Acusan al Dúo Dinámico de incitar a la pederastia

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La Asociación de Biempensantes y Comehostias de España (ABCdE) pide que se tipifique como delito la apología de la pederastia en el Código Penal. Recuerdan que en España la edad mínima para consentir una relación sexual se sitúa a partir de los 16 años y que no se puede normalizar el abuso de menores en nuestro país.

Ese sería el caso, apunta la asociación, del Dúo Dinámico, quienes llevan desde 1960, año en que grabaron la canción Quince años tiene mi amor, haciendo apología de tan execrable transgresión. Y, por si fuera poco, dos años después grabaron otra de letra todavía más maligna y perniciosa, Lolita.

Ante tal rotunda petición, que en quince días ha conseguido en Mojigato.org nada menos que 13 firmas autógrafas y 65.554 dactilares, la Inquifiscalía General del Estado ha emitido un comunicado en el que reclama la introducción en el Código Penal del delito de apología de la pederastia. Tras analizar la letra de las mencionadas canciones, una vez elaborados los preceptivos informes previos del Comité de expertos en Ética Patética, ha encontrado razones sobradas para ello. Así, afirma, la canción Quince años tiene mi amor contiene frases de marcado carácter lascivo como “tiene una mirada que nadie puede aguantar” o es “dulce, tierna como una flor” y otras que se podrían considerar delito de estupro: “si le doy mi mano ella la acariciará, si le doy un beso ya sabe lo que es soñar”. En parecidos términos se pronuncia respecto a Lolita, cuya letra es aún más explícita: “Te quiero, pues eres la muchacha con quien yo siempre he soñado. Te quiero y quiero que este sueño sea un día realizado. Lolita, Lolita, mi amor. Lolita, Lolita”. Vamos, que ni Humbert Humbert les supera.

Los miembros de la Inquifiscalía General aclaran que no se oponen a que las melodías de ambas canciones sigan sonando, pero siempre y cuando sea con otras letras. Sugieren, por ejemplo, que la protagonista de Quince años tiene mi amor pase a tener Veinticinco y que Lolita se llame Lola y que no sea una ‘muchacha’, sino una mujer. Que los componentes del Dúo Dinámico ya tienen una edad, caramba, carambita, carambirurá. Nada menos que ochenta y un años ha cumplido cada uno de ellos, y desde que tenían 24 andan compartiendo sus perversas correrías e incitando a las personas de bien a cometer actos impuros contrarios a la mansedumbre moral lógica y de natural ordenamiento.

Finalmente, lamentan no poder actuar con mayor celo dada la actual legislación y por eso piden que la apología de la pederastia se tipifique como delito, pues así podrían ordenar la apertura de diligencias para determinar la gravedad de la más que evidente fechoría y, entretanto, prohibir la reproducción, por cualquier medio o soporte, de las canciones con sus actuales letras, retirándose toda grabación existente de las mismas y produciéndose a su inmediata destrucción.

Menos mal que todavía queda gente que muestra estar a la altura de los tiempos.

Feliz día de San Dios

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Dibujo de Marta Macho Stadler según el postulado del doctor Faustroll (Jarry) sobre la ‘superficie de Dios’ (2013).

Pues sí, resulta que hoy, 20 de junio, es San Dios. ‘San Dios, jubilado’, precisemos. Día de regocijo, de honrar al héroe que a todos –bueno, a todos menos los que han pasado ya por la Máquina de descerebrar– nos gustaría ser: alguien capaz de trabajar seis días y, luego –valga el retruécano–, ¡a vivir como Dios! Y no a vivir que son dos días, que decimos los mortales, no, ni dos, no cuatro, ni mil doscientos veintitrés, ¡qué va!, toda la eternidad. Jornada también para la reflexión y el recogimiento: ¡Oh, Dios! Tú me hiciste a tu imagen y semejanza. Me jubilo en unos días, compañero, paso a tener tu mismo estatus. No pido tanto. Me conformo con vivir como tú el resto de mis días.

