Begin the Beguine: ¿Volver a empezar?

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Pues no. Ni por arrimo. Traducir ‘Begin the Beguine’ como ‘Volver a empezar’ es un disparate como la copa de un pino. Tanto que ni siquiera el traductor automático de Google interpreta así la frase. Sin embargo, esta se acepta hasta en periódicos supuestamente tan ‘serios’ como El País: “Begin the Beguine (Volver a empezar), película que toma el título de una melodía de Cole Porter” (14 de marzo de 1982), “La música de Cole Porter (la canción Beguin the Beguine, que da título a la película…)” (7 de junio de 2003). Y esto clama al cielo. Que el común de los mortales caigamos o no en tal error tampoco tiene disculpa pero se puede comprender, que El País (y tantos otros medios) lo haga en absoluto. Es, como poco, un desprecio a Porter y al sentido común.

Begin the Beguine es una popularísima canción de Cole Porter que poca gente habrá que no conozca, al menos en el mundo occidental. La compuso en 1935 durante un crucero que hizo por Indonesia y las islas Fiyi y en octubre de ese mismo año se estrenó en Broadway como un número del musical del propio Porter Jubilee. En 1940 alcanzó una inmensa notoriedad al ser incluida en la banda sonora de la película Broadway Melody of 1940, con Fred Astaire y Eleanor Powell en los papeles principales. 

El título de la canción hace referencia al beguine, un popular ritmo y baile de la época, semejante a una rumba lenta, que es originario de las islas Guadalupe y Martinica, de donde se había exportado a París y donde posiblemente lo conoció Porter. Nada, pues, de “Volver a empezar”. En 1981 Julio Iglesias grabó la canción en español con el título Begin the Beguine (Volver a empezar). En ella se traduce “When they Begin the Beguine” como “volver a empezar”, cuando en realidad –como se deduce de lo expuesto– significa “cuando comenzó el Beguine”, es decir, cuando la orquesta comenzó a tocar el Beguine.

No sé si fue quien tradujo la letra al español el responsable de tamaño desatino. Más bien me inclino por creer que –como sucede con otras muchas canciones, o películas, por ejemplo– simplemente versionó la letra y cambió el título. Me inclino, que uno cada vez confía menos en las aptitudes del ser humano.

Ya puestos a que las cosas no sean lo que parece, las imágenes del vídeo corresponden a una secuencia de la película You Were Never Lovelier (1942, Bailando nace el amor), con Fred Astaire y Rita Hayworth, y se reproducen a menor velocidad de f.p.s. para que se ajusten mejor al ritmo de la melodía, y no a Broadway Melody of 1940.

En cuanto a la versión de la canción me he decantado por la que grabó Frank Sinatra en 1946 y se incluye el álbum The Columbia Years 1943-1952: The Complete Recordings (1993).

Por cierto, ayer publiqué otro vídeo con otra canción de Porter. No era la primera. Tampoco esta será la última.

Anything Goes (Todo vale)

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Hay entradas que a uno le dejan tocado emocionalmente. Es lo que me sucedió con “Gente humilde”, que publiqué el pasado martes. Los motivos son obvios si han visto el vídeo. Y como quiera que ahora me ha dado por confeccionar vídeos por la única razón de que me divierte, necesitaba hacer otro para compensar, para desquitarme. Así que me puse manos a la obra con este fantástico número del musical Anything Goes (Todo vale) que le da título.
Anything Goes es un musical de Cole Porter que se estrenó en Broadway en 1934 con gran éxito, siendo representado con cierta regularidad desde entonces –con ciertas modificaciones que hizo el autor en las sucesivas reposiciones– y llevado al cine en un par de ocasiones.
En 1934, en plena Gran Depresión, se vivían tiempos tan dramáticos como ahora tras la crisis provocada por el hundimiento de Wall Street en 1929. Despidos masivos, aumento considerable del paro y de la pobreza, desahucios, hambre… Los tiempos habían cambiado. También para el teatro: el público, pobre como las ratas, buscaba en él más que nunca la evasión. Porter supo combinar esta con la mordacidad que le caracterizaba y escribir un musical que, aunque hoy pueda parecernos un tanto ingenuo, ahondaba en los problemas que realmente preocupaban a las gentes de entonces.
“Anything Goes”, el número, es el que recoge el vídeo que figura arriba a cargo de la actriz y cantante Sutton Foster, quien interpretó el papel de Reno Sweeney (la protagonista) en la reposición en Broadway del delicioso musical en 2011. Posiblemente sea la mejor reposición –a mí así me lo parece– de cuantas se han llevado a cabo. La actuación de Foster, acompañada del elenco de la obra, corresponde a un momento de la ceremonia de entrega de los premios Tony de 2011, en la que compañía y actriz se llevaron sendos galardones. Lo único que he hecho ha sido traducirlo.
Solo recoge parte de la letra de la canción, por lo que añado unos cuantos versos más: “Los tiempos han cambiado / y el reloj vuelve atrás con demasiada frecuencia / desde que los puritanos se asustaron (…). / Buenos escritores que antaño conocían lo mejor del vocabulario / hoy en día usan solo palabras de cuatro letras en sus obras. / Todo vale. (…) / El mundo se ha vuelto loco. / Lo bueno es malo; / lo blanco, negro; / el día, noche. / Lo que no ocurre / es que anden mendigando un céntimo /los que poseían varias mansiones”.
Como ahora. Y es que todo está dicho. Y redicho.

