Bossa nova para peques

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“Pienso que cuanto más temprano los chicos traban contacto con los autores, con la poesía, con la musicalidad, mucho mejor”, dijo Adriana Partimpim (Adriana Calcanhotto), una de las protagonistas de nuestra entrada de hoy en la que pretendemos acercar a los peques a ese “ritmo nuevo” que en su día fue la bossa nova y que nos dejó una manera distinta de hacer música mucho más libre, alejada de los cánones imperantes, mezcla de mestizaje cultural, representativa de la diversidad del país, que entre sus innovaciones propagaba la práctica de acordes disonantes y armonías modulantes, interpretaciones intimistas a partir de un instrumental simple y un lirismo coloquial.

La primera canción de las que hemos seleccionado es O pato. Compuesta por Jaime Silva y Neuza Teixeira en 1959 como una sarcástica burla hacia aquellos que criticaban la bossa nova y la tachaban de ser una música desafinada, nos cuenta la historia de “un pato que iba cantando alegremente cua cua, / se encontró un lindo gato que hacía miau miau / y se puso a cantar bossa nova”. Pero “sus notas feas eran peor que las del gato y su voz un desacato”. Tanto que “en la nota final lo empujaron al agua”, lo que no fue obstáculo para que menguara su entusiasmo por la bossa nova.

O pato alcanzó la fama cuando João Gilberto la grabó en su álbum de 1960 O amor, o sorriso e a flor. La versión que escuchamos en este vídeo animado forma parte del DVD de Toquinho lanzado en 2003 Toquinho no Mundo da Criança.

Caetano Veloso no solo tiene una de las voces más privilegiadas de todo el panorama musical con la que es capaz, incluso a capela, de llenar cualquier espacio y embelesar a cuantos en él se hallen, sino que también compone bellas melodías y hermosos poemas. Una de las canciones de las que es autor de música y letra es O Leãozinho (El leoncito), que grabó por primera vez en 1977. La versión que sigue corresponde a un momento del programa que la cantante y presentadora Xuxa tenía con la cadena de televisión brasileña O Globo en el que contó con la colaboración especial de la cantante, compositora y guitarrista Maria Gadú.

La noche del 8 de julio de 1980, cuenta Toquiho, estaba él con Vinícius de Moraes ultimando los detalles del álbum que iba a salir a la venta en pocas semanas cuando Vinícius dijo encontrarse cansado y que necesitaba un baño. En la madrugada del día siguiente, el gran músico y poeta brasileño fue encontrado en la bañera con gran dificultad para respirar y falleció a las pocas horas. El álbum era A Arca de Noé y en él se musicaban los poemas que este escribió y se había publicado en su libro homónimo de 1975, un conjunto de treinta y dos poemas infantiles en los que recreaba, de ahí el título, el mundo de los animales. En 2013, su hija, la cineasta Susana Moraes, concibió la idea de relanzar el álbum con grandes voces de la música popular brasileña: Gal Costa, Chico Buarque, Caetano Veloso, Arnaldo Antunes, Maria Bethânia, Marisa Monte, Ivete Sangalo, Adriana Partimpim, Zeca Pagodinho, entre otros. Al mismo pertenecen las tres canciones que escuchamos en los tres vídeos animados que figuran bajo estas líneas: O pinguim, por Chico Buarque; O leão, por Caetano Veloso y Moreno Veloso, y A galinha-d’angola, por Ivete Sangalo.

Terminamos con quien fuera la pareja sentimental de Susana Moraes durante veinticinco años, Adriana Calcanhotto, quien en 2004 editó el álbum para niños Adriana Partimpim. En la misma entrevista en que decía la frase con que encabezábamos este artículo (publicada en el periódico argentino Página/12 el 29 de agosto de 2004) explicaba las razones de su heterónimo: “Cuando empezó la idea de hacer un disco para niños supe que debía hacerlo Adriana Partimpim, que es el nombre que me di cuando era niña. No tiene ningún significado especial, simplemente era un nombre que me traducía mejor. Y quise asumir un heterónimo como apellido para poder seguir usándolo: siempre que grabe Partimpim será un disco más lúdico, más gracioso, con las características de este”. Vamos a escuchar dos de los temas que aparecen en él: Ciranda da bailarina (1983), de Chico Buarque y Edu Lobo, y Saiba (2004), de Arnaldo Antunes.

Que pasen un magnífico día y si comparten esta hermosa música con algún peque y les gusta, pues miel sobre hojuelas.

