Les feuilles mortes (Ute Lemper)

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Canción bella como pocas, con una música excepcional y una letra que es poesía pura. Me refiero a Les feuilles mortes (Las hojas muertas), como llaman los franceses a las hojas secas –como decimos nosotros– que caen en otoño.

Les feuilles mortes fue escrita, en 1946, para una película, si bien la melodía ya existía desde un año antes. El compositor francés de origen húngaro Joseph Kosma (1905-1969) la había compuesto para el ballet de Roland Petit Le Rendez-vous (1945), con argumento del poeta, dramaturgo y guionista cinematográfico Jacques Prévert (1900-1977). Kosma se basó en Poème d’Octobre (1876), de Jules Massenet. Al año siguiente, 1946, el director de cine Marcel Carné (1906-1996) quiso adaptar el ballet a la gran pantalla. Por encargo suyo Prévert, entonces, su hermosa letra.

De todas las versiones que hay de la canción, que no son pocas (algunas muy buenas), me he quedado con esta de Ute Lemper por una sola razón: es extraordinaria. El vídeo es un fragmento del concierto que dio en los Proms de Praga de 2017 acompañada de la Orquesta Sinfónica Nacional Checa, dirigida por Vince Mendoza.

Confío en que les guste y lo disfruten.

La romance de Paris

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La romance de Paris es una canción de Charles Trenet (1913-2001), el llamado padre de la canción francesa, quien la escribió para la película de Jean Boyer Romance de Paris (1941). Para componer la música contó con la colaboración de Léo Chauliac.

“Romance” en español significa, entre otras cosas, ‘relación amorosa pasajera’, es decir, una simple aventura ocasional entre dos personas. Podría, pues, haber traducido ‘la romance de Paris’ como ‘el romance de París’, pero creo que en español no reflejaría bien lo que la canción dice. De ahí que haya preferido la expresión ‘los amoríos de París”.

Zaz grabó el tema en 2014 con Thomas Dutronc, pero a mí me gusta más esta versión en directo que ofreció durante el concierto que dio en el festival Jazzopen Stuttgart el 11 de julio de 2015 con la SWR Big Band. Llena de ritmo, con este toque swing que le imprimen Zaz y la SWR, es simplemente una delicia. Hay que destacar las intervenciones de Guillaume Juhel (guitarra), Jean Marc Reyno (voz) y Claude Egéa (trompeta). Averiguar sus nombres ha sido lo más difícil con diferencia, pero creo que es de justicia que figuren.

LA COMPLAINTE DE LA BUTTE

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Para ascender desde la colina de Montmartre a la basílica del Sacré Coeur hay que subir nada menos que 197 escalones. Un verdadero suplicio para los miserables, para aquellos que solo conocen la pobreza y la necesidad. Sin embargo, para los enamorados puede ser un acogedor cobijo. En lo alto, las aspas de los molinos (el Moulin Rouge, el Moulin de la Galette…) los protegen de toda intromisión. Allí en lo alto fue donde transcurrió esta historia de amor entre un poeta y una desconocida que nos cuenta la canción.

Bella y conmovedora canción, nostálgica, melancólica, amorosa, triste, pasional, emotiva, poética…, y magnífica versión que ofreció Zaz acompañada de la excelente SWR big band (atención al solo de trombón de Marc Godfroid) durante su actuación en la edición de 2015 del festival Jazzopen Stuttgart. Buen vídeo, pues, el que figura sobre estas líneas. La canción, como habrán podido leer en su título, es La complainte de la Butte (La canción triste de la Butte). La música es de George Van Prys (1902-1971), compositor cinematográfico (más de trescientas partituras de filmes, entre ellas reconocidos clásicos del cine francés), de operetas (uno de los grandes últimos compositores del género) y de música ligera. Compuso la melodía de La complainte de la Butte para la película French Cancan (1955). Su director, el magnífico Jean Renoir (1894-1979), hijo del conocido pintor Pierre-Auguste Renoir, escribió la letra. Ambos consiguieron –a mi entender al menos– algo verdaderamente difícil: La complainte de la Butte respira todo el sabor de la chanson la Belle Époque y en nada desentona de temas otros clásicos del momento de su banda sonora.

La Butte es el punto más alto de París, la colina sobre la que se asienta Montmartre, el Montmartre de aquellos tiempos con sus cafés, cabarets, talleres de pintores postimpresionistas, su carácter campestre y bucólico… Butte significa colina, y por eso, en prácticamente todas las versiones de la canción se traduce como colina. Yo he preferido dejar La Butte.

Je bois

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Charles Bukowski en un fotograma de la película ‘Barfly’.

¿Cuándo llegará el momento en que ya no sea necesario recordar que los antialcohólicos son enfermos presos de ese veneno, el agua, tan disolvente y corrosivo que ha sido elegido entre todas las sustancias para las abluciones y lavados, y una de cuyas gotas, volcada en un líquido puro –el ajenjo, por ejemplo– lo enturbia?

Alfred Jarry: “El señor Faguet y el alcoholismo” (La Revue blanche, 1 de marzo de 1901).

‘Je bois’ (Bebo) es una canción con letra de Boris Vian y música de Alain Goraguer compuesta en 1955, que Vian empezó interpretando en los cabarets parisinos y grabó en 1956 (versión que reproduce el vídeo). Las imágenes son de la película ‘Barfly’ (1987, ‘El borracho’), dirigida por Barbet Schroeder con guión de Charles Bukowski y Mickey Rourke y Faye Dunaway como protagonistas.

