Una canción de Cole Porter siempre es una buena canción, y toda buena canción ha de tener buena melodía y buena letra. Porter hacía las dos cosas: la música y la letra siempre eran suyas.
Love for Sale (Amor en venta) la compuso en 1930 para su musical The New Yorkers. En ella describe el amor desde el punto de vista de una prostituta durante los años de la ley seca, un “amor en venta: joven y apetitoso”. Durante décadas, las cadenas de radio estadounidenses se negaron a emitir la canción.
La versión del tema que he elegido para el vídeo es la que grabó Billie Holiday con su orquesta en 1952 para Clef Records, el sello discográfico de jazz estadounidense que creó Norman Granz en 1946. Las imágenes corresponden a cortes de diversos clips descargados de YouTube.
Bella, bellísima, balada, una de mis canciones preferidas. Misty es un estándar de jazz que compuso en 1954 el gran pianista Erroll Garner (1921-1977), quien la grabó por primera vez en el álbum Contrasts (1955). A raíz del éxito que alcanzó, el prolífico letrista Johnny Burke le añadió letra en 1959 y ese mismo año Johnny Mathis grabó la canción en su elepé Heavenly, y su popularidad se disparó. Desde entonces ha sido grabada y formado parte del repertorio de músicos instrumentistas y cantantes como Count Basie, Wes Montgomery, Carmen McRae, Sarah Vaughan, Aretha Franklin, Frank Sinatra o Ella Fitzgerald.
La versión de esta última, que apareció en el álbum Ella Fitzgerald Sings Songs From Let ‘No Man Write My Epitaph (1960), es mi favorita. Por eso es la que suena el vídeo, vídeo que no me ha costado demasiado montar, pero la traducción… ¡Ay la traducción! Las que se encuentran en internet, incluyendo los vídeos en que la canción aparece subtitulada, son del todo inexactas y se ajustan muy poco al sentido que Burke da a determinadas palabras y expresiones. Que mal uso se hace de los traductores automáticos. ¿Cómo traducir misty? Pregunto a una amiga británica y me da un indicio de lo que puede significar en este contexto. Otro amigo, Dale, neoyorquino, me saca finalmente de dudas. Termino, pues, por traducirla como sensible. El protagonista, o la protagonista en este caso, se halla tan enamorada, tan colgada de su amado, que sin él está perdida, indefensa, y extremadamente sensible.
Puede que mi traducción no sea la mejor, pero sí creo que al menos recoge con bastante fidelidad, el sentido de la letra de Burke. Espero que les guste. La canción, desde luego, no creo que desagrade a nadie.
Nacido como William Basie en 1904, este pianista, director de big band y compositor estadounidense –al que conocemos como Count Basie– es una de las grandes figuras de la historia del jazz. Pronto se le empezó a llamar El Conde por su porte aristocrático. Era a finales de la década de 1920 y se dedicaba a actuar como pianista –su madre, que también lo era, le enseñó a tocar el piano desde bien pequeño– en los arrabales de Kansas City, formando parte de bandas populares y acompañando a artistas de vodevil.
Basie era también majestuoso tocando el piano y destacaba por encima de los demás. Acompañó también a Bessie Smith y en 1926 ingresó en la banda de Walter Page, en Kansas City. En 1934 pasó a las filas de la banda de Benny Moten y comenzó a pensar en su propia formación, que –con el nombre inicial de Barons of Rhythm– creó a finales de 1936 y a la que se incorporaron muchos antiguos miembros de la banda de Moten como Walter Page (contrabajo), Freddie Green (guitarra), Jo Jones (batería) y Lester Young (saxo tenor). Jimmy Rushing era el cantante. Cuando les escuchó el cazatalentos y productor John Hammond les recomendó a varios agentes y compañías discográficas. El éxito acompañó a El Conde el resto de su vida.
Como pianista, Count Basie poseía un estilo potente, lleno de swing. Sobresalió tanto como solista como director de su big band, especialmente por sus arreglos musicales. Su estilo interpretativo se caracteriza por la repetición de una serie de riffs, breves frases rítmico-melódicas a manera de ostinato, que variaba inesperadamente con la introducción de un acorde original e impensado.
