Menos sensibilidad que una almeja

1390676_207595272746407_1170511207_n

Stephen Maffin (2009)

Decimos que alguien tiene menos sensibilidad que una almeja cuando da muestras –o creemos que las da– de sentir escasa o ninguna conmiseración por quienes sufren penalidades o desgracias; alguien, pues, falto de humanidad.

Cuando a una almeja le echamos unas gotitas de limón se contrae, reacciona. Sobre nuestros ojos caen todos los días, no gotas, chorros de toda clase de sustancias mucho más ácidas que el limón, algunas incluso tóxicas. Caen en forma de imágenes y noticias, que vemos o leemos según sea el medio por el que nos enteramos de cuanto sucede a nuestro alrededor. Y no nos contraemos (contraer es también, según la RAE, “asumir obligaciones o compromisos”). Tampoco reaccionamos (“actuar por reacción de la actuación de otro, o por efecto de un estímulo”) a no ser en beneficio propio. Bien vamos al oculista o cerramos los ojos; da igual que nos quedemos ciegos. Sí, tenemos menos sensibilidad que una almeja.

Ver y no ver (al mismo tiempo)

dibujos-de-ojos-cuatro

Héctor González (hg-art / DeviantArt)

No se trata de lo que uno ve, sino de lo que ve la mayoría. Da igual la certeza del hecho, que haya tenido o no lugar, es este extremo del todo irrelevante. Uno puede ver un asesinato en lo que otros estiman que fue un acto de legítima defensa, percibir violencia en lo que es defensión, considerar falta de apetito la inanición, falta de sed la causa de muerte por deshidratación, holgazanería la búsqueda infructuosa de trabajo, incompetencia lo que solo es renuencia, depravación lo que para otros es simple disfrute, la mentira más vil en lo que para otros tantos es la verdad revelada.

Fragmento de mi novela El viaje (nueva edición 2019). Disponible en Amazon.

Para conseguirla (edición en papel y ebook) clique aquí.

Paraules d’amor

67c2821e-2d85-4396-834b-3d23d9ce64b6_large

Paraules d’amor es una de las canciones de Joan Manuel Serrat que más me gustan. La grabó en 1968, en su álbum Com ho fa el vent. Música y letra, como todas las del elepé, son suyas.

Me encanta la versión de Serrat, pero también esta que he elegido para el vídeo y que interpreta Sílvia Pérez Cruz, mujer de personalísima voz, versátil como pocas, poderosa, magnética, seductora, exenta de cualquier artificio, que consigue hipnotizar a quien la escucha desde la primera nota que sale de su privilegiada garganta. Acompañada a la guitarra por Toti Soler, es una grabación en directo de su actuación en el Concierto ayuda contra el sida, que tuvo lugar en Barcelona (junio del 2012).

Las imágenes pertenecen a la película La vie d’Adèle (2013), con Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux, cuya protagonista, como la canción, representa tener 15 años.

Que pasen un buen día.