Ópera. Cinco dúos

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Domingo de ópera. Más concretamente de conocidos dúos –o duetos, como prefieran– de famosas óperas. Con las arias –a las que en su día dedicamos una entrada–, los dúos son una de sus composiciones principales y más exigentes, pues requieren por parte de sus ejecutantes una compenetración dramática y un acoplamiento vocal nada fácil de conseguir. Para la entrada de hoy hemos seleccionado cinco partiendo de nuestro particular gusto que, como siempre, hemos tenido que supeditar a la existencia de vídeos susceptibles de ser insertados y a la calidad de sus intérpretes, de la de su imagen y, sobre todo, de la claridad con que se escuchan las voces. Y, como siempre también, los hemos ordenado cronológicamente en función del año en que se estrenó cada una de las óperas a las que pertenecen.

Comenzamos con el “Dúo de Papageno y Papagena”, de la ópera cómica de Wolfgang Amadeus Mozart La flauta mágica (Die Zauberflöte), un cuento de hadas, una historia de amor, llena de símbolos masones, que fue la última ópera que se escenificó en vida del autor. Él mismo la dirigió, en el Freihaus-Theater auf der Wieden de Viena, el 30 de septiembre de 1791, dos meses antes de fallecer. Papageno es un ser mitad pájaro y mitad persona que lleva una gran jaula a sus espaldas enamorado de Papagena, una bella joven.

El vídeo recoge el momento en que el barítono británico Simon Keenlyside (Papageno) y la soprano irlandesa Ailish Tynan (Papagena) lo interpretan durante la representación producida por la Royal Opera House en el Covent Garden (Londres) a principios de 2003.

El barbero de Sevilla (Il barbiere di Siviglia) es una ópera bufa en dos actos con música de Gioachino Rossini y libreto de Cesare Sterbini (basado en la comedia del mismo nombre de Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais, editada en 1775). Se estrenó –aunque con otro título: Almaviva, o la precaución inútil– el 20 de febrero de 1816 en el Teatro Argentina de Roma. La historia nos cuenta las peripecias de una pareja de enamorados: el conde de Almaviva y la joven huérfana Rosina, a quien también pretende Bartolo, preceptor de la muchacha, a pesar de la diferencia de edad. La pareja, que no quiere dejar de serlo, recurre a la ayuda en un barbero llamado Fígaro para que, mediante enredos, engañe a Bartolo y los enamorados puedan casarse.

Son el barítono sueco Peter Mattei (Fígaro) y la mezzosoprano de coloratura estadounidense Joyce DiDonato (Rosina) los intérpretes de este “Dúo de Fígaro y Rosina” en la producción que de El barbero de Sevilla llevó a cabo la Ópera del Metropolitan en Nueva York en 2007.

Producida también por la Ópera del Metropolitan de Nueva York, es esta versión de 1987 de la ópera de Georges Bizet Carmen, basada en la novela homónima de Prosper Mérimée (1845) y estrenada en el Teatro Nacional de la Opéra-Comique de París en  marzo de 1875. Su dramática trama –la historia de una pasión atormentada entre una muchacha astuta y atractiva y un soldado ingenuo que enloquece por los celos– se ubica en esa España meridional de la segunda mitad del siglo XIX que tanto atraía a los países más industrializados de Europa por su –para ellos– exotismo. «Parle-moi de ma mère” es uno de sus espléndidos dúos. Lo interpretan, sobre el escenario del Metropolitan, el tenor español José Carreras y la soprano estadounidense Leona Mitchell.

Simón Boccanegra, ópera con música de Giuseppe Verdi sobre el personaje histórico homónimo, que llegó a ser Dux de Génova en 1339, se basa en la pieza teatral homónima de Antonio García Gutiérrez y se estrenó en el Teatro La Fenice de Venecia en marzo de 1857. La trama no acabó de gustar y en 1881 se presentó una versión revisada, que es la que actualmente se representa, en el Teatro de La Scala de Milán. Desde el mismo coliseo escuchamos este dúo entre Bocanegra y su hija Amelia en las voces del tenor español Plácido Domingo y la soprano alemana Anja Harteros en una representación de la ópera de 2010.