¿Le llegará a Dios esta imploración? ¿Dónde demonios se ha metido desde que se jubiló? No sé ustedes, pero yo no recuerdo acción alguna por su parte desde que llegué a este mundo cósmico y cosmético.

Claro que, primero, tendremos que precisar quién es Dios, o quién es Dios a nuestro juicio. Dios es el punto tangente de cero y el infinito, aquella cantidad en la que las oposiciones se vuelven idénticas. No es esta una conclusión a la que haya llegado por mí mismo –ya quisiera–, sino a partir del cálculo de la superficie de Dios –cuyo algoritmo puede ver en la imagen que encabeza este artículo– que se desarrolla en el magnífico último capítulo de la obra de Alfred Jarry Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico.

Dicho cálculo no se basa en las matemáticas convencionales, sino en la ‘Patafísica. Conviene, pues, recordar que esta es “la ciencia de las soluciones imaginarias, que atribuye simbólicamente a los lineamentos de las propiedades de los objetos descriptivos por su virtualidad” (definición de `patafísica de Jarry en Gestas y opiniones…). En consecuencia, el centro vacío es un lugar que no considera al ser humano, sino que lo excluye. Dios existe en la medida en que nosotros no estamos, el “hombre es sólido y Dios espíritu”. Sin embargo, y respetando la ilógica de los contrarios, si el ser accede a ese centro vacío, si se independiza de esas almas que buscan un equilibrio racional, es Dios. Dios, al ser todo también puede ser nada y la nada es a su vez inextensa, infinita, una eterna espiral en que los conceptos se unen a su contrario (María Paz Lundin en Revista Laboratorio, núm. 9, 2017). De este modo pasamos de la nada al todo cuando se trata de esa entidad. Y es que “todas las cosas son iguales y sometidas a la ley de equivalencia de los contrarios”.

Todo calendario tiene su equivalencia en otro, que por pura lógica ha de ser necesariamente contrario, o desemejante si prefieren. Repetimos: “todas las cosas son iguales y sometidas a la ley de equivalencia de los contrarios”.

La diversidad de calendarios confeccionados por los pueblos evidencia la actitud particular hacia el tiempo de cada civilización y su grado de conocimientos astronómicos. Los calendarios son símbolos del poder (económico-político, económico-religioso…). Permiten controlar el futuro, las fiestas, los ritos, el cobro de impuestos… Un calendario, pues, es solo un sistema de cómputo del tiempo por medio de intervalos constantes basados en el movimiento de los astros: meses (lunaciones), semanas (fases de la Luna), y años (movimiento aparente del Sol por la elíptica), tomando como unidad básica el día (intervalo de tiempo que transcurre entre dos pasadas consecutivas del Sol por un punto determinado del meridiano).

Así las cosas, y puesto que si el ser accede a ese centro vacío del que hablábamos antes puede ser Dios, yo no aspiro a tanto, pero sí considero que tengo todo el derecho de regirme por el calendario que me simbolice, o al menos por el que crea que mejor representa mi ser. Este es el calendario patafísico, creado por el Colegio de Patafísica de París en 1948, que se basa en concepciones inventadas acordes al imaginario de Alfred Jarry y otros precursores de la ’patafísica, denominados arbitrariamente bajo las convenciones de los Fundadores del Colegio.

Según el calendario gregoriano hoy es 20 de junio de 2018.  Según el musulmán, el 6 de Shawwal de 1439. Según el Patafísico, el 20 de Gidouille del año 145 de la Era ‘Patafísica, Día de San Dios, jubilado.

Intrincados son los caminos del alma en su ascensión purificadora, unitiva y transformativa hacia Dios, o San Dios, jubilado.

¡Feliz día de San Dios!

El asesinato de los Rosenberg

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Portada del 20 de junio de ‘The New York Times’ con la noticia de la ejecución de los Rosenberg. Superpuesta, en el recuadro, la silla eléctrica en la que fueron asesinados. / CSU Archives/ Everett.

