El lado lúdico de la muerte

Galería

Hoy 1 de noviembre es el Día de Todos los Santos, día en que el cristianismo rinde culto a los santos y justos en general. La conmemoración –estrechamente relacionada con antiguas tradiciones paganas de origen celta– parece ser que fue instituida en el mundo cristiano por el papa Gregorio IV, quien ordenó en el año 835 honrar a todos los santos del cielo en esta fecha y recordar a los difuntos.

La creencia tradicional es que el 1 de noviembre los vivos visitan a los muertos y el 2 de noviembre los muertos visitan a los vivos. Cuando yo era pequeño vivía muy mal la noche del 1 al 2 de noviembre temiendo que el fantasma de algún difunto se me apareciera de repente. Y eso a pesar de que mi pueblo, Muro d’Alcoi (Alicante), dista solo cinco kilómetros de Cocentaina, donde desde 1346 se celebra la Fira de Tots Sants, antigua feria de ganado que fue evolucionando y, ya entonces –les hablo de hará unos cincuenta años– había, además de productos agrícolas y/o industriales, atracciones recreativas, circo, puestos de venta de dulces y de chucherías, etc.

Pero, así y todo, Todos los Santos no dejaba de ir asociado a la muerte, que era algo tétrico. Tal vez por ello –y considerando el peso que tenía el catolicismo en la España franquista– Halloween –cuyo aspecto festivo sobresale sobre todos los demás– ha terminado por imponerse.

No en todos los países la muerte se relaciona tan estrechamente con lo siniestro y lo tenebroso. El Día de los Muertos de México y las diversas maneras en que se celebra la festividad en muchos países latinoamericanos nada tienen que ver con mis vivencias. El color y los motivos alegres son sus protagonistas. Aun así, Halloween tiene cada vez más relevancia, además de en España, en países como Argentina, Chile, Colombia, México, Perú y, general, el conjunto de Centroamérica.

Hecha esta introducción –que ha quedado bastante más extensa de lo que en un principio pretendía– vamos con lo que es la entrada en sí: cinco cortos animados que hemos seleccionado con motivo de estas fechas en los que el aspecto lúdico de la muerte prima sobre el tétrico. El primero de ellos es todo un clástico: The Skeleton Dance (La danza de los esqueletos), un corto animado de 1929 que produjo y dirigió Walt Disney con dibujos de Ub Iwerks y música de Carl Stalling.

La Danse macabre (Danza macabra) es el título de una breve composición sinfónica que compuso en 1874 Camille Saint-Saëns inspirándose en un poema de Henri Cazalis. Se estrenó en París en enero de 1875 y nos presenta a la Muerte tocando el violín a media noche con los esqueletos bailando a su ritmo. Hasta el amanecer, cuando con el canto del gallo, y como dice la leyenda, los muertos regresan a sus tumbas. La pieza de Saint-Saëns ha sido tema recurrente de las bandas sonoras de películas y de cortometrajes. De los últimos, nos quedamos con este que realizó S.E. Henderson en 2010.

Día de los Muertos se titula el corto que viene a continuación, cuyo argumento se centra en una niña que visita la tierra de los muertos, donde aprende el verdadero significado de la fiesta mexicana Día de Muertos, que también se celebra en otros países de América Central. Fue realizado por Ashley Graham Kate Reynolds y Lindsey St. Pierre como trabajo de final de graduación en el Ringling College of Art and Design (Sarasota, Estados Unidos). La música es de Corey Wallace. Fue galardonado con el Oscar Estudiantil a Mejor Corto Animado en 2013, año de su producción.

Trick or Treat es obra de Brad Chmielewski con dibujos de Ethan Barnowsky, Brad Chmielewski y Jake Williams, y se realizó en 2012. Trick or Treat, que podríamos traducir como “Travesura o golosina” –no como “truco o trato”, pues con treat lo que los niños piden es un regalo, como unas chucherías o unos caramelos, por ejemplo–, nos ofrece una divertida situación con unos peques que van de casa en casa y que al final solo se asustan cuando ven al adulto de verdad, sin disfraz.

