Cinco cortos animados con Halloween de protagonista

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Mañana, 31 de octubre, es la víspera del Todos los Santos, día en que el cristianismo rinde culto a los santos y justos en general. La conmemoración –estrechamente relacionada con antiguas tradiciones paganas de origen celta– parece ser que fue instituida en el mundo cristiano por el papa Gregorio IV, quien ordenó en el año 835 honrar a todos los santos del cielo en esta fecha y recordar a los difuntos.

La creencia tradicional es que el 1 de noviembre los vivos visitan a los muertos y el 2 de noviembre los muertos visitan a los vivos. Cuando yo era pequeño vivía muy mal la noche del 1 al 2 de noviembre temiendo que el fantasma de algún difunto se me apareciera de repente. Y eso a pesar de que mi pueblo, Muro d’Alcoi (Alicante), dista solo cinco kilómetros de Cocentaina, donde desde 1346 se celebra la Fira de Tots Sants, antigua feria de ganado que fue evolucionando y, ya entonces –les hablo de hará unos cincuenta años– había, además de productos agrícolas y/o industriales, atracciones recreativas, circo, puestos de venta de dulces y de chucherías, etc.

Pero, así y todo, Todos los Santos no dejaba de ir asociado a la muerte, que era algo tétrico. Tal vez por ello –y considerando el peso que tenía el catolicismo en la España franquista– Halloween –cuyo aspecto festivo sobresale sobre todos los demás– ha terminado por imponerse. Por supuesto, no es este el único motivo. Como muy bien describe Guillermo Altares en su artículo “Cómo Halloween derrotó a Todos los Santos” (El País, 29 de octubre de 2015):

“Con el nacimiento del consumo masivo en Estados Unidos fue convirtiéndose en una fiesta cada vez más popular, con millonarias ventas de disfraces (…) y de caramelos (…) A partir de los años setenta, Hollywood hizo el resto para transformar Halloween en una fiesta universal y derrotar las representaciones de Don Juan en la noche de Todos los Santos. (…) La versión celta de Todos los Santos sigue avanzando ante la irritación de la Iglesia católica –este año el delegado de Hermandades del Obispado de Cádiz, Juan Enrique Sánchez, la ha calificado de ‘fiesta satánica, que propone monstruos’–. Pero, como escribió Roger Clarke, ‘la literatura de fantasmas ha sido el gran regalo de Inglaterra al mundo”. Halloween forma parte de este antiguo e irresistible relato”.

Lógicamente, no en todos los países ha sido así. Por eso decía que el peso que en España tuvo la Iglesia católica no fue el único motivo y recurría a las palabras de Altares. El Día de los Muertos de México y las diversas maneras en que se celebra la festividad en muchos países latinoamericanos nada tienen que ver con mis vivencias, el color y los motivos alegres son sus protagonistas. Aun así, Halloween tiene cada vez más relevancia, además de en España, en países como Argentina, Chile, Colombia, México, Perú y, general, el conjunto de Centroamérica.

Hecha esta introducción –que ha quedado bastante más extensa de lo que en un principio pretendía– vamos con lo que es la entrada en sí: los cinco cortos animados que hemos seleccionado tomando Halloween como motivo. El primero de ellos es todo un clástico: The skeleton dance (La danza del esqueleto), un corto animado de 1929 que produjo y dirigió Walt Disney con dibujos de Ub Iwerks y música de Carl Stalling.

La Danse macabre (Danza macabra) es el título de una breve composición sinfónica que compuso en 1874 Camille Saint-Saëns inspirándose en un poema de Henri Cazalis. Se estrenó en París en enero de 1875 y nos presenta a la Muerte tocando el violín a media noche con los esqueletos bailando a su ritmo. Hasta el amanecer, cuando con el canto del gallo, y como dice la leyenda, los muertos regresan a sus tumbas. La pieza de Saint-Saëns ha sido tema recurrente de las bandas sonoras de películas y de cortometrajes. De los últimos, nos quedamos con este que realizó S.E. Henderson en 2010.

Día de los Muertos se titula el corto que viene a continuación, cuyo argumento se centra en una niña que visita la tierra de los muertos, donde aprende el verdadero significado de la fiesta mexicana Día de Muertos, que también se celebra en otros países de América Central. Fue realizado por Ashley Graham Kate Reynolds y Lindsey St. Pierre como trabajo de final de graduación en el Ringling College of Art and Design (Sarasota, Estados Unidos). La música es de Corey Wallace. Fue galardonado con el Oscar Estudiantil a Mejor Corto Animado en 2013, año de su producción.