Finalizamos la entrada con el “Dúo de las flores” (“Duo des fleurs” o “Sous le dôme épais”), un hermoso dúo, muy conocido e interpretado como pieza suelta en concierto, de la ópera de Léo Delibes Lakmé, cuya acción transcurre en India a finales del siglo XIX, durante la época de la conquista colonial inglesa. Lakmé se presentó por primera vez al público en el Teatro Nacional de la Opéra-Comique de París en 1883. El “Dúo de las flores” –cuando, en el primer acto, Lakmé, hija de un sacerdote brahmán, y su criada Mallika, van a recoger flores cerca de un río– está compuesto para dos voces femeninas. Estas son, en esta ocasión, la mezzo-soprano letona Elīna Garanča, y la soprano ruso-austriaca Anna Netrebko. Lo interpretan en el Festspielhaus Baden-Baden (Casa de los Festivales de Baden-Baden), sala de conciertos y ópera situada en la ciudad alemana de Baden-Baden, durante la gala del verano de 2007.

Buen domingo y que la semana que comienza mañana les sea propicia.

Yo-Yo Ma

Presentation of the Crystal Award: Yo-Yo Ma

Yo-Yo Ma durante su actuación en el WEF© de 2008.

“Pocos sonidos fascinan tanto como la caricia del violonchelo. Si además esta sale de las manos de uno de los grandes expertos del momento, como Yo-Yo Ma, mejor. Y si las cuerdas pertenecen al Montagnana de 1733 que perdió y recuperó más tarde o al Stradivarius que heredó –comprándolo, claro– de Jacqueline du Pré, la cosa no tiene parangón”. (Jesús Ruiz Mantilla: “El arte Yo-Yo Ma”, El País, 28 de febrero de 2010).

No son muchos los intérpretes de música clásica que gozan de la popularidad que ha alcanzado el protagonista de la entrada de hoy: Yo-Yo Ma. De padres de origen chino, nació en París en 1955 y a los cuatro años comenzó a estudiar violín y viola. Sus dotes se revelaron enseguida y a los cinco empezó a actuar en público. En 1962 su familia se mudó a Nueva York –de aquí que Yo-Yo Ma posea la doble nacionalidad franco-estadounidense– y, aquí, al igual que París, pronto actuó también ante el público. Así, con siete años apareció en la televisión estadounidense, en un programa grabado en Washington D.C. cuyo maestro de ceremonias era Leonard Bernstein titulado American Pageant of the Arts y organizado con el fin de recaudar fondos para el que sería el John F. Kennedy Center for the Performing Arts (o Kennedy Center). Veamos el momento.

En el evento participaba también Pau Casals, que alabó las cualidades del chico. Tras escuchar a Pau Casals, Yo-Yo Ma se volvió un apasionado del violonchelo y el niño prodigio es hoy uno de los mejores violonchelistas del mundo. Para conseguirlo, prosiguió sus estudios en la prestigiosa Juilliard School of Music (Nueva York) y después ingresó en Harvard, licenciándose en 1976. Allí, dice, “estudié filosofía, psicología, antropología. La música es una de las artes, pero debe estar llena de humanidad en contacto con otras disciplinas”.

Esta manera de concebir la música le ha llevado a abarcar un repertorio que va más allá de la música clásica, un repertorio tan ecléctico como amplio. Para muchos críticos el mejor Yo-Yo Ma es el ‘clásico’, sobre todo cuando interpreta a Bach. También hay quien no ve con muy buenos ojos sus incursiones en otros ámbitos musicales, su heterodoxia. Mas como él mismo declaró: “Me gusta probar todos los estilos de música. Lo que me parece esencial en música es poder improvisar, algo que apenas existe hoy. Compositores como Beethoven o Mozart lo hacían”.

