El niño que se apiadó de un erizo

Galería

Te apiadas de un erizo fuera, en el frío, y lo colocas en una vieja caja de sombrero con algunos gusanos. Después colocas dicha caja, con el erizo dentro, en una conejera en desuso y dejas la puerta abierta para que el pobre animal entre y salga cuando quiera. Para que vaya a buscar alimento y, tras haber comido, vuelva al calor y la seguridad de su caja en la conejera. Ahí tienes, pues, el erizo en su caja, dentro de la conejera, con suficientes gusanos para calentarla. Una última mirada para asegurarte de que todo está como Dios manda, antes de dedicarte a buscar otra cosa con que pasar el tiempo, que ya, a esa tierna edad, se te hace interminable. La llama de tu buena acción tarda más que de costumbre en atenuarse y extinguirse. En aquellos tiempos se encendía con facilidad, pero raras veces por mucho tiempo. Apenas la había atizado una buena acción tuya o un pequeño triunfo sobre tus rivales o unas palabras de elogio de tus padres o mentores, cuando ya empezaba a atenuarse y extinguirse y te dejaba en poco tiempo tan frío y apagado como antes. Hasta en aquellos tiempos. Pero ese día, no. Fue una tarde de otoño cuando te encontraste el erizo y te apiadaste de él del modo descrito y, cuando llegó la hora de irte a la cama, seguías sintiendo la misma satisfacción. Arrodillado junto a la cama, incluiste el erizo en la detallada plegaria a Dios para que bendijera a todos tus seres queridos. Y, mientras dabas vueltas en la cama esperando que llegara el sueño, seguías rebosante de satisfacción de pensar en la suerte que había tenido el erizo cruzándose en tu camino. Un estrecho sendero de tierra bordeado de boj marchito. Cuando estabas ahí parado, preguntándote por la mejor forma de pasar el tiempo hasta la hora de ir a la cama, hendió uno de los linderos, y ya dirigía hacia el otro, cuando entraste en su vida. Ahora bien, a la mañana siguiente no solo se había apagado la llama, sino que, además, a esta había substituido una gran inquietud. La sospecha de que tal vez no todo estuviera como Dios manda. De que, en lugar de hacer lo que hiciste, acaso hubiese sido mejor dejar las cosas como estaban y que el erizo siguiera su camino. Días, si no semanas, pasaron antes de que pudieras armarte de valor para regresar a la conejera. Nunca has olvidado lo que entonces encontraste. Estás boca arriba en la obscuridad y nunca has olvidado lo que entonces encontraste. La papilla. El hedor.

Samuel Beckett: Compañía (Company, 1980). Texto extraído de la versión en castellano (1982). Traducción de Carlos Manzano.

3 comentarios en “El niño que se apiadó de un erizo

  1. María Elena Lobeira

    Ay Manuel hoy este cuento de Samuel Beckett me ha hecho pensar y te voy a decir por qué , se un poco de él y de su mundo del absurdo , más en este cuento pequeño encuentro una metáfora del hombre erizo , en este caso el niño lo acoge con cariño , más tiene otras distracciones tal cual son los niños y los adultos también ,y el erizo hombre al final solo encuentra la oscuridad y el hedor , en cierta forma me recuerda tu novela “ El hoyo” en esa negación a encontrar felicidad o salida , mira quizá me regañes ( con cariño ) y lo acepto más alguna vez una Artista me dijo que yo era oscura en mí pensar y sé que tenía razón , todo al leer o simplemente ver me da ideas o metáforas del vivir que se pueden plasmar , te aprecio mucho por hacerme pensar y sentir

    Le gusta a 1 persona

    • Me alegra que el texto de Beckett te haya recordado “El hoyo”, pues creo que su influencia es manifiesta, aunque nadie, ni siquiera en las críticas que me han hecho, se haya apercibido de ello.
      Un cariñoso abrazo.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .