4’33’’

Galería

Si conoce la obra de John Cage 4’33’’ siga leyendo si le apetece. Si no, deténgase a ver el video que hay bajo estas líneas. No hay ningún problema con el sonido, el video es de muy buena calidad.

John Cage (1912-1999) está considerado uno de los iniciadores de la llamada “música abierta”, en la que el azar interviene como método de composición, y de los happenings. El happening es un acontecimiento artístico de naturaleza escénica que consiste en la “apropiación” de un espacio, generalmente urbano, en el que llevar a cabo una “acción/actuación” y producir un paréntesis estético. Se trata, pues, de una acción efímera, irrepetible. Ahí radica su mayor valor.

El happening nació a finales de la década de 1950 como una contestación al arte oficial, o académico, especialmente el expresionismo abstracto y otras tendencias similares. Su finalidad consistía en superar el objeto artístico tradicional uniendo arte y vida, creando situaciones en las que no hubiese espectadores y artistas, sino solamente participantes de una experiencia común (“Todos somos artistas”, diría Beuys en 1965), una experiencia liberadora y creadora de conciencias críticas a través de la experiencia estética. La fugacidad de la acción, la irrepetibilidad de lo vivido, se mostraba como su principal arma: difícilmente una situación puede configurarse como una obra de arte concreta y terminada. El arte se liberaba, de este modo, pensaban, de la instrumentalización mercantilista, poniendo fin a la pervivencia del culto burgués respecto a la pintura y escultura. El arte se emancipaba de conceptos como estilo, unicidad o perdurabilidad, lejos del arte oficial promovido por críticos y marchantes, lejos de los museos y del mercado.

La música desempeñó un papel muy importante en los primeros happenings; luego, problemas presupuestarios casi siempre harían que su presencia fuera disminuyendo. La obra de Cage 4’33’’ fue compuesta en 1952 y en el ánimo de Cage estaba sin duda realizar una crítica social del gusto musical medianamente cultivado y de la mercantilización del arte a través de la industria musical (del mundo del espectáculo). Durante cuatro minutos y treinta y tres segundos, los intérpretes se sientan en silencio ante sus instrumentos y la música la constituyen los sonidos inconexos del ambiente, como habrás podido observar. Pero, como todo en esta sociedad, el happening acabó siendo fagocitado por el mercado. Hoy se le rinde culto, anulando cualquier intento de trasgresión. En el video que ha visto, la “representación” es tratada y recibida con todos los honores de una composición clásica. Nada puede escapar a las leyes del mercado.

Como en el caso del urinario de Duchamp, la acción de Cage no era algo nuevo, y de no haber tenido lugar en Estados Unidos es posible que su repercusión hubiera sido escasa, si no nula. Como señaló Asger Jorn, hacia 1930 se produjo la separación entre artistas de vanguardia e izquierda revolucionaria, aliados antaño y desde entonces “no ha habido un movimiento revolucionario ni una vanguardia artística que respondiesen a las posibilidades de la época”. Lo cierto es que 4’33’’ nada nuevo aportó, pues de innovación poco tenía. Otra cosa es la intencionalidad de Cage. En 1897 el escasamente reconocido Alphonse Allais, una de las mentes más geniales y punzantes de los tiempos de la de la Belle Époque, había ‘compuesto’ su Marche funèbre composée pour les funérailles d’un grand homme sourd (Marcha fúnebre compuesta para las exequias de un célebre hombre sordo). “Las grandes penas son mudas”, decía.

“Todo está dicho” se titula una de las secciones de este blog. La presente podría formar parte de una que llamara algo así como “Se haga lo que se haga, todo se hizo ya”.

10 comentarios en “4’33’’

  1. Me ha encantado. Llega a generar una cierta tensión. Incluso asoma a la cabeza alguna melodía; tal es el estado de lo preconcebido. No sé describirlo, pero es fascinante como tal experiencia. Ya sabemos que luego la gente intenta darle demasiados significados a las cosas… 🙂

    Le gusta a 1 persona

    • Fasinante sin duda, Olga. Inquietante y perturbadora experiencia. Mas en esta entrada la sorspresa es poca, pues la gente ya sabía a lo que iba. Pero la primera vez… Pues eso: como todas las primeras veces.
      Afectuosos saludos. Buen inicio de semana y mejor final.

      Le gusta a 1 persona

      • Pues eso, para mí ha sido la primera vez. He visto el vídeo de principio a final y me ha causado esa sensación primera. Se puede entender de muchas maneras, pero yo lo visto como un cuadro. Imagino qué se está interpretando. Abrazo y buena semana, Manuel.

        Me gusta

  2. María Elena Lobeira

    Este Performance lo conocía , no con la explicación siempre impecable que siempre nos brindas , en el solo queda cerrar los ojos e imaginar , el silencio posee voces ocultas que pueden ser desgarradoras o sublimes , y como en la cita que nos compartes “ Kas grandes penas son mudas “ gracias Manuel

    Le gusta a 1 persona

    • Me ha encantado tu comentario. Yo no soy muy partidario del arte conceprtual y si sabía esto es porque tuve que impartir en la Universidad una asignatura que se llamaba “Últimas tendencias artísticas” (tema del que no tenía ni idea y que me la trae al pairo).Pero bueno, ya puestos, habrá que hacerlo lo mejor posible (sin renunciar a mi opinión) y me documenté cuanto pude.
      Afectuosos saludos.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .