Menos sensibilidad que una almeja

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Decimos que alguien tiene menos sensibilidad que una almeja cuando da muestras –o creemos que las da– de sentir escasa o ninguna conmiseración por quienes sufren penalidades o desgracias; alguien, pues, falto de humanidad.

Cuando a una almeja le echamos unas gotitas de limón se contrae, reacciona. Sobre nuestros ojos caen todos los días, no gotas, chorros de toda clase de sustancias mucho más ácidas que el limón, algunas incluso tóxicas. Caen en forma de imágenes y noticias, que vemos o leemos según sea el medio por el que nos enteramos de cuanto sucede a nuestro alrededor. Y no nos contraemos (contraer es también, según la RAE, “asumir obligaciones o compromisos”). Tampoco reaccionamos (“actuar por reacción de la actuación de otro, o por efecto de un estímulo”) a no ser en beneficio propio. Bien vamos al oculista o cerramos los ojos; da igual que nos quedemos ciegos. Sí, tenemos menos sensibilidad que una almeja.

Entrada publicada anteriormente el 27 de marzo de 2018.

18 comentarios en “Menos sensibilidad que una almeja

  1. Es cierto Manuel, cada vez queremos ver menos los horrores del mundo y me meto la primera, tanto, que he dejado de ver telediarios, todo lo que veía me hacía mucho daño, digo que es que soy altamente sensible, tal vez lo que soy es altamente egoísta, pero he visto noticias que me han tenido durmiendo muy poco más de 6 meses, produciéndome una ansiedad que me perjudicaba hasta físicamente.
    Pero es cierto, cada día caen de alguna forma esos coros de ácido y no actuamos.

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    • Yo también me considero una persona altamente sensible, a la que le duelen tantas cosas de este mundo hipócrita de tal modo que he llegado a sufrir un infarto a causa del síndrome de Takotsubo (síndrome del corazón roto), que se desencadena a causa de un elevado estrés emocional y es poco frecuente, sobre todo en hombres (en mujeres una de cada diez mil). Somos altruistas, pero el altruismo tal vez tenga que ver, si no con el egoísmo, sí con un determinado tipo de personalidad, la de aquellos que pensamos que “amar es querer la libertad, la independencia total del otro. Es este el primer acto de amor verdadero; es la emancipación completa del objeto al que se ama; verdaderamente no se puede amar más que a un ser perfectamente libre, independiente no solamente de todos los demás sino incluso y sobre todo de aquel de quien es amado y a quien se ama”.
      Un abrazo, Yvonne.

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      • Qué bonito lo que dices Manuel, realmente si lo llevas a la práctica eres muy generoso, pues hay veces que amamos y queremos poseer a esa persona amada.
        Tal vez lo que se nos ha inculcado, el tema de la fidelidad, de pensar que si estás con alguien ese alguien solo es para ti.
        Yo he de decir que en mi juventud pensaba así, la edad me ha ido curtiendo o los desengaños de la vida, no lo sé.
        Es muy fuerte lo que me dices de tu corazón, yo lo que tengo desde muy jovencita es insomnio crónico, de ahí poetas en la noche.
        Después se ha ido agudizando todo, fibromialgia y muchas hernias discales y creo que en muy alto porcentaje de lo que me sucede es por sufrir.
        Vaya chapa que te estoy dando, Perdóname.
        Cuídate mucho mi querido amigo, entre tanto, seguiremos entre letras.
        Un abrazo.

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    • No sé si es generosidad o simple egoísmo, Yvonne. Es la manera de sentirme bien, y por eso lo hago. Por mí, pues. Odio a esa gente que dice cosas del tipo “¡después de lo que he hecho yo por ti!” (los padres sobre todo son muy aficionados a decir esto; también es frase habitual del miembro de la pareja que afronta una ruptura no deseada). No, no lo has hecho por mí. Lo has hecho por ti.
      Yo también he padecido, y padezco algunas aún, un montón de dolencias (hernias discales, artrosis, diverticulosis, ‘trastornos’ obsesivo-compulsivos, insomnio, y el infarto o lo que fuera aquello). Todos están estrechamente relacionados con el estrés emocional, con el sufrimiento. El culmen fue el infarto (o lo que fuera), pues en realidad no se sabe cuál fue la verdadera causa (sigue en estudio). Por descarte lo atribuyen al síndrome de Takotsubo, más conocido como síndrome del corazón roto). Este, como te decía, se desencadena a causa de un elevado estrés emocional y es poco frecuente, sobre todo en hombres. En mujeres afecta a una de cada diez mil (Debbie Reynolds, por ejemplo, murió de un infarto ocasionado por este síndrome). Ese estrés emocional, en mi caso, fue fruto de una continuada decepción respecto a determinados comportamientos de aquellos que dicen compañeros en quehaceres diversos. Si quieres conocer los detalles, publiqué (vomité) esta entrada:
      https://manuelcerda.com/2019/04/11/un-policia-diputado-y-dos-mindundis-trepas-de-profesion-mis-ultimos-anos-en-la-diputacion-de-valencia/
      Ahora, físicamente me encuentro la mar de bien. A ello han contribuido el hecho de haberme jubilado, el dejar de hacer caso cualquier tipo de restricciones alimentarias o sobre fumar o beber alcohol, y el consumo de marihuana. “Caga fort, menja fort i no li tingues por la mort” es ahora mi lema.
      “Vaya chapa que te estoy dando, Perdóname”, escribes. Al releer mi respuesta a tu comentario casi me siento avergonzado. Perdóname tú a mí.
      Un sentido abrazo.

