¿De qué valores estéticos hablamos cuando hablamos de arte?

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A raíz del artículo que publiqué ayer sobre las relaciones entre arte y mercado, y a tenor de algunos comentarios al respecto tanto aquí como en Facebook, me ha parecido oportuno reproducir hoy algunas de las cosas que publiqué anteriormente en este blog acerca de cómo surgen esos valores estéticos que a algunos tanto extasían al contemplar una obra, generalmente plástica.

El término arte, en sentido absoluto, significa todo trabajo humano realizado para crear cosas que no podrían existir por el simple juego de las fuerzas naturales y que son útiles para la existencia y supervivencia de la humanidad. Sin embargo, siguiendo una tendencia cuyos orígenes cabría remontar al Renacimiento, se suele emplear el término arte, a secas, para referirnos casi exclusivamente a las artes plásticas, sobre todo a la pintura. Así, cuando se habla de ‘historia del arte’ en realidad se está hablando de ‘historia de las artes plásticas’. La música, la literatura, el cine, el teatro…, no tienen cabida.

El mundo académico, en su práctica totalidad, está de acuerdo en que este es un mal uso de la palabra, pero a la hora de la verdad priman otros intereses más particulares, pues el currículo es el currículo, la pela es la pela, y hay, ante todo, que mantener el estatus. Este es uno de los dos grandes problemas que, a mi juicio, son la base sobre la cual se construye el tinglado de esa farsa que es el mundo del arte. El otro es, en buena medida, consecuencia de este. Que en los niveles superiores de la enseñanza se tenga, y se sostenga, esta concepción del arte es sintomática, revela el total desbordamiento del arte en la vida cotidiana, y su consiguiente estetización a través, y en la forma, de la mercancía culturalista, tan bien promocionada por el pedante pavoneo de los críticos, eminentes bufones del espectáculo. Los intentos por explorar la creación artística como medio de encontrar nuevas ideas y estímulos para la transformación material y espiritual del mundo y de la vida fenecieron en el camino.

El resultado de todo ello se ha plasmado en la “venta a plazos del alma del artista al mercado y al Estado” (J.M. Rojo, 2007, epílogo a la obra de Baj ¿Qué es la ‘patafísica?, 1994). Nosotros, consumidores de su alma, en simples espectadores pasivos. Vamos a esos cementerios de arte llamados museos como antes íbamos a misa, generalmente los domingos por la mañana, con los niños, que tienen allí sus talleres y sus cosas para entretenerse. Cumplido el sacro deber, como buenos culturetas que somos, nos vamos luego a comer por ahí, que hace un tiempo cojonudo. Igual entonces va y experimentamos alguna sensación propia, no inducida ni sugerida.

Ya conté lo fácil que resulta dar gato por liebre en este mundillo del arte en la entrada Todos somos artistas, donde explicaba cómo organicé con un grupo de alumnos un par de ‘acciones’ en las que los visitantes de nuestra exposición aceptaron como obras de arte las que los alumnos –estudiantes de Historia del Arte, no de Bellas Artes– habían hecho con sus propias manos sin advertir diferencia alguna entre estas y las que sí habían sido realizadas por artistas ‘de verdad’. Y es que cualquier objeto, o idea, expuesto en un museo nunca es cuestionado como arte. Decía esto entonces y sigo afirmándolo ahora, como también que la mayor parte del arte contemporáneo es una tomadura de pelo, siendo benignos, una mercancía que se compra y se vende en el mercado. El mercado del arte es un mercado como otro cualquiera, solo que más exclusivo, por lo irracional de los precios y el esnobismo de sus potenciales acaudalados compradores.

Nosotros ya no somos nada, los espectadores son necesarios para los museos, como para los teatros, los cines o los estadios de fútbol; para el arte, para el artista, el pintor mejor, como en los puticlubs, no se requieren espectadores, sino clientes. Y estos no faltan. El mercado del arte sigue al alza, la crisis no le afecta. Siempre ha sido uno de los más seguros, como observamos ayer.

En 2017, leo en la página de The Art Market, agencia de marketing especializada en arte, la tabla Salvator Mundi, de Leonardo da Vinci, “se vendió por casi medio billón de dólares [382 millones de euros], a pesar de algunos inevitables comentarios acerca de su autenticidad y las numerosas restauraciones que se han acometido sobre la obra a lo largo de los años”, estableciendo un nuevo récord mundial. “Ya no se trata solo de la espectacular venta, si no del marketing del que hizo gala la neoyorquina sala de Christie’s. Primero, anunciando la venta con el indudable atractivo nombre de ‘el último da Vinci en manos privadas’. (…) Si el alto precio se debió a la comercialización, el prestigio o alguna turbia geopolítica de la región del Golfo, nunca lo sabremos, pero la pintura fue supuestamente comprada por el príncipe heredero saudita Mohammed bin Salman Al Saud y se exhibirá en el Louvre recién inaugurado de Abu Dhabi”. ‘Se exhibirá’ sigue valiendo por ahora. Se exhibirá. Ya veremos cuando, si es que llega a exhibirse.

De las diez obras más caras vendidas en los últimos años, además de la ya citada de Leonardo que encabeza el ranking, figuran ocho pinturas y una escultura, todas ellas de lo que llamamos ‘arte contemporáneo’: Interchange, 1955, de Willem De Kooning (óleo adquirido en 2015 por la fundación David Geffen al inversor Kenneth Griffin por 382,1 millones de euros y cedido al Instituto de Arte de Chicago); Los jugadores de cartas, 1890 a 1894, de Paul Cézanne (óleo vendido en 2011 por no se sabe quién a la a familia real de Qatar por 191,6 millones de euros); Nafea faa Ipoipo, 1892, de Paul Gauguin (igual que el anterior pero en 2015 y por 185,5 millones de euros); Number 17A, 1948, de Jackson Pollock (exactamente igual que el De Kooning pero en 2015 y por 176,57 millones de euros); Les femmes d’Alger, 1955, de Pablo Picasso (adquirido por no se sabe quién en una subasta de Christie’s en Nueva York en mayo de 2015 por 160,3 millones euros); Desnudo acostado, 1917 a 1928, de Amedeo Modigliani (en otra subasta de Christie’s en Nueva York en mayo de 2015 lo adquirió el empresario chino Liu Yiqian por 158 millones de euros); El sueño, 1932, de Pablo Picasso (el magnate Steven A. Cohen se lo compró a alguien cuya identidad no se ha revelado por 120 millones de euros); Tres estudios de Lucian Freud, 1969, de Francis Bacon (adquirido por Acquavella Gallery para Sheikha Al-Mayassa, jequesa de Qatar, en otra subasta de Christie’s en Nueva York en noviembre de 2013 por 105 millones de euros), y una escultura en bronce de Alberto Giacometti de 1961, L’homme qui marche I (adquirido por un comprador anónimo en la subasta de Christie’s en Nueva York en mayo de 2015 por 126 millones de euros).

De estas diez obras, solo las de De Kooning y Pollock están expuestas al público (en el Instituto de Arte de Chicago). El resto las puede ver solamente su dueño, o dueña, y quienes a él, o a ella, les salgan del rabo, o del chichi. Ello no es óbice para que los historiadores del arte y los críticos tengan materia de qué hablar y puedan escribir sus panfletos publicitarios en los que nos informamos acerca de la textura de una obra, el color, la luminosidad, la soltura de la pincelada, la técnica empleada y tantos otros aspectos y zonceras varios. ¿De dónde, si no, sacaríamos los conocimientos necesarios para nuestras publicaciones y comentarios en Facebook (propicio sitio para este tipo cosas) u otras plataformas digitales?

