¡Ay, amor! (Sobre el autor y su creación)

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Crear es morir. El verdadero creador muere cada vez que produce algo, o mata. El verdadero creador ha de semejarse a los seres monocárpicos y conducirse como pueda hacerlo el agave, que vive ocho, diez o más años, solo florece una vez y muere cuando produce su fruto, ha de poder transportar su ánimo de un lugar a otro por medio de la liana de los espíritus, sin miedo a cuanto la imaginación y la fantasía puedan descubrir. Pocos hombres están dispuestos, preparados, a acometer tan ardua travesía. Por eso, herida de muerte toda inventiva, hay cada vez menos creadores y más cazadores de experiencias ajenas. El suyo es un trayecto del que nunca se sabe cuál será el destino final. Puede que incluso la locura. Y de la locura al suicidio.

Manuel Cerdà: El hoyo (2020).

Aquellos ojos verdes

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Le he cogido yo gustillo a esto de confeccionar vídeos. Así que ahí va otro. Hoy un bolero: Aquellos ojos verdes. Compuesto en 1929 por los cubanos Adolfo Utrera (música) y Nilo Menéndez (letra), es sobradamente conocido y se han grabado infinidad de versiones del mismo. Aunque hay muchas otras, y muy buenas, me quedo con esta del inconmensurable Bola de Nieve (1911-1971), cantante, compositor y pianista también cubano. La grabó en la década de 1950 (no he conseguido averiguar el año exacto) acompañado de Chico O’Farrill, Girardo Rodríguez y sus Tambores Batá.

Que pasen un buen día.