Sem você

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Sin ti, sin amor, todo es sufrimiento,

pues tú eres el amor que en vano siempre busqué.

Tú haces que resista el desespero y la soledad.

Nada existe y el tiempo es triste sin ti.

Amor mío, mi amor, nunca te alejes de mí.

Para que viva en paz, para que no sufra más.

Tanto es el dolor que me causa el mundo sin ti.

Sem você (1957) es una bella canción, una de tantas, que compusieron Tom Jobim y Vinicius de Moraes. La versión que suena en el vídeo es la que grabaron en 1993 en el álbum Songbook Vinicius de Moraes (vol. 3).

Las imágenes son de la película –excelente– Carol (2015), dirigida por Todd Haynes, con Cate Blanchett y Rooney Mara.

Gente humilde

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Hay días en que pienso en mi gente y siento que mi pecho se llena de angustia. Entonces despierta en mí de repente un deseo de vivir en soledad. Siento una tristeza en mi pecho, un resentimiento por no saber cómo luchar. Y aunque no creo pido a Dios por mi gente. Es gente humilde. ¡Tengo ganas de llorar!

Gente humilde es una canción cuya melodía compuso Aníbal Augusto Sardinha Garoto (1915-1955) con letra de Vinícius de Moraes y Chico Buarque. Una emotiva y conmovedora canción a más no poder, que la cautivadora y personalísima voz de Renato Russo (1960-1996) intensifica aún más. La versión del vídeo forma parte del CD Songbook Vinícius de Moraes. Volume 3 (1993) y le acompaña a la guitarra Hélio Delmiro. En cuanto a las imágenes son de la excelente película brasileña Cidade de Deus (2002, Ciudad de Dios), dirigida por Kátia Lund y Fernando Meirelles. El vídeo no es una especie de tráiler, de resumen, de la misma, sino que he utilizado algunas de sus escenas y las he montado de acuerdo con la letra de la canción, al menos como yo la siento.

O mundo é um moinho: un medidor de sensibilidad

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Más que una canción, o además de, O mundo é um moinho, es un medidor de sensibilidad. Si no le conmueve, perturba, emociona o inquieta, si no siente nada al escucharla, le viene como anillo al dedo la por mí manida frase de Pessoa: “El mundo es de quien no siente. La condición esencial para ser un hombre práctico es la ausencia de sensibilidad”.

Esta bellísima canción fue compuesta por Cartola (Angenor de Oliveira, 1908-1980), cantante, compositor, poeta y guitarrista carioca, para muchos el mejor sambista de la historia de la música brasileña, quien falleció casi tan pobre como nació y solo fue reconocido después de su muerte, cuando la samba hacía poco que había salido de las favelas y llegaba a las calles de Rio. Empezó a captar la atención nacional nada menos que en 1974, con 65 años, cuando lanzó el LP Cartola, al que siguió en 1976 otro titulado Cartola II, que contiene O mundo é um moinho, una de las canciones más delicadas y sensibles que conozco. Compuesta en 1974 para Creuza Francisca dos Santos, ahijada de su primera esposa, cuando era una niña, la escuchamos en este vídeo en la versión que ofreció en directo en 1978 y salió a la venta en 1982, dos años después de su muerte, en el álbum Cartola ao Vivo.

Los demás detalles del vídeo se recogen en el mismo.

20 años sin Antonio Carlos Jobim

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Hace veinte años, el 8 de diciembre de 1994, fallecía a los 67 años en Nueva York, tras una operación coronaria, uno de los grandes compositores del siglo XX –también cantante, guitarrista y pianista–, uno de los creadores de la bossa nova y uno de los máximos símbolos de la música popular de su país, tanto que hasta llevaba su nombre en el apellido: Antonio Carlos Brasileiro de Almeida Jobim. El novelista Jorge Amado escribió al día siguiente en un diario: “Todos los brasileños estamos de luto: perdimos lo mejor que teníamos”.

