A bailar con la Munich Swing Orchestra

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“Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa” es una frase que, al parecer, al menos a ella se le atribuye, dijo en una ocasión la anarquista Emma Goldman a un compañero suyo que el reprochó que estuviese bailando. La suscribo al cien por cien. En primer lugar, porque estoy más que harto de este sistema y de la cantinela que constantemente repiten unos y otros de ‘cambio posible’, incluidos, por supuesto, los partidos supuestamente progresistas: la pusilánime socialdemocracia actual, o lo que queda de ella, o esas ‘nuevas izquierdas’ que con su discurso verde y de desarrollo sostenible, de ‘medidas alcanzables’ y sin una identificación clara con un nuevo sistema social, terminan diluyéndose en el actual y robusteciéndolo. Sus monsergas no me interesan. En segundo lugar, porque me encanta bailar. No soy ningún bailarín, pero podríamos decir que me defiendo. Lamentablemente, no son muchas las ocasiones que puedo hacerlo, pues me gusta el baile de salón, con orquesta, y que en la sala se pueda fumar. Difícil, pues.

Hoy les propongo bailar a ritmo de swing con la Munich Swing Orchestra, una formación que lleva en activo desde 2004 y revive el sonido indestructible de las grandes bandas de swing y leyendas como Glenn Miller, Count Basie, Duke Ellington o Benny Goodman. Puede que no alcance el nivel de las big band mencionadas, aunque tampoco es este su propósito –es otra la época y otros gustos imperan–, pero suenan fantásticamente. No en balde, la mayoría de sus músicos –cinco saxofones, cuatro trompetas, cuatro trombones, piano, guitarra, bajo y batería– ya se habían curtido en orquestas como las de Max Greger, Hugo Strasser y James Last.

Para que puedan bailar sin interrupciones, en vez de insertar los vídeos uno a uno y comentar el tema que recogen, hemos elaborado una lista de reproducción, lo que nos permite fantasear con lo haríamos en aquellos salones de baile que, con alguna excepción, parecen relegados al olvido. Los temas que incluye –los cinco primeros solo con la Munich Swing Orchestra y los otros siete acompañados de The Funny Valentines (Hermine Gascho, Anna Hermann, Barbara Roberts y Alexandra Fischer)– son los siguientes:

  1. The Opener (1964), de Cootie Williams, y arreglos de Duke Ellington; 2. Song of India (1937), popular tema resultante de la adaptación de la aria «Pesni︠a︡ indiĭskogo gosti︠a︡” (de la ópera de Rimsky-Korsakov de 1896 Sadko) que grabó en 1937 Tommy Dorsey y su orquesta; 3. Tuxedo Junction (1940), un hit de Glenn Miller y su orquesta obra de Erskine Hawkins y arreglos de Bill Johnson; 4. Don’t Be That Way (1938), de Benny Goodman y Edgar Sampson, que popularizó el primero con su orquesta; 5. Pennsylvania 6-5000 (1940), música de Jerry Gray y letra de Carl Sigman que ese mismo año grabó Glenn Miller; 6. On the Sunny Side of the Street(1930), música de Jimmy McHugh y letra de Dorothy Fields, habituales del teatro musical estadounidense, que se estrenó en el espectáculo de ese año The International Revue; 7. Boogie Woogie Bugle Boy (1941), compuesta por Don Raye y Hughie Prince en 1941, meses antes de que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra Mundial, el mayor éxito de The Andrews Sisters; 8. Shoo Shoo Shoo Baby (1943), de Phil Moore para la película de ese año Follow the Boys, en la que las estrellas de la Universal se sucedían en una serie de números musicales y sketchs cómicos destinada especialmente a elevar la moral de las tropas estadounidenses en guerra y el ánimo de la población civil, otro hit de The Andrews Sisters; 9. Rum and Coca-Cola (1945), un calipso original de Lord Invader y Lionel Belasco que fue un tremendo éxito de The Andrews Sisters tras grabarlo en 1945; 10. Tico Tico (Tico-Tico no Fubá), conocidísimo tema que compuso en 1917 el brasileño Zequinha de Abreu; 11. Hold Tight, Hold Tight (Want Some Seafood Mama), compuesta en 1938 por Leonard Ware, guitarrista de la orquesta de Sídney Bechet, quien hizo los arreglos, y 12. All of me (1931), de Gerald Marks y Seymour Simons, que grabó por primera vez Belle Baker y se ha convertido en una de las canciones más grabadas de mundo del jazz.

Ya les dejo, que hace calor y, con tanto baile, se agradece una cervecita. ¡A su salud! Feliz tarde de domingo.

Caetano Veloso III (y última). Caetano en lo que llevamos de siglo.

