Sábado em Copacabana

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Sábado em Copacabana es una hermosa samba-canção, la precursora de la bossa-nova. Compuesta por Dorival Caymmi en 1955, en colaboración con Carlos Guinle, pertenece a las denominadas ‘canciones playeras’, canciones primorosas, sentimentales, nostálgicas, evocadoras del mar, historias de pescadores, que reflejan sus ilusiones y desilusiones, sus pasiones desdeñadas, sus sentimientos.

‘Después de trabajar toda la semana, / no voy a desperdiciar el sábado (…) La noche pasa tan deprisa… / Pero volveré la próxima semana’, pues ‘si he de encontrar un nuevo amor’ ha de ser en Copacabana.

La versión que suena el vídeo está interpretada por Zélia Christina (Zélia Duncan) y Marco Pereira y se halla incluida en el álbum de 1993 Songbook Dorival Caymmi, Vol. 1.

Vinicius de Moraes

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Extensa entrada esta de hoy, que revisa y amplía otra que publiqué el 2 de febrero de 2019, sobre Vinicius de Moraes, de quien el pasado 9 de julio se cumplieron cuarenta años de su fallecimiento. Confío, no obstante, en que no resulte pesada y se les haga corta a los amantes de la bossa nova.

Vinicius de Moraes fue ante todo un hombre que quiso “vivir cada segundo como nunca más […], el único poeta que, según Carlos Drummond de Andrade, vivió como tal”. (Carlos Galilea: “La santísima trinidad”, El País, 10 de julio de 1980).

Nacido en Rio de Janeiro el 19 de octubre de 1913, “llevó –sigue diciendo Gallea– la poesía de los libros a las canciones con versos precisos y casi siempre coloquiales” y se le considera –junto con João Gilberto y Tom Jobim– uno de los padres de la bossa nova. Su primera aproximación a la música –que no el inicio de su carrera como autor de canciones– tuvo lugar en 1932, cuando escribió la letra de un foxtrot con música de Haroldo Tapajós titulado Loura ou Morena (Rubia o morena). Aunque escribió alguna más con Haroldo y su hermano Paulo Tapajós, en 1933 publicó su primer libro de poesía –ante todo se consideraba poeta por vocación– y no volvió a escribir letras de canciones hasta 1952.

En el ínterin, se graduó en derecho, estudió poesía inglesa en la Universidad de Oxford e inició una peculiar carrera diplomática. Entre 1946 y 1950 fue vicecónsul de Brasil en Los Angeles. Ese último año regresó a Rio. Allí trabajó como periodista, escribió su primer samba (Quando tu passas por mim, publicado en 1953) y vivió intensamente la vida nocturna de la ciudad. Acuciado por problemas económicos, solicitó otro puesto en el extranjero y lo destinaron a París, como segundo secretario de la embajada de Brasil.

En París, “conoció a Sacha Gordine, a quien vendió una historia para una película: Orfeu da conceição. Pero el productor francés no consiguió reunir el dinero necesario para hacer la película. Cuando volvió a Brasil, Vinicius decidió convertir esa historia en una obra de teatro, y empezó a buscar un compositor para que escribiera la música. Entonces se acordó de un joven músico al que había visto actuar en un club nocturno llamado Club da Chave: se trataba de Tom Jobim. Puede decirse que la bossa nova nació en 1956, el año en que Jobim y Vinícius se conocieron y colaboraron en la música de Orfeu da conceição, así como en la composición del tema Chega de saudade. […] En 1957, Sacha Gordine, una vez conseguido el respaldo económico, viajó a Rio con el director Marcel Camus para rodar la versión cinematográfica de Orfeu da conceição. Gordine quería música original para la producción franco-brasileña, que se titularía Orfeu negro (Orfeo negro). La nueva banda sonora incluía la Samba de Orfeu de Luiz Bonfá y la encantadora Manhã de Carnaval, con letras de Antônio Maria. Jobim y de Moraes compusieron nuevas canciones, entre ellas la dulce y melancólica A felicidade, que incluye la siguiente estrofa: ‘La tristeza no tiene fin, pero la felicidad sí. / La felicidad es como una pluma que el viento lleva por el aire, / vuela tan ligera, pero su vida es breve, / necesita que haya viento sin parar’” (Músicas do Brasil. Samba, bossa nova y música popular de Brasil, Time Life, 1988, 84-85).

Escuchemos Chega de saudade, considerada la primera bossa nova. Compuesta por Jobim y Vinicius, la grabó João Gilberto en 1958. Es él quien la interpreta en un concierto que dio los días 8 y 9 de noviembre de 2006 en el Tokyo International Forum Hall.

Tal vez sin Chega de saudade no hubiera llegado Orfeu negro, o no hubiera alcanzado la fama que consiguió. Chega de saudade marcó un hito y, como escribió el propio Vinícius, “por una especie de telepatía, otros jóvenes compositores brasileños como Carlos Lyra, Roberto Menescal y Oscar Castro Neves estaban empezando a componer en un estilo similar”. Rápidamente la bossa se hizo tremendamente popular en Brasil y sus ecos se dejaron sentir fuera de sus fronteras. Veamos ahora la secuencia inicial de Orfeo negro con el tema de Vinícius y Jobim A felicidade, interpretada por Agostinho dos Santos, al igual que la preciosa Manhã de Carnaval.

Y el final de la película, con la Samba de Orfeu (Luiz Bonfá y Antônio Maria) y esa llamada a la vida que transmite: “Vamos viver, vamos sambar. / Se a fantasia se perder, eu compro outra. / Vamos sambar, vamos viver, / o samba é livre, e eu sou livre até morrer”.

Los años sesenta del pasado siglo fueron los de consolidación musical de Vinícius y su reconocimiento internacional. Tres años después (1962) vería la luz la canción más popular de todas cuantas se han escrito hasta el momento dentro de la bossa nova. Estamos hablando, cómo no, de Garota de Ipanema (La chica de Ipanema). La anécdota que dio paso a la composición es sobradamente conocida: Tom Jobim y Vinicius de Moraes veían pasar todos los días frente al café Veloso, en el que ellos se sentaban, a una hermosa joven de 18 años (Helô Pinheiro) camino de la playa. La admiración que despertó en ellos dio lugar a Menina que passa, como en un primer momento se denominó Garota de Ipanema.

La primera grabación de estudio y comercial es de Pery Ribeiro en un disco registrado en 1963, É todo bossa, antes de la versión del álbum Getz/Gilberto (1964), que supuso la internacionalización de la bossa nova. Vamos con dos versiones, la de Pery Ribeiro y la Astrud Gilberto y Stan Getz, quienes la interpretan, en inglés, en una actuación para la televisión estadounidense el mismo año que salió el álbum.

Vinicius simultaneó la música con la poesía –escribió y publicó varios libros–, aunque las letras de sus canciones son también eso: pura poesía. Le gustaba vivir a tope y llevó una existencia bohemia que le valió la expulsión del servicio diplomático. Así, en 1968, el máximo jerarca de la dictadura, Artur da Costa e Silva, mandó una nota al ministro de Relaciones Exteriores que al parecer decía “Cesen a este holgazán”.

En 1970, Vinicius estrenó un espectáculo en la sala Canecão (Rio) con Jobim, Toquinho y Miúcha con enorme éxito. El show se trasladó a La Fusa, el café concert La Fusa (el de Buenos Aires) en julio de ese mismo año, con la voz de Maria Creuza. Las actuaciones fueron grabadas –luego retocadas en estudio– y dieron lugar a uno de los álbumes más carismáticos de la historia de la bossa: Vinicius en La Fusa. Dado el éxito del disco, en enero de 1971 Vinicius regresó a La Fusa (esta vez a la de Mar del Plata), también con Toquinho y, en vez de Miúcha, con Maria Bethânia. El resultado, otro legendario álbum: Vinicius+Bethânia+Toquinho en Mar del Plata.¿Qué tal si escuchamos algunas de las canciones de tan notables álbumes (en los vídeos figura a cuál). Son por este orden: Samba em prelúdio (compuesta junto a Baden Powell), Se todos fossem iguais a você (con Jobim), É de manhã (Caetano Veloso) y O que tinha de ser (com Jobim).

Grabó varios álbumes más y realizó diversas giras con Toquinho, actuando en Italia y grabando, en Milán, en 1975, otro excelente LP: O poeta e o violão. Entre las canciones que recoge, figura O velho e a flor. Compuesta por Vinicius, Toquinho y Luis Bacalov, fue grabada por primera vez en 1971 (álbum Toquinho & Vinícius).

Con Jobim escribió temas tan sobresalientes como Água de Beber e Insensatez. El primero fue compuesta en 1961 y lo escuchamos, y vemos, por los dos autores en una actuación celebrada en Milán en octubre de 1978. El vídeo nos ilustra perfectamente la personalidad de Vinicius, un hombre entregado a la música y a la poesía, a lo que para él, con las mujeres y los placeres en general, era la vida. Sentado frente a una mesa –con su vaso, su botella de whisky y un cubo con hielo–, canta, recita, charla, estableciendo una comunicación total con su público. Lástima que la resolución del vídeo sea tan mala, pero su inclusión en esta entrada era obligatoria. La versión de Insensatez que incluimos corre a cargo de otro de los padres de la bossa nova, João Gilberto, durante un recital que dio en Roma en agosto de 1983.

