La romance de Paris

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La romance de Paris es una canción de Charles Trenet (1913-2001), el llamado padre de la canción francesa, quien la escribió para la película de Jean Boyer Romance de Paris (1941). Para componer la música contó con la colaboración de Léo Chauliac.

“Romance” en español significa, entre otras cosas, ‘relación amorosa pasajera’, es decir, una simple aventura ocasional entre dos personas. Podría, pues, haber traducido ‘la romance de Paris’ como ‘el romance de París’, pero creo que en español no reflejaría bien lo que la canción dice. De ahí que haya preferido la expresión ‘los amoríos de París”.

Zaz grabó el tema en 2014 con Thomas Dutronc, pero a mí me gusta más esta versión en directo que ofreció durante el concierto que dio en el festival Jazzopen Stuttgart el 11 de julio de 2015 con la SWR Big Band. Llena de ritmo, con este toque swing que le imprimen Zaz y la SWR, es simplemente una delicia. Hay que destacar las intervenciones de Guillaume Juhel (guitarra), Jean Marc Reyno (voz) y Claude Egéa (trompeta). Averiguar sus nombres ha sido lo más difícil con diferencia, pero creo que es de justicia que figuren.

Mis novelas

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EL VIAJE

EL CORTO TIEMPO DE LAS CEREZAS

ADIÓS, MIRLO, ADIÓS (BYE BYE BLACKBIRD)

PRUDENCIO CALAMIDAD

Sobre mi trayectoria profesional véase Wikipedia o las diversas entradas de la sección de este blog Sobre mí.

Il mondo

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El otro día, por casualidad, vi en televisión About Time (2013, Una cuestión de tiempo). No la conocía y lo cierto es que me pareció una película simpática, fresca y bastante divertida. Busqué información sobre ella al día siguiente, puesto que la pillé ya empezada, y me pareció muy acertada la apreciación del crítico del diario ABC Antonio Weinrichter: “Rachel McAdams es todo lo adorable que se puede ser sin provocar la envidia de las diosas”.

Como la canción Il Mondo juega un papel esencial en la película y suena completa en la escena final –con esa inolvidable boda, tan caótica que resulta genialmente divertida–, se me ocurrió hacer este vídeo con dicha escena, si bien intercalando un par de breves fragmentos de otros momentos del film y ‘limpiando’ el sonido para que la canción –que es la protagonista del vídeo– se escuchase sin el sonido de ambiente. Il Mondo es una canción –con letra de Gianni Boncompagni y música de Jimmy Fontana y Carlos Pes– de 1965 que Jimmy Fontana grabó ese mismo año. Esta es la grabación que he incluido. Estoy seguro de que todos ustedes la han escuchado más de una vez y de que a quien más y a quien menos le traerá algún que otro recuerdo.

C’est magnifique

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Cuando llega el amor y te lleva a dar una vuelta, C’est magnifique! Cuando cada noche tu amor te abraza fuerte,  C’est magnifique! Cuando se aleja, ¡oh¡, eso es terrible. Mas cuando de nuevo susurra Je t’adore!, ¡oh¡, C’est magnifique!

C’est magnifique! es una canción del musical de Cole Porter Can-Can (1953), el penúltimo que estrenó en Broadway. Pocos años antes, la crítica –siempre tan perspicaz– consideraba que su carrera estaba acabada y pocos eran quienes apostaban por él. Obviamente, no fue así y resurgió cual ave fénix en 1948 con Kiss me Kate, que se representó más de mil veces ininterrumpidamente, y prosiguió el éxito con Can-Can, que se mantuvo en cartel durante casi novecientas representaciones seguidas. Can-Can incluye canciones tan conocidas como “It’s All Right with Me” y “C’est magnifique”, además de “I Love Paris”, de la que ya confeccioné un vídeo con la versión de Zaz durante el festival Jazzopen de Stuttgart de 2015.

La versión que he elegido de C’est magnifique! para el vídeo que les presento es de Kay Starr (1922-2016), cantante estadounidense de música pop y de jazz que alcanzó gran notoriedad en las décadas de 1940 y 1950.

Que tengan un buen fin de semana. C’est magnifique!

Culpa, dominación y sumisión.

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Ser sumisos es un mecanismo perfecto de dominación, tan inmejorable que incluso cuando dejas de creer en dioses y la Superioridad y en todos los sofismas en base a los cuales se ha construido tal artificio siguen exis-tiendo marcas en lo más recóndito del espíritu que la razón no alcanza a borrar. Hemos de sentirnos culpables, infracto-res, pero ahí está el todopoderoso, los todopoderosos, para concederte el perdón.

Te perdonarán. Si te arrepientes. Si no lo haces de nuevo. Resígnate pues. Sé paciente. En este mundo sufrirás, sometido a los que están por encima de ti. Así es la vida, que no te angustien las calamidades, ya tendrás tu recompensa. Llegará en el otro mundo. O, si perseveras, incluso en este, te dicen los omniscientes definidores encargados de formar ciudadanos, es decir, seres dóciles.

Culpa. Hay que sentirse siempre culpable de algo, por algo, es la base de todo poder. Sin culpa no hay miedo.

Culpa. Remordimiento. Vergüenza. Confesión (declaración). Juicio. Arrepentimiento. Pena. Acatamiento. Claudicación. Otra vez.