Realizó innumerables giras por el mundo, rodó varios filmes, grabó miles de discos y actuó con las grandes estrellas de la canción estadounidense como Ella Fitzgerald, Louis Armstrong, Sarah Vaughan o Frank Sinatra, entre otros. A mediados de la década de 1970 su salud empezó a deteriorarse, tras sufrir un ataque al corazón en 1976. Murió de cáncer de páncreas en Hollywood, en 1984.
Vamos a deleitarnos hoy con esta leyenda del jazz interpretando algunas de las melodías que compuso él mismo y otros conocidos estándares del jazz. Comenzamos con un tema de Basie de 1937, One O’Clock Jump, cuyo origen dimana de los diversos riffs que interpretaban los miembros de su orquesta y que un buen día dos de ellos, Eddie Durham y Buster Smith, sugirieron y ayudaron a Basie a darles forma. One O’Clock Jump fue el tema con que la Orquesta de Count Basie cerró sus conciertos durante más de cincuenta años, aun habiéndola interpretado ya en la función. La actuación que recoge el vídeo corresponde a una secuencia de la película de 1943 Reveille with Beverly, que dirigió Charles Barton y protagonizaron Ann Miller, Franklin Pangborn y Larry Parks.
Con similar criterio compuso Basie un año después, en 1938, Jumpin’ at the Woodside, magnífico tema en el que los riffs de los miembros de la orquesta van sucediéndose hasta llegar al clímax final con la suma de todos ellos. Jumpin’ at the Woodside y O’Clock Jump contribuyeron en gran medida al definitivo lanzamiento nacional e internacional de la big band. Escuchamos Jumpin’ at the Woodside durante un concierto que Basie y su orquesta dieron en Londres en 1965 y que registró la BBC.
A la misma actuación corresponde el vídeo que sigue en el la Orquesta de Count Basie nos ofrece esta cuidada versión de All of Me, canción que escribieron Gerald Marks y Seymour Simons en 1931 y que, merecidamente, se ha convertido en unos de los grandes estándares del jazz.
También de 1965, y para la BBC, Basie interpreta –con su orquesta– una muy, pero que muy, hermosa canción, April in Paris, que escribieron Vernon Duke (música) y E.Y. Harburg (letra) y se estrenó como número de Walk a Little Faster (1932), una revista musical con sketchs de S.J. Perelman y Robert MacGunigle.
Sonny Cohn, Pete Minger, Darle Carley y Bob Summers (trompetas), Bill Hughes, Dennis Wilson, Grover Mitchell y Booty Wood (trombones), Danny Turner (saxo alto), Bobby Plater (saxo alto, fiscorno), Kenny Hing (saxo tenor), Eric Dixon (saxo tenor, fiscorno), John Williams y Cleveland Eaton II (contrabajos), Freddie Green (guitarra) y Gregg Field (batería) son los integrantes de la big band de Count Basie (al piano) que interpretan el gran estándar de jazz Sweet Georgia Brown –composición de 1925 de Ben Bernie y Maceo Pinkard (música) y Kenneth Casey (letra)– durante un concierto celebrado en el Carnegie Hall de Nueva York el 20 de marzo de 1981.
Escuchamos ahora a Basie y su orquesta acompañando a Ella Fitzgerald en esta estupenda canción que es Satin Doll (música de Duke Ellington y Billy Strayhorn, letra de Johnny Mercer) en 1953. La grabación es de 1963.
Y ahora acompañando a Frank Sinatra en un tema de Cole Porter de 1936, I’ve Got You Under My Skin, que formó parte de la banda sonora de la comedia musical que dirigió Roy Del Ruth Born to Dance (Nacida para la danza), en la que la interpretaba Virginia Bruce. I’ve Got You Under My Skin es una de las grandes canciones que asociamos a Frank Sinatra. La actuación tuvo lugar en St. Louis (Estados Unidos) en 1965.
Finalizamos la entrada con El Conde en su faceta de pianista con una reducida formación, un cuarteto, en un éxito de 1936, These Foolish Things (música de Jack Strachey y letra de Eric Maschwitz), que formaba parte de la comedia musical británica Spread it Abroad. La actuación tuvo lugar durante el festival de jazz de Montreux de 1977. Los integrantes del cuarteto son, además de Basie, Benny Carter (saxo alto), Ray Brown (contrabajo) y Jimmie Smith (batería).