Si ven el video y les gusta les agradecería que, si no es mucha molestia, así lo hicieran constar en YouTube. Muchas gracias.
Pocas canciones hay tan bellas como Veinte años, se cante como o habanera o como bolero, pues su melodía es una auténtica delicia. La compuso la cantante, compositora y guitarrista cubana María Teresa Vera (1895-1965) en 1935. La letra es de la también cubana Guillermina Aramburu (1894-194?), hija de un destacado periodista, nacido en Guanajay (Cuba), masón y hombre de ideas autonomistas, primero, y luego separatistas. Ambas eran amigas desde niñas y no fue hasta muchos años después de la muerte de Guillermina en Nueva York, que María Teresa Vera reveló lo que hasta entonces había permanecido en secreto.
Muchos han sido sus intérpretes –empezando por la propia María Teresa– y muchas son sus grabaciones, mas a mi juicio ninguna supera la de Sílvia Pérez Cruz. Veinte años forma parte de la banda sonora de la vida de la cantante y compositora catalana, pues era una de las canciones preferidas de su padre, Càstor Pérez, también cantante y compositor de habaneras.
No es la primera vez que dedico una entrada a, ni tampoco el primer vídeo que hago con una canción interpretada por ella. Y es que como ya señalé anteriormente adoro a esta mujer de personalísima voz, versátil como pocas, poderosa, magnética y seductora, exenta de cualquier artificio, que consigue hipnotizar a quien la escucha desde la primera nota que sale de su privilegiada garganta.
La versión del video es una grabación en directo que ofreció Sívia durante la Gala Premis Ciutat de Barcelona (2013), acompañada a la guitarra por Mario Mas. En cuanto a las imágenes corresponden a la película ‘The Best of Me’ (2014, ‘Lo mejor de mí’).
Sigo con más vídeos para niños en estos días que no pueden salir de casa. Hoy, con unos fragmentos de composiciones de la llamada música clásica que tienen en común a los animales como protagonistas. Creía que iba a ser más fácil elaborar esta entrada, pero ¡qué va! Vídeos que cumplan la condición los hay a montones. Eso así, a cuál más infumable. Que ser niño no significa ser bobo. Bobos serán quienes los hacen y quienes se los ponen a los pobres.
No existe una música específica para niños, por mucho que las discográficas y las productoras de espectáculos musicales se empeñen en lo contrario. La música es sentimiento, vida, y hay música –independientemente del género al que se adscriba– que puede ser disfrutada por niños y adultos. Hay música alegre, divertida, tierna… y hay sentimientos, como la alegría y la ternura, que asociamos al candor e inocencia de los peques. Pero no son exclusivos de ellos. Existe la música, y punto. Por supuesto, una es más apta que otra para los oídos infantiles, ¡faltaría más! Pero insisto: no existe la “música para niños”.
Vamos a comenzar con El vuelo del moscardón (conocido también como «El vuelo del abejorro o el vuelo de la abeja”, un interludio orquestal escrito por Nikolái Rimski-Kórsakov para su ópera El cuento del zar Saltán (1900), pieza que cierra el cuadro I del acto III.
El “Dúo de Papageno y Papagena” pertenece a la ópera cómica de Wolfgang Amadeus Mozart La flauta mágica (Die Zauberflöte), un cuento de hadas, una historia de amor, que fue la última ópera que se escenificó en vida del autor. Él mismo la dirigió, en el Freihaus-Theater auf der Wieden de Viena, el 30 de septiembre de 1791, dos meses antes de fallecer. Papageno es un ser mitad pájaro y mitad persona que lleva una gran jaula a sus espaldas enamorado de Papagena, una bella joven. El vídeo que sigue pertenece a la producción de la Ópera de París (Opéra National de Paris) de 2001. Detlef Roth es Papageno y Gaële Le Roi, Papagena.
El carnaval de los animales (Le carnaval des animaux) es una suite musical que compuso en 1886 el compositor francés Camille Saint-Saëns. La concibió como un divertimento para un día de carnaval y en ella los instrumentos recrean los sonidos de animales de todo tipo: leones, gallinas, tortugas, canguros, burros, peces, pajaritos… De El carnaval de los animales incluimos los movimientos “Aquarium” y “Final”. El primero es una animación de Tom Scott, quien interpreta con su hermano Jonathan (Scott Brothers Duo) esta versión para piano obra del segundo. El segundo lo vemos en versión de L’Harmonie Laval (Quebec, Canadá) durante un concierto celebrado en mayo de 2013 con imágenes del filme de Disney Fantasía 2000.
En 1877 Piotr Ilich Chaikovski estrenaba en el Teatro Bolshói de Moscú el que posiblemente sea el ballet más popular de la historia, todavía uno de los más representados: El lago de los cisnes, un encargo que el Bolshói le había hecho dos años antes y cuyo libreto se basa en el cuento alemán Der geraubte Schleier (1782-1786, El velo robado), de Johann Karl August Musäus, que narra cómo un malvado mago convierte a jóvenes doncellas en cisnes. El hechizo solo puede ser vencido por el amor. De El lago de los cisnes contemplamos el número del segundo acto “Danza de los pequeños cisnes” (Allegro moderato) por el Ballet de la Ópera de París en una representación de 2005.
Y para terminar uno de los Cuadros de una exposición, una famosa suite de 15 piezas que compuso Modest Músorgski en 1874. La escribió en principio para piano, pero es más conocida en la orquestación y arreglos que hizo el compositor francés Maurice Ravel en 1922. Músorgski quiso con esta obra rendir un homenaje a su amigo Víktor Hartmann (1834-1873), inspirándose a tal efecto en la exposición póstuma de pinturas que nada más fallecer este se inauguró en San Petersburgo. Uno de estos cuadros da título a la pieza que escuchamos, “Ballet de polluelos en sus cáscaras”. El vídeo recoge la escenificación que de la pieza interpretó la New World Symphony de Miami en un concierto celebrado en el New World Center de dicha ciudad en 2012.
Confío en que le haya gustado esta selección y que, a ser posible, hayan compartido los vídeos con peques. Que pasen un buen fin de semana (o lo mejor posible).
Si ven el video y les gusta les agradecería que, si no es mucha molestia, así lo hicieran constar en YouTube. Muchas gracias.
Desconozco si Duke Ellington pensaba en el Valle de la Muerte (California, EEUU) cuando compuso Warm Valley (Valle cálido), pero el Valle de la Muerte es el lugar más caluroso del planeta, donde fácilmente se superan los 50°C (58,1 en julio de 2006). Sea como sea, este vídeo combina la hermosa balada de Ellington –en la grabación de 1949 que figura en el elepé Duke Ellington and his Orchestra, del que sobresale un fantástico Johnny Hodges al saxo alto– con imágenes de diversos vídeos del Valle de la Muerte publicados en YouTube.