Fuera del sueño: fotografías de Stephen Shames

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En 1994 dirigía yo la revista semestral Taller d’història (Centre d’Estudis d’Història Local) y en su número 3 (primer semestre) publicamos el artículo “Fuera del sueño. Pobreza y marginación infantil en Estados Unidos”, que era la traducción al español del libro del fotógrafo Stephen Shames Outside the Dream: Child Poverty in America, publicado en 1991 por la fundación Aperture (organismo artístico sin ánimo de lucro con sede en Nueva York), parte de cuyas ganancias obtenidas por la venta se destinaban a Children’s Defense Fund (Fondo de Defensa Infantil), una fundación privada sin ánimo de lucro que inició sus actividades en 1973 y se financia con donaciones y subvenciones.

Stephen Shames (Cambridge, Massachusetts, 1947) es un fotógrafo estadounidense, o un reportero gráfico, que realiza una fotografía social con la finalidad de crear conciencia sobre los problemas sociales con un particular enfoque sobre la pobreza infantil y la discriminación por razones de raza o género. De él suele que es un dignísimo heredero de la línea iniciada por Jacob Riss o Lewis Hine.

La publicación de este número no sentó muy bien en determinados ambientes. En concreto, el diario de la ciudad de Valencia Las Provincias, destacó la portada de la misma en la suya y nos acusó de fomentar la drogadicción entre los jóvenes. Así, como se lo cuento. Vean:

Mas a vayamos a este interesante trabajo de Shames reproduciendo su introducción y una selección de diez fotografías de las cincuenta que contiene el libro.

Texto de Stephen Shames

Estados Unidos es un sueño. Somos una nación creada por nuestros sueños colectivos. Nuestros padres de la patria soñaron “la vida, la libertad y la persecución de la felicidad”. Martin Luther King Jr. tuvo un sueño de libertad. Otros soñaron con el éxito material, con una vida mejor. Millones de personas continúan emigrando hasta nuestras playas con sus sueños y aspiraciones porque Estados Unidos continúa siendo el lugar donde se convierten en realidad.

Sin embargo, dentro de nuestras fronteras una generación de niños estadounidenses vive al margen del sueño. Han sido abandonados en la pobreza y la desesperanza. Es como si no formaran parte del sueño americano. Hay más de 12 millones de niños estadounidenses que viven en la pobreza. Constituyen más de un tercio de todos los pobres de Estados Unidos. En la actualidad, los pobres son niños. Y sus cifras van creciendo.

He encontrado muchos niños en mis viajes. He hablado con “bebés” que ellos mismos tenían bebés. He fotografiado la prole de los “trabajadores pobres” y los desempleados. He visto a través de la cámara su juventud en los guetos urbanos. He vivido con niños sin casa en parques y playas. He observado a adolescentes colegiales estudiando con una linterna y a hermanos protegiéndose y emparentado entre sí. He documentado cómo los jóvenes afrontan los problemas sociales, las urgencias inesperadas o simplemente la mala suerte. He presenciado la presión, la violencia y la frustración; pero también el amor, la esperanza y un coraje extraordinario.

Nunca es fácil contemplar el dolor. Me hacía sentirme triste y a menudo impotente de ser testigo de actos autodestructivos y peligrosos que miles de jóvenes cometen cada día. Estos eran difíciles de fotografiar, igual que suele ser duro para ti contemplarlos en este reportaje. Debemos observar y ver. No podemos ignorar la lamentable situación de una tercera parte de nuestros sucesores si queremos detener la destrucción de una generación de niños.

Los jóvenes fotografiados aquí, al igual que las famosas fotografías de la Farm Security Admistration de la Gran Depresión, continuarán siendo recordados en los años venideros. Y, al igual que los compañeros de los años treinta, la historia puede decidir verles como heroicos. Se trata de buenos chicos. Son tiernos. Tienen desafíos y esperanzas. Quizá este reportaje nos ayudará a permitir que estos niños pasen a formar parte del sueño americano.

Selección de fotografías

Los comentarios que acompañan algunas de las imágenes son los que aparecen en la edición de Outside the Dream.

3. Cada día 135.000 niños llevan pistolas a la escuela. Cada día 10 niños mueren por disparos y 30 resultan heridos.

4. Kevin, de 11 años, duerme en el asiento delantero del coche familiar. Su hermano, de 13 años, lo hace en el asiento de atrás. “Esta no es una vida fácil para los chicos”, dice su madre. “Mis hijos han cambiado de escuela tres veces. Sus compañeros de clase les llaman vagabundos”.