Trick or Treat es obra de Brad Chmielewski con dibujos de Ethan Barnowsky, Brad Chmielewski y Jake Williams, y se realizó en 2012. Trick or Treat, que podríamos traducir como “Travesura o golosina” –no como “truco o trato”, pues con treat lo que los niños piden es un regalo, como unas chucherías o unos caramelos, por ejemplo– nos ofrece una divertida situación con unos peques que van de casa en casa y que al final solo se asustan cuando ven al adulto  de verdad, sin disfraz.

Finalizamos la entrada con The Ritual, primer cortometraje de Mike Gambardella que resultó ganador del concurso MODO Halloween que convoca en Londres The Foundry para aquellos cortometrajes realizados con su programa de animación MODO.

Feliz fin de semana.

Cinco cortos animados con el circo de protagonista

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Al entrar en la adolescencia mi hijo me dijo un buen día: ‘¿Por qué no te buscas a otro que te acompañe al circo?’. Sus gustos, obviamente, empezaban a cambiar y, al parecer, estaba ya un poco harto de tanto circo, pues íbamos a todos cuantos pasaban por Valencia. Normalmente en Navidades, pero porque no solían acudir en otras épocas del año, que, si no, también. Dicho esto, está demás aclarar que me encanta el circo. Desde siempre, desde pequeño. Para mí –y para mis amigos, claro, y para todos los niños en general– era todo un acontecimiento la llegada de un circo al pueblo. Hoy, no es, lógicamente, algo tan extraordinario pero mi interés por el circo se mantiene intacto. De hecho, le hice caso a mi hijo y con los peques que me rodean trato de ir tantas veces es posible, pasándomelo tan bien como ellos, o puede que más, pues disfruto con el espectáculo y con su compañía.

Para la entrada de este domingo –como ya hiciéramos hace poco con el jazz– hemos seleccionado cinco vídeos de animación cuya temática gira en torno al mundo del circo siguiendo el mismo criterio que entonces: el gusto de un servidor, que –al igual que decía en aquella entrada– espero y deseo que compartan o que, al menos, no les defraude.

Comenzamos con un corto dirigido por cuatro alumnos de la escuela superior de  cine  de  animación   Supinfocom  de  Valenciennes   (Francia) –Philippe Desfretier, Nicolas Dufresne, Sylvain Kauffmann y Martin Laugero–, con música de Thomas Miquel, titulado Bave Circus: un cortometraje de cinco minutos de duración absolutamente genial. Sus protagonistas son un niño y unos caracoles que muestran poseer unas increíbles habilidades circenses. Un corto estrenado en 2008 que rezuma magia y sensibilidad.

The Show fue producido en 2010 por el Royal Melbourne Institute of Technology (RMIT) y su directora, escritora y animadora es la australiana Rebecca Hayes. Nos ofrece una bella visión de la vida de los artistas en una compañía de circo ambulante mientras ensayan y preparan la función.

Tachaaan! es un corto español que realizaron en 2009 tres alumnos de la escuela de animación en 3D radicada en Barcelona Pepe-School-Land: Rafael Cano Rafiki, Carlos del Olmo y Miguel A. Bellot. Nos cuenta las divertidas peripecias entre Maurice, el hombre bala que se considera la estrella del circo y no quiere que un elefante rosa llamado Fred, nuevo en el espectáculo, le robe el protagonismo. La música es original del grupo sevillano Jazz de Marras y fue nominado al Mejor cortometraje de animación en los Premios Goya en la edición de 2010.

Ursus es el título del corto que sigue y también el nombre de su protagonista: un oso que trabaja como motorista acróbata en un circo ambulante, pero que añora su anterior vida en el bosque. Es una producción letona de 2011 que dirigió Reinis Petersons y ha recibido varios premios internacionales en diversos festivales de cine de animación.

Finalizamos con Circus, un cortometraje dirigido por el animador y realizador californiano Mackenzie Cauley en 2010 sobre el romance y desavenencia de voluntades entre tres artistas de un anticuado circo. Una historia de amor y desengaño.

Que pasen un buen día. Y compartan los vídeos que les hayan gustado con los peques.

Cinco temas de Disney a ritmo de jazz

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Puede que muchas de las películas de Walt Disney sean un tanto almibaradas y estén llenas de tópicos y clichés, mas lo cierto es que el mundo mágico que creó ha seducido a niños de todo el mundo –y también adultos– durante generaciones. Y va para largo.