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Comienza este siglo que padecemos con un Caetano Veloso que ha mostrado sobradamente ser un excelente compositor y cantante, poeta y escritor –ha publicado los libros Alegria, Alegria (1997) y Verdade tropical (1997)–, intelectual comprometido, cineasta –ha dirigido O Cinema Falado (1986), una mezcla de cine experimental y documental con entrevistas con amigos de suyos, conversaciones, pensamientos, escenas de danza y extractos de literatura, y trabajado en bandas sonoras de otros filmes– y, además, se publican libros de otros sobre él, películas documentales de sus giras e infinidad de cantantes graban y/o interpretan sus canciones.

En 2000 publica Noites do Norte, con canciones que quieren reflejar la cultura de las regiones del norte y nordeste de Brasil y es recibido entusiastamente por público y crítica, que elogia su constante creatividad e innovación. Empieza entonces una gira por Brasil, Francia, Portugal, Alemania y Argentina, de la que saldrá al año siguiente el doble CD Noites do Norte ao vivo, con casi todas las canciones del disco homónimo y diecinueve más –suyas o no, ya grabadas o interpretadas en otro momento– que formaron parte del repertorio de la gira.

Comenzamos las canciones elegidas de esta entrada –todas de la gira Noites do Norte ao vivo– con Noites do Norte, canción suya sobre texto de Joaquim Nabuco, Araça Blue, tema también suyo de lirismo contenido que canta suavemente con una melodía simple y se editó originalmente en el disco Araça Azul (1973), y Cajuina, otra canción suya original del álbum Cinema Transcendental (1979), una de mis favoritas. La escribió a raíz del suicidio de su compañero Torquato Neto, destacado poeta y letrista del tropicalismo, y sus versos relatan un encuentro con el padre de Torquato en Teresina, su ciudad natal, tiempo después. La cajuina es una bebida no alcohólica obtenida del cajú, fruto del anacardo.

Los ritmos extranjeros, en este caso estadounidenses “clásicos” –ese sonido “extraño, “extranjero”– los mima, atesora su esencia y los engrandece en A Foreign Sound, CD que salió a la venta en 2004 con el que hizo una gira que registró el director de cine Fernando Andrade en una película documental (Coração Vagabundo, 2008). Veloso no tenía demasiada confianza en un álbum que, confesaba, le había hecho sufrir mucho a la hora de elegir las canciones y tener que dejar algunas fuera: “Son tantos los que ya grabaron este repertorio, que no sé si mucha gente va a dar importancia a esto”. No fue así. Se la dieron, se la dimos. La mayoría de sus versiones son insuperables y la selección le haría sufrir, pero valió la pena. Nos damos cuenta escuchando algunas de las maravillosas canciones que lo conforman como las de George Gershwin (The Man I Love, 1924; Summertime, 1935), Hoagy Carmichael (Stardust, 1927), Johnny Green (Body and Soul, 1930), Vincent Youmans (Carioca, 1933), Cole Porter (Love for Sale, 1930; So in love, 1948), Eden Ahbez (Nature Boy, 1947), Jerome Kern (Smoke Gets in Your Eyes, 1933), Duke Ellington (Sophisticated Lady, 1933), Arthur Hamilton (Cry Me a River, 1953), y otras más recientes como las de Bob Dylan (It’s Alright Ma, 1965) y Kurt Cobain (Come as You Are, 1991). Como él, me cuesta elegir, pero no voy a insertar el disco entero, lógicamente. Así que me quedo con So in love y Nature boy.

En 2006 sale (2006), abreviatura de você, fruto de su experimentación con y rock y la música underground. Odeio es buena muestra de ello y también de la trascendencia de su música y sus letras entre el público brasileño, y de su compromiso político. Así, en mayo de 2016, Caetano sumó “su voz al número creciente de artistas y músicos que rechazan el gobierno interino brasileño, con un concierto en un edificio ocupado por manifestantes”, rn Rio de Janeiro. Entre otras, cantó Odeio (Yo odio), al tiempo que los espectadores completaban la frase con el nombre de Temer.

En 2007 se publica, en CD y DVD Cê. Multishow ao vivo y en 2009 Zii e Zie, con BandaCê), un disco “muy claro y denso, con frases melódicas”, lo describió Veloso, cuyas canciones se han calificado como “transsambas” o “transrock”, pues este es un trabajo volcado en la samba, a diferencia de . Zii e Zie es una expresión italiana que en portugués significa «tíos y tías» y es el resultado de varios shows de Caetano Veloso y su banda, que recibieron el nombre de Obra em progresso. De esta gira escuchamos Você já foi à Bahia? (1941), popularísima canción de Dorival Caymmi, y A cor amarela, suya, nueva.

