El excesivismo (la historia del asno que creó una escuela pictórica)

Con motivo de la edición de 1910 del Salón de Artistas Independientes de París se presentaba públicamente pocos días antes de su inauguración –que tuvo lugar el 18 de marzo– una nueva vanguardia pictórica denominada excesivismo. Lo hizo a través de un manifiesto al estilo futurista, que se publicó en los periódicos, en el que se abogaba por “destruir los museos y pisotear las infames rutinas”.

El excesivismo –que llegó a causar gran revuelo– estaba representado en el Salón por un solo cuadro: El sol se durmió sobre el Adriático. No había más obras, ni las habría en un futuro. Y es que el autor del cuadro, Joachim-Raphaël Boronali, era en realidad un asno. Boronali era el anagrama de Aliborón, el asno de las fábulas de La Fontaine.

El Lapin Agile en 1913.

Veamos cómo se gestó el movimiento y cómo se pintó esta obra única en todos los sentidos. La idea fue del periodista Roland Dorgelès, habitual de Montmartre y del cabaret Lapin Agile, el más antiguo de París, cuyo ambiente era más intelectual que el del resto de los cabarets parisinos. Entre sus clientes habituales, además de Dorgelès, y entre otros, estaban Guillaume Apollinaire, Charles Dullin, Maurice Utrillo, Max Jacob, Amedeo Modigliani y Pablo Picasso.

Père Frédé (Frédéric Gérard), su dueño, era músico, pintor, poeta y animador. Un individuo sin duda peculiar, de pelo y barba canosos, largos y descuidados, siempre con su pipa y su sombrero o gorra típica de los marineros. De vez en cuando cogía la guitarra y anunciaba que iba a hacer “un poco de arte”, interpretando generalmente algunos poemas de Ronsard y otras antiguas canciones. Entre tema y tema, algún joven poeta declamaba sus últimos versos sin prestar demasiada atención a la rima. Otras canciones, de procaces letras la mayoría, eran coreadas por la clientela mientras la joven Eliane, siempre sonriente, se movía la sala con su bandeja llena de vasos. Sobre su puerta aparecía escrito en letras blancas: ‘El primer deber del hombre es tener un buen estómago’.

El Lapin Agile en 1907.

Frédé tenía un asno, Lolo, quien sería el encargado de pintar con su cola la obra que expondrían en el Salón haciendo creer a todo el mundo que su autor era un tal Joachim-Raphaël Boronali, principal representante de un nuevo movimiento. Contaban para ello con la colaboración del pintor Pierre Girieud y del joven crítico André Warnod, que trabajaba para la revista satírica Fantasio. Con gran regodeo, llenaron unos cubos con los colores azul, verde, amarillo y rojo y con el asno iban dando vueltas a su alrededor hasta que este se paraba junto a uno de ellos, que resultaba ser el elegido y en el que mojaban su cola, a la que habían atado un pincel. Entonces le mostraban zanahorias y tabaco, sus manjares preferidos, para estimularle y que la agitara. Llevaron a cabo la acción en presencia de un alguacil a fin de que diera fe del proceso seguido en la ejecución. El resultado fue una especie de marina recargada de color a la que pusieron el ampuloso título de El sol se durmió sobre el Adriático.

Obviamente, se divirtieron de lo lindo con la ocurrencia, pero el regocijo alcanzó su cenit cuando, inaugurada la muestra, leyeron los comentarios de los críticos. El cuadro no pasó desapercibido, los representantes del fauvismo, el cubismo o el futurismo, las tendencias más en boga de las vanguardias pictóricas, no merecieron tanta atención. Se dijeron muchas cosas sobre él, que si era una obra que indicaba una “precoz habilidad”, “una torpeza en la factura”, “un temperamento todavía confuso y colorista” o, incluso, un “exceso de personalidad”, y se vendió ¡por cuatrocientos francos! Las carcajadas aún resuenan en La Butte. Días después, Le Matin, en cuya redacción se había presentado Dorgelès con las pruebas que revelaban la verdadera personalidad del autor, publicaba un artículo suyo con el sugerente título “Un asno, líder de una escuela”.

Publicado anteriormente en este blog el 31 de enero de 2018.

My Ideal

Hoy, otro vídeo con una canción de aquellos tiempos en que se bailaba al son de una orquesta, por renombrada que fuera. Se trata de My Ideal, que compusieron en 1930 Richard A. Whiting y Newell Chase (música) y Leo Robin (letra).

My Ideal es uno de los temas que forman parte de la banda sonora de la película Sabrina, una deliciosa comedia del gran Billy Wilder estrenada en 1954 que protagonizaron Humphrey Bogart, Audrey Hepburn y William Holden. Por eso las imágenes del vídeo corresponden a ella, si bien en los fragmentos de las secuencias seleccionadas solo aparecen los dos primeros. Suena, de todos modos, unos instantes, cuando Audrey Hepburn (Sabrina) acompaña a Humphrey Bogart (Linus) a navegar en su yate, justo después de que ella cante un trocito de la canción Yes! We Have No Bananas, al poner otra canción en el tocadiscos.

La versión que suena es la que grabaron Billy Butterfield & his Orchestra con Margaret Whiting (voz) en 1942. Como dato curioso mencionar que Margaret Whiting (1924-2011) era hija de Richard A. Whiting, el autor de la melodía.

Midnight with the stars and you

Medianoche con las estrellas y contigo. Un dulce romance que recordaré toda mi vida. Toda mi vida me acompañará el recuerdo de aquella medianoche a tu lado bajo las estrellas.

Midnight with the stars and you (Medianoche con las estrellas y contigo) es una canción que compusieron Harry M. Woods (música) y Jimmy Campbell y Reg Connelly (letra) y grabó por primera vez la orquesta de Ray Noble con la voz de Al Bowlly en 1934.

Las imágenes del vídeo son de la película Lost in Translation (2003), dirigida por Sofia Coppola, con Bill Murray y Scarlett Johansson.