Llegados a este punto, servidor de ustedes, alucina más que la gallina Caponata colocada de tripis. ¡Que estamos viendo una fotografía, a ver si somos conscientes, que ahí no se pueden apreciar todas esas maravillas! Es como hacerse una paja viendo una fotografía de un tío, o tía, en bolas. Nadie te está haciendo nada, es todo cosa tuya, tú solito, o tú solita. Pornografía al uso.

Vamos con tres de las obras que están en manos privadas, las tres adquiridas por sumas millonarias que es altamente improbable que alguna vez puedan contemplar si no es a través de una reproducción fotográfica: Los jugadores de cartasNafea faa Ipoipo y Les femmes d’Alger. Como generalmente lo hacemos a través de internet, he buscado en la red tres imágenes de cada una de ellas. He escogido entre las de tamaño grande y que, a la vez, tuvieran una resolución aceptable. No me ha costado mucho, todas las he encontrado en las primeras filas del buscador de imágenes. Helas aquí:

Se parecen, ¿verdad? Pero solo eso. ¿O no? ¿Podrían decirme cuál de ellas –en los tres casos– es la que atesora todos esos valores estéticos que nos extasían? ¿Cuál es ‘la buena? Que quieren que les diga. Para mear y no echar gota. Un bovo quants en fa fer, que decía mi padre.

15 comentarios en “¿De qué valores estéticos hablamos cuando hablamos de arte?

    • Regla que podría tener razón de ser si no fuera porque la mayoría no tiene recursos económicos suficientes ya no para poder acceder a otras cosas, sino a aquellas de primera necesidad siquiera. Pero en esta sociedad, efectivamente así. es.
      Saludos!

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  1. María Elena Lobeira

    Manuel antes que nada que quiere decir eso de gallina Caponata colocada de tripis , me hizo reír ya que nunca había escuchado esa expresión , bueno , pasando al asunto del Arte como algo que se vende no para que el artista subsista , sino como auténticos mercaderes estoy de acuerdo , en lo personal si me llama la atención las texturas , composición , color etc de cómo está ejecutada una Obra , más me sucede que aunque admire la Pintura Renacentista , la ejecución de esos bellos ropajes y más cosas como conocimiento , al final los Artistas me tienen que conmover interiormente , tal es el caso de Chirico , Munch , Brueghel y otros más que al mirar sus Obras no las puedo olvidar , tuve oportunidad en Madrid hace años de visitar una exposición que tuvieron expuesta de Caravaggio y me impresionó mucho esa fuerza que posee su Obra que ningún libro logra expresar , en fin gracias por esta platica

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    • Dices, María Elena, que te “llama la atención las texturas , composición , color etc de cómo está ejecutada una Obra”. De acuerdo. Pero entonces contéstame a la pregunta con la que cerraba el artículo: ¿Cuál de las imágenes, en los tres casos, es la que atesora todos esos valores estéticos? ¿Cuál es ‘la buena? Es decir, en cada caso, ¿en cuál es la que podemos apreciar eso de acuerdo con el original?

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  2. Iñaki de Villa

    Gracias de nuevo por las aclaraciones , creo que necesarias para valorar o mejor aprender que muchas quedaran en la “repisa” y no las contemplaremos nunca jamás, amén. Salud y saludos.

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    • Pues ahí vamos. ¿A qué viene tanta alabanza a algo que solo conocemos por fotografías? Además, como habrás visto, ¿en cuál de las tres imágenes de cada obra que incluyo arriba se aprecian como son en realidad todos esos valores?
      Salud y saludos, Iñaki.

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  3. Siempre he pensado que Joseph Beuys tenía razón cuando argumentaba que “todo ser humano es un artista”, lo importante es la intención y el deseo de perfeccionar cada acción que realizamos. Todo lo demás es mercado, dinero e intereses económicos.
    Y lo de la gallina Caponata me parece genial 😂😂😂
    Salut i força, amic!

