación tradicional –de la que no estaba exenta del todo Mary Poppins, que mezclaba en algunos momentos personajes reales y animados– con The Jungle Book (1967, El libro de la selva), una muy libre adaptación del libro de historias escritas por el inglés nacido en India Rudyard Kipling The Jungle Book (1894). Y lo hacemos con esa inolvidable canción que, sin duda, es la más famosa de la película: “The Bare Necessities” (“Busca lo más vital” se tituló en la versión doblada al español), compuesta por Terry Gilkyson. La versión de Louis Armstrong, con la que finalizamos la entrada, es difícil de superar y pertenece a su álbum Disney Songs the Satchmo Way (1968).

Feliz domingo.

Cinco temas de Henry Mancini

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Hay películas cuya banda sonora alcanza tanta notoriedad, o más, que ellas mismas. Algunas incluso son recordadas sobre todo por esta, o solo por esta. Las bandas sonoras de Henry Mancini (1924-1994) son un caso excepcional, casi único, pues compuso música espléndida para espléndidas películas, y es que “Henry Mancini tenía el don de una gracia leve y exquisita, de una elegancia no superficial –teñida de un necesario spleen– que contaminaba toda la película. Tuvo la suerte de encontrarse con los filmes en los que su sofisticado talento podía desarrollarse solarmente, y estos tuvieron a su vez la suerte de encontrarse con él y, entonces, ser realmente perfectos. (…) tuvo el talento, la sensibilidad y el sentido de lo cinematográfico necesarios como para que sus bandas sonoras fueran a la vez éxitos millonarios en ventas de discos, standards de larga vida en los repertorios de los mejores cantantes y jazzistas, y eficaces elementos dramáticos dentro de las películas.” (Carlos Colón: “Muere Henry Mancini, uno de los grandes compositores del cine”, El País, 15 de junio de 1994).

Autor de bandas sonoras para más de noventa películas, y ganador, por ellas, de veinte premios Grammy y cuatro Oscar, quedarse solo con cinco de sus temas no es fácil. Hay tanto para elegir… En fin, vamos con los cinco seleccionados según el particular criterio de un servidor. Con la seguridad, eso sí, de que todos –que seguro que conocen–van a ser de su agrado.

Comenzamos con el que, sin duda, es el más popular de todos, Pink Panther theme, que compuso para la película, estrenada en 1963, de Blake Edwards –con quien mantuvo una larga y fructífera colaboración desde que en 1958 lo contrató para hacer la música de su serie de televisión Peter Gunn (otra joya musical)– La Pantera Rosa (The Pink Panther). Estupenda la película, estupendo el tema, y –algo que se cuidó mucho en el cine de aquella época– estupenda la secuencia inicial con los títulos de crédito. Edwards pensó en una pantera rosa animada y encargó su diseño a Friz Freleng, creador –entre otros personajes– del cerdito Porky o del gato Silvestre. Freleng hizo una animación tan conseguida que el personaje imaginado por Edwards y creado por él trascendió la película y dio lugar a la popular serie de animación del mismo título. Escuchar los primeros compases de Pink Panther theme y asociarlo inmediatamente al dibujo animado es prácticamente inevitable.

Y ahora –en orden cronológico– continuamos con los otros cuatro temas seleccionados. Le toca, así, el turno a Moon River, canción –con letra de Johnny Mercer– de otro filme de Edwards estrenado en 1961: Breakfast at Tiffany’s (Desayuno con diamantes en España y Muñequita de lujo o Diamantes para el desayuno en Latinoamérica). Mancini la compuso expresamente para Audrey Hepburn. El resultado: una maravilla. Moon River ganó el Oscar a la Mejor Canción y el Grammy al Disco del Año, y ha sido luego versionada por infinidad de cantantes y músicos instrumentistas de todos los géneros. Veamos la secuencia inicial de Desayuno con diamantes con Moon River de fondo y la que recoge la deliciosa interpretación de Audrey Hepburn.

Más Blake Edwards, más Mancini, más de esa productiva y magnífica colaboración. Mancini no solo compuso bandas sonoras para comedias,  también –aunque en menor medida– para dramas, como Sed de mal (1958) de Orson Welles. Y Edwards lo mismo. Una de las pocas excepciones, pues, de ambos, de la que dos salen más que airosos, y que dio como resultado temas como Días de vino y rosas (Days of wine and roses), de la película del mismo título estrenada en 1962, que ganó el Oscar a la Mejor Canción y el Grammy al Disco del Año.

Otro de los grandes directores de cine con los que Mancini trabajó fue Stanley Donen. Suyas dos películas las que pertenecen los dos temas con que finalizamos la entrada. El primero el que Charada (Charade), espléndido filme de 1963. Donen había escuchado “Baby Elephant Walk”, de la película Hatari!, y le había encantado, por lo que decidió telefonear a Mancini a Londres para hablarle sobre su próximo proyecto. La melodía suena en diversos momentos de la película. Lo escuchamos en la secuencia inicial con los títulos de crédito, excelente obra del diseñador gráfico estadounidense Maurice Binder, autor también de los títulos de crédito de la serie de James Bond.

Dos en la carretera (Two for the road) se estrenó en 1967, y escuchamos el tema homónimo en este vídeo con imágenes del filme: una historia sobre la  relación de un matrimonio entre un arquitecto (Albert Finney) y su esposa (Audrey Hepburn) durante doce años en diferentes viajes en coche por la Normandía.

Feliz día.