Lester Young

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Lester Young (1909-1959) fue uno de los grandes precursores del jazz moderno y el padre de la tendencia jazzística denominada cool, continuadora del bebop y precursora del hard bop, una figura clave en la evolución del jazz contemporáneo. Billie Holiday, su alma gemela, bautizó a Young, el único hombre que nunca la decepcionó, el gran amor (platónico) de su vida, como The Pres, el presidente de los saxofonistas.

Con su sonido suave y elegante revolucionó el estilo de tocar el saxo tenor, dominado hasta entonces –la década de 1930– por el sonido potente y viril de Coleman Hawkins (1904-1969), a quienes todos querían parecerse. El sonido Young, en cambio, era destimbrado, con  un vibrato muy discreto y melódico fraseo. Es decir, lo contrario de hasta el momento. Improvisaba como nadie y poseía una impecable técnica. Parecía que no hacía nada dada la facilidad con que tocaba.

Su primera sesión de grabación tuvo lugar en 1936 con un pequeño grupo dirigido por el pianista Count Basie, con quien ya había actuado en 1934. La influencia de esta grabación –legendaria ya– fue enorme, y no solo entre los saxofonistas. Escuchamos de la misma Oh, Lady Be Good!, del musical de 1924 de George Gershwin Lady, Be Good.

Vamos ahora con la popular All of Me, canción que se ha convertido en unos de los grandes estándares del jazz que escribieron Gerald Marks y Seymour Simons en 1931. Young acompaña a su gran amiga Billie Holiday en esta grabación de 1941 que vemos en un vídeo con fotogramas de la película de 2011 The Artist.

De 1944 es Jammin’ the Blues, cortometraje de la Warner Bros. de treinta minutos de duración dirigido por Gjon Mili que nos ofrece una jam session con destacados músicos de jazz afroamericanos de la década de 1940: Lester Young (saxo tenor), George Red Callender (contrabajo), Harry Edison (trompeta), Marlowe Morris (piano), Sidney Catlett (batería), Barney Kessel (guitarra), Jo Jones (batería), John Simmons (contrabajo), Illinois Jacquet (saxo tenor), Marie Bryant (cantante y bailarina) y Archie Savage (bailarín). De este corto incluimos diez minutos con los temas Midnight Symphony (1944), del propio Young; On the Sunny Side of the Street (1930), de Jimmy McHugh y Dorothy Fields, con la voz de Marie Bryant, y Jammin’ the Blues (1944), también de Young y de nuevo con Marie Bryant.

En 1945 llevó a cabo otra sesión de grabación antológica con su trío: Bill Pots (piano) Norman Willams (contrabajo) y Jim Lucht (batería). Entre los temas que registró figura esta magnífica versión de Pennies from Heaven, canción con música de Arthur Johnston y letra de Johnny Burke que se escuchó por primera vez en la película homónima de 1936 que dirigió Norman Z. McLeod y protagonizaron Bing Crosby, Madge Evans, Edith Fellows y Donald Meek.

En esa misma sesión grabó ese fantástico tema que es These Foolish Things y que compusieron en 1936 Harry Link, Holt Marvell y Jack Strachey para la comedia musical británica Spread it Abroad, un tema que Young grabó por primera vez en 1945 y cuya versión quedó escrita en mayúsculas y negrita en la historia del jazz. De hecho, se ha asociado siempre a él. La que sigue es una grabación de 1952 con Oscar Peterson (piano) y su trío: Barney Kessel (guitarra), Ray Brown (contrabajo) y J.C. Heard (batería).

Mean to Me es un popular estándar de jazz compuesto en 1929 (música de Fred E. Ahlert y letra de Roy Turk). En 1946, Lester Young, Nat King Cole y Buddy Rich grabaron el tema, que fue lanzado en el álbum de ese año The Lester Young Trio No. 2. La actuación de Lester que recoge el vídeo corresponde al programa de la televisión estadounidense Art Ford’s Jazz Party emitido en 1958.

En los años 50 su influencia era enorme. Su insatisfacción también (los saxofonistas blancos que imitaban su estilo gozaban, por ser blancos, de mayor consideración). Empezó a beber, se refugió en su casa de Nueva York y falleció el 15 de marzo de 1959.

Despedimos a este excepcional músico y excepcional persona –ojalá todos los presidentes fueran como él– con una composición suya de 1939, Jumpin’ with the Symphony Sid, que interpreta en esta actuación de 1958 –de la que no podemos precisar más detalles– con Coleman Hawkins, acompañados por Charlie Shavers (trompeta), J.C. Higginbotham (trombón); Pee Wee Russell (clarinete), Harry Sheppard (vibráfono), Willie The Lion Smith (piano), Dickie Thompson (guitarra), Vinnie Burke (contrabajo) y Sonny Greer (batería).

Que pasen un buen domingo.