Durante estos años ha publicado tres libros más: Tropical Truth: A Story of Music and Revolution in Brazil (2003), Letra só (2003) y O mundo não é chato (2005). En 2010 inicia una gira con Maria Gadú, de la que incluimos el fragmento en el que interpretan la excelente Sampa, tema suyo, un homenaje a la ciudad de São Paulo, ciudad natal de Maria Gadú. La canción apareció originalmente en el álbum de 1978 Muito (Dentro da Estrela Azulada). En 2011 saldrá, en CD y DVD, Caetano e Maria Gadú. Multishow ao vivo, al que pertenece el vídeo.

Su último álbum hasta la fecha es Abraçaço (2012), como él se despide en los mails más afectuosos. Producido por Moreno Veloso, su hijo, en asociación con BandaCê, contiene canciones, casi todas suyas, tan portentosas como las que van a finalizar la entrada de hoy, tercera y última parte de este artículo dedicado a la música de Caetano Veloso: Estou triste, A bossa nova é foda y Um Comunista, que dan fe de que a sus 71 años, con prácticamente cincuenta discos grabados, está en plena forma. Dos años después, en 2014, salió en Cd y DVD, Multishow ao vivo. Caetano Veloso. Abraçaço no vivo Rio.

Um Comunista está dedicada a Carlos Marighella, líder de la primera guerrilla en el Brasil. En una entrevista que le hicieron en el diario de Buenos Aires Clarín, responde de este modo a la pregunta del entrevistador sobre si ello “no deja de sonar perturbador” y ¿hasta dónde llega su reivindicación de aquella experiencia?: “Jorge Amado decía que en Bahía debería erigirse un monumento a Marighella. Él fue compañero suyo en el Partido Comunista, pero se refería sobre todo al esfuerzo posterior de la lucha armada, una decisión muy pura, de corazón, de creencia en una posible experimentación socialista. En su momento, antes de partir para el exilio, me sentí inclinado a apoyar la opción política de aquellos como Marighella, que abandonaron el Partido y las posiciones de Moscú, para intentar la lucha armada. Hoy sé que era un sueño romántico sin ninguna perspectiva, porque nunca iba a encontrar apoyo en el pueblo. Y también sé lo que sabía entonces, pero ahora mucho más: que las experiencias estatales comunistas han sido invariablemente autoritarias, autocráticas, terribles, represoras, y ese es un problema que la izquierda todavía tiene que resolver. Entonces la canción fue saliendo con todas esas cosas en la cabeza, de manera un poco monstruosa y contradictoria, pero tuvo que ser así”.

Se dice que prepara un nuevo disco. Lo esperamos ansiosos. Sin embargo, como Caetano suele ser más que generoso con los bises, no queremos despedirnos sin insertar otras canciones que me duele no estén en estas tres entradas sin otro criterio que el personal. Así que incluiremos tres más: Vuelvo al sur –un tango de Piazzolla con letra de Fernando Pino Solanas (extracto de su DVD Un caballero de fina estampa)–, Lamento borincano, escrita por Rafael Hernández Marín en 1929 que describe las condiciones de pobreza de los campesinos en Puerto Rico y en cuya interpretación Caetano nos muestra la gran versatilidad de los registros de su voz (del mismo DVD) y O que tinha de ser, compuesta en 1959 por Antonio Carlos Jobim (música) y Vinicius de Moraes (letra), esta del DVD Roberto Carlos e Caetano Veloso e a Música de Tom Jobim (2008).

Que disfruten de un buen día.

Caetano Veloso II. El éxito internacional.

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Tras la turbulenta década de 1970, Caetano siguió haciendo suyos ritmos foráneos (A Foreign Sound titulará su disco de 2004, pero ya hablaremos de él más adelante), adoptando y adaptándolos a las formas musicales brasileñas. “Su repertorio sincrético combina un lirismo romántico en esencia con un empuje vanguardista, unas vocalizaciones audaces y la experimentación con el texto y el sonido” (Músicas do Brasil. Samba, bossa nova y música popular de Brasil, Time Life, 1988).

En 1981 sale un nuevo álbum, Outras palavras, que se convierte en el más vendido de la carrera del artista hasta entonces: más de cien mil copias, logrando su primer disco de oro. Una de las canciones compuestas por él, Rapte-me camaleoa, sintetiza lo que decíamos en el anterior párrafo.

Esta era la versión de 1981. La que sigue, en compañía de Maria Gadú, es de 2011. Quédense con la que más les guste, o con las dos.

