Tiempos de cerezas y adioses: mi último libro

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Tiempos de cerezas y adioses es el último libro que he publicado. Es, pues, un libro recién editado –desde hoy está a la venta–, un libro nuevo, pero solo en su diseño, es decir, en su aspecto formal. No lo es por lo que al contenido se refiere, pues reúne en un solo volumen mis dos novelas de carácter histórico publicadas, respectivamente, en 2015 y 2016: El corto tiempo de las cerezas y Adiós, mirlo, adiós (Bye Bye Blackbird).

Aunque una y otra pueden leerse por separado, forman una única unidad tanto en su trama como en su discurso y se enmarcan en el periodo histórico comprendido entre 1820 y 1990, es decir, desde los inicios de la industrialización a la caída del Muro de Berlín. Es por esto que he decidido publicar esta edición conjunta de las dos novelas, que forman una misma realidad. Me he limitado a maquetar Tiempos de cerezas y adioses de otra manera para ganar espacio y que no tuviera una extensión excesiva y fuera un libro poco manejable. Aun así, han salido 708 páginas (en sus ediciones por separado El corto tiempo… tiene 518 páginas y Adiós mirlo adiós… 520). El texto, en ambos casos, es el mismo, si bien he corregido alguna que otra errata que en su momento me pasó desapercibida y poco más.

Ninguna de las dos, no obstante, pretenden contar la historia de una época a través de los hechos más sobresalientes, sino como estos fueron vividos por sus protagonistas y condicionaron sus vidas. Los personajes son el hilo conductor de los hechos, el elemento fundamental de la narración, en la que la música es un elemento narrativo más. Los hechos no se pueden modificar, siquiera en la ficción, pero la presencia de personajes inventados en su acontecer, junto a otros reales, permite ofrecer una visión en la que los acontecimientos se enmarcan en una realidad particular, aquella que es vivida. Un mismo hecho no influye por igual a todas las personas. Sus efectos sobre nosotros no son ajenos a nuestra voluntad, sea mediante la aceptación –‘Así es la vida…–, el rechazo, o la abulia, la apatía, la indolencia.

La cantidad de ejemplares vendidos hasta la fecha de una y otra novela van más o menos a la par: sobre 350 El corto tiempo… y poco más de 300 Adiós mirlo adiós… Hablo de la edición impresa. Desconozco, obviamente, cuántos de quienes las han comprado han adquirido las dos. En todo caso, compradas conjuntamente tal como hasta ahora se podía, es decir, editadas por separado, el precio final es de 32,61 euros. Ahora, ambas, al estar reunidas en un solo volumen, Tiempos de cerezas y adioses, el precio final es de 19,76 euros.

Manuel Cerdà: Tiempos de cerezas y adioses (2018). A la venta a través de Amazon y librerías que distribuyen libros editados en su plataforma CreateSpace.

Un físico tan inteligente como cándido e ingenuo

Fórmula

Ese físico se llama Peter Naive. Sus colegas lo consideran un chiflado, un excéntrico incapaz deslindar con claridad los límites que separan la ciencia de la filosofía. Cuando llegó a hacer público su convencimiento de que es la conciencia la que puede viajar a la velocidad de la luz y no la materia, le ignoraron. Su teoría apenas tuvo eco más allá de la parapsicología. También algunos defensores del creacionismo trataron de manipular sus tesis para defender la existencia de una inteligencia superior, la divina. Fue un duro golpe para Naive, pero él siguió trabajando en sus ideas y a punto estuvo de descubrir la fórmula que demostraría que la inteligencia no es exclusiva de ser humano y que existe vida inteligente fuera de nuestro plante, la cual, además, es superior a la nuestra.

Naive –que en castellano se puede traducir por cándido, o ingenuo– es, en verdad, un personaje de mi novela Prudencio Calamidad y a punto está de averiguar con su fórmula el modo en que una y otra podrían encontrarse. A ello ha contribuido la particular manera de actuar de Prudencio, ahora ya Argararemon, no un genio, sino un esente. Para el mundo de los esentes sería fatídico que tal cosa llegara a suceder. Por eso, el Esente Mayor llama al orden a Argararemon y mantienen una larga discusión de la que reproduzco parte acto seguido.