Jobim en 1960

Jobim en 1960

Antonio Carlos Jobim, o Tom Jobim, había nacido en Río de Janeiro el 25 de enero de 1927. Cuando tenía veinte años dejó los estudios de arquitec-tura para centrarse en la que era su verdadera vocación: la música. Empezó entonces a tocar el piano en los night-clubs, a trabajar en estudios de grabación y a compo-ner. De su enorme talento salieron cancio-nes tan hermosas como Chega de saudade, A felicidade, Garota de Ipanema, Corcovado, Desafinado, Samba de uma nota só, Agua de beber, Só tinha de ser com você, Dindi, Aguas de março o Insensatez. Canciones que se consideran patrimonio de la humanidad y que han grabado intérpretes como Miles Davis, Sarah Vaughan, Nat King Cole, Ella Fitzgerald, Errol Garner, Stéphane Grappelli, Françoise Hardy, Mina, Peggy Lee… Canciones que nos gustaría incluir en la presente entrada –las mencionadas y más– pero que no vamos a hacer por las características de Música de Comedia y Cabaret. Nos limitaremos a la presencia de su música en el cine, si bien con las limitaciones que siempre supone estar condicionados a la disponibilidad de vídeos que se puedan insertar.

La primera canción que se considera una bossa nova se grabó en 1958. Nos referimos a Chega de Saudade, un hermoso tema compuesto por Jobim y Vinicius que grabó João Gilberto. Rápidamente la bossa se hizo tremendamente popular en Brasil y sus ecos se dejaron sentir fuera de sus fronteras. Ello se debió principalmente al trabajo de Jobim y de otros como Vinícius de Moraes y João Gilberto, así como al interés por el ritmo nuevo que mostraron muchos músicos de jazz, como el saxofonista Stan Getz. Fue también determinante el éxito conseguido por la película de Marcel Camus Orfeo negro (1959), Palma de Oro en el Festival de Cannes y Oscar a la Mejor película extranjera, cuya banda sonora corrió a cargo de Jobim y Luiz Bonfá, con canciones tan famosas como A felicidade –“Tristeza não tem fim, felicidade sim”– y Manhã de Carnaval (música de Bonfá).

Orfeu negro (Orfeo negro) es una coproducción brasileña, francesa e italiana, que fue rodada en Río de Janeiro y contribuyó a convertir en mundialmente famosa la música popular brasileña. Dirigida por el francés Marcel Camus, se estrenó en 1959. Basada en la obra teatral de 1954 Orfeu da Conceição, del poeta y también músico Vinícius de Moraes, la película constituye una adaptación del mito de Orfeo al ambiente del carnaval brasileño. Antonio Carlos Jobim y Luiz Bonfá (1922-2001) son los autores de los dos temas principales de la música, que llegarían a ser clásicos de la bossa nova y del jazz: A felicidade, de Jobim, y Manhã de Carnaval, de Bonfá. Vamos con A felicidade en la secuencia con la que se inicia el filme en la voz de Agostinho dos Santos.

También para Orfeo negro compuso Jobim O nosso amor, tema que suena en diversos momentos de la película, como en esta secuencia del baile de Carnaval.

No se prodigó en el cine Jobim a pesar del éxito de Orfeo negro, pero alguna que otra incursión realizó y sus canciones han formado parte de la banda sonora de muchas películas. De estas escasas colaboraciones cabe señalar el filme franco-ítalo-brasileño Copacabana Palace, que dirigió en 1962 el director italiano Steno con Sylva Koscina de protagonista. A él corresponden los dos vídeos que siguen. En el primero, el inicio de la película –en su versión en italiano (diálogos)–, Jula De Palma y el grupo I 4 + 4 di Nora Orlandi interpretan la conocida Samba do avião; en el segundo, vemos a João Gilberto y Os Cariocas interpretando Só danço samba, canción que compuso con Vinícius de Moraes.

