Maurice Jarre

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El día más largo, Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago, Pasaje a la India, Gorilas en la niebla… Son solo cinco títulos de muy buenas películas –unas más que otras, pero buenas todas ellas– cuya banda sonora original es obra del gran compositor francés Maurice Jarre, autor de la música de más de 150 películas muchos de cuyos temas son una referencia ineludible en la historia de la música para cine y forman parte de la memoria popular –de cinéfilos y no cinéfilos– tanto o más que los filmes en que figuran.

Nacido en Lyon en 1924 y fallecido en Los Ángeles en 2009, comenzó a componer para cine en 1952 en su país (la de Hôtel des Invalides fue su primera banda sonora) y diez años más tarde alcanzó el reconocimiento mundial –ya disfrutaba de él en Francia– con la música de las bandas sonoras de las películas de habla inglesa El día más largo (estadounidense) y Lawrence de Arabia (británica).

Comenzamos con la obertura de El día más largo y el tema principal de Lawrence de Arabia, ambas estrenadas en 1962. El día más largo (The Longest Day) primero –en Francia e Irlanda en septiembre de 1962 y en Estados Unidos y Gran Bretaña en octubre– y Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia) poco después: en Estados Unidos y Gran Bretaña en diciembre. El día más largo fue dirigida por Ken Annakin, Andrew Marton y Bernhard Wicki y narra, de forma muy americanizada, el desembarco de Normandía. Lawrence de Arabia fue su primera colaboración con el maestro David Lean. Para Lean –cumpliendo el refrán español “A tal señor, tal honor”– compuso algunas de sus mejores bandas sonoras. Los tres Oscar a la Mejor banda sonora que consiguió fueron con filmes dirigidos por él. El primero por Lawrence de Arabia.

Como observarán, la mayoría de los vídeos que figuran en la entrada son de imágenes fijas, a veces solo una. Ello se debe a la carencia de otros con las respectivas secuencias de las películas –la calidad de imagen de los pocos que hay es muy deficiente– y a la prioridad, dadas las circunstancias, de que la música de Jarre –que en definitiva es el tema que nos ocupa– pueda escucharse tal como en su momento se conoció.

Aclarado este extremo, vamos con ellos.

Tras el éxito de Lawrence de Arabia se instaló en Hollywood y comenzó a colaborar con directores  como Alfred Hitchcock (Topaz), John Huston (El juez de la horca, El hombre que pudo reinar) o Luchino Visconti (La caída de los dioses). Además de con David Lean, por supuesto. Por la banda sonora de la película que este dirigió y se estrenó en 1965 Doctor Zhivago, su segunda colaboración con Lean, ganó el segundo Oscar a la Mejor banda sonora original. Incluimos de la misma el sobresaliente y conocidísimo “Tema de Lara”.

A la película francesa de 1966 ¿Arde París? (Paris brûle-t-il?), que dirigió René Clément con guion adaptado por Francis Ford Coppola y Gore Vidal –otro filme bélico– corresponde este vals de ritmo quebradizo que muestra, una vez más, su enorme capacidad para componer.

Más música para el cine de Lean. Ahora con el tema de principal de La hija de Ryan (Ryan’s Daughter), estrenada en 1970.

La música de Jarre rezuma frescura y originalidad, incluso en géneros como el western, cuyas composiciones para Los profesionales, ¡Villa cabalga! o El juez de la horca se alejan de los tópicos que hasta entonces la encorsetaban. Del filme de Huston El juez de la horca (The Life and Times of Judge Roy Bean) es la canción “Marmalade, Molasses and Honey” –letra de Marilyn Bergman y Alan Bergman– que canta Andy Williams y con la que obtuvo el Globo de Oro a la Mejor canción original. La escuchamos en un vídeo con la secuencia del mismo.

Regresamos a su colaboración con David Lean y a su tercer Oscar a la Mejor banda sonora original. Lo obtuvo por la película de 1984 Pasaje a la India (A Passage To India). Escuchamos los temas “Chandrapore” y “A Passage To India Adela’s”.

