Ayudando a seguir creando más y más rebaños de corderos

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El siguiente texto de Morris es de 1885 y está sacado del libro de E.P. Thompson William Morris (1955). Pienso en el nuevo Gobierno que acaba de formarse en España y solo acierto a decir: cuánta razón tenía.

Me gustaría que vuestro amigo[1] supiera hacia donde tiende el sistema entero de paliativos, a saber, a la creación de una nueva clase media para actuar como parachoques entre el proletariado y sus amos directos y más visibles; la única esperanza de la burguesía para retardar la llegada del socialismo se halla en este truco. Dejemos que nuestro amigo piense en una sociedad unificada de este modo. Dejémosle que considere cuán mansamente los obreros bien pagados de hoy se ofrecen al esquilador. ¿Y ayudaremos a nuestros amos a seguir creando más y más rebaños de corderos? […] Yo creo que si nuestro amigo conociera tan bien como yo la terrible degradación mental de nuestras clases medias, su hipocresía, su cobardía, su tristeza, eso le haría prescindir del intento de utilizar su amado instrumento de mejora: el Parlamento.

Estamos trabajando para producir una nueva Sociedad, no una limpieza de nuestro presente tiránico fango, al que convertiríamos en una forma mejorada, de impecable funcionamiento del mismo ‘orden’, una masa de gente gris y inútil organizada en clases, entre las cuales el antagonismo sería moderado y velado, de modo que pudieran actuar como fresnos unos sobre los otros, para la seguridad de la estabilidad del sistema.

La verdadera misión de los socialistas es grabar en los obreros la idea de que son una clase, de donde se deduce que son Sociedad; si nos mezclamos con el Parlamento llevaremos la confusión y la oscuridad a las mentes del pueblo, en lugar de hacerlas más agudas y de esclarecerlas. […] Si por casualidad se deriva algún bien de la legislación de las clases dirigentes, es mucho más probable que las concesiones necesarias les sean arrancadas por miedo a nuestra organización que por el engatusamiento y halagos de toda una vida de compromiso con los ‘socialistas parlamentarios’ que estos se verían impelidos a llevar, y que es mortal para ese sentimiento de exaltada esperanza y fraternidad que es lo único que puede mantener unido a un partido revolucionario.


[1] El ‘amigo’ al que se refiere es John Lincoln Mahon, miembro de la Liga Socialista.

El parlamentarismo

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Ese monstruoso y venerado aparato que es el parlamentarismo no funciona en absoluto. Resulta ridículo seguir aferrado al parlamentarismo en nombre de la equidad y de la democracia.

Hace no mucho tiempo [el parlamentarismo] constituía un movimiento espiritual. Probablemente un fenómeno de reacción. Heine, Börne, la literatura política del 48 y anterior a Bismarck. Al cabo de poco tiempo, se ha convertido simplemente en un medio (muy imperfecto) de entenderse. Antes, se hacía política en la medida en que las gentes con vocación política buscaban compañeros de partidos y se comprometían. Hoy en día se ha convertido en un escrutinio de la propia voluntad política. Ya no se buscan medios para alcanzar un fin, sino ese mismo fin. No hay que dejarse engañar por los programas de los partidos; no son más que avatismos. Mucho más importante es la indiferencia de los electores. Políticamente indiferentes: … por cien. […] Puesto que ya sabemos cuáles son los motivos por los que una parte todavía grande del resto ingresa en un partido, puede decirse que ese monstruoso y venerado aparato que es el parlamentarismo no funciona en absoluto. Por ello resulta ridículo (por mucho que el bolchevismo confiera un tinte trágico a esa ridiculez), seguir aferrado al parlamentarismo en nombre de la equidad y de la democracia. […]

La prensa constituye otro de esos intentos. Forma la opinión pública, pero después se la considera más bien como un espejo de la misma.

Administración de justicia.

Escuela.

Grafomanía. Círculos editoriales no asociados.

Resumiendo: un inmenso cuerpo humano regido por una casta de reyes, señores feudales y financieros, o de políticos y financieros. Grupos que muestran determinadas tendencias y ambiciones, pero con un conocimiento muy escaso sobre los otros grupos. […] Es como si cada uno estuviera aferrado al lugar donde ha crecido. La organización de la comunicación no ha avanzado a la misma velocidad que los obstáculos del tráfico. En este terreno se desarrollan las brillantes y libres capacidades de cada cual. Esa es la imagen real. Y no aquella que ha esbozado el socialismo de una clase burguesa que ha monopolizado para sí todos los bienes materiales y espirituales. Esta burguesía es incapaz de aprovechar los bienes espirituales, y los materiales no tienen sino unos pocos usufructuarios. […]

En el centro, el individuo. Su impotencia. El enorme desarrollo de los hechos. Ese abismo insalvable entre el individuo y la comunidad. Los elementos constituyentes de una nueva ética, solo en la medida en que tengan en cuenta el estado de las cosas. […]

La vida inconsciente.

La vida consciente pero automática.

Los ideales representan un papel muy limitado. En ocasiones, conducen a extrañas explosiones. Revoluciones. […]

Estamos ante la soberanía absoluta de la rutina. La reacción por incapacidad [humana] y no por mala voluntad. Dominio de los políticos del pasado. Dominio de las ideas del pasado. […]

Socialistas de noviembre: proclamarse con entusiasmo socialista de noviembre. Por qué se quedó uno al margen; por qué intervino. Los oportunistas de las jornadas de noviembre se asimilarán; serán funcionarios socialistas del mismo modo que fueron funcionarios clericales.

Si no se puede socializar la economía, se podría al menos preparar las bases intelectuales de esa socialización. De eso ni se habla. Pensamos: como cabezas no pasan de mediocres, pero ellos, los líderes socialistas, se convertirán en políticos; ahora constatamos con horror que sí son cabezas.

Robert Musil: “Cuaderno 19. 1919-1921. ¡Último baile!”, en Diarios 1899-1941/42, Valencia, Edicions Alfons el Magnànim, 1994 (primera edición, en alemán, 1976).