
Dicen ellos que no. Yo digo que sí.
Dicen ellos que sí. Yo digo que no.
Ellos mandan. Yo no.
Ellos disponen y establecen. Yo no.
Ellos son respetables, decentes, honorables, superiores, depositarios de la verdad absoluta. Yo no.
Dicen ellos que sí. Yo digo que no.
Dicen ellos que no. Yo digo que sí.
Ellos obedecen. Yo no.
Ellos delegan y alquilan sus vidas. Yo no.
Ellos son previsores, se metamorfosean cual camaleones y mimetizan conductas y hábitos con probada pericia. Yo no.
No me matriculé en la escuela indicada. O, insolente como puede que sea, orgulloso tal vez, no quise.
Ellos son ellos. Yo soy yo.
Ellos mienten, defraudan, son vanidosos, miserables y mezquinos. Yo no.
Ellos no saben qué es el sufrimiento. Yo sí.
Ellos acatan y se doblegan. Yo no.
Ellos niegan. Yo afirmo.
Vivimos un mismo mundo. El que ellos quieren, el que no quiero yo.
Ellos desean una existencia apacible. Yo no.
Ellos no quieren una vida de quimera. Yo sí.
Ellos son ellos. Yo soy yo.
Moriré diciendo no y ellos sí.
Ellos que sí. Yo que no.


