El pollo vestido

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Desde muy pequeño, Edu solía ir con su madre a comprar al supermercado que hay al lado de su casa. Allí veía hortalizas, legumbres, carnes, pescados… que, luego, su madre cocinaba y que, en consecuencia, adquirían un aspecto muy distinto. A Edu siempre le había llamado la atención este hecho, ese cambio de apariencia que adquirían los alimentos. Y, con el tiempo, había aprendido a identificar, ya cocinados, un pollo, un conejo, una merluza…, y a saber qué otros componentes conformaban el plato que tenía delante. De todos los alimentos que su madre le preparaba, el pollo era, con gran diferencia, el que más le gustaba. Si por Edu fuera, en su casa todos los días se comería pollo.

Un buen día, Edu fue con los compañeros de colegio a una granja escuela. A su regreso, sus padres le preguntaron que tal lo había pasado. “Muy bien”, respondió Edu. Y también se interesaron por sus experiencias, qué había hecho, qué le había gustado, qué sorprendido… Edu, entonces, dijo que lo que más, lo que más de todo, ver pollos vestidos.

Publicada originalmente en: https://musicadecomedia.wordpress.com/2015/01/18/el-pollo-vestido-microcuento/

El pájaro despistado

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Nada queda. El barrio ─unas cuantas calles─ es otro. Yo también. Pero ahí seguimos (…) rodeados de zombis. Si la muerte es ausencia de vida, lo somos desde hace mucho tiempo, zombis. Murió Vladimiro, el zapatero; Joaquín vendió su camión y marchó con su esposa al pueblo de esta; cerró Pilar, la pescadera; también Olegario, que tenía una tienda de ropa, y Casimiro (cada vez había menos niños que compraran las chucherías y tebeos de su kiosco). (…) Murió también doña Amalia, que sabía cómo hacer desaparecer las verrugas simplemente frotándolas un instante con los dedos de su mano, y se fue el olor a jazmín que salía del patio de su casa; sus hijos la vendieron, hoy es un edificio de pisos, de seis alturas. Nos dejó El Gran Hogart, el mago ─en realidad se llamaba Vicente─, que seguía fascinando a propios y extraños con sus trucos en el bar de Valentín a cambio de una copa. Las acacias las cortaron tiempo ha. Aún así, de vez en cuando todavía se ve algún pájaro. Siempre hay despistados.

Manuel Cerdà: El viaje (2014).

Publicada originalmente en: https://musicadecomedia.wordpress.com/2014/12/21/el-pajaro-despistado/

 

¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año Nuevo!

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Abrid el champán y brindemos.

Por los cerebros atrofiados cuyas mentes eyaculan obscenas loas a la democracia del yo,

por los sentidos sincopados y los calzones que los resguardan de las inclemencias del vivir,

por la impudencia y el miedo.

Por las prisiones, las guerras, las rosas marchitas que jalonan el camino y el papel higiénico con que limpiamos la conciencia,

por el amor y la autoridad, el deseo, los cementerios, el sexo y el apocalipsis,

por los manicomios, las alucinaciones y la fe,

por la lobotomía del espíritu y la paz.

Por las puertas cerradas, los alambres y las fronteras,

por nuestras casas, nuestras familias y nuestros intestinos,

por el futuro y la nada,

por las vistas desde la ventana en noche oscura.

Abrid el champán y brindemos.

¡Por Moloch!

¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año Nuevo!

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Manuel Cerdà

Publicada originalmente en: https://musicadecomedia.wordpress.com/2014/12/18/feliz-navidad-feliz-ano-nuevo/