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      • Me encanta saber de ti, saber que no soy la única que sufre por todo o por mucho…
        Me alegra que me lo cuentes.
        Después o mañana miraré tu entrada para ver qué pasó.
        Yo también llevo unas cuantas decepciones a la espalda en mi mochila; Y desesperación y frustración y sé lo que es sentir la injusticia y más con un hijo, que es donde más duele.
        Yo no he publicado nada sobre lo que me está ocurriendo ahora, pero vamos… Un auténtico desastre.
        Mi hija separada hace 3 años de un hombre que mataba a palos a los pequeñitos desde casi su nacimiento, con vídeos incluidos, donde se ven las palizas a una niña de 20 meses durante más de 5 minutos y después de 3 años separado de ellos, viendo este sujeto a los niños en un punto de encuetro tutelado, ahora el juez le da una custodia compartida con la fiscal en contra de esta sentencia.
        Dime cómo me como esto.
        De nuevo otra chapa…
        Pero bueno me he tomado la libertad de contarte un poco de mi.
        Un beso Manuel y mucho ánimo.

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    • Por todo, por mucho y a veces incluso por nada. Como escribió Nietzsche, a quien estoy leyendo estos días, “Ay, la razón, la seriedad, el dominio de los afectos, todo ese sombrío asunto que se llama reflexión, todos esos privilegios y adornos del hombre: ¡qué caros se han hecho pagar!”.
      Con un hijo es donde más duele, dices, y dices bien. Todo este asunto de mi cardiopatía se desencadenó cuando sentí que habían utilizado a mi hijo con malas artes.
      Tu situación es terrible. No imagino qué haría yo, pero no me extrañaría que terminara en la cárcel. Una vez más, con el Estado hemos topado. La impotencia ante la injusticia (más allá de toda legalidad) y la frustración que se debe sentir creo que me llevaría a un ataque de ira, que perdería el control. Un cabrón togado y un hijo de puta maltratador se dan la mano. No, no y mil veces no. Y con niños de por medio… Odio es poco para expresar la aversión y repugnancia que me producen. Imposible de digerir.
      Agradezco tu confianza. Tu caso es peor que el mío. Saca ánimos de donde puedas, no te derrumbes jamás y cuenta conmigo si puedo serte de ayuda en cualquier cosa.
      Un beso, Yvonne.

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    • Lo he vuelto a leer ahora y ha cambiado mi percepción sobre tu poema. Han sido otros ojos los lectores y otros los sentimientos que han despertado en mí, mucho más profundos, que han hecho que me cuestione cosas como la significación de indagar en los motivos que impulsan a un autor a escribir sobre unos determinados temas.
      Un beso, Yvonne.

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  2. Al menos las almejas se contraen ante el ácido del limón…..hay muchos que ni eso….pero también quiero dejar constancia que muchas personas sí sienten que se les queman los ojos ante lo que ven….pero sentimos impotencia…Ayer vi un documental, que consiste básicamente en el despliegue de una reflexión de Chomsky sobre la sociedad actual en la que analiza en algún momento este aspecto crucial……al menos hay quien le escuecen los ojos por todos…gracias

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    • Impotencia, rabia, pero sobre todo repugnancia. Mas hay que tener en cuenta que es en la impotencia y desde la impotencia donde nos encontramos más cómodos. Así, todos bien acomodados, cualquier hecho “se vive más bien a la manera en que se experimenta una modificación inexplicable del clima o de cualquier otro equilibrio natural, modificación ante la cual la ignorancia solo sabe que no tiene nada que decir” (Guy Debord: Comentarios sobre la sociedad del espectáculo).
      ¿Qué hacer? Ni idea. Pero cualquier cosa antes que la resignación.

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