Oberturas de ópera

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Vamos hoy con seis oberturas de óperas, esas piezas instrumentales que suelen dar inicio a las obras y nos introducen en ellas. Los criterios para haber elegido estas seis son, ante todo, mi propio gusto; la existencia de vídeos que se puedan insertar y tengan una calidad de audio e imagen aceptable, y que la interpretación sea también de mi agrado. Fueron compuestas entre 1805 a 1875 y las he ordenado cronológicamente según el año en que se estrenaron.

Hasta el estreno de la ópera de Wolfgang Amadeus Mozart Don Giovanni (1787), las oberturas poco tenían que ver con la música de la propia obra. No es esta, sin embargo, una de mis oberturas preferidas. Sí lo es, en cambio, la que posiblemente sea la ópera menos convencional de las elegidas y de todas las del siglo XIX: Fidelio, la única que compuso Ludwig van Beethoven, cuyo estilo musical no se adecuaba a los rígidos cánones que comenzaban a dominar el mundo de la ópera por entonces. Por ello fue objeto de varias versiones entre la fecha de su estreno, el 20 de noviembre de 1805 (Theater an der Wien de la capital austriaca), y 1814, la que se convirtió en definitiva. Influido por los ideales de la Revolución Francesa y por el elevado concepto que Beethoven tenía del amor, Fidelio narra la historia de Leonora, quien disfrazada de hombre y con el nombre de Fidelio acude a la prisión para ganarse la confianza del carcelero y liberar a su marido, preso por motivos políticos. La interpretan la Orquesta y Coro de la Ópera de Zúrich (2004), con dirección de Nikolaus Harnoncourt.

Muy distinta –aunque no menos lograda– es la obertura que sigue, la de la ópera bufa en dos actos de Gioachino Rossini El barbero de Sevilla (Il barbiere di Siviglia), que se estrenó en el Teatro Argentina de Roma el 20 de febrero de 1816. Rossini era un bon vivant al que le gustaba tomarse las cosas con tranquilidad y solía dejar los encargos para el último momento, por lo que muchas veces se copiaba a sí mismo. Este es caso de la obertura de El barbero de Sevilla, que ya había sido utilizada por el compositor como obertura de dos obras anteriores. La ópera cosechó el día de su estreno un fracaso absoluto, con silbidos y abucheos incluidos, pues esta primera representación fue un desastre y se produjeran diversos accidentes en escena: al cantante que hacía de Almaviva se le rompió una cuerda de la guitarra nada más empezar la obra, uno de sus intérpretes se cayó… La segunda representación ya fue bien y desde entonces el éxito a acompañado a la ópera de Rossini. La versión que figura bajo estas líneas corre a cargo de la Tonkünstler-Orchester Niederösterreich (Orquesta Sinfónica de la Baja Austria) durante el Festival de música que tiene lugar todos los veranos en la ciudad austríaca de Grafenegg (edición de 2012). El director es el colombiano Andrés Orozco-Estrada.

Don Pasquale, ópera bufa en tres actos con música de Gaetano Donizetti, sí triunfó desde el primer momento, si bien fue un éxito más de crítica de que de público. Se estrenó en el Teatro de los Italianos de París el 3 de enero de 1843 y se considera la última de las grandes óperas bufas italianas. El vídeo que sigue recoge la versión de la obertura de Don Pasquale durante el Concierto de Año Nuevo celebrado en 2006 en el teatro La Fenice de Venecia con la orquesta del teatro dirigida por Kurt Masur.

Lohengrin es una ópera romántica en tres actos, con música y libreto en alemán de Richard Wagner. Wagner es sin duda uno de los compositores más influyentes de la música occidental. Con él no hay término medio: o se le venera o se le aborrece. Yo soy más bien de los primeros. Lohengrin –de la que se dice que es la más “italiana” de sus óperas– se estrenó en 1850 en el Teatro Großherzoglichen de Weimar, siendo dirigida por Franz Liszt. La historia del personaje homónimo está tomada de un romance alemán medieval, especialmente el Parzival de Wolfram von Eschenbach y su secuela, Lohengrin, escrita por un autor diferente, a su vez inspirada por la épica de Garin le Loherain. Escuchamos la obertura de Lohengrin de la mano de la Filarmónica de Berlín, dirigida por Simon Rattle, en un concierto celebrado en la Berlin Philharmonie el 13 de noviembre de 2012.

