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Johnny no dejaba de mirar a una joven que tomaba el sol tendida en una tumbona, en toples.

─ ¿Te gusta, Johnny? ─preguntó.

─ ¿Esa? ¡La hostia! Está poco buena. Menudo pibón. Para hacerle mimitos por todas partes. ¿Has visto que tetamen? No parece tuneado. Y esos morritos… Dicen ven, ven…

─ Pues acércate y pídeselo.

─ ¿Qué le pida qué?

─ Que te deje tocar esos pechos que tanto te gustan y te dé un apasionado beso.

─ Y unas cuantas hostias. ¡No te jode el Prude! Eso podrás hacerlo tú. Como no pueden hostiarte…

─ Tú también. Haz la prueba.

─ Los cojones.

─ Confía en mí. Pídeselo. Cortésmente. Yo te acompaño. (…)

Robin y Tomate le animaron a que lo hiciera. Por curiosidad más que nada, para averiguar qué podía pasarle a su amigo. Si todo iba bien, como Prudencio decía, ¡menudo chollo! Si no, se aseguraban un buen rato de descojone. Dudaba Johnny, pero finalmente optó por lanzarse. Cuando se encontraba ante ella se quedó sin palabras, no le salían. La chica le miraba, extrañada.

─ Vamos, muchacho, dile algo. Mejor algo bonito, aunque de todos modos no te pondrá impedimento alguno. ¿A qué esperas? Se está mosqueando.

Se tapó con la toalla y se puso a leer. Él continuaba allí, mirándola, al tiempo que parecía estar ausente.

─ ¿Qué demonios quieres? ¿Qué haces ahí, pasmarote? ¿Qué eres, un mirón de tras al cuarto?

─ Vamos, vamos, ahora ─insistía Prudencio (…)

─ Señorita, está para mojar pan y lo que se tercie. ¿Me dejaría que le tocara las tetas y le diera un besazo de esos de tornillo?

La joven se levantó, cogió las manos de Johnny, las puso sobre sus pechos y las suyas una en cada mejilla del muchacho. Y lo besó. Fue un beso de esos que solo habían visto en las películas.

Manuel Cerdà: Prudencio Calamidad (2017). Disponible solo a través de Amazon.

Publicada originalmente en: https://musicadecomedia.wordpress.com/2017/12/04/me-dejaria-que-le-tocara-las-tetas-y-le-diera-un-besazo-de-esos-de-tornillo/