─ Los humanos, como bien sabes, siempre se han preguntado por el origen de la vida y del universo. De una intervención divina, un poder sobrenatural que crea y rige lo creado, poco a poco pasaron a buscar otras explicaciones más acordes con la ordenación universal. Algunas son ciertamente inverosímiles, pero otras se acercan bastante, mucho incluso, a la realidad que nosotros conocemos. Es el caso de Naive.  Siempre se ha interesado por el origen de la vida, de la vida consciente, ¿cómo apareció?, y sobre todo ¿qué la hizo posible?

─ Bueno, esa es la eterna pregunta entre ellos.

─ Sí, pero Naive, aunque afortunadamente no tiene la respuesta, la intuye. Las dudas le pueden. A medida que avanza en sus hipótesis, estas se van volviendo más intrincadas. De todos modos, defiende una teoría que, como verás, no puede dejarnos indiferentes. Cree, como otros científicos, en la existencia de último antepasado común universal, lo que ellos denominan Luca, Last Universal Common Ancestor. Luca habría surgido hace más de tres mil millones de años, probablemente con la aparición del oxígeno en la atmósfera. Hasta aquí nada diferencia el pensamiento de Naive de los demás expertos que aceptan la existencia de Luca. Con todos ellos está de acuerdo en que de Luca proceden todas las formas de vida que se conocen, pues las demás se extinguieron. Por supuesto que Luca no fue el primer organismo vivo con conciencia, no cuestiona eso, pero Naive va más allá: de este organismo surgió, dice, la vida inteligente. ¿Qué novedades introduce Naive? Bien. Sostiene que de Luca viene todo organismo viviente, pero también lo que él denomina First Universal Common Conscious Ancestor: Fucca. ¿Qué es Fucca? Pues, a juicio de Naive, ni más ni menos que un organismo unicelular del que vienen los esentes y los humanos. Por supuesto, él no habla de esentes. ¡Eso faltaba! Pero sí de que antes que la materia fue la conciencia. ¿Qué te parece? No, no digas nada, aún no he terminado. Para Naive, Fucca tenía conciencia propia, rudimentaria pero conciencia, que evolucionó en dos direcciones: una se mantuvo tal cual, es decir, unicelular ─lo que no significa que no evolucionara; son palabras suyas─ mientras que otra se mezcló con más células y de ahí vienen los primates. Ahora bien, la conciencia ya existía, al nivel que sea, pero ya existía. Naive denomina a los organismos que evolucionaron sin materia resistentes, mientras que a los que darían origen al ser humano y pasarían a convertirse en organismos pluricelulares, débiles. Entre estos organismos se produjo una selección natural, como después ocurriría también entre los primates, entre quienes Fucca pasó a ser una de tantas partes individuales diferenciadas de un único organismo que se necesitan mutuamente. ¿Te suena todo esto? Supongo que no es necesario que te explique lo que significa.

─ No, no es necesario.

─ Fue una partícula de Fucca, que él ha bautizado como mcd, siglas de lo que vendría a significar molécula capaz de distinguir, de discernir, la que hizo posible que esa conciencia desarrollara el intelecto, que los primates evolucionaran hasta el homo sapiens y se iniciase el proceso de adaptación cultural al orden natural. Esa “partícula inteligente” no es exclusiva del ser humano, sigue Naive. Esta, por fortuna, es la parte más débil de su teoría, la más difícil de demostrar y lo que hizo que sus colegas tacharan sus teorías de seudociencia. Ahora bien, como te habrás dado cuenta, apunta en la dirección correcta. Primero la conciencia. ¿Te suena esto también?

─ Por supuesto.

─ Hay muchas cosas que desconoce. Ignora qué nivel de conciencia, qué tipo de inteligencia desarrollaron esas células resistentes. De hecho, desconoce que existimos, de qué forma procedemos ni cuántos somos, por supuesto, ni de qué somos capaces ni hasta donde podemos llegar en conocimiento.

─ Habrá que actuar, pues, para que no siga investigando en esa línea, ¿verdad?