6. Cada día 100.000 niños en Estados Unidos son homeless. De hecho, un tercio de los homeless residentes en albergues son niños con sus familias.

7. Tres de los nueve hijos de Leopoldo e Iris. Leopoldo, que perdió cuatro dedos de su mano derecha en un accidente laboral, no puede encontrar trabajo. La familia, de 14 miembros, recibe 500 dólares al mes en vales de comida y 700 dólares en subvenciones, más de la mitad de lo cual es para pagar el alquiler de su apartamento de cuatro habitaciones. Los niños hacen trapicheos callejeros para aportar ingresos extra.

8. Cada día miles de mujeres son víctimas de la violencia doméstica. Algunas abandonan sus casas y, con sus niños, ingresan en las filas de los homeless.

9. Juan y Sylvia compraron un solar en un suburbio periférico con la esperanza de escapar de las drogas y la violencia del centro de la ciudad. Después de trasladarse, descubrieron que las conducciones de agua y el alcantarillado que el promotor les había prometido no existían.

La familia vive sin agua corriente y se ve obligada a utilizar un barreño para bañarse en un anexo de la casa. Se unieron con otras familias para formar EPISO, una organización comunitaria que registró más de 28.000 votos y planteó la cuestión del agua ante los gobiernos local y estatal. Las construcciones del agua y alcantarillado todavía no están construidas.

10. Toni y sus seis hijos abandonaron su apartamento cuando su marido le pegó. Gracias a un programa de ayuda a los homeless, y después de buscar durante un año, Toni encontró un apartamento que podía pagar.

Hello, Dolly! (Jerry Herman)

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Por favor, si ven el video y les gusta les agradecería que, si no es mucha molestia, así lo hicieran constar en YouTube. Muchas gracias.

El pasado 26 de diciembre falleció Jerry Herman, uno de los mejores compositores y letristas del teatro musical de Broadway. Herman es especialmente conocido por ser el autor del famosísimo musical Hello, Dolly!, del que he subido este vídeo que figura arriba a mi canal de YouTube con un fragmento de la secuencia de la película Hello, Dolly! (1969), dirigida por Gene Kelly, en la que Barbra Streisand y Louis Armstrong interpretan la popular canción homónima. A mí me entusiasma Jerry Herman y he querido que la primera entrada que publico este año estuviese dedicada a él. De hecho, este es el tercer vídeo con una canción suya que subo.

Su obra, no obstante, abarca otros, también muy conocidos, como Mame o La Cage aux Folles (La jaula de las locas). Herman ha sido el único compositor-letrista que ha conseguido estrenar en Broadway tres musicales con más de mil quinientas representaciones seguidas cada uno (los tres que acabamos de mencionar).

Nacido en 1931, tras graduarse en la Universidad de Miami y trabajar en su departamento de teatro, marchó a Nueva York, donde estrenó en Off-Broadway y, más tarde, en Broadway. En 1964, el productor David Merrick unió a Herman y Carol Channing en el que sería el proyecto que se convertiría en un enorme éxito de trascendencia internacional: el musical Hello, Dolly! Basado en la obra de teatro de Thornton Wilder de 1938 The Matchmaker (La casamentera), que el propio Wilder revisó en 1954, obtuvo el récord de premios Tony el año de su estreno: nada menos que diez –incluyendo el de Mejor musical–, récord que mantuvo hasta que en 2001 The Producers (Los productores) consiguió doce.

Dos años después del estreno de Hello, Dolly!, es decir, en 1966, Herman cosecharía otro gran triunfo con Mame. Sus dos protagonistas, Angela Lansbury y Bea Arthur, ganaron por sus papeles los Tony a la Mejor actriz y al Mejor actor en musicales respectivamente. Mame también sería llevado al cine en 1974 de la mano de Gene Saks con Lucille Ball como Mame en vez de Angela Lansbury y de Ginger Rogers, su protagonista en la versión que se estrenó en el West End londinense en 1969.  Ante todo, mujer se tituló la versión en español del filme.

Tras unos años en que parecía que su música no acaba de ajustarse a los gustos del momento, sorprendió a todos con La Cage aux Folles (La jaula de las locas). Basado en obra de teatro del mismo título de Jean Poiret (1973) –como también lo hiciera su versión cinematográfica franco-italiana de 1978–, se estrenó en Broadway en 1983. Ese año fue nominado para nueve premios Tony, de los que ganó seis, entre ellos los de Mejor musical y Mejor música original.

