La evolución del género humano explicada por Argararemon (I)

Tribe of homo erectus making weapons

Grupo de homo erectus. / Christian Jegou/ Public Photo Diffusion/SPL.

─ En un momento determinado, hace mucho, muchísimo tiempo, el que era físicamente superior, el más fuerte, tenía más posibilidades de vivir que otros. Cuando empezó la vida en colectividad, es decir, cuando los humanos se agruparon en poblados, se hizo necesaria cierta organización y las cosas cambiaron. Poco a poco se crearon normas para regular la vida en común. Ahí empezó todo, si hay unas reglas hay que cumplirlas. Por supuesto siempre habrá quien no esté de acuerdo y prefiera otras. En tales circunstancias, es necesario un “aparato”, un conjunto de personas que gobiernen y haga que se respeten esas reglas. Así se inició vuestro modelo de sociedad, en el que siempre unos mandan y otros deben obedecer, y seguís igual. Es más, diría que vais a peor.

─ Eso que acabas de decir sí lo he pillado. Cada día peor, cada día más puteados, más jodidos.

─ Sois –enfatizó la palabra– así. Desde el origen de vuestra vida en sociedad.

─ ¿Cuándo fue eso?

─ Durante el tiempo que denomináis prehistoria. Os sonará de la escuela, ¿no?

─ No somos tan zopencos, tío. Claro ─dijo Johnny.

─ Pasó hace unos diez mil años.

─ ¿Solo? ─preguntó Johnny, socarrón.

─ Bueno, no es tanto.

─ No es tanto, dice. ¡Diez mil años! Si entonces ni siquiera sabrían limpiarse el culo, igual aún ni cagaban agachados. Como para acordarse.

Tomate y Robin rieron la ocurrencia de su amigo.

─ He ahí el problema, en parte al menos. Los humanos olvidáis pronto quiénes sois y de dónde procedéis. Si tenéis en cuenta que hace más de tres mil millones de años que se inició la vida y, por tanto, el proceso que dio lugar a la aparición del ser humano y que este ya cuenta con una existencia de dos millones y medio de años, yo diría que no es mucho tiempo.

─ La puta leche, Prude, hablas de años como los banqueros y políticos de pasta, en millones.

─ Pues ese es el tiempo. De acuerdo con vuestros cálculos ¿eh? Fue entonces cuando hicieron acto de presencia los primeros primates bípedos, de quienes procedéis los humanos actuales.

─ Los monos ─observó Tomate.

─ Los monos, sí, pero es más correcto decir simios. Los simios y los humanos procedéis de un mismo grupo de animales, un mismo orden de mamíferos, los primates. ¿De acuerdo?

─ Mejor así. Los primates. Que eso de venir de los monos… ¿Qué quieres que te diga? No me gusta mucho.

─ Entiendo tu analogía, Robin.

─ ¿Mi qué?

─ Que comprendo que no te guste eso de que descendéis de los monos. Así llamáis a los policías municipales. Es por eso, ¿verdad?

─ Hombre, ¡tú que crees! Como si a ti te dijeran que vienes de una boñiga.

─ Pero aún no nos has dicho por qué pasó.

─ Entre los primeros primates había uno que evolucionó hacia el homo erectus y…

─ Erectus. ¿Qué pasa, que siempre tenía la polla tiesa?

Rió Johnny su propia gracia. También sus amigos.

─ Erectus de ir erguido, de andar derecho, de caminar a dos patas.

─ Ya tío, ya. Te hemos pillado. Es que nuestra azotea no está acostumbrada a tanta palabra rara.

─ Comprendo. Sigo. Entre los erectus también había distintas especies y una evolucionó hacia el ser humano. De ella se originó vuestra especie. ¿Cuál fue? La que consiguió razonar. Por eso se domina a vuestros ancestros homo sapiens. Digamos que este, que tenía prácticamente el mismo aspecto que los humanos ahora, empleaba más la maña que la fuerza y el cerebro era su herramienta más importante. Su nivel de razonamiento aumentó, descubrió la agricultura y la ganadería. Empezó entonces a fabricar utensilios para cultivar la tierra o para cazar, como el arco y la flecha, que servirían también atacar y defenderse. La vida cambió con todos estos logros radicalmente, ya no era necesario ir de acá para allá, se volvieron sedentarios.

─ ¿Qué es eso de sedentarios? ─preguntó Johnny.