En ese mundo la música cobra especial relevancia y sus melodías no solo cautivaron a los espectadores sino también a un gran número de cantantes y músicos instrumentistas, que las han versionado una y mil veces. De ellas vamos a ocuparnos hoy, en concreto de cinco correspondientes a la época de esplendor de la animación tradicional. Todas, eso sí, en clave de jazz.

De los cinco temas que hemos seleccionado, dos corresponden a Blancanieves (Snow White and the Seven Dwarfs) película estrenada en 1937 que inició una nueva etapa en el terreno de la animación: “Someday My Prince Will Come” (mi príncipe vendrá) y “Heigh-Ho”. La música es de Frank Churchill, quien ya en 1933 había colaborado con Disney en el corto The Three Little Pigs (Los tres cerditos) con la canción Who’s Afraid of the Big Bad Wolf? (¿Quién teme al lobo feroz?) y luego compondría las bandas sonoras de Dumbo y Bambi, entre otras. Las letras son de Larry Morey, aunque en los vídeos que figuran bajo estas líneas no la escucharemos, pues ambos son de versiones instrumentales. La primera, a cargo del trío de Bill Evans –Bill Evans (piano), Chuck Israels (contrabajo) y Larry Bunker (batería)– durante una actuación en Londres en marzo de 1965. La segunda por el cuarteto de Dave Brubeck –Dave Brubeck (piano), Paul Desmond (saxofón), Norman Bates (contrabajo) y Joe Morello (batería)–, que la grabó en 1957 en su álbum Dave Digs Disney.

Ese gran guitarrista de jazz que fue Joe Pass interpreta durante un recital que dio en Viena 1988 “When You Wish Upon a Star” (Cuando deseas a una estrella), canción de Leigh Harline y Ned Washington que forma parte de la banda sonora de Pinocchio (1940, Pinocho) y ganó el Oscar a la Mejor canción original. Pinocho fue la segunda película animada de Disney después de Blancanieves.

De gran guitarrista a gran pianista. Vamos con Duke Ellington y “Chim Chim Cheree”, canción de la banda sonora de Mary Poppins (1964), que compusieron –como todas las demás del filme– Richard M. Sherman y Robert B. Sherman y que también ganó el Oscar a la Mejor canción original. La versión que escuchamos forma parte del álbum Duke Ellington Plays Mary Poppins (1965).

Volvemos a la animación tradicional –de la que no estaba exenta del todo Mary Poppins, que mezclaba en algunos momentos personajes reales y animados– con The Jungle Book (1967, El libro de la selva), una muy libre adaptación del libro de historias escritas por el inglés nacido en India Rudyard Kipling The Jungle Book (1894). Y lo hacemos con esa inolvidable canción que, sin duda, es la más famosa de la película: “The Bare Necessities” (“Busca lo más vital” se tituló en la versión doblada al español), compuesta por Terry Gilkyson. La versión de Louis Armstrong, con la que finalizamos la entrada, es difícil de superar y pertenece a su álbum Disney Songs the Satchmo Way (1968).

Feliz domingo.

Clásicos para los peques con los animales de protagonistas

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Pensando en los peques, hemos seleccionado cinco temas de cinco composiciones de la llamada música clásica, cinco breves fragmentos de ellas más concretamente, que consideramos pueden ser un excelente vehículo para ampliar el horizonte musical de los niños. Claro que estos, por su cuenta, no accederán a la entrada ni llegarán a leer esto. Así, la complicidad de los adultos deviene, lógicamente, esencial. No creo que sea un gran sacrificio, pues no sé quién disfrutará más con ellos, si los peques o los mayores. En todo caso, hagan la prueba. Lo hemos dicho otras veces y no nos cansaremos de repetirlo: no existe una música específica para niños, por mucho que las discográficas y las productoras de espectáculos musicales se empeñen en lo contrario. La música es sentimiento, vida, y hay música –independientemente del género al que se adscriba– que puede ser disfrutada por niños y adultos. Hay música alegre, divertida, tierna… y hay sentimientos, como la alegría y la ternura, que asociamos al candor e inocencia de los peques. Pero no son exclusivos de ellos. Existe la música, y punto. Por supuesto, una es más apta que otra para los oídos infantiles, ¡faltaría más! Pero insisto: no existe la “música para niños”.

