Lo que España necesita: a mí

‘España necesita un gobierno’ es una frase repetida hasta la saciedad estos días, estos meses más bien, por la práctica totalidad de los dirigentes políticos de este país. Cada uno matizará cómo ha de ser ese gobierno y cuáles sus tareas, pero todos, sin excepción, coincidirán también en que solo él, ella o la opción política que represente, ha de ser la que lo forme o conforme.

Uno ya no sabe si quien habla es un mesías o un político. Todos parecen estar ungidos por el espíritu de la verdad. Pródigos en axiomas, que los medios ‘de comunicación’ se encargan constantemente de difundir (cacatualidad), solo ellos saben cuál es el recto camino y a qué dioses del Olimpo –ahora con sede en Bruselas– nos debemos encomendar. Y es que, como dijo Gorki, “no hay peor veneno que el poder”.

‘Nada es tan peligroso para la moral particular del hombre como el hábito del mando’, escribió Bakunin en su obra Federalismo, socialismo y antiteologismo (1868). Ya sea el mejor, el más inteligente, el más desinteresado, el más generoso o el más puro, “se echa a perder infaliblemente y siempre en el ejercicio de tal misión”.

Habla Bakunin en dicha obra de dos sentimientos que son inherentes al poder: ‘el menosprecio de las masas populares y la exageración del propio mérito’. Así, decía Pedro Sánchez en julio: ‘La única alternativa posible es la de un Gobierno socialista, quienes han querido los españoles que lidere’. Veamos unos pocos ejemplos más buscados al azar y todos de este año (2019): ‘La libertad y la convivencia solo llegarán en Cataluña si Ciudadanos gobierna España’ (Inés Arrimadas en La Sexta Noche, 23 de febrero). ‘Solo nosotros garantizamos el cambio necesario en España y esto no lo duda nadie’ (Pablo Casado, El Independiente,11 de noviembre). ‘Solo nosotros podemos salvar España’ (también Casado tras el debate electoral televisado del 5 de noviembre). ‘Solo nosotros podemos lograrlo’, ‘somos los únicos que tenemos proyecto, equipos y presencia territorial’ (de nuevo Sánchez, noticia de EFE sobre un mitin en Pamplona el 1 de noviembre).

¿Qué nos están diciendo? Pues que ‘las masas, reconociendo su incapacidad de gobernarse, me han elegido como jefe suyo [y], con ello, han proclamado claramente su inferioridad y mi superioridad, […] soy el único capaz de dirigir los asuntos públicos. El pueblo me necesita, no puede prescindir de mis servicios, en tanto que yo me basto a mí mismo; en su propio provecho ha de obedecerme; y yo, al dignarme mandarlo, no procuro sino su bienestar’, nos aclara Bakunin, quien concluye:

‘Hay para perder la cabeza y el corazón también, y para enloquecer de orgullo, ¿no? Así es como el poder y el hábito del mando se convierten, incluso para los hombres más inteligentes y virtuosos, en una fuente de aberración intelectual y moral al mismo tiempo’.

Y de este modo llegamos al ‘todo es lo mismo’. Todo se ha reducido a un único caldo universal, a la disolución del individuo en la masa. ‘El presente pertenece a la plebe. Como la plebe ha aprendido a creer sin razones, ¿quién la va a disuadir de sus creencias con razones?’ (Nietzsche).

Queda, no obstante, parafraseando al pensador alemán, el valor del solitario, el valor del águila, ese valor que ya no puede ser contemplado por ningún dios. Y a eso me aferro. Soy humano, necesito creer en algo, confiar en la resistencia del individuo contra las formas de poder, de su abuso y arrogancia. Por eso si algo realmente necesitamos es preservar la autonomía de nuestro pensamiento. Como hizo Diógenes de Sinope allá por el siglo IV a.C. Diógenes, que vivía en un tonel, dicen, recibió la visita de Alejandro Magno, que había oído hablar de él y deseaba conocerlo. ‘Dime lo que quieres y te lo conseguiré’, le dijo Alejandro. ‘Pues apártate del sol, que me haces sombra’, respondió el filósofo.

My Way (subtitulada). Frank Sinatra

Si ven el video y les gusta les agradecería que, si no es mucha molestia, así lo hicieran constar en YouTube. Muchas gracias.

Este blog se llama ‘A mi manera’ por la canción My Way, concretamente por la versión que de ella hizo Frank Sinatra. Me identifico mucho con la letra de la canción, y no creo que sea el único al que le ocurre esto. Lo explicaba en una entrada titulada precisamente así: ‘A mi manera’.

Por otra parte, he de decir que me encanta Frank Sinatra. Actor premiado con un Oscar, amigo de presidentes y socio de mafiosos, tierno y duro a la vez, Sinatra fue uno de los personajes más populares del siglo XX. Su inconfundible estilo, la sensualidad de su voz, la naturalidad con que cantaba –su obsesión era que al cantar no se notara que estaba respirando– le convirtieron en uno de los grandes iconos del siglo pasado. Y hasta ahora la verdad es que nadie le ha superado. Además, que alguien que se hace enterrar con una botella de whisky, un paquete de cigarrillos y un encendedor, solo por eso ya merece mi todo mi respeto.

Aunque ya hice un vídeo con My Way, me ha apetecido confeccionar otro (subtitulado en español). Esta vez con fotografías y fragmentos de documentales sobre su vida.

Espero que sea de su agrado. Que la vida les sea amable.

Indiferencia

Puedo entender, que no aceptar, todo menos la indiferencia.

Puedo entender, que no aceptar, a quien considere que en Europa no se debe dejar entrar a migrantes económicos ni a migrantes refugiados.

Puedo entender, que no aceptar, que piensen que es un beneficio para los demás. Somos demasiados y es cuestión de supervivencia.

Puedo entender, que no aceptar, que alguien piense así. Incluso a los que teniendo capacidad para decidir, dictaminar y resolver no hacen nada por evitarlo, más bien lo contrario.

Puedo entender, que no aceptar, los motivos de su actuación.

Pero nunca llegaré a entender a los indiferentes. Esos me producen verdadero asco. No hay actitud más abyecta, más repugnante. Ninguna compasión siento por sus desgracias. Tampoco sienten ellos conmiseración alguna por los infortunios de los otros. Es más: posiblemente ni siquiera les consideren unos desdichados, pues ni siquiera los consideran.

Publicado anteriormente el 1 de febrero de 2018.