─ ¿A ti qué te parece? Hasta ahora la mayoría de los físicos, por no decir la totalidad, no dejan de pensar que es un chiflado, un excéntrico que no sabe deslindar con claridad los límites que separan la ciencia de la filosofía. Cuando llegó a hacer público su convencimiento de que es la conciencia la que puede viajar a la velocidad de la luz y no la materia, le ignoraron, su teoría apenas tuvo eco más allá de lo que los humanos llaman parapsicología. También algunos defensores del creacionismo trataron de manipular sus tesis para defender la existencia de una inteligencia superior. Fue un duro golpe para Naive, nunca más volvió sobre el tema y todo se olvidó, pero él siguió trabajando en sus ideas, y ha llegado a conclusiones que no dejan de ser preocupantes.

─ Ciertamente lo que dices, esente Mayor, es para alarmarse.

─ Para Naive las propiedades de Fucca resistente, por la presencia de la mcd, son semejantes a las del fotón. Naturalmente, solo en el sentido que su masa es cero y viaja a la velocidad de la luz. ¡Qué casualidad!, como nosotros. Mas, por si faltara poco, Fucca resistente dejaría rastro lumínico al viajar a esa velocidad. De nuevo como nosotros. Esa velocidad es, por supuesto, imperceptible a simple vista por los humanos, incluso con los aparatos más sofisticados del mercado, pero no con la tecnología del Instituto Internacional de Física de Partículas. Sin decir nada a nadie, cuando ya todo el mundo se había marchado, alegando que le quedaban cosas por resolver, lo que a nadie extrañaba dado el temperamento obsesivo de Naive, siguió trabajando. Su interés aumentó cuando, con su participación, un grupo de científicos del Instituto consiguió hace unos años medir el estado de un fotón sin destruirlo. Calló de nuevo, pero su conclusión fue: si es posible hacer esto con un fotón, ¿por qué no con Fucca? Al fin y al cabo, reflexionaba, su comportamiento es similar. No se atrevió a plantearlo, ya estaba harto de que le tomaran por un chalado, y del mismo modo y con la misma constancia prosiguió sus investigaciones en la más absoluta reserva hasta llegar a desarrollar la teoría que te explicaba acerca de la conciencia y la materia. Fucca para él viene a ser algo así ─olvidemos ahora los matices─ un fotón con conciencia. ¿Qué opinas?

─ No sabía nada de eso, pero de todos modos ¿no crees, esente Mayor, que le va ser difícil demostrar sus hipótesis? No le van tomar en serio.

─ Eso cree, por eso calla. Claro que no puede probar todo esto, tampoco lo pretende. Ya está escarmentado y actúa de manera ciertamente cautelosa. Se centra exclusivamente en poder demostrar la existencia de la mcd, y ha conseguido desarrollar una fórmula que está a punto de concluir gracias a tu intervención.

Manuel Cerdà: Prudencio Calamidad (2017). A la venta a través de Amazon y librerías que distribuyen libros editados en su plataforma CreateSpace.

Pité, silbé, y que a gusto me quedé

Final-1990

Amor celebra el primer gol marcado por el Barça al Real Madrid en la final de la Copa del Rey de 1990.

En 1990, el 5 de abril. Por eso lo cuento ahora. En caso de haber cometido una infracción o de haber incurrido en el delito de injurias a la Corona y de ultrajes a España, una cosa y otra ya habrían prescrito. Aunque nunca se sabe. Igual hay que mostrar aún ahora muestras de arrepentimiento y no se puede decir que me quedé a gusto. Hablo –que no lo había dicho todavía– de pitar al Rey y al himno de España, la Marcha Real. Fue, como decía, el 5 de abril de 1990 aquí, en Valencia, con motivo de la final de la Copa del Rey entre el F.C. Barcelona y el Real Madrid. Fui, para más inri, con mi hijo, a quien le faltaban dos días para cumplir 9 años (pueden ver las entradas, que conservaba y acabo de escanear para incluirlas aquí). Nos sentamos con los seguidores del Barça, pues más que ir a ver un partido de fútbol yo iba a ver al Barça. Hace mucho tiempo que digo –desde que, en parecidos términos, se lo escuché a Ernest Lluch, de quien tuve el honor de ser amigo– que a mí el fútbol, sí, me gusta, está bien, pero lo que se dice gustar, gustar, solo me gusta el Barça. Por eso, ya me cuidé cuando compré las entradas en la reventa, pues era la única manera de conseguirlas, de que estas correspondieran a la parte del campo reservada para la afición blaugrana. Por cierto, pagué casi el triple de su precio en taquilla. ¡Uy! ¿Otra infracción?