Por entonces, su popularidad era enorme. Ya había actuado en Francia, Italia y otros países europeos, pero ahora su fama se extenderá a casi todo el mundo. En 1983 actúa por primera vez en Estados Unidos y un año después publica el elepé Velô. Entre las once canciones que incluye –como Podres poderes u O momem velho– figura Língua, “un buen reflejo del arte de Veloso justamente porque muestra aspectos múltiples de la expresión cultural, desde los Estados Unidos al Brasil, del arte supuestamente intelectual al poder. Adapta formas de expresión popular norteamericanas para reflejar la evolución del portugués brasileño en contacto con otras culturas y apuntalar su propio enfoque experimental” (Músicas do Brasil…). “Sé que la poesía es a la prosa / como el amor a la amistad, / y ¿quién negará que es superior? / Dejad a mi portugués mentir y languidecer, / ‘mi patria es mi lengua’”, dice la letra. Ahora bien, “descarta las ideas académicas de pureza lingüística, asociadas normalmente con el portugués europeo, e introduce el lenguaje de la música popular como afirmación de la identidad lingüística del Nuevo Mundo” (Músicas do Brasil…). Escuchamos la canción en este vídeo de 2012.

En 1983 lanza Uns, uno de los mejores que grabó en la década, con canciones como Eclipse oculto y la deliciosa Você é linda, que escuchamos en directo en esta actuación suya en la televisión brasileña de los años 90.

En 1987 se publica su elepé/CD Caetano, que antes de salir al mercado ya había vendido anticipadamente cien mil copias. De las once canciones que lo conforman, me quedo con la bellísima O ciúme, que interpreta junto a Gal Costa.

Estrangeiro (1989) será su primer disco lanzado casi simultáneamente en Brasil y en distintos países del resto del mundo. Su recepción por la crítica especializada de los Estados Unidos será de las mejores. Dos temas del mismo siguen a estas líneas. El primero, O estrangeiro, que interpreta acompañado de Jaques Morelenbaum durante los Heineken Concerts de 1995 en Rio, canción que, como podrán observar, termina con este par de versos en inglés: «Some may like a soft brazilian singer / but I’ve given up all attempts at perfection» (A algunos les puede gustar un suave cantante brasileño, pero he renunciado a todos intento de perfección). El segundo, la primorosa Genipapo absoluto.

En 1986 un doble álbum, titulado Caetano Veloso, había sido lanzado en los Estados Unidos, todo acústico, con canciones que ya eran conocidas en su país, pero no en versión acústica. Llamado “el disco americano”, no se publicó en Brasil hasta 1990. Para promoverlo realiza la gira Acústico. En noviembre de 1991 aparece Circuladô, que obtuvo tal éxito que dio lugar al doble álbum Circuladô vivo. De Circuladô nos quedamos con Lindeza, tema suyo.

En 1993, con motivo de cumplirse el 25 aniversario del movimiento Tropicália, publica el álbum Tropicália 2, con Gilberto Gil. Ambos realizaron una gira titulada Dois Amigos. Um Século de Música –a la que, por cierto, dedicaremos una entrada– por once países europeos en dieciocho fechas que, luego, continuaría por Brasil. De Tropicália es esta composición de Veloso, Desde que o samba é samba, que interpretan ambos en un momento de la mencionada gira.

Poco después, Polygram le pide un disco con sus canciones en español para el mercado latinoamericano, pero él prefirió grabar clásicos latinoamericanos con arreglos del maestro y violonchelista Jacques Morelenbaum –excelente músico que le acompañó infinidad de veces, como antes había hecho con Tom Jobim–  en estilo bossa nova. Así surgió Fina Estampa (1994), un cautivador disco que obtuvo un enorme éxito e hizo que todavía fuera más conocido y admirado, sobre todo en España. Fina Estampa originó el álbum en vivo homónimo (1995, Fina Estampa ao vivo), con parte de aquellas canciones entre otras consagradas y poco conocidas de la música popular brasileña (O samba e o tango, Canção de amor, Suas mãos, Lábios que beijei, Você esteve com meu bem), antiguos éxitos (Haití, O pulsar, Itapuã, Soy loco por ti América9 y canciones en español fuera del disco de estudio, con Cucurrucucú paloma, La barca y Ay amor. La versión en CD del álbum de estudio contiene también las canciones Tonada de luna llena, Lamento borincano y Vete de mí.

Elegir un par de canciones de este disco con un Caetano en estado de gracia no me resulta tarea fácil. Vamos con la que da título a ambos álbumes y al espectáculo con los que promocionó –Fina estampa, famosa canción de Chabuca Granda que compuso en 1956– y Cucurrucucú paloma, canción del mexicano Tomás Méndez de 1954 interpretada y grabada por numerosísimos cantantes de diversos géneros, pero pocas son las versiones que pueden compararse a esta.

Caetano sigue componiendo, escribiendo, actuando, grabando…, y en 1998 –año en que es nombrado doctor honoris causa por la Universidad Federal de Bahía– sale su álbum Livro. Con la canción Livros, con esa fusión de ritmos que lo hace único, despedimos la entrada de hoy y les emplazamos para la próxima, y última (mañana), que completará este largo artículo sobre Caetano Veloso.