E luxo só

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Si ven el video y les gusta les agradecería que, si no es mucha molestia, así lo hicieran constar en YouTube. Muchas gracias.

Una canción de Ary Barroso (música) y Luiz Peixoto (letra). Barroso fue un compositor brasileño, precursor de lo que podríamos llamar pre-bossa nova. Popularizó la música brasileña con canciones como Aquarela do Brasil, al tiempo que compuso muchas canciones para las películas que Carmen Miranda rodó en Hollywood en las décadas de 1940 y 1950 y que tanto contribuyeron a dar la imagen de un Brasil idílico, ‘tierra de samba y pandero’.

La versión de E luxo só, excelente, que suena el vídeo es de Rosa Passos y pertenece a su álbum Pano pra manga (1996).

O mundo é um moinho

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Si O mundo é um moinho no le conmueve, perturba, emociona o inquieta, si no siente nada al escucharla, le viene como anillo al dedo la frase de Pessoa: “El mundo es de quien no siente. La condición esencial para ser un hombre práctico es la ausencia de sensibilidad”.

Esta bellísima canción fue compuesta por Cartola (Angenor de Oliveira, 1908-1980), cantante, compositor, poeta y guitarrista carioca, para muchos el mejor sambista de la historia de la música brasileña, quien falleció casi tan pobre como nació y solo fue reconocido después de su muerte, cuando la samba hacía poco que había salido de las favelas y llegaba a las calles de Rio. Empezó a captar la atención nacional nada menos que en 1974, con 65 años, cuando lanzó el LP Cartola, al que siguió en 1976 otro titulado Cartola II, que contiene O mundo é um moinho, una de las canciones más delicadas y sensibles que conozco. Compuesta en 1974 para Creuza Francisca dos Santos, ahijada de su primera esposa, cuando era una niña, la escuchamos en este vídeo en la versión que ofreció en directo en 1978 y salió a la venta en 1982, dos años después de su muerte, en el álbum Cartola ao Vivo.

Los demás detalles del vídeo se recogen en el mismo.

20 años sin Antonio Carlos Jobim

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Hace veinte años, el 8 de diciembre de 1994, fallecía a los 67 años en Nueva York, tras una operación coronaria, uno de los grandes compositores del siglo XX –también cantante, guitarrista y pianista–, uno de los creadores de la bossa nova y uno de los máximos símbolos de la música popular de su país, tanto que hasta llevaba su nombre en el apellido: Antonio Carlos Brasileiro de Almeida Jobim. El novelista Jorge Amado escribió al día siguiente en un diario: “Todos los brasileños estamos de luto: perdimos lo mejor que teníamos”.

Jobim en 1960

Jobim en 1960

Antonio Carlos Jobim, o Tom Jobim, había nacido en Río de Janeiro el 25 de enero de 1927. Cuando tenía veinte años dejó los estudios de arquitec-tura para centrarse en la que era su verdadera vocación: la música. Empezó entonces a tocar el piano en los night-clubs, a trabajar en estudios de grabación y a compo-ner. De su enorme talento salieron cancio-nes tan hermosas como Chega de saudade, A felicidade, Garota de Ipanema, Corcovado, Desafinado, Samba de uma nota só, Agua de beber, Só tinha de ser com você, Dindi, Aguas de março o Insensatez. Canciones que se consideran patrimonio de la humanidad y que han grabado intérpretes como Miles Davis, Sarah Vaughan, Nat King Cole, Ella Fitzgerald, Errol Garner, Stéphane Grappelli, Françoise Hardy, Mina, Peggy Lee… Canciones que nos gustaría incluir en la presente entrada –las mencionadas y más– pero que no vamos a hacer por las características de Música de Comedia y Cabaret. Nos limitaremos a la presencia de su música en el cine, si bien con las limitaciones que siempre supone estar condicionados a la disponibilidad de vídeos que se puedan insertar.

La primera canción que se considera una bossa nova se grabó en 1958. Nos referimos a Chega de Saudade, un hermoso tema compuesto por Jobim y Vinicius que grabó João Gilberto. Rápidamente la bossa se hizo tremendamente popular en Brasil y sus ecos se dejaron sentir fuera de sus fronteras. Ello se debió principalmente al trabajo de Jobim y de otros como Vinícius de Moraes y João Gilberto, así como al interés por el ritmo nuevo que mostraron muchos músicos de jazz, como el saxofonista Stan Getz. Fue también determinante el éxito conseguido por la película de Marcel Camus Orfeo negro (1959), Palma de Oro en el Festival de Cannes y Oscar a la Mejor película extranjera, cuya banda sonora corrió a cargo de Jobim y Luiz Bonfá, con canciones tan famosas como A felicidade –“Tristeza não tem fim, felicidade sim”– y Manhã de Carnaval (música de Bonfá).