―¿Tú crees que eran culpables? ─preguntó Egon.
―Creo que no, pero ahora eso es lo de menos ─respondió Sam─. Una muerte dictada es siempre un asesinato. Sinceramente, en estos momentos me importa un bledo su culpabilidad. Asesinándolos han tratado tanto de castigar a los supuestos culpables como de dejar bien patente que no se juega con el sistema. Eso es fascismo, terrorismo de Estado. Querían matarlos. Por la seguridad de la nación, alegan. Esto nada tiene que ver con la seguridad nacional. Muy endeble debe ser esta si un matrimonio como los Rosenberg puede ponerla en entredicho. El asesinato de los Rosenberg, pues eso es, un asesinato, por mucho que se revista de legalidad solo resulta más abominable, tiene más que ver con la voluntad de destruir los movimientos políticos anteriores a la guerra que con la supuesta seguridad nacional. Eliminado Hitler, el gran enemigo es ahora el comunismo, ni siquiera la Unión Soviética. Que la gente crea que únicamente cuando no tengamos rival en el mundo, ni político, ni armamentístico, ni económico, ni ideológico, y hayamos impuesto nuestras normas y nuestro modo de concebir la existencia, conseguiremos la paz. Y para ello hay que atemorizar a la población con misterios, secretos, traiciones y la gran amenaza: otra guerra. Confía en el Gobierno, deja hacer, no pienses, ese es el mensaje que se esconde tras todo este montaje. Si no llega a ser por el Gobierno, vigilante… ¡Si eran personas normales! ¡Quién lo iba a decir! No te fíes, pues, de nadie, el enemigo puede ser quien menos lo esperes, tu vecino por ejemplo. ¿Por qué será que esta situación me recuerda otras ya vividas?
Manuel Cerdà: Tiempos de cerezas y adioses (2018).
Julius y Ethel Rosenberg eran un matrimonio joven –él treinta y cinco años, ella treinta siete–, padres de dos hijos –Michael, de diez años de edad, y Robert, de seis–, que fueron acusados de espiar para la Unión Soviética revelando secretos acerca de la bomba atómica y condenados por ello a ser ejecutados en la silla eléctrica. No fueron pocos los que afirmaron que el juicio era una farsa y en todo el mundo occidental se organizaron actos de protesta contra la sentencia.
Su ejecución tuvo lugar en la prisión de Sing Sing el 19 de junio de 1953. Hoy, pues, se cumplen 65 años de este crimen legal. Desde entonces hasta el presente, el asesinato del matrimonio Rosenberg solo es uno más de tantos y tantos crímenes legales perpetrados por el poder con la impunidad que da la ‘abdicación colectiva del ejercicio de la inteligencia’ (Azaña) de que hacemos gala. En su memoria –y en la de tantas y tantas personas asesinadas interesadamente en medio del desinterés general, tantas que si pudiera elaborar una lista, esta excedería los límites no solo de cualquier entrada, sino de cualquier blog– reblogueo este artículo que publiqué tal día como hoy de hace tres años.

Avatar de Manuel CerdàA MI MANERA

julius-y-ethel-rosenberg-durante-su-juicio-en-19511 Julius y Ethel Rosenberg durante su juicio en 1951. / AP

El 19 de junio de 1953 la Administración de los Estados Unidos de América llevaba a cabo uno de tantos execrables crímenes de su historia. A las ocho de la tarde de dicho día, poco después de ponerse el sol, la cámara de la muerte de la prisión de Sing Sing fue el último lugar que vieron Julius y Ethel Rosenberg. Concretamente la cámara de la muerte del penal, pues allí fueron asesinados en la silla eléctrica.

Julius y Ethel Rosenberg eran un matrimonio joven –él treinta y cinco años, ella treinta siete–, padres de dos hijos –Michael, de diez años de edad, y Robert, de seis–, acusados de espiar para la Unión Soviética revelando secretos acerca de la bomba atómica y condenados por ello a ser ejecutados en la silla eléctrica. Ese día se cumplía el catorce aniversario de…

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