De todos modos, juzguen ustedes. La selección que hemos confeccionado viene –como casi siempre– determinada por la cantidad de vídeos disponibles para ser insertados. Es, pues, una selección tan ecléctica como su música, y arbitraria, por supuesto. En todo caso, en cualquiera de los géneros, una auténtica delicia.

Comenzamos con el preludio de la Suite para violonchelo núm. 1, de Johann Sebastian Bach, que Yo-Yo Ma grabó para su álbum Bach: Cello Suites Nos. 1, 5 & 6 (1983). Se trata de una actuación directo en Japón de la que lamentamos no poder ofrecer más datos.

El álbum Songs from the Arc of Life (2015), con la pianista británica Kathryn Stott, recoge temas tan bellos como esta Ave Maria que el compositor romántico francés Charles Gounod compuso en 1853 sobre la “Meditación” del Preludio núm. 1 en do mayor, BWV 846, del “Libro I” de Bach, El clave bien temperado, nombre de dos ciclos de preludios y fugas compuestos por Johann Sebastian Bach en todas las tonalidades mayores y menores de la gama cromática.

El mismo álbum incluye también temas como esta preciosa Canción de cuna (Wiegenlied, op. 49, no. 4) de Johannes Brahms, que el autor escribió en ocasión del nacimiento del segundo hijo de la joven cantante Bertha Faber.

Continuamos con el penúltimo movimiento de El carnaval de los animales (Le carnaval des animaux), “Le cygne” (El cisne), suite musical que compuso en 1886 el compositor francés Camille Saint-Saëns. La concibió como un divertimento para un día de carnaval y en ella los instrumentos recrean los sonidos de animales de todo tipo: leones, gallinas, tortugas, canguros, burros, peces, pajaritos… Yo-Yo Ma grabó el tema en el álbum antes mencionado Songs from the Arc of Life.

Vamos ahora con la otra faceta –si en realidad se puede llamar así, pues la música es música, y punto– de Yo-Yo Ma. Con el trompetista estadounidense de de jazz y smooth jazz, Chris Botti, acompañados por la Boston Pops Orchestra, les escuchamos en esta versión de Cinema Paradiso, entrañable película de Giuseppe Tornatore estrenada en 1988, cuya banda sonora compuso Ennio Morricone. Yo-Yo Ma grabó en 2004 el álbum Yo-Yo Ma Plays Ennio Morricone.

Con Diana Krall interpreta acto seguido “You Couldn’t Be Cuter”, composición de 1938 (música de Jerome Kern, letra de Dorothy Fields) para la película estrenada ese año Joy Of Living (El placer de vivir). La canción figura en su álbum de 2008 Songs of Joy & Peace, que incluye diversos duetos con otros artistas.

Terminamos con Um a zero, un tema con música del gran Pixinguinha y letra de Benedito Lacerda que fue compuesto en 1919, para conmemorar la victoria de la selección de fútbol de Brasil sobre la de Uruguay ese año en el Campeonato Sudamericano de Selecciones por uno a cero. Um a zero fue grabada por Yo-Yo Ma en el álbum Obrigado Brazil (2003). En el vídeo le acompañan entre otros –también en el álbum Paquito D’Rivera al clarinete y Nilson Matta al bajo.

Que disfruten de lo queda de domingo y que la semana que viene les sea propicia.

