E luxo só

Si ven el video y les gusta les agradecería que, si no es mucha molestia, así lo hicieran constar en YouTube. Muchas gracias.

Una canción de Ary Barroso (música) y Luiz Peixoto (letra). Barroso fue un compositor brasileño, precursor de lo que podríamos llamar pre-bossa nova. Popularizó la música brasileña con canciones como Aquarela do Brasil, al tiempo que compuso muchas canciones para las películas que Carmen Miranda rodó en Hollywood en las décadas de 1940 y 1950 y que tanto contribuyeron a dar la imagen de un Brasil idílico, ‘tierra de samba y pandero’.

La versión de E luxo só, excelente, que suena el vídeo es de Rosa Passos y pertenece a su álbum Pano pra manga (1996).

Si ves al futuro, dile que no venga

Los años anteriores a la crisis de 2008 se caracterizaron por la exuberancia y el despilfarro de una aristocracia de banqueros de inversión que, sin otra lógica que la rentabilidad a corto plazo, buscaron el beneficio de manera desaforada en cualquier negocio que supusiera la obtención de ganancias inmediatas: ventas a corto plazo abusivas, manipulaciones, invención de instrumentos opacos, titulización de activos, contratos de cobertura de riesgos, hipotecas basura, hedge funds…

Al respecto escribía yo en octubre de 2008, en un artículo titulado “La crisis del siglo. ¿Una más?”, lo siguiente:

‘El presidente Zapatero sostiene que dicha medida [el rescate financiero] no va a costar un euro al contribuyente. Eso sí, siempre que salga bien. ¿Y si no sale bien? ¿Quién responderá por ello? Y si sale bien, ¿ya está? ¿Aquí acaba todo, vamos a empezar de nuevo? ¿No hay responsables por la estafa llevada a cabo por los bancos occidentales, que han ganado una enorme cantidad de dinero a costa de las hipotecas basura y luego, cuando las cosas no van bien, suben el interés y si no pagas es tu problema, el banco se queda con la casa? ¿Nadie va responder por el hecho de que las empresas se hayan endeudado por encima de sus posibilidades? ¿Y los estados que han destinado millones y millones para defender intereses particulares incluso con guerras? ¿Quién es causante de la crisis de superproducción? ¿Nadie le pedirá cuentas a aquellos grandes que han aprovechado la crisis para eliminar o absorber a los más débiles? ¿Se seguirá apostando por un capitalismo defensor ante todo de ganar la guerra económica, es decir, eliminar a la competencia con la obtención de beneficios, no normales o razonables, sino lo suficientemente amplios como para distanciarse de las empresas de la competencia? ¿Se continuará salvando los bancos sin pedir a sus dirigentes responsabilidad alguna por su mala gestión, a pesar del dinero que han estado ganando y que se han guardado? ¿El Tercer Mundo, ese eufemismo que siempre empleamos para denominar los países pobres verá aún más disminuir las miserables ayudas, pues las necesitamos nosotros? ¿Continuaremos con la máxima de privatizar lo que es económicamente rentable y socializar las pérdidas? La respuesta en unos años’.

Han pasado esos años, casi doce. Visto lo visto, visto incluso lo que creíamos que no llegaríamos a ver, reniego y repudio todo movimiento en tanto que ‘conjunto de alteraciones o novedades ocurridas, durante un período de tiempo, en algunos campos de la actividad humana’ (RAE). Me sumo a las palabras de Enrico Baj cuando dice: ‘Muchos fanáticos pretenden que todo el mundo se ponga en movimiento porque el movimiento sería vida. Sin embargo, las cosas estáticas tienen una vida bastante larga, como las rocas y los árboles, y además, por suerte, el mundo en su mayor parte está hecho de cosas que están quietas, como las montañas, los grandes pardos, los lechos de los ríos. ¿Acaso querrías que se pusieran en movimiento? […] La dimensión humana se desarrolla siempre en el espacio y el tiempo, en los límites del territorio y la duración. La eterna velocidad omnipresente es una solemne memez’ (¿Qué es la ‘patafísica?, 1994). Cuanta razón tenía el periodista y político bonaerense Juan José Castelli (1764-1812) cuando dijo: ‘Si ves al futuro, dile que no venga’.

Fuera del sueño: fotografías de Stephen Shames

En 1994 dirigía yo la revista semestral Taller d’història (Centre d’Estudis d’Història Local) y en su número 3 (primer semestre) publicamos el artículo “Fuera del sueño. Pobreza y marginación infantil en Estados Unidos”, que era la traducción al español del libro del fotógrafo Stephen Shames Outside the Dream: Child Poverty in America, publicado en 1991 por la fundación Aperture (organismo artístico sin ánimo de lucro con sede en Nueva York), parte de cuyas ganancias obtenidas por la venta se destinaban a Children’s Defense Fund (Fondo de Defensa Infantil), una fundación privada sin ánimo de lucro que inició sus actividades en 1973 y se financia con donaciones y subvenciones.