A_Barça

B_Barça

Bueno, a lo que íbamos. Entró el Rey, sonaron las primeras notas del himno y pitada al canto. A mí, la verdad, aquello me divertía y digamos que me sumé a la fiesta. Luego empezó el partido y ya está. A otra cosa, mariposa, que no es para tanto, leche.

Todo esto no tendría por qué pasar, pero pasa y seguirá pasando. ¿Por qué llamar Copa del Rey a lo que antes se denominaba Copa del Generalísimo? ¿No se dan cuenta los responsables de tal circunstancia de que en el fondo establecen un vínculo entre franquismo y monarquía? Y como en tiempos del dictador aquel de los cojones, o del cojón –pues será casualidad, pero tanto Franco como Hitler y Napoleón tenían un solo testículo–, a ver quién era el guapo que se atrevía ya no a silbar sino a quedarse sentado siquiera cuando sonaba el himno, con tanta prohibición solo consiguen hacer aún más evidente tal conexión. Es que lo ponen a huevo. Llámenla Copa de España, por ejemplo. Aunque bien pensado, tampoco sé si es muy buen idea. O simplemente La Copa, como coloquialmente nos referimos a ella. ¿Verás hoy la final de La Copa?, solemos decir, y todos saben de qué copa se trata. U otro. Yo que sé. Pero dejen de hacer política, mala política por si fuera poco, con eventos de todo tipo, sean de índole social, académica, artística o deportiva.

Por otra parte, ¿por qué ha de sonar el himno cada vez que tiene lugar un evento de cualquier clase, incluidas conmemoraciones religiosas o fiestas populares? ¿Y qué puñetas pintan los políticos en ellos? La Nit de la Cremà es el acto que clausura las Fallas con la quema de los monumentos, siendo el último en arder, a la una de la madrugada del 20 de marzo, el monumento fallero de la plaza del Ayuntamiento, que está fuera de concurso, ya que es la falla oficial del Ayuntamiento. Pues bien, la cremà de la Falla Municipal se cierra con el himno de la Comunitat Valenciana, o himno de la Exposición, pues fue compuesto por el maestro José Serrano para Exposición Regional Valenciana de 1909, aquel que puso letra Maximiliano Thous y que empieza con el verso “Per a ofrenar noves glòries a Espanya…”. Y, acto seguido, suenan los primeros minutos del de España, también entre abucheos otras veces, no este año. ¿Por qué será? Dejen a los falleros organizar su fiesta como quieran o sepan. Un poco de sensatez, por favor. Aunque mucho me temo que esto es pedir peras al olmo.

También en mi pueblo sucede algo parecido. La patrona de Muro es la Mare de Déu dels Desamparats y, en honor a ella, se celebran las fiestas de Moros y Cristianos la segunda semana de mayo. La Virgen es traslada en procesión de la ermita donde permanece todo el año a la iglesia parroquial. Allí permanece una semana, trascurrida la cual otra procesión retorna la imagen a su ermita (el acto es conocido como La Pujà). Pues bien, acabo de visionar un vídeo sobre La Pujà de 2017 –la de este año, obviamente, aún no ha tenido lugar– y ¿cómo termina el acto? Con el himno nacional, la Marcha Real, y con las autoridades presentes. Y eso que los mureros y mureras tenemos un himno dedicado a la Mare de Déu que le da mil patadas al de España. Porque, la verdad, el de España es feo, pero feo, feo, feo a rabiar, mientras que el himno que compuso mi paisano Francisco Esteve (1915-1989) es ciertamente bonito, su melodía es de lo más emotiva. Que cierren las fiestas con él y no que, al igual que en las Fallas, tras sonar este, ¡hala! pedacito de himno de España.

En fin, qué quieren que les diga. ¿Que todo es un sinsentido?, ¿que no se puede, mejor no se debe, mezclar churras con merinas? Para el caso que me van a hacer… Total, que dentro de un rato comienza el partido, que lo veré por televisión, y que espero, deseo, ansío, que gane el Barça. Sevilla me cae muy bien, y los sevillanos, pero el Betis también es de la capital andaluza y me cae mejor. Que es un espectáculo, nada más que eso.