Vamos a comenzar con el “Dúo de Papageno y Papagena”, de la ópera cómica de Wolfgang Amadeus Mozart La flauta mágica (Die Zauberflöte), un cuento de hadas, una historia de amor, llena de símbolos masones, que fue la última ópera que se escenificó en vida del autor. Él mismo la dirigió, en el Freihaus-Theater auf der Wieden de Viena, el 30 de septiembre de 1791, dos meses antes de fallecer. Papageno es un ser mitad pájaro y mitad persona que lleva una gran jaula a sus espaldas enamorado de Papagena, una bella joven. El vídeo que sigue pertenece a la producción de la Ópera de París (Opéra national de Paris) de 2001. Detlef Roth es Papageno y Gaële Le Roi, Papagena.

El carnaval de los animales (Le carnaval des animaux) es una suite musical que compuso en 1886 el compositor francés Camille Saint-Saëns. La concibió como un divertimento para un día de carnaval y en ella los instrumentos recrean los sonidos de animales de todo tipo: leones, gallinas, tortugas, canguros, burros, peces, pajaritos… “El autor, según parece temeroso de que la obra resultara demasiado frívola y pudiera perjudicar su reputación de compositor serio, prohibió que esta obra se editara mientras él viviera (con excepción de una sola pieza: ‘El cisne’). Solo se dieron interpretaciones privadas para un círculo de amigos íntimos, como Franz Liszt. Sin embargo, Saint-Saëns dispuso en su testamento que la suite podría ser publicada tras su muerte, y desde entonces se ha convertido en una de sus obras más populares.” [Wikipedia]. De El carnaval de los animales incluimos esta recreación con el “Gran final” en versión de L’Harmonie Laval (Quebec, Canadá) durante un concierto celebrado en mayo de 2013.

En 1877 Piotr Ilich Chaikovski estrenaba en el Teatro Bolshói de Moscú el que posiblemente sea el ballet más popular de la historia, todavía uno de los más representados: El lago de los cisnes, un encargo que el Bolshói le había hecho dos años antes y cuyo libreto –se cree que de Vladimir Petrovich Begichev y Vasily Geltser– se basa en el cuento alemán Der geraubte Schleier (1782-1786, El velo robado), de Johann Karl August Musäus, que narra cómo un malvado mago convierte a jóvenes doncellas en cisnes. El hechizo solo puede ser vencido por el amor. De El lago de los cisnes, cuya duración –según versiones– oscila entre las dos y tres horas, contemplamos el número del segundo acto “Danza de los pequeños cisnes” (Allegro moderato) por el Ballet de la Ópera de París en una representación de 2005.

Cuadros de una exposición es una famosa suite de 15 piezas que compuso Modest Músorgski en 1874. Este la escribió en principio para piano, pero es más conocida en la orquestación y arreglos que hizo el compositor francés Maurice Ravel en 1922. Músorgski quiso con esta obra rendir un homenaje a su amigo Víktor Hartmann (1834-1873), inspirándose a tal efecto en la exposición póstuma de pinturas que nada más fallecer este se inauguró en San Petersburgo. Uno de estos cuadros da título a la pieza que escuchamos, “Ballet de polluelos en sus cáscaras”. El vídeo que la recoge es obra de Natasha Turovsky, que recrea la pintura en que se basó el compositor ruso. La música corre a cargo de la orquesta de cámara I Musici de Montréal, dirigida por Yuli Turovsky.

Finalizamos con Pedro y el lobo, composición sinfónica de Sergéi Prokófiev (Op. 67) escrita en 1936, que es una historia para niños con música y texto adaptado por él mismo y con un narrador que acompaña a la orquesta y explica el argumento: Pedro, un niño que vive con su abuelo, en un pueblo ruso, quiere liberar a sus amiguitos (un gato, un pájaro, un gato) del lobo, que quiere comérselos. No solo lo consigue sino que, además, convence a los cazadores que van en su búsqueda para que no lo maten y lo lleven al zoo. La obra está escrita para una flauta, un oboe, un clarinete en la, un fagot, 3 trompas en mi, un timbal y cuerdas (para la alegoría de los personajes principales), y un acompañamiento de trompeta, trombón, triángulo, pandereta, platillos, castañuelas, tambor de caja, y bombo en la orquestación. Cada personaje de la historia tiene asignado un instrumento y un tema musical: Pedro los instrumentos de cuerda (violín, viola, violonchelo y contrabajo); el abuelo, el fagot; el pájaro, la flauta travesera; el pato, el oboe; el gato, el clarinete; el lobo, la trompa, y los cazadores, los timbales y el bombo. Ya dedicaremos una entrada con en la obra completa (poco más de 25 minutos) en los próximos días. Hoy vamos con esta síntesis por la Orquesta Filarmónica de Holanda en un concierto celebrado en 2003.

