Les feuilles mortes (Ute Lemper)

Canción bella como pocas, con una música excepcional y una letra que es poesía pura. Me refiero a Les feuilles mortes (Las hojas muertas), como llaman los franceses a las hojas secas –como decimos nosotros– que caen en otoño.

Les feuilles mortes fue escrita, en 1946, para una película, si bien la melodía ya existía desde un año antes. El compositor francés de origen húngaro Joseph Kosma (1905-1969) la había compuesto para el ballet de Roland Petit Le Rendez-vous (1945), con argumento del poeta, dramaturgo y guionista cinematográfico Jacques Prévert (1900-1977). Kosma se basó en Poème d’Octobre (1876), de Jules Massenet. Al año siguiente, 1946, el director de cine Marcel Carné (1906-1996) quiso adaptar el ballet a la gran pantalla. Por encargo suyo Prévert, entonces, su hermosa letra.

De todas las versiones que hay de la canción, que no son pocas (algunas muy buenas), me he quedado con esta de Ute Lemper por una sola razón: es extraordinaria. El vídeo es un fragmento del concierto que dio en los Proms de Praga de 2017 acompañada de la Orquesta Sinfónica Nacional Checa, dirigida por Vince Mendoza.

Confío en que les guste y lo disfruten.

Makin’ Whoopee! (o echar un quiqui, treparse al guayabo, enterrar la batata…)

Se sentía abandonada, sospechaba que su marido se entendía con otra. Pidió el divorcio, y el magistrado sentenció que recibiría una pensión. Pero su marido no ganaba lo suficiente y preguntó al juez qué pasaría si no cumplía con el pago. ‘Pues que irá directo a la cárcel’, respondió este. Y le aconsejo: ‘Será mejor que se quede con ella; es la manera más barata el magistrado, al tiempo que le aconseja que se quede con de echar un quiqui. O de trepar al guayabo, o enterrar la batata, según de dónde sean. De echar un polvo, vamos, que es lo que significa Makin’ Whoopee.

“Otra novia, otro junio, / otra alegre luna de miel, / otra estación, otra razón / para hacer el amor”. Pero “piensa en lo que un año puede dar de sí”. Al año, él lava los platos, la ropa de bebé e incluso cose. “Es lo que hay, amigos”, dice. Otro año más. Ella se siente abandonada, sospecha que él hace el amor con otra, él también duda de la fidelidad de su esposa. Llega divorcio, y la pensión que el magistrado fija que el hombre debe pasar a su ex. Este pregunta entonces al juez qué pasará si no cumple con el pago. Pues que irá directo a la cárcel, responde el magistrado, al tiempo que le aconseja que se quede con su esposa, Es lo que viene a decir la letra de esta canción (Makin’ Whoopee!) que compusieron Walter Donaldson (música) y Gus Khan (letra) para el musical de 1928 Whoopee!

Makin’ Whoopee es un eufemismo que se usa para referirse a la intimidad sexual, a “echar un polvo” o “echar un quiqui”, que decimos los españoles, o “treparse al guayabo” o “enterrar la batata”, como dicen en algunos países latinoamericanos. La canción nos cuenta cómo lo que comienza con nervios y una buena dosis de lujuria pronto se convierte en monótona vida matrimonial y una eventual infidelidad. Tras la luna de miel, el matrimonio puede llegar a ser una trampa de difícil escapatoria. Ya lo dijo García Márquez: “El problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno”.

La versión de Makin’ Whoopee! que escuchan en el vídeo es la que grabó en 1957 Louis Armstrong (álbum Louis Armstrong Meets Oscar Peterson).