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    • Claro que tenía razón. Si no, ¿cómo hubiera podido montar con mis alumnos una exposición en el Centre Cultural La Beneficència de Valencia y dar gato por liebre? Fue vista por unas trescientas personas, las cuales visitaban también las otras salas del Centro y las del IVAM. Nadie objetó nada, nadie dijo algo así como vaya mierda de obras, o quién demonios habrá hecho este desaguisado. Nadie se pronunció en contra.
      Salut i força, amic Charly.

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  4. María Elena Lobeira

    Manuel vamos entendiéndonos , de estas tres Pinturas de Picasso no puedo apreciar en ellas como tú bien dices nada de texturas ,quizá colores primarios planos , la descomposición de las figuras como forma de la búsqueda que siempre tuvo Picasso , que como en el caso de las Señoritas de Avignon hizo varios estudios , el dibujo del Toro que va sintetizando a llegar por medio de la línea a una abstracción , no fue el Artista Abstracto más si abrió camino a otras formas de expresión , en estas tres pinturas confieso que no es lo mío y si tuviese dinero y oportunidad no son esas las Obras que adquiriría , sin embargo tiene épocas que me encantan , al entrar a una sala de un Museo junto él con grandes Pintores , una Obra suya captó de inmediato mi atención y fui directo a ella , en cuanto a los Museos cementerios de Artistas me alegra que existan y cuando por fin podemos llegar a alguno de ellos sentir el placer de admirarlos físicamente , antes de eso pues si , solo por ilustraciones nos es dado conocerlas , siempre es un placer platicar contigo

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  5. María Elena Lobeira

    Manuel y como dicen por mi tierra “ y vuelve la burra al trigo” eso quiere decir que aún no acabo mi disertación , aquí son las 9 de la noche y ya hay calma para proseguir , mira, pensé primero que solo te refieres a las tres imágenes que compartes de Picasso , más pienso que nos preguntas de la Pintura de Cézanne y de Gauguin que fueron admirados por Picasso y muchos más , en la pintura de Cézanne él pintaba más desde su visión interior de lo que veía , forma Luz y color lo influencian y también empieza a ver de una forma geométrica el Paisaje , esto debe haber culminado con el Cubismo no solo de Picasso sino de Braque ,en cuanto a Gauguin me encanta no solo por ser el Pintor del que no puedo disociar al Arte de su Vida , siendo muy jovencita leí “La luna y seis peniques”la vida de Paul Gauguin novelada y ya desde entonces ame al artista y su Obra ,y hace unos años leí de Vargas Llosa “El Paraíso en la otra esquina “ va narrando la vida de su Abuela materna Peruana y luchadora por los derechos de la Mujer Flora Tristan y existen tantas analogías entre ellos dos , es hermoso libro ,,parece que me desvíe soy poco objetiva ,pero debo decirte nuevamente que aparte del comercio despiadado de las Subastas la mayoría de los Artista para mi verdaderos no disfrutaron de ganancias aunque se fue su vida en esa Pasión por lo que amaban , puedes estar en desacuerdo , más este es mi verdadero sentir, gracias por tu paciencia y cualquier otra cosa que te dijese no sería yo

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    • No me convences, María Elena. Lo siento, pero no. Y sigo insistiendo: solo por ilustraciones nos es dado conocer esas excelsas obras, ¿de qué ilustración me fío, cuál es la buena, aquella en que se aprecia todo eso?

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  6. María Elena Lobeira

    Manuel no podemos tener todo y esto aplica aquí , solo podemos accesar por medio de ilustraciones que sé no pueden captar ni quizá trasmitir lo que sucede al recrearnos físicamente con ellas ,(las obras)sabes ,me parece injusto que el Cine no esté incluido en las Bellas Artes ya que existen películas que abarcan todo , Libro o guion , escenografía , diseño , actuación , fotografía , Música y muchas más cosas para lograr ser Grandes Films . La
    Música en lo personal me parece es de las Artes que más directamente va hacia los sentidos y logra conmover , bueno aquí dejamos esto del Arte , que me encanta que exista porque nos hace vivir o sobrevivir

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