Finalizamos con el tema principal de Gorilas en la niebla (Gorillas in the Mist), película estadounidense de 1988 que dirigió Michael Apted.

La última banda sonora que compuso fue para Sunshine, película de 1999 dirigida por István Szabó. Luego se retiró, ya que –opinaba– la industria cinematográfica apostaba ahora por “prácticos sintetizadores” en detrimento de la “orfebrería musical”. Decimos de algo que nos maravilla que es “de cine”. En este caso, pues, la música de Jarre es de cine por partida doble.

Disfruten del domingo (o lo que queda de él), que mañana ya es lunes.

Ópera. Cinco dúos

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Domingo de ópera. Más concretamente de conocidos dúos –o duetos, como prefieran– de famosas óperas. Con las arias –a las que en su día dedicamos una entrada–, los dúos son una de sus composiciones principales y más exigentes, pues requieren por parte de sus ejecutantes una compenetración dramática y un acoplamiento vocal nada fácil de conseguir. Para la entrada de hoy hemos seleccionado cinco partiendo de nuestro particular gusto que, como siempre, hemos tenido que supeditar a la existencia de vídeos susceptibles de ser insertados y a la calidad de sus intérpretes, de la de su imagen y, sobre todo, de la claridad con que se escuchan las voces. Y, como siempre también, los hemos ordenado cronológicamente en función del año en que se estrenó cada una de las óperas a las que pertenecen.

Comenzamos con el “Dúo de Papageno y Papagena”, de la ópera cómica de Wolfgang Amadeus Mozart La flauta mágica (Die Zauberflöte), un cuento de hadas, una historia de amor, llena de símbolos masones, que fue la última ópera que se escenificó en vida del autor. Él mismo la dirigió, en el Freihaus-Theater auf der Wieden de Viena, el 30 de septiembre de 1791, dos meses antes de fallecer. Papageno es un ser mitad pájaro y mitad persona que lleva una gran jaula a sus espaldas enamorado de Papagena, una bella joven.

El vídeo recoge el momento en que el barítono británico Simon Keenlyside (Papageno) y la soprano irlandesa Ailish Tynan (Papagena) lo interpretan durante la representación producida por la Royal Opera House en el Covent Garden (Londres) a principios de 2003.

El barbero de Sevilla (Il barbiere di Siviglia) es una ópera bufa en dos actos con música de Gioachino Rossini y libreto de Cesare Sterbini (basado en la comedia del mismo nombre de Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais, editada en 1775). Se estrenó –aunque con otro título: Almaviva, o la precaución inútil– el 20 de febrero de 1816 en el Teatro Argentina de Roma. La historia nos cuenta las peripecias de una pareja de enamorados: el conde de Almaviva y la joven huérfana Rosina, a quien también pretende Bartolo, preceptor de la muchacha, a pesar de la diferencia de edad. La pareja, que no quiere dejar de serlo, recurre a la ayuda en un barbero llamado Fígaro para que, mediante enredos, engañe a Bartolo y los enamorados puedan casarse.

Son el barítono sueco Peter Mattei (Fígaro) y la mezzosoprano de coloratura estadounidense Joyce DiDonato (Rosina) los intérpretes de este “Dúo de Fígaro y Rosina” en la producción que de El barbero de Sevilla llevó a cabo la Ópera del Metropolitan en Nueva York en 2007.

Producida también por la Ópera del Metropolitan de Nueva York, es esta versión de 1987 de la ópera de Georges Bizet Carmen, basada en la novela homónima de Prosper Mérimée (1845) y estrenada en el Teatro Nacional de la Opéra-Comique de París en  marzo de 1875. Su dramática trama –la historia de una pasión atormentada entre una muchacha astuta y atractiva y un soldado ingenuo que enloquece por los celos– se ubica en esa España meridional de la segunda mitad del siglo XIX que tanto atraía a los países más industrializados de Europa por su –para ellos– exotismo. «Parle-moi de ma mère” es uno de sus espléndidos dúos. Lo interpretan, sobre el escenario del Metropolitan, el tenor español José Carreras y la soprano estadounidense Leona Mitchell.

Simón Boccanegra, ópera con música de Giuseppe Verdi sobre el personaje histórico homónimo, que llegó a ser Dux de Génova en 1339, se basa en la pieza teatral homónima de Antonio García Gutiérrez y se estrenó en el Teatro La Fenice de Venecia en marzo de 1857. La trama no acabó de gustar y en 1881 se presentó una versión revisada, que es la que actualmente se representa, en el Teatro de La Scala de Milán. Desde el mismo coliseo escuchamos este dúo entre Bocanegra y su hija Amelia en las voces del tenor español Plácido Domingo y la soprano alemana Anja Harteros en una representación de la ópera de 2010.

Finalizamos la entrada con el “Dúo de las flores” (“Duo des fleurs” o “Sous le dôme épais”), un hermoso dúo, muy conocido e interpretado como pieza suelta en concierto, de la ópera de Léo Delibes Lakmé, cuya acción transcurre en India a finales del siglo XIX, durante la época de la conquista colonial inglesa. Lakmé se presentó por primera vez al público en el Teatro Nacional de la Opéra-Comique de París en 1883. El “Dúo de las flores” –cuando, en el primer acto, Lakmé, hija de un sacerdote brahmán, y su criada Mallika, van a recoger flores cerca de un río– está compuesto para dos voces femeninas. Estas son, en esta ocasión, la mezzo-soprano letona Elīna Garanča, y la soprano ruso-austriaca Anna Netrebko. Lo interpretan en el Festspielhaus Baden-Baden (Casa de los Festivales de Baden-Baden), sala de conciertos y ópera situada en la ciudad alemana de Baden-Baden, durante la gala del verano de 2007.

Buen domingo y que la semana que comienza mañana les sea propicia.

Yo-Yo Ma

Presentation of the Crystal Award: Yo-Yo Ma

Yo-Yo Ma durante su actuación en el WEF© de 2008.

“Pocos sonidos fascinan tanto como la caricia del violonchelo. Si además esta sale de las manos de uno de los grandes expertos del momento, como Yo-Yo Ma, mejor. Y si las cuerdas pertenecen al Montagnana de 1733 que perdió y recuperó más tarde o al Stradivarius que heredó –comprándolo, claro– de Jacqueline du Pré, la cosa no tiene parangón”. (Jesús Ruiz Mantilla: “El arte Yo-Yo Ma”, El País, 28 de febrero de 2010).

No son muchos los intérpretes de música clásica que gozan de la popularidad que ha alcanzado el protagonista de la entrada de hoy: Yo-Yo Ma. De padres de origen chino, nació en París en 1955 y a los cuatro años comenzó a estudiar violín y viola. Sus dotes se revelaron enseguida y a los cinco empezó a actuar en público. En 1962 su familia se mudó a Nueva York –de aquí que Yo-Yo Ma posea la doble nacionalidad franco-estadounidense– y, aquí, al igual que París, pronto actuó también ante el público. Así, con siete años apareció en la televisión estadounidense, en un programa grabado en Washington D.C. cuyo maestro de ceremonias era Leonard Bernstein titulado American Pageant of the Arts y organizado con el fin de recaudar fondos para el que sería el John F. Kennedy Center for the Performing Arts (o Kennedy Center). Veamos el momento.

En el evento participaba también Pau Casals, que alabó las cualidades del chico. Tras escuchar a Pau Casals, Yo-Yo Ma se volvió un apasionado del violonchelo y el niño prodigio es hoy uno de los mejores violonchelistas del mundo. Para conseguirlo, prosiguió sus estudios en la prestigiosa Juilliard School of Music (Nueva York) y después ingresó en Harvard, licenciándose en 1976. Allí, dice, “estudié filosofía, psicología, antropología. La música es una de las artes, pero debe estar llena de humanidad en contacto con otras disciplinas”.

Esta manera de concebir la música le ha llevado a abarcar un repertorio que va más allá de la música clásica, un repertorio tan ecléctico como amplio. Para muchos críticos el mejor Yo-Yo Ma es el ‘clásico’, sobre todo cuando interpreta a Bach. También hay quien no ve con muy buenos ojos sus incursiones en otros ámbitos musicales, su heterodoxia. Mas como él mismo declaró: “Me gusta probar todos los estilos de música. Lo que me parece esencial en música es poder improvisar, algo que apenas existe hoy. Compositores como Beethoven o Mozart lo hacían”.

De todos modos, juzguen ustedes. La selección que hemos confeccionado viene –como casi siempre– determinada por la cantidad de vídeos disponibles para ser insertados. Es, pues, una selección tan ecléctica como su música, y arbitraria, por supuesto. En todo caso, en cualquiera de los géneros, una auténtica delicia.

Comenzamos con el preludio de la Suite para violonchelo núm. 1, de Johann Sebastian Bach, que Yo-Yo Ma grabó para su álbum Bach: Cello Suites Nos. 1, 5 & 6 (1983). Se trata de una actuación directo en Japón de la que lamentamos no poder ofrecer más datos.

El álbum Songs from the Arc of Life (2015), con la pianista británica Kathryn Stott, recoge temas tan bellos como esta Ave Maria que el compositor romántico francés Charles Gounod compuso en 1853 sobre la “Meditación” del Preludio núm. 1 en do mayor, BWV 846, del “Libro I” de Bach, El clave bien temperado, nombre de dos ciclos de preludios y fugas compuestos por Johann Sebastian Bach en todas las tonalidades mayores y menores de la gama cromática.

El mismo álbum incluye también temas como esta preciosa Canción de cuna (Wiegenlied, op. 49, no. 4) de Johannes Brahms, que el autor escribió en ocasión del nacimiento del segundo hijo de la joven cantante Bertha Faber.

Continuamos con el penúltimo movimiento de El carnaval de los animales (Le carnaval des animaux), “Le cygne” (El cisne), suite musical que compuso en 1886 el compositor francés Camille Saint-Saëns. La concibió como un divertimento para un día de carnaval y en ella los instrumentos recrean los sonidos de animales de todo tipo: leones, gallinas, tortugas, canguros, burros, peces, pajaritos… Yo-Yo Ma grabó el tema en el álbum antes mencionado Songs from the Arc of Life.

Vamos ahora con la otra faceta –si en realidad se puede llamar así, pues la música es música, y punto– de Yo-Yo Ma. Con el trompetista estadounidense de de jazz y smooth jazz, Chris Botti, acompañados por la Boston Pops Orchestra, les escuchamos en esta versión de Cinema Paradiso, entrañable película de Giuseppe Tornatore estrenada en 1988, cuya banda sonora compuso Ennio Morricone. Yo-Yo Ma grabó en 2004 el álbum Yo-Yo Ma Plays Ennio Morricone.

Con Diana Krall interpreta acto seguido “You Couldn’t Be Cuter”, composición de 1938 (música de Jerome Kern, letra de Dorothy Fields) para la película estrenada ese año Joy Of Living (El placer de vivir). La canción figura en su álbum de 2008 Songs of Joy & Peace, que incluye diversos duetos con otros artistas.

Terminamos con Um a zero, un tema con música del gran Pixinguinha y letra de Benedito Lacerda que fue compuesto en 1919, para conmemorar la victoria de la selección de fútbol de Brasil sobre la de Uruguay ese año en el Campeonato Sudamericano de Selecciones por uno a cero. Um a zero fue grabada por Yo-Yo Ma en el álbum Obrigado Brazil (2003). En el vídeo le acompañan entre otros –también en el álbum Paquito D’Rivera al clarinete y Nilson Matta al bajo.

Que disfruten de lo queda de domingo y que la semana que viene les sea propicia.