Como decía anteriormente, soy un ferviente admirador de Jerry Herman y, con el vídeo de hoy, ya son tres los que he subido a mi canal con canciones suyas. El primero ya lo hemos visto. Vamos con los otros dos.

De La Cage aux Folles que es “The Best of Times” (El mejor de los tiempos), con Kelsey Grammer, Douglas Hodge y la compañía de su revival en Broadway de 2010. Y de Mame “If He Walked into My Life”, canción que interpreta en el vídeo Eydie Gormé (1966, álbum Don’t go to Strangers), con imágenes de la película Wicker Park (2004, Obsesión). Si desean más información sobre ellos cliquen en los respectivos enlaces que conducen a las entradas que publiqué en su día.

Que la vida sea amable con todos ustedes.

Un collar de ojos de indios peruanos.

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O fantasea cuanto quieras que la realidad siempre te superará.

Cuando pasé el manuscrito de El corto tiempo de las cerezas a unos pocos amigos para que dieran su opinión –algo que suelo hacer siempre–, uno de ellos me dijo algo así como que el pasaje que sigue resultaba un tanto algo exagerado:

“Samuel apenas dominaba el inglés y sus rudimentarios conocimientos resultaban más insuficientes todavía con el acento yanqui.

―Traduce, traduce.

―Están hablando de moda.

―Eso ya lo sé, ¿pero por qué miran todos el escote de la señora esa? No creo que sea por sus pechos, que deben ser pasas enormes. ¿Qué tiene el collar que luce, o más bien desluce, qué piedras son esas? Anda, pregúntale.

William así lo hizo. Estaba seguro de que la respuesta no agradaría a Samuel, en absoluto, e incluso dudó transmitírsela, pero pudo más la lealtad y el respeto que sentía hacia el padre de su esposa y amigo.

―Pues… verás… Al preguntarle por el tipo de piedras me ha respondido que no eran piedras.

―¿Y qué demonios eran? Se la veía divertida. ¿Cojoncillos de sus antiguos amantes?

―Casi. Me he quedado estupefacto y no sé si decía la verdad o estaba tomándome el pelo, aunque no lo creo, pero me ha dicho que se trataba de ojos de indios peruanos, que, gracias a una composición química, obtienen la dureza y el brillo del cristal. Y ha añadido que no solo es bonito sino enormemente caro, pues no es muy fácil proporcionarse ojos humanos, de personas vivas y sanas, aunque sean indias.”

El corto tiempo de las cerezas.

Nada más lejos de la realidad, le dije, y le expliqué –para su asombro– que en absoluto la anécdota era fruto de mi imaginación. Le aclaré entonces que el hecho que refiere está sacado de un periódico de la época, de un ejemplar de la época del periódico La Vanguardia.

Indígenas peruanos capturados (finales siglo XIX)

Y es que –como escribía en la entrada sobre los zoos humanos, las llamadas “exposiciones etnográficas” o “aldeas negras” estuvieron muy de moda en el mundo occidental desde principios de década de 1870 hasta la de 1930, manteniéndose en algunos casos hasta hace poco más de medio siglo. Estas exhibiciones coloniales mostraban aborígenes de diversos lugares del planeta colonizados por los blancos –a principios del siglo XX prácticamente no quedaba rincón alguno libre de la dominación occidental– en su “estado natural”, recreando su entorno a modo de decorados teatrales –en los que representaban sus danzas y rituales– y justificando así que fueran desnudos o semidesnudos.

París, Londres, Berlín, Bruselas, Madrid, Nueva York, fueron algunas de las capitales que ofrecían este tipo de atracciones cuyos visitantes se contaban por centenares de miles. La ocupación de vastos y lejanos territorios puso de moda lo exótico al despertar la curiosidad –el morbo si se quiere– por lo desconocido, que a los ojos de los occidentales resultaba extraño y estrafalario al tiempo que reafirmaba su superioridad. Primero se exhibieron animales. Pero pronto, avispados empresarios circenses –los encargados de proveer de animales a zoológicos y circos– descubrieron un auténtico filón con las “exposiciones etnográficas”. Para ello contaban con el beneplácito y colaboración de los gobiernos y de las principales sociedades científicas.

Retrato de los Kali’na exhibidos en el Jardin d’acclimatation de Paris en 1892.

