Yo, yo, yo… ¿Y nosotros?

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Natasum Photography ©

Las penas son menores con la edad, aunque los placeres también. Envejecer es cada vez más parecido a morir en vida. Somos como muebles, trastos viejos que ya no sirven y como tales se nos arrincona en los desvanes de la memoria. Aunque eso nunca les sucederá a nuestros hijos, al menos a Hannah y Bill. Nacieron viejos, ya lo eran en 1968, ellos y la mayoría de cuantos protestaban por un mundo que tachaban de injusto, banal, vacío, pero al que, a pesar de todo, se han acomodado perfectamente. Tanta hostia para descubrir que solo se trataba de una rebelión del yo frente al nosotros. ¿No te has dado cuenta que siempre empiezan las frases con “yo”? Yo pienso, yo creo, yo opino… Yo, yo, yo. Nosotros utilizábamos el plural. Después de lo que ha pasado en este tiempo ya nada será igual, dijo Cohn-Bendit en junio de 1968. Es verdad, nada ha sido igual, el individualismo es hoy uno de los principales rasgos de nuestra sociedad, otro la fragmentación del conocimiento y, un tercero más, la división de la vida en esferas concéntricas que nunca se encontrarán.

Sam Sutherland, protagonista de mi novela Adiós, mirlo, adiós (Bye Bye Blackbird) (2016).

Puede adquirirla en edición en papel o electrónica.

Publicada originalmente en: https://musicadecomedia.wordpress.com/2016/12/05/yo-yo-yo-y-nosotros/

Sentir / consentir

Michael Bilotta Conceptual fine art Photographer

Michael Bilotta / Tutt’Art ©

Siendo el hombre el ser más imperfecto de cuantos hay en la naturaleza, dice que siente cuando en realidad consiente. Cree en normas, reglas, dictámenes, leyes, constituciones, sin cuestionarse el porqué de su germen, ni el sentido de sus disposiciones, ni a quién sirven y para qué. La inmutabilidad del dogma. Así todo es más fácil. Los dogmas carecen de significado intelectual. Cuestión de fe. No hay que ejercitar la razón. Normas, leyes, preceptos. División entre los que se benefician de ellas, los que creen beneficiarse y los que aspiran a tal beneficio, excluyendo a quienes se resisten a aceptar sin más. La vida en sociedad, lejos de hacernos más libres, nos ha esclavizado cada vez más. Día a día aumenta la infelicidad, es el infortunio de un existir vacuo, ajeno y extraño a las voluntades, disfrazado de metáforas y alegorías, un mundo de ilusión, que no ilusionante, de imágenes perfectamente encuadradas sobre selección previa de sus distintas maneras de ser representado. Aceptación de la negación, no somos por nosotros mismos, no existimos más allá de la consideración de los demás. Es en el desorden y la desigualdad que sentimos reconocer otros semejantes a nosotros mismos. Y, lo más importante, el ánimo se reconforta al ver que la situación de muchos es peor que la nuestra.

Manuel Cerdà: El viaje (2014).

Publicada originalmente en: https://musicadecomedia.wordpress.com/2016/11/29/sentir-consentir/

Escribir es como respirar

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“Mini self portrait” / Joel Robison ©

Escribir es como respirar. En según qué circunstancias el aire viciado te lo impide, pero hay que seguir respirando, si no te mueres. Aun así, acabamos contaminados por la atmósfera que nos rodea sin siquiera darnos cuenta y conformamos la realidad a través de nuestro ánimo adulterado. Solamente en la ficción somos capaces de soportar nuestras renuncias y asentimientos, evadirnos y ser otro. Aunque ¿qué otro? El que la existencia, nuestra existencia, demanda. Siempre somos otro. ¿Qué es ficción, qué no? ¿Qué hemos vivido en verdad fuera de nuestra imaginación? Llegados a este punto todo se vuelve frustración. Aun así, prefiero la ficción, al menos puedo cabrearme con quien quiera, destruir lo que considere y construir lo que crea. Luego viene el choque con la realidad, no tanto por la divergencia que pueda darse entre lo fantaseado y lo concreto como por la dificultad para distinguir ambos extremos. La libertad para actuar es una falacia, nadie es libre, somos lo que somos y lo que la historia nos ha hecho.

Sam Sutherland, protagonista de mi novela Adiós, mirlo, adiós (Bye Bye Blackbird) (2016).

Publicada originalmente en: https://musicadecomedia.wordpress.com/2016/11/22/escribir-es-como-respirar/