La complainte de la Butte

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Gran canción la de este vídeo, nostálgica, melancólica, amorosa, triste, pasional, emotiva, poética… Muy bella. La música es de George Van Prys (1902-1971), compositor cinematográfico (más de trescientas partituras de filmes, entre ellas reconocidos clásicos del cine francés), de operetas (uno de los grandes últimos compositores del género) y de música ligera. Compuso la melodía de La complainte de la Butte para la película French Cancan (1955), una excelente comedia romántica que narra el resurgimiento del baile más famoso de París –el cancán, obviamente– mientras cuenta la historia de una productora de teatro que convierte a una humilde lavandera en una estrella en el mítico cabaret Moulin Rouge. Su director, el magnífico Jean Renoir (1894-1979), hijo del conocido pintor Pierre-Auguste Renoir, escribió la letra. Ambos consiguieron –a mi entender al menos– algo verdaderamente difícil: La complainte de la Butte respira todo el sabor de la chanson la Belle Époque y en nada desentona de temas otros clásicos del momento de su banda sonora.

La Butte es el punto más alto de París, la colina sobre la que se asienta Montmartre, el Montmartre de aquellos tiempos con sus cafés, cabarets, talleres de pintores postimpresionistas, su carácter campestre y bucólico… Butte significa colina, y por eso, en prácticamente todas las versiones de la canción se traduce como colina. Yo he preferido dejar La Butte, pues si hago referencia a “la colina” o aclaro de qué colina se trata o puede ser cualquiera. Y es que no me canso decirlo: los traductores automáticos son una gran ayuda, pero solo eso, una ayuda. ¡Qué mal uso se hace de ellos! Y no lo digo solo por lo de La Butte.

En la película la ‘interpreta’ la actriz italiana Anna Amendola, pero no es ella quien la canta. La voz es de la gran Cora Vaucaire (1918-2011), La Dama Blanca de Saint-Germain-des-Prés, una de las mejores cantantes de la chanson de todos los tiempos. A ella, pues, es a quien escuchamos en el presente vídeo que recoge este excepcional lamento clásico de la canción francesa.

Come prima

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Para derretirse es esta versión de Come prima que interpreta, con el solo acompañamiento de su guitarra, Caetano Veloso. Come prima es una conocidísima canción que compusieron Vincenzo Di Paola (música) y Mario Panzeri (letra) y grabó por primera vez Tony Dallara en 1957. A pesar de ser rechazada para participar en el Festival de la Canción de San Remo, se vendieron más de 300.000 copias del single que la contenía al poco de salir este a la venta, convirtiéndose en el mayor éxito de ventas de la canción italiana hasta entonces. Un año después también la grabaron Marino Marini, Domenico Modugno y la orquesta de Armando Trovajoli con la cantante Miranda Martino. Las versiones se sucedieron y se grabó en otros idiomas. Así lo hicieron, entre otros, Malcolm Vaughan (1958, con el título More Than Ever), The Platters (1958, con el título For the First Time), Los Cinco Latinos (1958, Como antes) o Dalida (1959, con el título Tu me donnes). Más recientemente hay que mencionar las versiones de Golpes Bajos (1984) y de la italiana Mafalda Minozzi (2013) y la que he elegido para confeccionar este vídeo –para mí, ninguna como esta–, la que interpretó Caetano Veloso en el Teatro Nuovo (Dogana, Republica de San Marino) los días 28, 29 y 30 de octubre de 1997 en homenaje a Federico Fellini y Giulietta Masina (Per Federico e Giulietta), quienes desde que se conocieron se amaron intensamente hasta el fin de sus días. El recital que se grabó en directo y salió en CD en 1999 con el título Omaggio a Federico e Giulietta.

Les dejo con Caetano Veloso y su cautivadora versión de Come prima, y con ella con toda la poética musical y las exquisiteces vocales que transmite su voz embelesadora. No sé si se les gustará el vídeo. La canción seguro que sí, deben conocerla de sobra.

Mariconez y gilipollez

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Estaba hoy, a mitad mañana, almorzan-do en el bar en el que tengo costum-bre hacerlo habitual-mente. En la terraza. Entro a pedir un café y en eso veo en la televisión a unos cuantos tertulianos de esos que tanto proliferan en los llamados programas de actualidad –de cacactualidad diría yo– que porfían y pontifican de todo, es decir, a unos y unas de esos, y esas, correveidiles de chismes y demás chafardeos, sean los que sean, que parece que saben de todo. Parece, ¿eh? Solo parece. Por su boca salen chorradas a cada cual más tópica y ridícula.

