The best of times (El mejor de los tiempos)

El mejor de los tiempos es hoy, no los de un lejano ayer prácticamente olvidado ni los de un mañana que está por llegar. Así que aférrate al momento presente y vive y ama, y haz que perdure, porque el mejor de los tiempos es hoy.

Es lo que viene a decir –a cantar, mejor– Albin, uno de los protagonistas de ese excelente musical que es La Cage aux Folles (La jaula de las locas). Con letra y música de Jerry Herman, uno de los compositores y letristas más reputados del teatro musical de Broadway, La Cage aux Folles es uno de mis musicales preferidos. A quienes no les gusta, o simplemente no les disgusta pero tampoco les apasiona, el teatro musical es posible que el nombre de Jerry Herman no les diga nada, pero de que han escuchado su música no albergo apenas duda, pues Herman es, entre otras muchas obras, el autor de Hello, Dolly!

La Cage aux Folles está basado en la obra de teatro del mismo título de Jean Poiret (1973) –como también su versión cinematográfica franco-italiana de 1978– y se estrenó en Broadway en 1983. Ese año fue nominado para nueve premios Tony, de los que ganó seis, entre ellos los de Mejor musical y Mejor música original.

La Cage aux Folles es un club de travestis de la costa francesa. Sus propietarios son la pareja formada por Georges, que se encarga de la dirección, y Albin, que todas las noches se convierte en Zaza, la gran estrella del cabaret. La historia comienza cuando el hijo de Georges, Jean-Michel, se compromete con la hija de una familia sumamente conservadora. Para agradar a sus futuros suegros, Jean-Michel pide a su padre que cambie su forma de vida, al menos por una noche. Las dos familias se reunirán en una cena en casa de Georges, lo que llevará a multitud de equívocos y situaciones divertidas.

Tras el estreno en 1983, se representó 1.761 veces consecutivas y luego se ha repuesto en varias ocasiones, todas ellas con éxito. En España, se representó en Barcelona dese el 27 de septiembre de 2018 al 24 de febrero de 2019, con Àngel Llàcer en el papel de Albin, y a partir de septiembre se embarcará en una gira que se iniciará en Madrid.

La versión que interpreta Llàcer, con dirección musical de Manu Guix, es más que correcta; es una buena versión. Ahora bien, no es como la que se representó en Broadway en 2010 con Douglas Hodge en el papel de Albin y Kelsey Grammer en el de Georges. Ello por una razón muy simple: nadie ha encarnado a Albin/Zaza como él, un actor como la copa de un pino, un artista capaz de interpretar con la misma solvencia al Aston de El portero de Harlod Pinter, al Tito Andrónico de Shakespeare o al Albin de Herman. Para mí Albin es Hodge, o Hodge es Albin. Declama, recita, canta, baila, juega con la voz, gesticula sin caer nunca en el histrionismo…; siempre vemos a Albin/Zaza, nunca a Hodge. Los demás son sucedáneos; excelentes sucedáneos, pero sucedáneos. No creo que Llàcer discrepe de esta opinión.

Y ya les dejo con este excelente número de La Cage aux Folles que es “The Best of Times” (El mejor de los tiempos), en esta actuación que tuvo lugar durante la ceremonia de entrega de los Premios Tony (64º edición, 13 de junio de 2010), con Kelsey Grammer, Douglas Hodge y la compañía de su revival en Broadway de 2010. ¡Ah!, traducido al español (presentación incluida).

Ev’ry Time We Say Goodbye

Damage 2

Jeremy Irons y Juliette Binoche en ‘Damage’ (1992).

Ev’ry Time We Say Goodbye (Siempre que nos decimos adiós) es una gran canción de Cole Porter, autor –como en todas sus canciones– de música y letra. Decir que es una gran canción es algo que puede aplicarse a todas las de Porter, compositor por quien siento una gran admiración. “Si alguien inventa algún día una máquina del tiempo, quiero que me lleve justo al lado de Cole Porter”, escribió el escritor, guionista y director de cine español Ray Loriga. Espero que, si se da el caso, me haga un sitio.

Ev’ry Time We Say Goodbye fue compuesta en 1944 para su musical Seven Lively Arts y, como otras tantas suyas, proto se convirtió en un estándar de la llamada música popular, siendo interpretada y grabada por gran número de cantantes y músicos instrumentistas como Chet Baker, Shirley Bassey, Tony Bennett, John Coltrane, Ella Fitzgerald, Diana Krall, Carmen McRae, Oscar Peterson, Sarah Vaughan, Rufus Wainwright, y un largo etcétera.

La versión que he elegido para el vídeo es la que grabaron Ray Charles y Betty Carter en 1961 y se incluye en el álbum Dedicated to You, de dicho año. En cuanto a las imágenes corresponden a la película Damage (1992), dirigida por Louis Malle, con Jeremy Irons y Juliette Binoche.

I love Paris

Sin título

Zaz y Rhiannon Giddens interpretando ‘I love Paris’ (Jazzopen Stuttgart, 11 de julio de 2015).

I love Paris es una canción de Cole Porter perteneciente a su musical Can-Can, el penúltimo que estrenó en Broadway, en 1953. Can-Can se mantuvo en cartel durante casi novecientas representaciones seguidas e incluía canciones tan conocidas como “It’s All Right with Me”, “C’est magnifique” y “I Love Paris”. Esta última, incomprensiblemente, pasó a un segundo plano en la adaptación cinematográfica, que se estrenó en 1960 con el mismo título, dirigida por Walter Lang, y con un reparto encabezado por Frank Sinatra, Shirley MacLaine, Maurice Chevalier, Louis Jourdan y Juliet Prowse.

I love Paris, una ‘declaración’ de amor a la capital francesa, invita al optimismo, al goce, como el cancán. Por eso me encanta esta versión de Zaz –cantante cuya fuerza vocal y frescura transmiten alegría, inyectan vida, como la canción– que ofreció durante el concierto que dio en el festival Jazzopen de Stuttgart el 11 de julio de 2015. Un concierto de lujo para el que contó con el acompañamiento de la SWR (Radio Alemana del Sudoeste) Big Band, una magnífica orquesta con músicos altísima calidad y, para el tema que nos ocupa en concreto, también de Rhiannon Giddens, cantante, violinista e intérprete de banjo, estadounidense, con la que se marca un excelente scat.

En fin, que lo disfruten. No me cabe duda de ello.