garotadisk2Ese mismo año, 1962, veía la luz la canción más popular de todas cuantas se han escrito hasta el momento dentro de la bossa nova. Estamos hablando, cómo no, de Garota de Ipanema. La anécdota que dio paso a la compo-sición es sobrada-mente conocida: Tom Jobim y Vinícius de Moraes veían pasar todos los días frente al café Veloso, en el que ellos se sentaban, a una hermosa joven de 18 años (Helô Pinheiro) camino de la playa. La admiración que despertó en ellos dio lugar a Menina que passa, como en un primer momento se denominó la canción. Garota de Ipanema, el mayor éxito de la música brasileña, pasaría a partir de entonces a formar parte del repertorio de toda clase de músicos, hasta el punto de ser el segundo tema más versionado en el mundo, solo superado por Yesterday, de The Beatles. A través de ella la bossa sería conocida, y reconocida, internacionalmente. Decisiva fue la grabación que en 1964 realizaron Stan Getz y João Gilberto del tema, incluido en el legendario LP Getz/Gilberto, un disco que tuvo una gran repercusión a todos los niveles y sirvió para descubrir otra de las voces carismáticas de la bossa: Astrud Gilberto, entonces pareja sentimental de João.

Es Astrud Gilberto, acompañada de Stan Getz, quien la interpreta (en inglés) en esta secuencia de la película musical de 1964 Get Yourself a College Girl, dirigida por Sidney Miller.

El éxito del LP Getz/Gilberto proyectó a nivel internacional  la bossa nova e hizo de Garota de Ipanema su emblema. Con Frank Sinatra, Jobim grabó en 1967 el álbum Frank Albert Sinatra & Antonio Carlos Jobim en el que se incluía, obviamente, la celebérrima canción. Y enseguida se estrenó en la televisión estadounidense un especial, que dirigió Michael Pfleghar, titulado Frank Sinatra: A Man and His Music+Ella+Jobim que no tiene desperdicio. Veamos a los dos genios interpretando Garota de Ipanema –más bien The Girl From Ipanema– en un momento del mismo.

Finalizamos este modesto homenaje a una de las figuras clave de la música –popular suele decirse, yo prefiero no añadir adjetivo alguno al término– con una secuencia de la película de Caetano Veloso de 1986 De O Cinema Falado, en la que escuchamos a João Gilberto en otra magnífica canción de Jobim: Águas de Março.

Que pasen un buen día.

Brasil: 30 canciones VI (y última) (26-30)

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Con la entrada de hoy finalizamos esta serie de seis dedicada a la música popular brasileña iniciada el pasado 17 de noviembre para cuya selección he seguido un criterio muy simple: aquellas versiones que más me gustan de las canciones que más me gustan.

“Después de su época dorada, entre 1958 y 1964, el movimiento de la bossa nova perdió impulso, pero todos los músicos que vinieron después [lo veíamos en la anterior entrada] se nutrieron de sus sofisticadas armonías. Músicos jóvenes que antes de la bossa nova habrían buscado novedades en el extranjero empezaron a buscarlas dentro de Brasil, dentro de ellos mismos. En los años siguientes, muchos artistas, cuando se les preguntaba sobre los inicios de su interés por la música, contestaban: ‘Bueno, todo empezó con la bossa nova’” (Músicas do Brasil. Samba, bossa nova y música popular de Brasil, Time Life, 1988).

