Pecado

Acabo de compartir (hoy, domingo, a las 11:50 hora española) la entrada previa a esta en Facebook. Ha durado menos que un caramelo a la puerta de un colegio. Los custodios de la moral han bloqueado mi cuenta durante 24 horas. Así pues, han castigado mi pecado. Se veía ¡un culo! Oportunos, pues. Como si supieran de antemano que hoy publicaba esta.

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“El erotismo sin cristianismo es un erotismo a medias, porque sin él no hay sentimiento del pecado. El erotismo agnóstico es una cosa fresca y natural, en cambio, el erotismo mezclado con cristianismo crea el sentimiento del pecado”.

Luis Buñuel a Max Aub en el libro de este último Conversaciones con Buñuel, 1985.

Un culo donde vivir

Acabo de compartir (hoy, domingo, a las 11:50 hora española) esta entrada en Facebook. Ha durado menos que un caramelo a la puerta de un colegio. Los custodios de la moral han bloqueado mi cuenta durante 24 horas.

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Fotografía: Fine Art.

Menos sensibilidad que una almeja

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Stephen Maffin (2009)

Decimos que alguien tiene menos sensibilidad que una almeja cuando da muestras –o creemos que las da– de sentir escasa o ninguna conmiseración por quienes sufren penalidades o desgracias; alguien, pues, falto de humanidad.

Cuando a una almeja le echamos unas gotitas de limón se contrae, reacciona. Sobre nuestros ojos caen todos los días, no gotas, chorros de toda clase de sustancias mucho más ácidas que el limón, algunas incluso tóxicas. Caen en forma de imágenes y noticias, que vemos o leemos según sea el medio por el que nos enteramos de cuanto sucede a nuestro alrededor. Y no nos contraemos (contraer es también, según la RAE, “asumir obligaciones o compromisos”). Tampoco reaccionamos (“actuar por reacción de la actuación de otro, o por efecto de un estímulo”) a no ser en beneficio propio. Bien vamos al oculista o cerramos los ojos; da igual que nos quedemos ciegos. Sí, tenemos menos sensibilidad que una almeja.