─ Que se apalancaron ─aclaró Tomate.

─ Mejor que pasaron a vivir en un lugar concreto, pero no permanecieron inactivos. Con la vida sedentaria se comenzó a construir viviendas permanentes, nació la idea de familia y el concepto de propiedad. La vida fue volviéndose cada vez más compleja. El humano había conquistado ciertas especies de animales, las domesticaba y dominaba a su antojo, el lobo pasó a ser perro, por ejemplo, el jabalí cerdo, o los toros salvajes bueyes. La tierra, por su parte, daba frutos no ya por ella sola sino por la acción del hombre. Los humanos ya no erais uno más entre las otras especies animales, sino el ser más poderoso de todos los seres que poblaban la tierra. La naturaleza empezaba a ser vuestra, eso creíais y eso seguís creyendo. Pensáis que, más que formar parte de ella, está a vuestro servicio, que podéis dominarla a antojo, en función de vuestras necesidades e intereses, y no es así. Este modo de vida comunitaria, la vida en sociedad, determinaría vuestra existencia para siempre.

Manuel Cerdà: Prudencio Calamidad (2017).

Mayo del 68 en ‘Tiempos de cerezas y adioses’: el principio del fin

anifestación en apoyo de De Gaulle el 30 de mayo

Manifestación en apoyo de De Gaulle el 30 de mayo. / AFP.

El jueves 30 De Gaulle anunciaba que no pensaba retirarse, disolvía la Asamblea General y convocaba elecciones legislativas. Al discurso siguió una enorme manifestación en los Campos Elíseos que congregó en torno al millón de personas para mostrar su apoyo a las medidas anunciadas. Infinidad de banderas francesas, muchas de ellas con la cruz de Lorena incorporada a la enseña en la Francia libre durante la Segunda Guerra Mundial, ondeaban al viento. Los manifestantes cantaban La Marsellesa y llevaban pancartas de adhesión a De Gaulle.

Solo dos días después, el 1 de junio, el periódico comunista L’Humanité publicaba unas declaraciones del secretario general de la CGT anunciando que el sindicato no entorpecería el desarrollo de la consulta electoral. Interesa a los trabajadores poder expresar, en el marco de las elecciones, su voluntad de cambio, concluía.

Manifestación de estudiantes el 1 de junio

Manifestación de estudiantes el 1 de junio. / © Charlet, Hermann/Fonds France-Soir/BHVP /Roger-Viollet.

Ese mismo día Cohn-Bendit condenaba todas las organizaciones dispuestas a abandonar el combate para dejarse llevar por el orden impuesto por las elecciones burguesas y la UNEF se apresuraba a convocar una manifestación, bajo el eslogan Elecciones, traición, que reunió a unas cuarenta mil personas; la mayoría, de nuevo, estudiantes.

―Esto se ha acabado, Martha ─comentaba Sam, decepcionado.

―No seas tan negativo. La mayoría de los trabajadores han mostrado su repulsa a los acuerdos de Grenelle y sigue en huelga.

―Hasta que los acuerdos se mejoren. Luego acudirán en masa a votar y ¿quién ganará las elecciones? ¿Los comunistas? Lo dudo.

Manuel Cerdà: Tiempos de cerezas y adioses (2018).

Música de Comedia y Cabaret: Gala de entrega de los Premios 1.000.000 de visitas

Avatar de Manuel CerdàMÚSICA DE COMEDIA Y CABARET

Sin título

Como les decíamos ayer, cuatro años y medio después que Música de Comedia y Cabaret publicara su primera entrada (el 15 de noviembre de 2012) este blog ha alcanzado 1.000.000 de visitas. No es esta una cifra despreciable, aunque su valor, obviamente, es más simbólico que otra cosa.

Con motivo de este evento que a Música de Comedia y Cabaret, como es lógico, no se le va a volver a presentar otra vez en la vida (es imposible repetir cifra), servidor de ustedes –en calidad de paridor, administrador y máximo y único responsable de sus contenidos– ha acordado instituir los Premios 1.000.000 de visitas para esta ocasión. Así pues, un jurado formado por Yo, Mi, Me y Conmigo, ha determinado cuáles serían estos y a quienes se les otorgarían.

El fallo no ha sido nada fácil. Tras muchas horas de reflexión y debate (pueden decir de pajas mentales si prefieren)…

Ver la entrada original 2.871 palabras más