Orfeu negro (Orfeo negro) es una coproducción brasileña, francesa e italiana, que fue rodada en Río de Janeiro y contribuyó a convertir en mundialmente famosa la música popular brasileña. Dirigida por el francés Marcel Camus, se estrenó en 1959. Basada en la obra teatral de 1954 Orfeu da Conceição, del poeta y también músico Vinícius de Moraes, la película constituye una adaptación del mito de Orfeo al ambiente del carnaval brasileño. Antonio Carlos Jobim y Luiz Bonfá (1922-2001) son los autores de los dos temas principales de la música, que llegarían a ser clásicos de la bossa nova y del jazz: A felicidade, de Jobim, y Manhã de Carnaval, de Bonfá. Vamos con A felicidade en la secuencia con la que se inicia el filme en la voz de Agostinho dos Santos.

También para Orfeo negro compuso Jobim O nosso amor, tema que suena en diversos momentos de la película, como en esta secuencia del baile de Carnaval.

No se prodigó en el cine Jobim a pesar del éxito de Orfeo negro, pero alguna que otra incursión realizó y sus canciones han formado parte de la banda sonora de muchas películas. De estas escasas colaboraciones cabe señalar el filme franco-ítalo-brasileño Copacabana Palace, que dirigió en 1962 el director italiano Steno con Sylva Koscina de protagonista. A él corresponden los dos vídeos que siguen. En el primero, el inicio de la película –en su versión en italiano (diálogos)–, Jula De Palma y el grupo I 4 + 4 di Nora Orlandi interpretan la conocida Samba do avião; en el segundo, vemos a João Gilberto y Os Cariocas interpretando Só danço samba, canción que compuso con Vinícius de Moraes.

garotadisk2Ese mismo año, 1962, veía la luz la canción más popular de todas cuantas se han escrito hasta el momento dentro de la bossa nova. Estamos hablando, cómo no, de Garota de Ipanema. La anécdota que dio paso a la compo-sición es sobrada-mente conocida: Tom Jobim y Vinícius de Moraes veían pasar todos los días frente al café Veloso, en el que ellos se sentaban, a una hermosa joven de 18 años (Helô Pinheiro) camino de la playa. La admiración que despertó en ellos dio lugar a Menina que passa, como en un primer momento se denominó la canción. Garota de Ipanema, el mayor éxito de la música brasileña, pasaría a partir de entonces a formar parte del repertorio de toda clase de músicos, hasta el punto de ser el segundo tema más versionado en el mundo, solo superado por Yesterday, de The Beatles. A través de ella la bossa sería conocida, y reconocida, internacionalmente. Decisiva fue la grabación que en 1964 realizaron Stan Getz y João Gilberto del tema, incluido en el legendario LP Getz/Gilberto, un disco que tuvo una gran repercusión a todos los niveles y sirvió para descubrir otra de las voces carismáticas de la bossa: Astrud Gilberto, entonces pareja sentimental de João.

Es Astrud Gilberto, acompañada de Stan Getz, quien la interpreta (en inglés) en esta secuencia de la película musical de 1964 Get Yourself a College Girl, dirigida por Sidney Miller.

El éxito del LP Getz/Gilberto proyectó a nivel internacional  la bossa nova e hizo de Garota de Ipanema su emblema. Con Frank Sinatra, Jobim grabó en 1967 el álbum Frank Albert Sinatra & Antonio Carlos Jobim en el que se incluía, obviamente, la celebérrima canción. Y enseguida se estrenó en la televisión estadounidense un especial, que dirigió Michael Pfleghar, titulado Frank Sinatra: A Man and His Music+Ella+Jobim que no tiene desperdicio. Veamos a los dos genios interpretando Garota de Ipanema –más bien The Girl From Ipanema– en un momento del mismo.

Finalizamos este modesto homenaje a una de las figuras clave de la música –popular suele decirse, yo prefiero no añadir adjetivo alguno al término– con una secuencia de la película de Caetano Veloso de 1986 De O Cinema Falado, en la que escuchamos a João Gilberto en otra magnífica canción de Jobim: Águas de Março.

Que pasen un buen día.