Finalizamos la entrada con The Ritual, primer cortometraje de Mike Gambardella que resultó ganador del concurso MODO Halloween que convoca en Londres The Foundry para aquellos cortometrajes realizados con su programa de animación MODO.

Embraceable you

Galería

Embraceable You es una bellísima canción que compusieron en 1928 George Gershwin (música) y su hermano Ira (letra). Dos años después fue incorporada a su musical de Broadway Girl Crazy (1930). La interpretaba Ginger Rogers. Era su debut y fue también su lanzamiento a la fama. Pronto se convirtió en un estándar que ha conocido innumerables versiones, estupendas la mayoría, de músicos como Chet Baker, Nat King Cole, Bill Evans, Billie Holiday, Charlie Parker, Sarah Vaughan, Ben Webster o Dianne Reeves.

La versión de Embraceable You que he elegido para este vídeo es la que grabaron en 1984 Frank Sinatra y Lena Horne y que se incluye en el magnífico álbum Frank Sinatra and Lena Horne. No solo porque es una de las mejores versiones, sino también porque creo que se adapta perfectamente a las imágenes del par de secuencias de las que me servido para elaborar el vídeo, pertenecientes a la película Don’t Look Now.

Acerca de esta, cuentan las crónicas rosa de Hollywood que alguien le preguntó a Warren Beatty, entonces pareja de Julie Christie, qué le parecía la alta carga erótica de la escena que su mujer estaba rodando en Londres con Donald Sutherland. Era en 1972. Betty sabía, obviamente, que Julie estaba en Londres rodando la película Don’t Look Now, dirigida por Nicolas Roeg. Quiso entonces averiguar más detalles acerca de la escena en cuestión y, cuando se enteró de que tórrida era poco para describirla, cogió tal cabreo que voló enseguida a Londres y exigió que fuera eliminada del montaje final de la película. No lo consiguió y Don’t Look Now se estrenó al año siguiente, 1973, con la famosa escena. Era un coito simulado, no una escena de sexo real, aunque lo parecía, y de lo más explícita. Tanto que la British Board of Film calificó el filme con la X reservada al cine pornográfico.

Igual yo hubiese reaccionado del mismo modo que Betty, pues en aquellos momentos tenía 17 años y estaba prendado de Julie Christie tras haberla visto en Doctor Zhivago. Pero no me enteré. En España la película no se estrenó hasta febrero de 1975, con el título Amenaza en la sombra, y sin la escena (eliminada por la censura), escena que nunca había visto hasta que la descubrí cuando se me ocurrió confeccionar este vídeo.

Laura

Galería

Otro tema de otra película de Otto Preminger, como ayer. Casualidad. Me he dado cuenta cuando estaba subiendo el vídeo a YouTube. Aunque no tanta, pues Preminger, como todos los grandes directores de cine, cuidaba al máximo todos los elementos, y la música es clave.

El tema de hoy, cuya melodía compuso David Raskin, es Laura   y da título a la película de Preminger, la cual se estrenó en 1994, con Dana Andrews y Gene Tierney en los papeles protagonistas. Lo interpreta el gran Clifford Brown (1930-1956). La grabación corresponde al álbum de 1955 Clifford Brown with Strings.

Haupe

Galería

Haupe es uno de los temas que forman parte de la banda sonora de la magnífica película Anatomía de un asesinato (1959, Anatomy of a Murder), que dirigió Otto Preminger, con James Stewart, Lee Remick y Ben Gazzara en los papeles protagonistas. Uno de los temas, decía, pues toda la banda sonora es de Duke Ellington, toda ella una maravilla.

Noche de brujas

Galería

noche-de-brujas

El Día de Todos los Santos es una fiesta popular del calendario cristiano que se celebra el 1 de noviembre para conmemorar a todos los justos, canonizados o no, que –según la tradición– se hallan el cielo.

Celebrada en Oriente en otros momentos –los sirios durante el tiempo pascual, los bizantinos el domingo después de Pentecostés–, en Roma tiene como origen la dedicación del Panteón por Bonifacio IV (610) a la Virgen y a todos los mártires. Esta fiesta fue propagada por todo Occidente bajo el papado de Gregorio IV (827-844).