La Traviata, de Giuseppe Verdi, es otra ópera cuyo estreno fue un fiasco, terminando la primera representación con burlas y carcajadas del público asistente cuando se estrenó en el teatro La Fenice de Venecia el 6 de marzo de 1853. A ello no fue ajeno el hecho de que el papel de la protagonista (Violetta) lo encarnara la soprano Fanny Salvini-Donatelli, que ya contaba con 38 años de edad y cuyo sobrepeso hacía poco creíble que alguien así pudiera morir, como ocurre en la ópera, de consunción. Volvió a representarse un año después en el Teatro San Benedetto, también en Venecia, con nuevos arreglos y una soprano mucho más joven y con menos peso. Y llegó el éxito, convirtiéndose en una de las óperas más representadas de la historia y perfecta para iniciarse en su mundo. La versión que sigue corresponde a la Orquesta Sinfónica de Milán dirigida por Xian Zhang en el concierto Viva Verdi durante los Proms de 2013, año en que se conmemoró el segundo centenario del nacimiento del compositor.

Poco faltó para que las representaciones de Carmen, la célebre ópera de Georges Bizet basada en la novela homónima de Prosper Mérimée, publicada en 1845, se suspendieran a los cuatro días de su estreno. Tuvo lugar este en el en teatro de la Opéra-Comique de París el 3 de marzo de 1875 y recibió muy malas críticas. Aguantó en cartel hasta las cuarenta y ocho funciones, pero al final el teatro se llenaba porque las entradas se regalaban. ¿Es posible que el fracaso contribuyera a que Bizet sufriera un ataque al corazón a consecuencia del cual falleció el 3 de junio de 1875, a los 36 años de edad? Poco después del deceso, en octubre de 1875, se representaba en Viena y, entonces sí, público y crítica se volcaron en ella y comenzó su popularidad mundial. La versión de la obertura de Carmen, con la que finaliza esta entrada, es la que ofreció la Orchestre de Radio France durante el concierto celebrado en 2015 Hommage à Myung-Whun Chung, pianista y director de orquesta surcoreano. Es él quien dirige.

Que la vida sea amable con ustedes.

Ópera imaginaria

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Por mucho que se explique todo esto del coronavirus a los niños, y por mucho tacto que se tenga, deben estar flipando. Si la prohibición de salir a la calle, excepto por causa justificada, ya la llevamos mal los mayores, imagínense los peques, y aclárenles qué demonios es eso de ‘causa justificada’, cuáles son los supuestos, y porqué. En fin…

Esta entrada está dirigida especialmente a ellos, a hacerles un poco más llevadero su confinamiento. Claro que, por su cuenta, los peques no creo que accedan a ella. Mas como no van a estar solos, lógicamente, si usted está leyendo esto y tiene niños a su cargo, ¿qué tal si ve los vídeos con ellos? Son perfectos para iniciarles en la ópera. En la línea de las películas de Disney Fantasía (1940) y de la italiana de Bruno Bozzetto Allegro non troppo (1976), ambas también de animación, el propietario de esta Ópera imaginaria va presentando a los espectadores diversas arias y explicando sus argumentos y personajes. Se consigue así una uniformidad dentro de la diferencia, ya que los doce cortos que recrean los doce fragamentos están realizados con técnicas distintas, como el stop motion, o la animación en 3D.

De estos doce fragmentos he seleccionado ocho –aquellos de mayor calidad dentro de los disponibles– y los he ordenado tal como figuran en la película. Comenzamos, pues, con “La donna è mobile”, aria de la ópera de Giuseppe Verdi Rigoletto, basada en la obra teatral de Victor Hugo Le roi s’amuse (1832), que se estrenó en el teatro La Fenice de Venecia en 1851. Es su intérprete el gran tenor sueco Nicolai Gedda, una de las más voces más versátiles de la historia de la ópera, la belleza de cuyo tono es única.