París. Cinco canciones

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La ciudad del amor. Eso afirman muchos que es París, y eso dice la canción con la que comenzamos esta entrada: Sous le ciel de Paris, una composición de Hubert Giraud (música) y Jean Dréjac (letra) que cantó por primera vez Jean Bretonnière en la película homónima dirigida por Julien Duvivier y estrenada en 1951. “Bajo el cielo de París  vuela una canción”, “bajo el cielo de París  pasean los enamorados”, cuya “felicidad se construye sobre una atmósfera hecha para ellos”. Y es que “el cielo de París tiene un secreto. Tras veinte siglos está enamorado”. Son algunos de los versos de este hermoso tema que ha sido interpretado y grabado, entre otros, por cantantes franceses como Joséphine Baker, Édith Piaf, Yves Montand, Juliette Gréco o Mireille Mathieu, y fuera de Francia –con el título de Under Paris Skies– por Andy Williams, Paul Anka o Bing Crosby, además de las versiones jazzísticas de Duke Ellington, Toots Thielemans y Coleman Hawkins. Escuchamos la versión de Édith Piaf (grabación de 1954), cuya versión –con la de Montand– la convirtió en un todo un símbolo de la capital gala en el mundo.

Bajo el cielo, pero ¿y bajo los puentes? “Bajo los puentes de París, cuando cae la noche / indigentes de todo tipo se cuelan a escondidas. / Están contentos de encontrar un lecho / en el hotel de la corriente de aire, en el que no pagan mucho. / El perfume y el agua son baratos, mi querido marqués, / bajo los puentes de París”, dice el estribillo de este hermoso vals musette. Bella y popular chanson escrita en 1913, Sous les ponts de Paris (letra de Jean Rodor y música de Vincent Scotto) es una de las canciones francesas más celebradas que han interpretado desde Maurice Chevalier, Colette Renard o Lucienne Delyle a Eartha Kitt y Juliette Gréco. Versión de lujo es la que insertamos, la que interpretan Juliette Gréco y Melody Gardot y pertenece al disco de la primera Ça se traverse et c’est beau (2012).

Mientras esos indigentes buscan refugio, ese París canalla, con sus proxenetas, sus jóvenes prostitutas, sus hampones, ese París desigual de elegantes bulevares y sombríos suburbios, bohemio y decadente, de vida alegre y desenfadada en el que se encuentran toda clase de espectáculos y placeres, se muestra por la noche en toda su intensidad y fue –y es– un atractivo para muchos de sus visitantes. A ese París, con la ironía cargada de crítica social que caracteriza sus letras y su particular visión, canta Léo Ferré en Paris Canaille, canción de Léo Ferré que dio título a su primer álbum, editado en 1953. Fue su primer gran éxito comercial, sobre todo desde que la grabó Catherine Sauvage ese mismo año. Es esta quien la interpreta, acompañada por la orquesta de Raymond Lefèvre, en esta actuación para la televisión francesa de 1965.

Sin embargo, a las cinco de la mañana son muchos quienes se levantan para ir a trabajar. Para unos y para otros, el sueño se acaba. Una de las canciones que durante los hechos de Mayo del 68 fue adoptada por la juventud como una especie de himno es Il est 5 heures, Paris s’éveille (Son las cinco de la mañana, París despierta), de Jacques Dutronc, cantante de éxito que ya había conseguido un par de números uno en el ranking de canciones más escuchadas en Francia. Con letra de Jacques Lanzmann –inspirada en una canción de 1802, Tableau de Paris à cinq heures du matin, de Marc-Antoine-Madeleine Désaugiers–, miles de gargantas corearon “París despierta, París despierta” durante las manifestaciones.

Sea bajo el cielo, bajo los puentes, canalla o no, París fascina como pocas ciudades en el mundo. Como decía Humphrey Bogart a Ingrid Bergman en la mítica película Casablanca “Siempre tendremos París”. Y es que París siempre será París. En francés, Paris sera toujours Paris, un éxito de 1939 de Maurice Chevalier (música de Casimir Oberfeld y letra de Albert Willemetz) con el que nos despedimos por hoy con esta alegre y contagiosa versión de Zaz, cantautora francesa que combina hábilmente el gypsy jazz, el musette, el swing y la chanson de toda la vida.

Passez une bonne journée.