Carl Hagenbeck –zoólogo, domador y director de circo alemán– fue el primero en exhibir, en el zoológico de Berlín, seres humanos (hombres, mujeres y niños samoanos y lapones) en 1874. Su iniciativa obtuvo un rotundo éxito y no tardó en ser seguida por otros. El Jardín de Aclimatación de París organizó en 1877 dos “espectáculos etnológicos” con indígenas africanos de involuntarios protagonistas. El éxito fue aún mayor. Más de un millón de personas visitaron las “exposiciones”, que se prolongaron hasta 1912. La cifra no fue nada comparada con la que alcanzaron las exposiciones universales de París desde 1878, en las que uno de los platos fuertes era este tipo de muestras. Así, la 1889 –que coincidía con el centenario de la Revolución francesa (aquella de la libertad, la igualdad y la fraternidad)– presentaba una “aldea negra” con más de cuatrocientos africanos capturados a tal efecto. La de 1900 mostraba un cuadro viviente de la isla de Madagascar que contó con más de 50 millones de visitantes. Y en la última, la de 1931, el “zoo humano” que se montó alcanzó los 34 millones de visitas.

En fin, lo dicho: fantasea todo lo que quieras que la realidad te superará siempre.

Entrada publicada originalmente en mi blog Música de Comedia y Cabaret el 15 de julio de 2015.

Eu sei que vou te amar

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Te amaré. Sé que te amaré toda la vida. Sé que desesperaré, que sufriré, que lloraré con tus ausencias. Lo sé. Pero también que te amaré, que toda mi vida te amaré. Y que todo cuanto desespere, sufra y llore habrá valido la pena y se desvanecerá en el instante que estés a mi lado para el resto de mi vida.

Eu sei que vou te amar (Sé que te amaré) es una canción que compusieron en 1959 Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes. Es, pues, una bellísima canción. Todas las Jobim y Moraes lo son. La grabó por primera vez la olvidada Lenita Bruno (1929-1987) en su LP de ese mismo año Por toda a minha vida. Mi versión preferida es la de Caetano Veloso, quien la grabó en 1986 en su álbum Caetano Veloso. Es por tanto la que he elegido para confeccionar este vídeo y la he acompañado de imágenes de diversas escenas de la película del elegiaco y esteticista Adrian Lyne Unfaithful (2002, Infiel), de la que destaca –a mi juicio– la espléndida presencia de Diane Lane.

Votando, votando, a Bruselas voy

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A MI MANERA

Esta entrada –que reproduzco con alguna mínima modificación– la publiqué en 2016, en plena la campaña electoral para los comicios generales del 26 de junio de dicho año. Da igual que de esto haga dos años y mucho me temo que seguirá dando igual ahora y en años venideros. Los partidos políticos, escribió Simone Weil, son máquinas “de fabricar pasión colectiva”, organizaciones “construida[s] de tal modo que ejerce[n] una presión colectiva sobre el pensamiento de cada uno de los seres humanos que son sus miembros”, pues “la primera finalidad y, en última instancia, la única finalidad de todo partido político es su propio crecimiento, y eso sin límite”.

Sé, sé tú, simplemente sé. No votes.

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¿Se acuerdan de aquella canción que decía “Volando, volando, a Mallorca voy”? Los que ya tienen una edad (el tema, Vuelo 502, es de 1966), casi seguro que sí. Transponiendo las palabras de la canción ahora…

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Primavera: cinco canciones a ritmo de jazz

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A MI MANERA

kirsten-stobie “Spring Flowers” / Kirsten Stobie.

Para muchos, sin duda, la primavera es la estación preferida del año. La temperatura suele ser cálida y suave, el sol se pone más tarde, vamos camino del verano y parece que, al dejar atrás el frío y los rigores del invierno, nos da ganas de vivir. Aunque con el cambio climático la primavera se adelanta y cada día es menor la diferencia entre una y otra estación.

Naturalmente, esto ocurre en el hemisferio norte, donde la primavera abarca el periodo comprendido entre el 19-21 de marzo (equinoccio de primavera) al 20-21 de junio (solsticio de verano). En el hemisferio sur, las fechas, lógicamente, son otras: del 31-23 de septiembre al 19-21 de diciembre. Mas independientemente el hemisferio al que pertenezcamos, nunca está de más halagar nuestros sentidos con buenas canciones como, a juicio de un servidor, son las cinco que conforman esta entrada, cinco…

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