Lo único que nos queda es la renuencia. La defección ante la epidemia espectacular y la aceptación de la inutilidad de cualquier aspiración es la única resistencia posible, la soledad la única compañera fiable. No erraba de pequeño al preferir mi mundo, si es que de un mundo propio puede hablarse en medio de la locura egotista. Un asedio permanente, sin embargo, contaminaba y degradaba toda experiencia, lo que producía en mí una cada vez mayor aversión por los elementos distorsionadores que impedían su natural evolución, elementos siempre debidos a la acción del hombre, o a su inacción, tanto da.

El fiasco, el desengaño, la indignación, la frustración, la impotencia fueron así absorbidos y superados por la aversión. No hay otra salida posible.

If He Walked into My Life

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¿Debería de haber sido más dura con él? ¿Debería de haberle tratado con mayor ternura? ¿Era sensible o solo un tipo frío? ¿Fue poco lo que le di? ¿Fue demasiado?

¿Fueron sus días aburridos? ¿Se sintió abandonado por las noches? ¿Sobreestimé mi propósito? ¿Acaso me interesé demasiado por el hombre y olvidé al niño?

¿Será culpa de las veces que lo mimé, o de las veces que le quise controlar? ¡Qué lástima! Nunca encontré al niño antes de perderlo.

Me preguntaré, sin embargo, toda mi vida que salió mal. ¿Cometería los mismos errores si quisiera de nuevo formar parte de mi vida? Si me llamara, si volviera a aparecer en mi vida.

If He Walked into My Life –que podemos traducir, al menos así lo he hecho yo, como ‘Si volviera a aparecer en mi vida’– es una canción con música y letra de Jerry Herman, uno de los compositores y letristas más reputados del teatro musical de Broadway que hoy, 10 de julio, cumple 88 años. Herman es especialmente conocido por ser el autor de Hello, Dolly! (1964), así como de otros magníficos musicales como Mame (1966) o La Cage aux Folles (1983).

If He Walked into My Life es una de las canciones de Mame, una de las estupendas canciones de Herman, por tanto, además de la más conocida de la obra. Mame, como los otros musicales citados, fue un gran éxito y permaneció en cartel desde el 24 de mayo de 1996 al 3 de enero de 1970. El mismo año de su estreno, If He Walked into My Life fue grabada por Bobby Darin, Louis Armstrong, Herb Alpert y Eydie Gormé. La versión de esta última –que por entonces era conocida en España por sus éxitos con el trío Los Panchos– entusiasmó a público y crítica y le valió a Eydie Gormé el Grammy a la Mejor cantante femenina en 1967. Y aunque uno esto de los premios no se lo acaba de creer y en el fondo se la trae al pairo, en esta ocasión, opino, fue más que merecido.

Escuchamos If He Walked into My Life por Eydie Gormé (1966, álbum Don’t go to Strangers) en este video que he elaborado con imágenes de la película ‘Wicker Park’ (2004, ‘Obsesión’), con Diane Kruger y Josh Hartnett.

¿Qué razón, la suya o la nuestra?

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―La situación se enmaraña a pasos de gigante ─se lamentaba Martha─. El mensaje chovinista y racista del nacionalsocialismo parece que cuaja cada vez más entre la opinión pública. Esta mañana, cuando compré el codillo, delante de mí había una mujer que pidió lo mismo. Nada más irse, la dependienta, que creo que es también la dueña, comentó con las clientas que quedábamos, tres éramos, que era judía y compraba cerdo para disimular. No pueden negarlo por mucho que se empeñen, dijo una, su físico ya les delata. Dijo delata. ¿Qué os parece? No pienso volver a comprar más en esa tienda.

―Todo esto se veía venir hace tiempo, pero nadie creía que llegaría a cuajar entre la población hasta este punto. Yo mismo era al principio de esa opinión. Los alemanes no se dejarán arrastrar por la agresividad y la xenofobia del mensaje de Hitler, pensaba. Ya sufrimos bastante con la última guerra. ¡Joder que no! Si parece que lo estaban deseando. Hace algo más de un año los nazis consiguieron ser el segundo partido del Reichstag con casi seis millones y medio de votos. Me temo que en las próximas elecciones esa cifra aumentará.

―La verdad es que no lo creo pero quiero creerlo, no lo sé, pero quiero confiar en que finalmente se impondrá la razón.

―¿Qué razón, Sam? ¿La suya o la nuestra? Me niego a creer que todo esto sea cosa de unos fanáticos a los que sigue un pueblo desorientado. Fanatismo… ¡No, no y no!  Hitler solo hace que reunirse con los principales magnates, recorre el país de un lado a otro buscando apoyos entre los hombres de negocios. Ellos temen al comunismo, y se los dan. Pero los comunistas ya no son los únicos enemigos, ahora lo son todos los que no comulgan con su credo y cualquiera que simplemente no sea como ellos, incluyendo su físico. A un amigo mío, que no es judío, los de las SA le dieron el otro día una paliza porque su aspecto así parecía indicarlo. No tuvo tiempo siquiera de explicarse. Tres costillas rotas, una ceja partida, moratones por todo el cuerpo. ¿Y la gente? Pues, ya ves, encantada.

Manuel Cerdà: Adiós, mirlo, adiós (Bye Bye Blackbird), nueva edición 2019.