Mon homme

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“Eres malo y no me convienes, pero me vuelves loca”. Esta frase es de la canción Side to Side, que grabaron hace dos años (2016) Ariana Grande y Nicki Minaj. Busco el vídeo en YouTube y veo que tiene, en estos momentos, 1.416.260.115 visualizaciones y 7,1 millones de ‘me gusta’. Casi nada. Cien años antes de salir a la venta Side to Side, Mistinguett cantaba “En este mundo, mi única alegría, mi única felicidad, es mi hombre. (…) No es guapo, ni rico, ni fuerte. Sé que soy idiota, pero le amo”. Más o menos lo mismo. Siempre se ha cantado y escrito –con mayor o menor fortuna, esa es otra cuestión– sobre el amour fou, ese amor, o enamoramiento, que se siente hacia otra persona a sabiendas de que no te ‘conviene’, que en realidad le importas un bledo y al final acabará destruyéndote. Sin embargo, es tal la obsesión y fascinación que algunos/as experimentan, o más bien sufren, hacia el otro/a que les resulta imposible escapar de una relación, que en realidad es una adición, a todas luces autodestructiva.

Digo esto porque estos tiempos de corrección política mal entendida son muy propicios a mezclar churras con merinas. Que la letra es misógina, pues sí. ¿Y? Que la canción ya cuenta con 102 años de existencia, que todas las cosas y hechos han de enmarcarse en las coordenadas espacio-tiempo. Es así de simple, de lógico.

En fin, vamos ya con esta canción de letra misógina e incorrecta políticamente que no deja de ser otra cosa que una melancólica canción de tantos y tantos amores proletarios. Con su magnífica melodía, es una de las más bellas canciones que se han escrito a una prostituta. La letra es de André Willemetz y Jacques Charles y la música de Maurice Yvain. Mon homme fue el primer gran éxito que conoció Mistinguett, en 1916. Unos años después, en 1920, la grabó por primera vez en disco y desde entonces no ha dejado de ser grabada al tiempo que interpretada por músicos de todos los géneros –instrumentistas y cantantes–, sobre todo en la versión inglesa (My Man).

Mon homme –o My Man, o Mi hombre según el idioma en que se cante– ha sido interpretada y grabada, entre otras, por Édith Piaf (1940), Ella Fitzgerlad (1941), Billie Holiday (1956), Sara Montiel (1958; esta con una letra muy suavizada), Peggy Lee (1959), Juliette Gréco (1964), Barbra Streisand (1965), Diana Ross (1970) y Dee Dee Bridgewater (2005). Puro sentimiento es la versión de Billie Holiday, cuya relación con los hombres –exceptuando al buenazo de Lester Young– fue más que complicada. De todas ellas me he decantado por la de Juliette Gréco, la que figura en su álbum Les grandes chansons de Juliette Gréco (1964). Sobre todo, porque adoro a Juliette Gréco y su interpretación de Mon homme me fascina y embelesa. Y también, porque es una mujer que, fiel a sus ideas políticas, ha aprovechado siempre cualquier oportunidad, y son muchas dada su fama, para defender los derechos humanos y combatir la opresión. Se considera feminista y opina que “ser mujer es lo mejor que hay… y lo más duro”. Y dice acerca del amor: “Es en el amor en donde encuentro la fuerza para seguir cantando. En dejarme ir, en conservar el deseo de conocer gente, la curiosidad por todo lo que ocurre. Pero es muy difícil seguir disponible, seguir entregándose, y a menudo me siento muy decepcionada, porque yo soy terriblemente vulnerable. Soy fuerte, pero abominablemente vulnerable. Es una mezcla difícil. En fin, soy una mujer” (El País, 15 de diciembre de 1983). Juliette Gréco, como vemos, no mezcla churras con merinas.

La complainte de la Butte

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Gran canción la de este vídeo, nostálgica, melancólica, amorosa, triste, pasional, emotiva, poética… Muy bella. La música es de George Van Prys (1902-1971), compositor cinematográfico (más de trescientas partituras de filmes, entre ellas reconocidos clásicos del cine francés), de operetas (uno de los grandes últimos compositores del género) y de música ligera. Compuso la melodía de La complainte de la Butte para la película French Cancan (1955), una excelente comedia romántica que narra el resurgimiento del baile más famoso de París –el cancán, obviamente– mientras cuenta la historia de una productora de teatro que convierte a una humilde lavandera en una estrella en el mítico cabaret Moulin Rouge. Su director, el magnífico Jean Renoir (1894-1979), hijo del conocido pintor Pierre-Auguste Renoir, escribió la letra. Ambos consiguieron –a mi entender al menos– algo verdaderamente difícil: La complainte de la Butte respira todo el sabor de la chanson la Belle Époque y en nada desentona de temas otros clásicos del momento de su banda sonora.

La Butte es el punto más alto de París, la colina sobre la que se asienta Montmartre, el Montmartre de aquellos tiempos con sus cafés, cabarets, talleres de pintores postimpresionistas, su carácter campestre y bucólico… Butte significa colina, y por eso, en prácticamente todas las versiones de la canción se traduce como colina. Yo he preferido dejar La Butte, pues si hago referencia a “la colina” o aclaro de qué colina se trata o puede ser cualquiera. Y es que no me canso decirlo: los traductores automáticos son una gran ayuda, pero solo eso, una ayuda. ¡Qué mal uso se hace de ellos! Y no lo digo solo por lo de La Butte.

En la película la ‘interpreta’ la actriz italiana Anna Amendola, pero no es ella quien la canta. La voz es de la gran Cora Vaucaire (1918-2011), La Dama Blanca de Saint-Germain-des-Prés, una de las mejores cantantes de la chanson de todos los tiempos. A ella, pues, es a quien escuchamos en el presente vídeo que recoge este excepcional lamento clásico de la canción francesa.