En el bar, como en otros tantos bares, la televisión siempre está encendida. Al fin y al cabo, las palabras ya solo son sonidos, música ambiental. Pues bien, los tertulianos que hablaban en ese momento –en un programa que, averiguo ahora, se titula La mañana y es un “magacín que incluye secciones de corazón, actualidad y salud”– planteaban una interesantísima, pero que interesantísima, cuestión, sin duda de inconmensurable trascendencia. Resulta que en el programa Operación Triunfo, un negocio privado financiado con fondos públicos, una concursante debía cantar el tema de Mecano Quédate en Madrid y consideró que su letra era inapropiada y ofensiva en esta sociedad tan humana, respetuosa y tolerante. “Yo no voy a decir mariconez porque es un insulto muy homófobo”, argumentó. Quiso cambiar la palabra por gilipollez o estupidez. El autor de la canción y miembro del grupo, José María Cano, no lo permitió. Y polémica al canto. Otro asunto de extrema importancia del que, sin duda, hay que ocuparse y, de paso, lucrarse. La gala en que se interpretará la canción todavía no se ha emitido, está programada para pasado mañana, día 17. ¿Subirá la audiencia? Todo un ejemplo de que “esos felices idiotas nacidos en cualquier lugar” a los que se refiere Brassens en la canción a la que dediqué la entrada de ayer se multiplican como moscas cuando ven la mierda.

Alucino con algunas de las declaraciones que voy leyendo en la prensa a través internet mientras redacto estas líneas. “Me gusta ver cómo chicos de 20 años me hacen cuestionar cosas. Esta es la juventud que quiero que mis hijos tengan como referencia. Os agradezco la valentía que habéis tenido”, manifestó la directora de Operación Triunfo, no sin antes agradecerles también que le hubieran “hecho abrir los ojos sobre la posibilidad de que las letras de las canciones, con el paso del tiempo, puedan llegar a tener otro significado”. Pero mujer, ¿a estas alturas te das cuenta de la evidencia? Y para colmo el desatino del secretario de Estado por el Avance Digital del Gobierno, antiguo responsable de la plataforma Change.org en España: “Mariconez era homofobia interiorizada en los 80 y lo es ahora. La diferencia es que antes había que callar, aunque doliera y ahora NO. No calles ante la homofobia”.

Así a bote pronto se me ocurren unas cuantas canciones cuya letra, según esta argumentación, no es admisible en pleno siglo XXI. “¡Ay, qué tendrá el amor de venenoso, que cuando más cruel es más sabroso!”, canta Luisa Fernanda, la protagonista de la zarzuela homónima en la misma. ¿Cuánto más cruel más hermoso? ¿Qué es esto? ¿Una apología a los malos tratos? Y Manolo Escobar. Tanto viva España y luego que si “viva el vino y las mujeres, que por algo son regalo del Señor”. ¡Toma castaña! Las mujeres son «un regalo» “En este mundo, mi única alegría, mi única felicidad, / es mi hombre. / He dado cuanto tengo, mi amor y todo mi corazón / a mi hombre. / Y por la noche, / cuando sueño es con él, con mi hombre. / No es guapo, ni rico, ni fuerte, / sé que soy idiota, pero le amo. / Él me pega, / me roba, / yo no puedo más, / pero así y todo / ¡qué quieren que les diga! / Estoy tan colgada de él, / que me vuelvo loca”. Es parte de la letra de Mon homme, que estrenó Mistinguett 1916 y luego han cantado Billie Holiday o Barbra Streisand con el título de My man, y Sara Montiel como Mi hombre. Esta, con una letra ‘ligeramente suavizada’. “Búrlate, lastímame, engáñame, déjame, soy tuyo/a hasta la muerte”. Cole Porter escribió esta frase en la letra de So in Love.

¿Qué hacemos? ¡Adaptar la letra las canciones a eso que llaman los nuevos tiempos? Pues nada. Venga, a modificar letras. “Fumar es un placer, genial, sensual” dice la canción Fumando espero. Ahora cantaremos “Fumar es asqueroso, perjudicial, fatal”. Y así todas. No te jode.

Creo que me extendido demasiado en este asunto, no merece tanta atención. O sí, no lo sé. Lo que tengo claro es que la palabra mariconez ni tan solo existe, pero sí gilipollez. Y eso es lo que me parece todo esto: una auténtica gilipollez.

Que la vida les sea propicia.