Maurice Jarre

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El día más largo, Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago, Pasaje a la India, Gorilas en la niebla… Son solo cinco títulos de muy buenas películas –unas más que otras, pero buenas todas ellas– cuya banda sonora original es obra del gran compositor francés Maurice Jarre, autor de la música de más de 150 películas muchos de cuyos temas son una referencia ineludible en la historia de la música para cine y forman parte de la memoria popular –de cinéfilos y no cinéfilos– tanto o más que los filmes en que figuran.

Nacido en Lyon en 1924 y fallecido en Los Ángeles en 2009, comenzó a componer para cine en 1952 en su país (la de Hôtel des Invalides fue su primera banda sonora) y diez años más tarde alcanzó el reconocimiento mundial –ya disfrutaba de él en Francia– con la música de las bandas sonoras de las películas de habla inglesa El día más largo (estadounidense) y Lawrence de Arabia (británica).

Comenzamos con la obertura de El día más largo y el tema principal de Lawrence de Arabia, ambas estrenadas en 1962. El día más largo (The Longest Day) primero –en Francia e Irlanda en septiembre de 1962 y en Estados Unidos y Gran Bretaña en octubre– y Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia) poco después: en Estados Unidos y Gran Bretaña en diciembre. El día más largo fue dirigida por Ken Annakin, Andrew Marton y Bernhard Wicki y narra, de forma muy americanizada, el desembarco de Normandía. Lawrence de Arabia fue su primera colaboración con el maestro David Lean. Para Lean –cumpliendo el refrán español “A tal señor, tal honor”– compuso algunas de sus mejores bandas sonoras. Los tres Oscar a la Mejor banda sonora que consiguió fueron con filmes dirigidos por él. El primero por Lawrence de Arabia.

Como observarán, la mayoría de los vídeos que figuran en la entrada son de imágenes fijas, a veces solo una. Ello se debe a la carencia de otros con las respectivas secuencias de las películas –la calidad de imagen de los pocos que hay es muy deficiente– y a la prioridad, dadas las circunstancias, de que la música de Jarre –que en definitiva es el tema que nos ocupa– pueda escucharse tal como en su momento se conoció.

Aclarado este extremo, vamos con ellos.

Tras el éxito de Lawrence de Arabia se instaló en Hollywood y comenzó a colaborar con directores  como Alfred Hitchcock (Topaz), John Huston (El juez de la horca, El hombre que pudo reinar) o Luchino Visconti (La caída de los dioses). Además de con David Lean, por supuesto. Por la banda sonora de la película que este dirigió y se estrenó en 1965 Doctor Zhivago, su segunda colaboración con Lean, ganó el segundo Oscar a la Mejor banda sonora original. Incluimos de la misma el sobresaliente y conocidísimo “Tema de Lara”.

A la película francesa de 1966 ¿Arde París? (Paris brûle-t-il?), que dirigió René Clément con guion adaptado por Francis Ford Coppola y Gore Vidal –otro filme bélico– corresponde este vals de ritmo quebradizo que muestra, una vez más, su enorme capacidad para componer.

Más música para el cine de Lean. Ahora con el tema de principal de La hija de Ryan (Ryan’s Daughter), estrenada en 1970.

La música de Jarre rezuma frescura y originalidad, incluso en géneros como el western, cuyas composiciones para Los profesionales, ¡Villa cabalga! o El juez de la horca se alejan de los tópicos que hasta entonces la encorsetaban. Del filme de Huston El juez de la horca (The Life and Times of Judge Roy Bean) es la canción “Marmalade, Molasses and Honey” –letra de Marilyn Bergman y Alan Bergman– que canta Andy Williams y con la que obtuvo el Globo de Oro a la Mejor canción original. La escuchamos en un vídeo con la secuencia del mismo.

Regresamos a su colaboración con David Lean y a su tercer Oscar a la Mejor banda sonora original. Lo obtuvo por la película de 1984 Pasaje a la India (A Passage To India). Escuchamos los temas “Chandrapore” y “A Passage To India Adela’s”.

Finalizamos con el tema principal de Gorilas en la niebla (Gorillas in the Mist), película estadounidense de 1988 que dirigió Michael Apted.

La última banda sonora que compuso fue para Sunshine, película de 1999 dirigida por István Szabó. Luego se retiró, ya que –opinaba– la industria cinematográfica apostaba ahora por “prácticos sintetizadores” en detrimento de la “orfebrería musical”. Decimos de algo que nos maravilla que es “de cine”. En este caso, pues, la música de Jarre es de cine por partida doble.

Disfruten del domingo (o lo que queda de él), que mañana ya es lunes.