En la década de 1980, a juicio de algunos críticos, la música popular brasileña empobreció y se volvió mediocre. No sé si tanto, pero lo cierto es que –junto a éxitos como la lambada– tuvo lugar una explotación comercial de la musica sertaneja (canciones tradicionales del mundo rural, una especie de country brasileño), generalmente interpretada por dúos, que proporcionó pingües beneficios a las discográficas y a las cadenas de radio y televisión; nacieron numerosos grupos de pagode (un nuevo estilo de samba surgido en Rio a finales de la década de 1970 y principios de la de 1980) que, salvo alguna que otra excepción –pienso en Zeca Pagodinho–, recurrían a los tópicos más conocidos y extendidos (bailarinas semidesnudas acompañándoles, mulatas normalmente), y hubo una breve explosión del funk que protagonizaron músicos procedentes de las clases más pobres sin, por desgracia, ninguna cultura musical. Así las cosas, los compositores e intérpretes de la música popular brasileña vieron cómo, más que disminuir, que también, su notoriedad se diluía en un mar de mediocridad. Por supuesto, estos prosiguieron su trayectoria y lanzaron grandes álbumes como Alibí (Maria Bethânia, 1978), Chico Buarque (Chico Buarque, 1978), Sentinela (Milton Nascimento, 1980), Cinema Transcendental, Outras palavras y Estrangeiro (Caetano Veloso, 1979, 1981 y 1989), Aquarela do Brasil (Gal Costa, 1980), Edu & Tom (Edu Lobo y Tom Jobim, 1981) o Passarim (Jobim, 1987), entre otros. Ahora bien, muchas de las canciones que en ellos se incluyen son versiones de melodías compuestas anteriormente y ya grabadas.

Llegados a este momento, la autoría de las últimas cinco canciones seleccionadas para este periodo que va de finales década de 1970 a principios de la de 1980 es de solo dos compositores, Antonio Carlos Jobim y Caetano Veloso, dos artistas en el más amplio sentido de la palabra que renovaron y transformaron para siempre, cada uno a su modo, la música popular brasileña. Del primero –recuerden que ahora hablamos de sus respectivas facetas como compositores, no como intérpretes–Falando de amor, una bossa nova de Jobim que forma parte de su álbum de 1980 Terra Brasilis, que escuchamos en un momento del concierto Ao Vivo em Montreal (1985), y Luíza, que compuso para la telenovela Brilhante en 1981 (esta un momento del DVD de 2002 Ela é Carioca).

Las tres canciones de Veloso –insisto en que como compositor, no como cantante– con las que finalmente me he quedado son Sampa (1978), precioso tema que apareció originalmente en el álbum de 1978 Muito (Dentro da Estrela Azulada), Terra, otra gran canción del mismo álbum, y Cajuina, del álbum Cinema Transcendental (1979). La versión que sigue de Sampa corresponde al DVD Caetano e Maria Gadú. Multishow ao vivo (2011). Sampa es un homenaje a la ciudad de São Paulo, ciudad natal de Maria Gadú. La de Terra en una actuación de Veloso que no sé de qué año es, si bien el vídeo fue comercializado por Universal Music en 2012. Lo mismo me sucede con la última, Cajuina, original del álbum Cinema Transcendental (1979), una de mis favoritas, en este vídeo comercializado por Universal Music en 2012. La escribió a raíz del suicidio de su compañero Torquato Neto, destacado poeta y letrista del tropicalismo, y sus versos relatan un encuentro con el padre de Torquato en Teresina, su ciudad natal, tiempo después. La cajuina es una bebida no alcohólica obtenida del cajú, fruto del anacardo.

Que les vaya bien (o lo mejor posible).

Brasil: 30 canciones V (21-25)

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La quinta y penúltima entrada de esta serie de seis dedicada a la música popular brasileña se centra sobre todo en la primera mitad de la década de 1970, cuando –en realidad ya desde finales de la anterior– emerge un grupo de compositores y músicos cuya música se llamó MBP (acrónimo de música popular brasileira). Tal denominación agrupa a toda una generación de artistas y se ha convertido en una forma genérica a la hora de referirse a estos: Caetano Veloso, Gilberto Gil, Maria Bethânhia, Chico Buarque, Elis Regina, Edu Lobo, Gal Costa, Milton Nascimento, Martinho da Vila, João Bosco, Ney Matogrosso, Ivan Lins, Djavan, entre un largo etcétera. Se trata, pues, de una “música muy ecléctica, cuyo estilo varía de un artista a otro, y desarrollada a partir de una combinación de bossa nova, música folclórica nacional, canciones de protesta, samba, rock and roll, el movimiento Tropicália y otras influencias” (Músicas do Brasil. Samba, bossa nova y música popular de Brasil, Time Life, 1988). De este panorama musical tan ecléctico, amplio y variado, he seleccionado cinco canciones compuestas entre 1970 y 1974, en función de mi particular criterio, que paso a comentar, no sin aclarar antes que hay muchos artistas tan buenos como los que aquí aparecen a los que no hago referencia alguna. Tal circunstancia se debe –creo que no es la primera vez que lo digo– a que esta serie solo se ocupa de mis 30 canciones de música brasileña.