¿Han adivinado los instrumentos? ¿Han conseguido identificarlos con cada personaje? ¿Han podido explicárselo a los peques? En todo caso, prueben jugando clicando en el siguiente enlace:

http://www.euskadikoorkestra.es/web/juegos/aula_musica/es/juego05.html

Que pasen un buen día. Y si los peques han disfrutado con la entrada también lo pasará servidor de ustedes. Para ellos la he escrito.

Cinco cortos animados con el jazz de protagonista

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Fotograma de “Swing of Change”.

Para la entrada de este viernes hemos seleccionado cinco vídeos de animación cuya temática gira en torno al jazz y su música es el motivo de central de todos ellos. El jazz y, por supuesto, el swing, ese estilo de jazz de ritmo vivaz y contagioso que se desarrolló en Estados Unidos a mediados de la década de 1920 y se extendió por el mundo occidental con inusitada rapidez. Los cinco son recientes –ninguno es anterior a 2009– y el criterio para su selección ha sido únicamente el gusto de un servidor, que espero y deseo que compartan o que, al menos, no les defraude.

El primero de ellos se titula Jazz Club y es un cortometraje de poco menos de dos minutos de duración que realizó en 2013 Andy Dupont en su segundo año de estudios en la escuela superior de cine de animación Supinfocom de Valenciennes (Francia). El tema que suena es Jubilee Stomp, una composición de Duke Ellington que grabó por primera vez en 1928. En él se nos presentan los diferentes instrumentos que suelen utilizarse en los grupos de jazz: el saxofón, el contrabajo, la batería, la trompeta, el clarinete, el trombón y el piano. Un vídeo de lo más didáctico, perfecto para que los niños identifiquen cada instrumento y sepan que hay una música que llamada jazz que puede proporcionarles muchos ratos de placer en el futuro.

¿Nunca se les ha metido una melodía en la cabeza que no deja de sonar en su interior por mucho que se empeñen en lo contrario? Sí, ¿verdad? Es lo que le sucede al protagonista de Jazz that nobody asked for (El jazz que nadie pidió), cortometraje de algo más de cuatro minutos realizado en 2013 por Benny Box y dirigido por Rune Fisker y Esben Fisker. La música que ‘persigue’ al joven que acaba de asistir al entierro de su padre se titula Quaker City Jazz (1939) y fue uno de los primeros éxitos de Jan Savitt and his Top Hatters Orchestra. Savitt, que era blanco, fue el primero en integrar en su big band a una vocalista afroamericana.

Que la música contribuye a la formación del carácter y del alma ya lo decía Aristóteles. Su poder transformador nadie lo discute y por eso afirmamos que la música nos une, o que la música amansa las fieras. Y, si no, vean lo que le sucede a este barbero racista cuando se encuentra, precisamente al despreciar a alguien por no ser blanco como él, con una trompeta mágica en este vídeo titulado Swing of Change y ambientado en Nueva York en los años de 1930. Fue realizado en 2011 por Harmony Bouchard, Andy Le Cocq, Joakim Riedinger y Raphael Cenzi, alumnos de la École Superieur des Métiers Artistiques (ESMA) de Montpellier (Francia). La música es de Denis Riedinger.

De 2009 es Leitmotif, cortometraje de Jeanette Nørgaard, Marie Thorhauge, Marie Jørgensen y Mette Ilene Holmriis, con música de la primera, que nos cuenta la historia de un solitario músico de jazz, el único miembro en vida del grupo del que formó parte en su día, cuya compañía se reduce a un gato blanco que le visita a diario y sigue sintiendo nostalgia por los tiempos en que actuaba en directo con sus compañeros. Mas para todo hay solución, piensa, y se le ocurre una idea tan ingeniosa como disparatada.

También de 2009 es el corto con el que cerramos la entrada: Juiced and Jazzed, de Justin Weber. Ambientado en los años de 1920, cuando estaba en vigor la Ley seca que prohibía el consumo de alcohol, una joven de nombre Lulú descubre el placer de lo prohibido y se deja llevar. La música que suena son los temas The Charleston (1923), de James P. Johnson, interpretado por Spike Jones & his City Slickers, y Doin’ the Uptown Lowndown, de Mack Gordon (1933), por Joe Venuti & his Blue Six.

Buen fin de semana.