La tradición ha ido perdiendo peso a favor de la celebración anglosajona, de origen celta, de Halloween, también conocida como Noche de Brujas o Noche de Difuntos, que se conmemora la noche del 31 de octubre, sobre todo en países anglosajones como Canadá, Estados Unidos, Irlanda o Reino Unido, y, en menor medida –aunque cada vez más– en Argentina, Chile, Colombia, España, México, Perú o el conjunto de Centroamérica.

“Con el nacimiento del consumo masivo en Estados Unidos [Halloween] fue convirtiéndose en una fiesta cada vez más popular, con millonarias ventas de disfraces (…) y de caramelos (…) A partir de los años setenta, Hollywood hizo el resto para transformar Halloween en una fiesta universal y derrotar las representaciones de Don Juan en la noche de Todos los Santos. (…) La versión celta de Todos los Santos sigue avanzando ante la irritación de la Iglesia católica –este año el delegado de Hermandades del Obispado de Cádiz, Juan Enrique Sánchez, la ha calificado de ‘fiesta satánica, que propone monstruos’–. Pero, como escribió Roger Clarke, ‘la literatura de fantasmas ha sido el gran regalo de Inglaterra al mundo”. Halloween forma parte de este antiguo e irresistible relato”. (Guillermo Altares, “Cómo Halloween derrotó a Todos los Santos”, El País, 29 de octubre de 2015).

Hoy, pues, es la Víspera de Todos los Santos, Halloween (contracción de All Hallows’ Eve, Víspera de Todos los Santos), la Noche de Brujas o el Día de Brujas, como prefieran. Y es a las brujas a las que dedicamos esta entrada. Una de ellas protagoniza con el Pato Donald y sus sobrinos el cortometraje de 1952 Trick or Treat. La expresión Trick or Treat debemos traducirla como “travesura o golosina”, no como “truco o trato”, pues con treat lo que los niños piden es un regalo, como unas chucherías o unos caramelos, por ejemplo. Vamos con el particular Halloween, lleno de enredos, del popular personaje de Disney.

La bruxa es un cortometraje producido por La Fiesta P.C. y dirigido por Pedro Solís de once minutos de duración. Se estrenó en 2010 y resultó ganador del Premio Goya a la Mejor película de animación en la edición de 2011. Nos cuenta la historia de una de una brujita que se siente un tanto sola y hace uso de su magia para conseguir el amor de un príncipe encantador recurriendo a una pócima. Cuando la está preparando, se da cuenta de que se le ha acabado uno de los ingredientes principales y… ¿Le saldrán bien las cosas? ¿Conseguirá su propósito? Véanlo. Igual se sorprenden.

The Kingdom of Witches (El reino de las brujas) nos cuenta en poco más de tres minutos cómo es lugar dónde viven las brujas, con quién y cómo se organizan. Creado en 2008, la animación es de Greg Rozeboom y toma como modelo las siluetas del escritor e ilustrador de libros infantiles polaco-británico Jan Pieńkowski. La música es del grupo de dark ambient de Estados Unidos Nox Arcana.

Witches Brew (Pócima de brujas) es obra de la estudiante de la Escuela de Cine de Vancouver Gergana Hristova, que lo elaboró en 2009 a través del programa de Animación Clásica VFS. Una pócima la que trata de elaborar una bruja que no va a salir como ella quería.

Finalizamos con dos secuencias de la película Hocus Pocus –estrenada en 1993 y bautizada como El retorno de las brujas en España y Abracadabra en Latinoamérica– que recogen las canciones I Put a Spell On You y Sarah’s Theme. Dirigida por Kenny Ortega, está ambientada en la época de Halloween y cuenta el retorno de tres brujas a la civilización y cómo unos chicos deben derrotarlas antes de que se conviertan en inmortales. Las brujas son Bette Midler, Sarah Jessica Parker y Kathy Najimy.

Feliz día de lo que sea que celebren, si es que celebran algo.

El bikini. 70 años

Galería

elke-soomer_bikini

Elke Sommer en una playa mallorquina durante el rodaje de “Bahía de Palma” (1962).