¡Qué hermosa es la letra de Poema dos olhos da amada! ¡Y qué hermosa la música que Paulo Soledade compuso al convertirla en canción! ¡Y qué difícil resulta engrandecer un tema como este! Sin embargo, Maria Bethânia –con la colaboración de la actriz francesa Jeanne Moreau, que recita la poesía en francés– lo consigue. La versión que recoge el siguiente vídeo corresponde al álbum de 1988 Maria, año en que se cumplía el veinte aniversario de la composición.

Siguió actuando –cada vez menos, su salud comenzaba a deteriorarse– y escribiendo poesía hasta que falleció en Rio el 9 de julio de 1980.

Vinicius de Moraes es uno de esas personas que a servidor de ustedes le cae bien, muy bien. Era, según quienes le conocieron, sumamente generoso y desprendido. Su hijo contaba que, viviendo en París, el dinero que entraba en su casa era una suma considerable, pero que tal como entraba salía y siempre andaban pelados. Mi hijo, para bien o para mal, podría decir lo mismo de mí. Yo tengo guitarra, pero toco muy mal; tengo voz, pero más que cantar castigo los oídos de quien me escucha, y tengo whisky, de las Highlands. Por tanto, esta última es la opción que elijo para rememorar a este gran músico y poeta, a este gran vividor ante todo, pues si uno no vive y se limita a existir es un imbécil como la copa de un pino. Me sumo, en consecuencia, a las palabras de Pablo Neruda: “Por todo eso, y por tantos otros motivos, digo como él: Vinicius, Se todos fossem iguais a você / Que maravilha viver!”.

¡A su salud y a la suya¡ Que pasen un buen día. Con Vinicius es fácil.

Bossa nova para peques

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“Pienso que cuanto más temprano los chicos traban contacto con los autores, con la poesía, con la musicalidad, mucho mejor”, dijo Adriana Partimpim (Adriana Calcanhotto), una de las protagonistas de la entrada de hoy, cuyo propósito es acercar a los peques a ese ritmo nuevo que en su día fue la bossa nova y que nos dejó una manera distinta de hacer música mucho más libre, alejada de los cánones imperantes, mezcla del mestizaje y de la diversidad cultural brasileña.

La primera canción seleccionada es O pato. Compuesta por Jaime Silva y Neuza Teixeira en 1959 como una sarcástica burla hacia aquellos que criticaban la bossa nova y la tachaban de ser una música desafinada, nos cuenta la historia de “un pato que iba cantando alegremente cua cua, / se encontró un lindo gato que hacía miau miau / y se puso a cantar bossa nova”. Pero “sus notas feas eran peor que las del gato y su voz un desacato”. Tanto que “en la nota final lo empujaron al agua”, lo que no fue obstáculo para que menguara su entusiasmo por la bossa nova.

La noche del 8 de julio de 1980, cuenta Toquiho, estaba con Vinícius de Moraes ultimando los detalles del álbum que iba a salir a la venta en pocas semanas cuando Vinícius dijo encontrarse cansado y que necesitaba un baño. En la madrugada del día siguiente, el músico y poeta brasileño fue encontrado en la bañera con gran dificultad para respirar y falleció a las pocas horas. El álbum era A Arca de Noé y en él se musicaban los poemas que este escribió y se habían publicado en su libro homónimo de 1975, un conjunto de treinta y dos poemas infantiles en los que recreaba, de ahí el título, el mundo de los animales. En 2013, su hija, la cineasta Susana Moraes, concibió la idea de relanzar el álbum con grandes voces de la música popular brasileña: Gal Costa, Chico Buarque, Caetano Veloso, Arnaldo Antunes, Maria Bethânia, Marisa Monte, Ivete Sangalo, Adriana Partimpim, Zeca Pagodinho, entre otros. Al mismo pertenecen las tres canciones que escuchamos en los tres vídeos animados que figuran bajo estas líneas: O pinguim (con Chico Buarque), O leão (con Caetano Veloso y Moreno Veloso), A galinha-d’angola (con Ivete Sangalo), y A foca (con Alceu Valença).

En 2004 Adriana Calcanhotto editó el álbum para niños Adriana Partimpim. En la misma entrevista en que decía la frase con que encabezaba la entrada (publicada en el periódico argentino Página/12 el 29 de agosto de 2004) explicaba las razones de su heterónimo: “Cuando empezó la idea de hacer un disco para niños supe que debía hacerlo Adriana Partimpim, que es el nombre que me di cuando era niña. No tiene ningún significado especial, simplemente era un nombre que me traducía mejor. Y quise asumir un heterónimo como apellido para poder seguir usándolo: siempre que grabe Partimpim será un disco más lúdico, más gracioso, con las características de este”. Vamos a escuchar dos de los temas que aparecen en él: Ciranda da bailarina (1983), de Chico Buarque y Edu Lobo, y Saiba (2004), de Arnaldo Antunes.

Confío en que les haya gustado la entrada de hoy y, a ser posible, que la hayan disfrutado en compañía de algún peque. Sabe mejor.