“Avec la garde montante” (Con la nueva guardia) es una aria de la ópera de Georges Bizet Carmen (libreto en francés de Ludovic Halévy y Henri Meilhac), basada en la novela homónima de Prosper Mérimée (1845) y estrenada en el Teatro Nacional de la Opéra-Comique de París en marzo de 1875. La interpreta el coro infantil parisino Les Petits Chanteurs à la Croix de Bois, cuya fundación se remonta a 1907.

Vamos ahora con “Voi che sapete che cosa è amor” (Qué sabéis vos lo que es el amor), aria de Las bodas de Fígaro (Le nozze di Figaro), ópera bufa en cuatro actos con música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto en italiano de Lorenzo da Ponte que se basa en la comedia teatral de Pierre Augustin Caron de Beaumarchais del mismo título (1874). Mozart compuso la partitura entre 1785 y 1786 y la ópera se estrenó en Viena el 1 de mayo de 1786 bajo la dirección del mismo compositor. La voz que escuchamos es la de la soprano y mezzosoprano belga especializada en repertorio francés, de Mozart y contemporáneo Suzanne Danco (1911-2000).

Sigue la aria de Puccini “Un bel dì vedremo” (Un buen día), de Madama Butterfly, ópera que se estrenó en La Scala de Milán en 1904. Lo interpreta la soprano estadounidense Felicia Weathers.

De nuevo Mozart. Ahora con “Bald prangt, den Morgen zu verkünden… Du also bist mein Bräutigam” (Pronto, anunciando el mañana… Pues eres mi novio), de su ópera cómica La flauta mágica (Die Zauberflöte), un cuento de hadas, una historia de amor, que fue la última ópera que se escenificó en vida del autor. Él mismo la dirigió, en el Freihaus-Theater auf der Wieden de Viena, el 30 de septiembre de 1791, dos meses antes de fallecer. Interpreta la aria Lucia Popp (1939-1993), popular soprano eslovaca que destacó por el clarísimo timbre de su voz, que dominaba como quería y alcanzaba el culmen con la coloratura.

El “Coro di zingarelle e mattadori” (Coro de gitanillas y toreros) pertenece a La Traviata, la ópera más famosa de Verdi, si bien su estreno –acaecido el 6 de marzo de 1853 en el teatro La Fenice de Venecia– fue un fiasco, terminando la primera representación con burlas y carcajadas del público. A ello no fue ajeno el hecho de que el papel de la protagonista (Violetta) lo encarnara una soprano que ya contaba con 38 años de edad y cuyo sobrepeso hacía poco creíble que alguien así pudiera morir, como ocurre en la ópera, de consunción. Volvió a representarse un año después en el Teatro San Benedetto, también en Venecia, con nuevos arreglos y una soprano mucho más joven y con menos peso. Y llegó el éxito, convirtiéndose en una de las óperas más representadas de la historia y perfecta para iniciarse en su mundo. En esta ocasión escuchamos al coro y orquesta de la Accademia di Santa Cecilia de Roma.

Muy hermoso, y muy conocido e interpretado a menudo como pieza suelta en concierto, es el “Dúo de las flores” (“Duo des fleurs” o “Sous le dôme épais”), de la ópera de Léo Delibes Lakmé, cuya acción transcurre en India a finales del siglo XIX durante la época de la conquista colonial inglesa. Lakmé se presentó por primera vez al público en el Teatro Nacional de la Opéra-Comique de París en 1883. Lo escuchamos por las sopranos francesas Mady Mesplé y Danielle Millet.

Finalizamos con la aria “E lucevan le stele” (Y las estrellas brillaban), de Tosca, ópera en tres actos, con música de Giacomo Puccini y libreto en italiano de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa que fue estrenada con éxito en Roma el 14 de enero de 1900, en el Teatro Costanzi. El texto de la obra está basado en el drama La Tosca, de Victorien Sardou, presentado en París en 1887. La voz es la del tenor italiano Carlo Bergonzi (1924-2014).

Que pasen un buen día. Y pónganles estos vídeos a los niños. Los disfrutarán, creo.

Arias de ópera

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Ermonela Jaho en un momento de su interpretación de la aria “Un bel dì vedremo” durante la representación de Madama Butterfly en el teatro Opéra Grand Avignon (2013).