Woman Modeling the First Bikini

Micheline Bernardini en la presentación del primer bikini en París / © Bettmann/CORBIS.

El 5 de julio de 1946, se presentaba en sociedad el bikini, en la popular Piscina Molitor de París. Su introductor fue un ingeniero francés de automóviles llamado Louis Reard, quien le dio tal nombre por Bikini Atoll, atolón de las Islas Marshall donde se llevaban a cabo las pruebas de la bomba atómica en la posguerra. Como quiera que no que no encontraba modelo que se atreviera a usar su diseño, contrató a una estríper de París, Micheline Bernardini. El bikini era tan pequeño que cabía en la caja que Bernardini lleva en la mano, como se observa en fotografía.

La aparición del bikini no estuvo exenta de polémica, ni mucho menos. Hablamos del bikini en tanto que prenda femenina de baño, pues la utilización de prendas de dos piezas por parte de las mujeres para realizar actividades atléticas se remonta a la Antigüedad clásica. La nueva prenda de baño recibió un gran impulso en su popularidad a través de Estados Unidos, donde, tras la Segunda Guerra Mundial el Gobierno obligó a racionar la tela usada. Tal medida favoreció el modelo de dos piezas. Sin embargo, a causa del código Hays –un conjunto de normas legales que determinaba qué se podía ver en las películas y qué no– la braguita del modelo original hubo de hacerse más alta para cubrir el ombligo, como vemos en el bikini que en la fotografía adjunta lleva Marilyn Monroe. Fuera de Estados Unidos el tamaño de la braguita no se modificó, como muestra el modelo que luce Brigitte Bardot en esta fotografía tomada en Cannes en 1953. Dos años antes, en 1951 las participantes en el concurso de Miss Mundo, que se celebró en Londres, lucían la nueva prenda. Dado el auge que cobraba el bikini, El Vaticano lo tachó de “pecaminoso” y su uso se prohibió en países como Bélgica, Italia o España.

El bikini, como sabemos, acabó triunfando a pesar de todo. En unos sitios antes, en otros después. España –entonces “centinela de Occidente” por la gracia de Dios– fue de los de después. El primer bikini que se pudo ver en las pantallas de cine españolas fue en 1962, en la película Bahía de Palma, que dirigió Juan Bosch y protagonizaron, entre otros, Elke Sommer, Arturo Fernández y Cassen. El turismo comenzaba a ser una extraordinaria fuente de ingresos y había que cuidarlo. Así que la película, rodada en Mallorca, pasó la censura –eso sí, calificada como “gravemente peligrosa y desaconsejable para todos los públicos”, hasta el punto que la Guardia Civil se apostaba a la puerta de los cines para controlar rigurosamente la edad de los espectadores– y los españoles hicieron largas colas ante los cines en que esta se proyectaba. La película les importaba más bien un bledo, pero ver a Elke Sommer en bikini no era moco de pavo. Bahía de Palma se mantuvo tres meses en cartel en el Palacio de la Prensa de la Gran Vía de Madrid. También las playas empezaron a llenarse de curiosos para observar a esas “descaradas” extranjeras que mostraban “casi todo”.

Hoy se prescinde muchas veces de la parte de arriba en las playas. Y uno, si ha de ser sincero, lo nota a faltar cuando de pronto ve pasar, primero, unas turgentes tetas plástico y luego, pegado a ellas, el cuerpo de una mujer. Claro que esto es una cuestión personal de quien odia los postizos y prefiere que, como dice el refrán castellano, “buena teta que en la mano quepa. Por lo demás, en la dicotomía textiles-nudistas ya hace años que servidor de ustedes es de los segundos.

Maurice Jarre

Galería

jarre

El día más largo, Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago, Pasaje a la India, Gorilas en la niebla… Son solo cinco títulos de muy buenas películas –unas más que otras, pero buenas todas ellas– cuya banda sonora original es obra del gran compositor francés Maurice Jarre, autor de la música de más de 150 películas muchos de cuyos temas son una referencia ineludible en la historia de la música para cine y forman parte de la memoria popular –de cinéfilos y no cinéfilos– tanto o más que los filmes en que figuran.