Stephen Shames (Cambridge, Massachusetts, 1947) es un fotógrafo estadounidense, o un reportero gráfico, que realiza una fotografía social con la finalidad de crear conciencia sobre los problemas sociales con un particular enfoque sobre la pobreza infantil y la discriminación por razones de raza o género. De él suele que es un dignísimo heredero de la línea iniciada por Jacob Riss o Lewis Hine.

La publicación de este número no sentó muy bien en determinados ambientes. En concreto, el diario de la ciudad de Valencia Las Provincias, destacó la portada de la misma en la suya y nos acusó de fomentar la drogadicción entre los jóvenes. Así, como se lo cuento. Vean:

Mas a vayamos a este interesante trabajo de Shames reproduciendo su introducción y una selección de diez fotografías de las cincuenta que contiene el libro.

Texto de Stephen Shames

Estados Unidos es un sueño. Somos una nación creada por nuestros sueños colectivos. Nuestros padres de la patria soñaron “la vida, la libertad y la persecución de la felicidad”. Martin Luther King Jr. tuvo un sueño de libertad. Otros soñaron con el éxito material, con una vida mejor. Millones de personas continúan emigrando hasta nuestras playas con sus sueños y aspiraciones porque Estados Unidos continúa siendo el lugar donde se convierten en realidad.

Sin embargo, dentro de nuestras fronteras una generación de niños estadounidenses vive al margen del sueño. Han sido abandonados en la pobreza y la desesperanza. Es como si no formaran parte del sueño americano. Hay más de 12 millones de niños estadounidenses que viven en la pobreza. Constituyen más de un tercio de todos los pobres de Estados Unidos. En la actualidad, los pobres son niños. Y sus cifras van creciendo.

He encontrado muchos niños en mis viajes. He hablado con “bebés” que ellos mismos tenían bebés. He fotografiado la prole de los “trabajadores pobres” y los desempleados. He visto a través de la cámara su juventud en los guetos urbanos. He vivido con niños sin casa en parques y playas. He observado a adolescentes colegiales estudiando con una linterna y a hermanos protegiéndose y emparentado entre sí. He documentado cómo los jóvenes afrontan los problemas sociales, las urgencias inesperadas o simplemente la mala suerte. He presenciado la presión, la violencia y la frustración; pero también el amor, la esperanza y un coraje extraordinario.

Nunca es fácil contemplar el dolor. Me hacía sentirme triste y a menudo impotente de ser testigo de actos autodestructivos y peligrosos que miles de jóvenes cometen cada día. Estos eran difíciles de fotografiar, igual que suele ser duro para ti contemplarlos en este reportaje. Debemos observar y ver. No podemos ignorar la lamentable situación de una tercera parte de nuestros sucesores si queremos detener la destrucción de una generación de niños.

Los jóvenes fotografiados aquí, al igual que las famosas fotografías de la Farm Security Admistration de la Gran Depresión, continuarán siendo recordados en los años venideros. Y, al igual que los compañeros de los años treinta, la historia puede decidir verles como heroicos. Se trata de buenos chicos. Son tiernos. Tienen desafíos y esperanzas. Quizá este reportaje nos ayudará a permitir que estos niños pasen a formar parte del sueño americano.

Selección de fotografías

Los comentarios que acompañan algunas de las imágenes son los que aparecen en la edición de Outside the Dream.

3. Cada día 135.000 niños llevan pistolas a la escuela. Cada día 10 niños mueren por disparos y 30 resultan heridos.

4. Kevin, de 11 años, duerme en el asiento delantero del coche familiar. Su hermano, de 13 años, lo hace en el asiento de atrás. “Esta no es una vida fácil para los chicos”, dice su madre. “Mis hijos han cambiado de escuela tres veces. Sus compañeros de clase les llaman vagabundos”.

6. Cada día 100.000 niños en Estados Unidos son homeless. De hecho, un tercio de los homeless residentes en albergues son niños con sus familias.

7. Tres de los nueve hijos de Leopoldo e Iris. Leopoldo, que perdió cuatro dedos de su mano derecha en un accidente laboral, no puede encontrar trabajo. La familia, de 14 miembros, recibe 500 dólares al mes en vales de comida y 700 dólares en subvenciones, más de la mitad de lo cual es para pagar el alquiler de su apartamento de cuatro habitaciones. Los niños hacen trapicheos callejeros para aportar ingresos extra.

8. Cada día miles de mujeres son víctimas de la violencia doméstica. Algunas abandonan sus casas y, con sus niños, ingresan en las filas de los homeless.

9. Juan y Sylvia compraron un solar en un suburbio periférico con la esperanza de escapar de las drogas y la violencia del centro de la ciudad. Después de trasladarse, descubrieron que las conducciones de agua y el alcantarillado que el promotor les había prometido no existían.

La familia vive sin agua corriente y se ve obligada a utilizar un barreño para bañarse en un anexo de la casa. Se unieron con otras familias para formar EPISO, una organización comunitaria que registró más de 28.000 votos y planteó la cuestión del agua ante los gobiernos local y estatal. Las construcciones del agua y alcantarillado todavía no están construidas.

10. Toni y sus seis hijos abandonaron su apartamento cuando su marido le pegó. Gracias a un programa de ayuda a los homeless, y después de buscar durante un año, Toni encontró un apartamento que podía pagar.