Escribo esto hoy, sábado 1 de julio, tras haber visto ayer viernes la retransmisión de la ópera de Giacomo Puccini –estrenada en La Scala de Milán en 1904– Madama Butterfly, en versión de Mario Gas, que ofreció La2 de Televisión Española desde el Teatro Real de Madrid, sumándose de este modo a la celebración de la Semana de la Ópera 2017 (30 de junio al 9 de julio). Y a una hora sensata y no de madrugada, como en otras ocasiones. El papel principal, el de Butterfly (Cio-Cio San), sobre el que recae todo el peso de la obra, tanto en lo musical como en lo emocional, corrió a cargo de la soprano albanesa Ermonela Jaho. Impecable. Su admirable línea de canto y sus soberbias condiciones como actriz la llevan a la plena asunción del personaje, logrando conmover nuestro ánimo hasta el punto que acabamos reconociéndonos en Butterfly y su tragedia.

Así pues, con ella vamos a empezar esta entrada que dedicamos a las arias de ópera. Me he levantado con ganas de ópera y me encantan las arias. La mayoría de las de hoy ya las hemos incluido en otras ocasiones, aunque no con los mismos intérpretes. Veamos, y escuchemos, a Ermonela Jaho en la emotiva aria “Un bel dì vedremo” (Un buen día), aunque no en la representación a que aludía antes –a mi juicio mejor que esta, aún de mayor intensidad dramática–, sino desde el teatro Opéra Grand Avignon en noviembre de 2013.

Vamos ahora con “Casta diva”, de la ‘tragedia lírica en dos actos’ de Vincenzo Bellini Norma, estrenada en 1831. Su intérprete en el vídeo que figura bajo estas líneas es María Callas, La Divina, la cantante de ópera más célebre del siglo XX, cuya prodigiosa voz, de amplia tesitura, unida a su dominio de la técnica, se adaptaba a la perfección a todo tipo de registros. El vídeo recoge el momento del concierto que ofreció el 19 de diciembre de 1958 en el teatro de la Ópera de París en el que interpreta “Casta diva”.

Y hablando de voces célebres del siglo XX, es ahora Luciano Pavarotti, probablemente el tenor más popular de su segunda mitad, poseedor de la más bella voz masculina del periodo, vigorosa, de timbre y potencia únicos, de impoluta técnica e impecable fraseo, quien nos deleita con “Una furtiva lagrima”, de la ópera de Gaetano Donizetti L’elisir d’amore (1832, El elixir de amor).

La aria “Libiamo ne’ lieti calici”, de la famosísima ópera de Giuseppe Verdi La Traviata (1853), es considerada uno de los más brillantes momentos de su obra y de la historia de la ópera en general. Y es que “Libiamo ne’ lieti calici”, y La Traviata en conjunto, es una de esas composiciones que resultan del agrado de hasta quienes no gustan de la ópera. Son sus intérpretes la soprano ruso-austriaca Anna Netrebko y el tenor franco-mexicano Rolando Villazón durante la representación de la obra por la Ópera Estatal de Viena en el marco del festival de Salzburgo de 2005.

“Caro nome” –aria por la que uno siente especial predilección– suena en otra ópera de Giuseppe Verdi, en Rigoletto (1851), casi al final del primer acto. “Caro nome” es perfecta para el lucimiento de cualquier buena soprano, como es la francesa de Patricia Petibon, por la gran versatilidad y frescura de su voz, su excelente dominio de la coloratura, su expresividad y su gama inacabable de recursos interpretativos. La vemos, y escuchamos, en la versión de Rigoletto que se representó en el teatro de la Ópera Estatal de Baviera (Múnich) el 30 de diciembre de 2012.

Y terminamos con El barbero de Sevilla (Il barbiere di Siviglia), una ópera bufa en dos actos con música de Gioachino Rossini y libreto de Cesare Sterbini. Se estrenó –aunque con otro título: Almaviva, o la precaución inútil– el 20 de febrero de 1816 en el Teatro Argentina de Roma. La aria que hemos elegido de la de Rosina, uno de los papeles del repertorio operístico que requieren la mayor precisión, el cual encarna en esta representación, desde el Teatro Real de Madrid (2005), la soprano española María Bayo en una de sus actuaciones más logradas.

Que pasen un buen domingo.