Nacido en Lyon en 1924 y fallecido en Los Ángeles en 2009, comenzó a componer para cine en 1952 en su país (la de Hôtel des Invalides fue su primera banda sonora) y diez años más tarde alcanzó el reconocimiento mundial –ya disfrutaba de él en Francia– con la música de las bandas sonoras de las películas de habla inglesa El día más largo (estadounidense) y Lawrence de Arabia (británica).

Comenzamos con la obertura de El día más largo y el tema principal de Lawrence de Arabia, ambas estrenadas en 1962. El día más largo (The Longest Day) primero –en Francia e Irlanda en septiembre de 1962 y en Estados Unidos y Gran Bretaña en octubre– y Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia) poco después: en Estados Unidos y Gran Bretaña en diciembre. El día más largo fue dirigida por Ken Annakin, Andrew Marton y Bernhard Wicki y narra, de forma muy americanizada, el desembarco de Normandía. Lawrence de Arabia fue su primera colaboración con el maestro David Lean. Para Lean –cumpliendo el refrán español “A tal señor, tal honor”– compuso algunas de sus mejores bandas sonoras. Los tres Oscar a la Mejor banda sonora que consiguió fueron con filmes dirigidos por él. El primero por Lawrence de Arabia.

Como observarán, la mayoría de los vídeos que figuran en la entrada son de imágenes fijas, a veces solo una. Ello se debe a la carencia de otros con las respectivas secuencias de las películas –la calidad de imagen de los pocos que hay es muy deficiente– y a la prioridad, dadas las circunstancias, de que la música de Jarre –que en definitiva es el tema que nos ocupa– pueda escucharse tal como en su momento se conoció.

Aclarado este extremo, vamos con ellos.

Tras el éxito de Lawrence de Arabia se instaló en Hollywood y comenzó a colaborar con directores  como Alfred Hitchcock (Topaz), John Huston (El juez de la horca, El hombre que pudo reinar) o Luchino Visconti (La caída de los dioses). Además de con David Lean, por supuesto. Por la banda sonora de la película que este dirigió y se estrenó en 1965 Doctor Zhivago, su segunda colaboración con Lean, ganó el segundo Oscar a la Mejor banda sonora original. Incluimos de la misma el sobresaliente y conocidísimo “Tema de Lara”.

A la película francesa de 1966 ¿Arde París? (Paris brûle-t-il?), que dirigió René Clément con guion adaptado por Francis Ford Coppola y Gore Vidal –otro filme bélico– corresponde este vals de ritmo quebradizo que muestra, una vez más, su enorme capacidad para componer.

Más música para el cine de Lean. Ahora con el tema de principal de La hija de Ryan (Ryan’s Daughter), estrenada en 1970.

La música de Jarre rezuma frescura y originalidad, incluso en géneros como el western, cuyas composiciones para Los profesionales, ¡Villa cabalga! o El juez de la horca se alejan de los tópicos que hasta entonces la encorsetaban. Del filme de Huston El juez de la horca (The Life and Times of Judge Roy Bean) es la canción “Marmalade, Molasses and Honey” –letra de Marilyn Bergman y Alan Bergman– que canta Andy Williams y con la que obtuvo el Globo de Oro a la Mejor canción original. La escuchamos en un vídeo con la secuencia del mismo.

Regresamos a su colaboración con David Lean y a su tercer Oscar a la Mejor banda sonora original. Lo obtuvo por la película de 1984 Pasaje a la India (A Passage To India). Escuchamos los temas “Chandrapore” y “A Passage To India Adela’s”.

Finalizamos con el tema principal de Gorilas en la niebla (Gorillas in the Mist), película estadounidense de 1988 que dirigió Michael Apted.

La última banda sonora que compuso fue para Sunshine, película de 1999 dirigida por István Szabó. Luego se retiró, ya que –opinaba– la industria cinematográfica apostaba ahora por “prácticos sintetizadores” en detrimento de la “orfebrería musical”. Decimos de algo que nos maravilla que es “de cine”. En este caso, pues, la música de Jarre es de cine por partida doble.

Disfruten del domingo (o lo que queda de él), que mañana ya es lunes.