Chico Buarque, cantante de voz melancólica y nasal que se quiebra a menudo, alcanzó el reconocimiento nacional cuando lanzó sus tres primeros discos a mediados de los sesenta. Considerado un heredero de los grandes compositores de samba-canção de los años treinta (como Noel Rosa), “para muchos parecía el verdadero defensor de la música tradicional brasileña frente al furioso ataque de las canciones de protesta, la revolución estética propuesta por Tropicália (el movimiento musical liderado por Gilberto Gil y Caetano Veloso) y las guitarras eléctricas de Roberto Carlos y Erasmo Carlos, los rockeros de la Jovem Guarda” (Músicas do Brasil). Todos querían a Chico, para quien la música parecía ser una fuerza que rejuvenece e infunde felicidad. Ahora bien, temporalmente, mientras la banda tocaba: “Para mi desilusión, lo que era dulce se acabó, / todo volvió a su sitio cuando la banda hubo pasado / y cada espalda en su esquina, y en cada esquina tristeza / después de pasar la banda, cantando canciones de amor” (A banda, 1966). La cosa cambió en 1968 tras estrenar su obra de teatro Roda Viva (“la historia de una joven estrella del pop a quien el público, literalmente, devora, pues durante la representación los actores ofrecían trozos de hígado al público”). Los extremistas del CCC (Comando de Caça aos Comunistas) invadió el teatro y golpearon a los actores. La obra fue prohibida inmediatamente. Chico ya no era el encantador joven de ojos azules y terminó exiliándose. Era, es, ante todo, una persona humilde, un poeta en el más amplio sentido de la palabra, un enorme compositor, “un fenómeno que ha logrado la unión perfecta de lo culto y lo popular”, en palabras de Vinícius de Moraes, con quien compuso la bellísima Gente humilde sobre una canción de Garoto que Baden Powell le pasó a Vinícius y que un día, en casa de Chico, ambos compusieron. Esta es la versión que figura en su álbum Chico Buarque de Hollanda N°4 (1970).

Tom Jobim continuó su excelente y ascendente trayectoria musical. De 1972 es una de sus mejores canciones, Aguas de março, que incorpora influencias de la samba y el maracatu y tiene una preciosa letra: “Un palo, una piedra, es el fin del camino, / es la chueca de un árbol cortado, un poco de soledad, / es un trozo de cristal, es la vida, es el sol, / es la noche, es la muerte, es un lazo, un anzuelo / (…) / Son las aguas de marzo al final de del verano, / es la promesa de vida en tu corazón”. Grabada por muchos artistas, ninguna versión supera la del propio Jobim y Elis Regina –posiblemente la más importante cantante brasileña de su época, cuya vida se truncó trágicamente a los 36 años en 1982 por culpa de una sobredosis de cocaína– en el álbum de 1974 Elis &Tom, considerado por muchos críticos musicales como uno de los mejores discos de bossa nova de todos los tiempos.

João Bosco es uno de los músicos más eclécticos e imaginativos de la música popular brasileira. Con letras de Aldir Blanc, escribió, hasta mediados de los ochenta, la mayoría de sus composiciones, muchas de las cuales fueron también grabadas por Elis Regina con gran éxito. Una de ellas –yo me quedo con esta– es O bêbado e a equilibrista (1974), canción que se convirtió en un himno contra la dictadura militar. Veamos a Bosco interpretarla en 2006 en concierto que dio en el Auditório Ibirapuera de São Paulo.