 

The best of times (El mejor de los tiempos)

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El mejor de los tiempos es hoy, no los de un lejano ayer prácticamente olvidado ni los de un mañana que está por llegar. Así que aférrate al momento presente y vive y ama, y haz que perdure, porque el mejor de los tiempos es hoy.

Es lo que viene a decir –a cantar, mejor– Albin, uno de los protagonistas de ese excelente musical que es La Cage aux Folles (La jaula de las locas). Con letra y música de Jerry Herman, uno de los compositores y letristas más reputados del teatro musical de Broadway, La Cage aux Folles es uno de mis musicales preferidos. A quienes no les gusta, o simplemente no les disgusta pero tampoco les apasiona, el teatro musical es posible que el nombre de Jerry Herman no les diga nada, pero de que han escuchado su música no albergo apenas duda, pues Herman es, entre otras muchas obras, el autor de Hello, Dolly!

La Cage aux Folles está basado en la obra de teatro del mismo título de Jean Poiret (1973) –como también su versión cinematográfica franco-italiana de 1978– y se estrenó en Broadway en 1983. Ese año fue nominado para nueve premios Tony, de los que ganó seis, entre ellos los de Mejor musical y Mejor música original.

La Cage aux Folles es un club de travestis de la costa francesa. Sus propietarios son la pareja formada por Georges, que se encarga de la dirección, y Albin, que todas las noches se convierte en Zaza, la gran estrella del cabaret. La historia comienza cuando el hijo de Georges, Jean-Michel, se compromete con la hija de una familia sumamente conservadora. Para agradar a sus futuros suegros, Jean-Michel pide a su padre que cambie su forma de vida, al menos por una noche. Las dos familias se reunirán en una cena en casa de Georges, lo que llevará a multitud de equívocos y situaciones divertidas.

Tras el estreno en 1983, se representó 1.761 veces consecutivas y luego se ha repuesto en varias ocasiones, todas ellas con éxito. En España, se representó en Barcelona dese el 27 de septiembre de 2018 al 24 de febrero de 2019, con Àngel Llàcer en el papel de Albin, y a partir de septiembre se embarcará en una gira que se iniciará en Madrid.

La versión que interpreta Llàcer, con dirección musical de Manu Guix, es más que correcta; es una buena versión. Ahora bien, no es como la que se representó en Broadway en 2010 con Douglas Hodge en el papel de Albin y Kelsey Grammer en el de Georges. Ello por una razón muy simple: nadie ha encarnado a Albin/Zaza como él, un actor como la copa de un pino, un artista capaz de interpretar con la misma solvencia al Aston de El portero de Harlod Pinter, al Tito Andrónico de Shakespeare o al Albin de Herman. Para mí Albin es Hodge, o Hodge es Albin. Declama, recita, canta, baila, juega con la voz, gesticula sin caer nunca en el histrionismo…; siempre vemos a Albin/Zaza, nunca a Hodge. Los demás son sucedáneos; excelentes sucedáneos, pero sucedáneos. No creo que Llàcer discrepe de esta opinión.

Y ya les dejo con este excelente número de La Cage aux Folles que es “The Best of Times” (El mejor de los tiempos), en esta actuación que tuvo lugar durante la ceremonia de entrega de los Premios Tony (64º edición, 13 de junio de 2010), con Kelsey Grammer, Douglas Hodge y la compañía de su revival en Broadway de 2010. ¡Ah!, traducido al español (presentación incluida).