Indiferencia

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Puedo entender, que no aceptar, todo menos la indiferencia.

Puedo entender, que no aceptar, a quien considere que en Europa no se debe dejar entrar a migrantes económicos ni a migrantes refugiados.

Puedo entender, que no aceptar, que piensen que es un beneficio para los demás. Somos demasiados y es cuestión de supervivencia.

Puedo entender, que no aceptar, que alguien piense así. Incluso a los que teniendo capacidad para decidir, dictaminar y resolver no hacen nada por evitarlo, más bien lo contrario.

Puedo entender, que no aceptar, los motivos de su actuación.

Pero nunca llegaré a entender a los indiferentes. Esos me producen verdadero asco. No hay actitud más abyecta, más repugnante. Ninguna compasión siento por sus desgracias. Tampoco sienten ellos conmiseración alguna por los infortunios de los otros. Es más: posiblemente ni siquiera les consideren unos desdichados, pues ni siquiera los consideran.

Entre el nacimiento y la muerte, la nada

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“Muerte y vida” (1916). Gustav Klimt.

Lobotomías de espíritu para blindarse ante la propensión a la ensoñación, a creer que si hoy no sucede nada mañana será distinto, y si no pasado mañana, o el otro. Y destrucción, para convencernos de que las cosas cambian. Espejismos. El acontecimiento más extraordinario que nos queda por experimentar es la muerte. Antes hubo otro: el nacimiento. Entre ambos, un deambular por el camino diseñado sobre diseños anteriores, a su vez tomados de otros más remotos, siempre con el mismo propósito: reducir lo diferente a lo mismo.

Uniformidad. Apariencia. Imagen. Formas. Estética. Espectáculo. Representación.

El justo medio

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Nada de extremos, nada inapropiado. Toda virtud se mantiene en el justo medio, decía Agustín de Hipona. Hemos de ser virtuosos, prudentes, pacientes, moderados, preferir siempre el justo medio a los extremos, los que no son unos viciosos, unos desordenados, unos intolerantes, unos amorales, unos seres despreciables que no saben vivir en sociedad, hay que ser corteses y educados incluso con los que solamente creen en el justo medio, los moderados, los comedidos, los cobardes, los apáticos, los miedosos, los muertos vivientes, qué más da. Unos y otros no tenemos más remedio que encontrarnos, pero haremos como que no nos vemos. O miraremos hacia otro lado.