Terminamos con dos temas de 1974 bastante distintos entre sí. El primero es de Cartola (1908-1980), cantante, compositor, poeta y guitarrista carioca, para muchos el mejor sambista de la historia de la música brasileña, quien falleció casi tan pobre como nació y solo fue reconocido después de su muerte, cuando la samba hacía poco que había salido de las favelas y llegaba a las calles de Rio. Empezó a captar la atención nacional nada menos que en 1974, con 65 años, cuando lanzó el LP Cartola, al que siguió en 1976 otro titulado Cartola II, que contiene una de las canciones, a mi juicio, más delicadas y sensibles que conozco: O mundo é um moinho. Compuesta en 1974 para Creuza Francisca dos Santos, ahijada de su primera esposa, cuando era una niña la escuchamos en interpretación de Ney Matogrosso, uno de los mejores y más versátiles intérpretes de la música popular brasileira (vídeo extraído do DVD Ney Matogrosso Interpreta Cartola: Ao Vivo, 1985).

El segundo tema lo compuso Martinho da Vila, otro ‘sambista’ que hizo de la manida alegría brasileña una carta de presentación y una marca propia con canciones como Canta, canta, minha gente, Mulheres o Disritmia, tema contagiosamente alegre y euforizante ideal para terminar con la placentera sensación de sentirnos con vida y de pedir aquello de ‘otra, otra’. De todas las versiones de Disritmia me quedo con esta que interpretan Roberta Sá y Martinho durante un concierto de la primera en 2016 que contó con la participación especial del segundo y fue recogido en el DVD Delírio no Circo. El vídeo que incluimos, perteneciente al citado DVD, y añade el tema Me faz um dengo, también suyo.

Que les vaya bien (o lo mejor posible).

Brasil: 30 canciones IV (16-20)

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cyberseries.com.br/garota-de-ipanema-capitulo-30

Vamos hoy con la cuarta entrega (de seis) de esta serie de entradas dedicadas a la música brasileña, especialmente la bossa nova. Y comenzamos con la que es la canción brasileña por excelencia, la más conocida de todas, la más popular de cuantas se han escrito hasta el momento en estilo bossa nova, una de las más versionadas y grabadas de la historia. Estamos hablando, cómo no, de Garota de Ipanema. La anécdota que dio paso a la composición es sobradamente conocida: Tom Jobim y Vinícius de Moraes veían pasar todos los días frente al café Veloso, en el que ellos se sentaban, a una hermosa joven de 18 años (Helô Pinheiro) camino de la playa. La admiración que despertó en ellos dio lugar a Menina que passa, como en un primer momento se denominó Garota de Ipanema. La primera interpretación registrada en audio es de una sesión en un club nocturno de Copacabana llamado Au Bon Gourmet en 1962 –con Tom Jobim, Vinícius de Moraes y João Gilberto– y la primera grabación en disco fue la de Pery Ribeiro, en 1963. La interpretación de 1962 en Au Bon Gourmet la recreó treinta años después, en 1992, João Gilberto en un concierto de reencuentro con Jobim, sin Vinícius. Este es el momento:

En Copacabana vivía la clase media más acomodada de Rio, aficionada al jazz, el cine de Hollywood y otras expresiones culturales extranjeras, que solía frecuentar pequeños y modernos clubes nocturnos como Au Bon Gourmet. A principios de la década de 1960, cuando la bossa nova ya había traspasado sus límites nacionales, se produjo lo que algunos han llamado ‘la invasión norteamericana’. Ya en 1958 John Coltrane había grabado en 1958 Bahia (Na Baixa de Sapateiro) en versión jazz-samba. Poco después otros músicos estadunidenses se aproximaron a la música popular brasileña, entre ellos el gran Charlie Byrd, quien regresó a su país tras una gira por Brasil (1961) con un disco de João Gilberto. Se lo puso a su amigo Stan Getz, que se quedó tan impresionado que propuso a Byrd grabar juntos un disco de este nuevo estilo (Jazz Samba, 1962). Dos años después, en 1964, salía el legendario LP Getz/Gilberto, un disco que tuvo una gran repercusión a todos los niveles y sirvió para descubrir otra de las voces carismáticas de la bossa: Astrud Gilberto, entonces pareja sentimental de João. No me resisto a incluir, por muy conocida que sea, la versión que en él figura de Garota de Ipanema (aquí The Girl of Ipanema). Como ya he dicho varias veces en esta serie de entradas, me dejo guiar ante todo por mis gustos personales, y los gustos personales muchas veces van ligados a sensaciones sensoriales fuertes que crean recuerdos perdurables. Descubrí este disco cuando tenía 17 años y con él una música que desconocía a la que me enganché enseguida. Claro que también tuvo mucho que ver el ambiente de intimidad y la/s compañía/s, la/s compañía/s sobre todo, femenina/s.

Sobre este periodo clave en la evolución de la música popular brasileña creo oportuno citar unas palabras de Jobim: “Mucha gente decía que la bossa nova era un fenómeno americanizado. Yo creo que eso es completamente falso. Al contrario, creo que lo que influenció la música norteamericana fue la bossa nova. Yo recibí cartas y telegramas de varios ilustres compositores…, diciendo que la bossa nova había sido la influencia de mayor importancia en la música estadounidense en los últimos treinta años” (cit. Músicas do Brasil. Samba, bossa nova y música popular de Brasil, Time Life, 1988).

De 1962 es esta Samba em preludio que compusieron Baden Powell y Vinícius de Moraes. Como vemos, la música popular brasileña seguía sus propias pautas. La versión de Samba em preludio que figura bajo estas líneas es de 1975 y corre cargo de Elizeth Cardoso y Baden Powell.

Insensatez es una bossa nova compuesta en 1961 por Jobim, basada libremente en el Preludio No.4 de Frédéric Chopin, con letras de Vinícius de Moraes. Ha sido grabada por intérpretes como João Gilberto, Nara Leão, Elis Regina, Sylvia Telles o Maria Creuza, convirtiéndose en 1963 en un estándar de jazz tras el álbum que grabaron Stan Getz, Antonio Carlos Jobim y Luiz Bonfá, con la voz de Maria Toledo, Jazz Samba Encore. Insertamos Insensatez en interpretación de João Gilberto durante un concierto que dio en Roma en 1983.

Preciso aprender a ser só es un emotivo tema de Marcos Valle y su hermano Paulo Sérgio. Marcos Valle dirigió su atención hacia diversos géneros musicales, especialmente el jazz, influencia que se aprecia en esta entrañable versión que interpreta con la cantautora carioca Zélia Duncan en este vídeo extraído del DVD Som Brasil. Homenagem a Marcos Valle (2010).

Terminamos con Coração vagabundo, hermosa canción del primer disco de Caetano Veloso (Domingo, 1967), que grabó con Gal Costa, en el que predomina el estilo bossa nova, con composiciones la mayoría suyas. Es esta una canción que adoro de un artista único, incomparable, cuya irrupción en el panorama musical brasileño constituyó una auténtica revolución (el Tropicalismo) a partir de la cual tuvo lugar una nueva manera de hacer, una mezcla genuina que reflejaba cuanto sucedía en la vida cultural de Brasil. Pero de esto ya hablaremos más adelante. Ahora deleitémonos con la maravillosa voz de Caetano y la menos maravillosa Coração vagabundo. La versión que incluyo, mi preferida, es la que grabó en 1967, acompañado de Gal Costa, aunque el vídeo sea de los de imagen fija.

Que les vaya bien (o lo mejor posible).