Il mondo

Galería

El otro día, por casualidad, vi en televisión About Time (2013, Una cuestión de tiempo). No la conocía y lo cierto es que me pareció una película simpática, fresca y bastante divertida. Busqué información sobre ella al día siguiente, puesto que la pillé ya empezada, y me pareció muy acertada la apreciación del crítico del diario ABC Antonio Weinrichter: “Rachel McAdams es todo lo adorable que se puede ser sin provocar la envidia de las diosas”.

Como la canción Il Mondo juega un papel esencial en la película y suena completa en la escena final –con esa inolvidable boda, tan caótica que resulta genialmente divertida–, se me ocurrió hacer este vídeo con dicha escena, si bien intercalando un par de breves fragmentos de otros momentos del film y ‘limpiando’ el sonido para que la canción –que es la protagonista del vídeo– se escuchase sin el sonido de ambiente. Il Mondo es una canción –con letra de Gianni Boncompagni y música de Jimmy Fontana y Carlos Pes– de 1965 que Jimmy Fontana grabó ese mismo año. Esta es la grabación que he incluido. Estoy seguro de que todos ustedes la han escuchado más de una vez y de que a quien más y a quien menos le traerá algún que otro recuerdo.

Roma: cinco canciones

Galería

45

Dicen los romanos que non basta una vita para conocer Roma. La ciudad eterna es una de esas capitales míticas, emblemáticas, que forman parte de nuestro imaginario colectivo y con la que casi todo el mundo sueña visitar alguna vez. Con ella, al menos los que ya tenemos una edad, empezamos a fantasear desde bien pronto a través de las películas de romanos que veíamos de niños o de otras que conocimos más tarde, como La dolce vita o Vacaciones en Roma. Seguimos fantaseando luego a través de la historia, de la literatura, del arte e incluso de los libros de texto. Y con lo que vamos imaginando formamos una representación en nuestra mente con la que recrearnos. Sucede, no obstante, muchas veces que aquello que nuestra imaginación ha recreado dista mucho de ser cómo creíamos que era. Pero esto no ocurre con Roma. Siempre cautivadora, mágica, llena de encanto, Roma no defrauda: es más de lo que suponíamos que era. Sobre todo si nos perdemos por sus calles, si caminamos sin rumbo fijo, si nos dejamos invadir por ella una vez la hemos invadido. Entonces sí, entonces non basta una vita.

Hoy vamos a acercarnos a Roma a través de la música, a través de cinco populares y bellas canciones que llevan su nombre en el título o el adjetivo ‘romana’, o el de unos de sus barrios más representativos (el Trastévere en este caso). La primera que hemos elegido –no podía ser de otro modo– es la archifamosa Arrivederci Roma, canción de 1955 con música de Renato Rascel y letra de Pietro Garinei y Sandro Giovannini que en 1957 dio título a la película –conocida en la versión doblada al español como Las siete colinas de Roma– que dirigió Roy Rowland y protagonizaron Mario Lanza, Renato Rascel y Marisa Allasio. Lanza es quien interpreta la canción en el filme. Sin embargo, nos quedamos con la versión original que lanzó, en 1955, el cantautor y actor italiano Renato Rascel (1912-1991).

Chitarra romana (Guitarra romana) es una las canciones más famosas del cantante y compositor italiano Eldo Di Lazzaro (1902-1968). La escuchamos por Claudio Villa (1926-1927), uno de los cantantes italianos –nacido en el popular barrio romano del Trastévere– más queridos al que le dieron el sobrenombre de Il Reuccio (El Príncipe).

No abandonamos el Trastévere, er core de Roma que dicen los romanos de siempre, pues de él habla la canción que sigue: Ciumachella de Trastevere (Caracol del Trastévere). La música es del compositor Armando Trovaioli (1917-2013), que también compuso bandas sonoras para películas y la letra de Pietro Garinei y Sandro Giovannini, los mismos autores que escribieron la de Arrivederci Roma. Ciumachella de Trastevere fue una de las canciones de la comedia musical estrenada en 1962, de Garinei y Giovannini, Rugantino. La versión que escuchamos es la de Lando Fiorini (1938), cantante y actor italiano que intervino en la obra y fue su primer intérprete.

Es ahora Mario Abbate (1927-1981), uno de los máximos representantes de la canción napolitana, quien canta esta Serenata romana que compuso, creo, Mario Ruccione en 1956.

Terminamos con una canción de la película de Vittorio De Sica, figura clave del neorrealismo italiano, Estación Termini (1953): Autumn in Rome, el compositor italiano Alessandro Cicognini, autor de numerosas bandas sonoras sobre todo de la época del cine neorrealista italiano, y del también compositor, además de pianista y director de orquesta, Paul Weston. La letra la escribió Sammy Cahn. Vemos la secuencia en que la interpreta Patti Page.

Que tengan un buen día.

Cinco canciones napolitanas con Roberto Murolo

Galería

cap-1

A finales del siglo XIX la llamada música popular conoció un auge sin precedentes con la eclosión de nuevas formas de entretenimiento destinadas a las clases trabajadoras de la mano de los cafés-cantante, los cabarets o las salas de baile. En este marco, las innovaciones musicales se sucedieron cada vez más rápidamente e introdujeron numerosos cambios en la música tradicional, al tiempo se difundían con inusitada celeridad. Algunas de ellas cruzaron fronteras y océanos; otras, en cambio, apenas sobrepasaron los límites locales. Este el caso de la canción napolitana, la canzone, que en aquellos momentos conocía su época dorada. Ciertamente, algunas de ellas alcanzaron gran popularidad al ser interpretadas por tenores reconocidos mundialmente, como Enrique Caruso, a principios del siglo XX, pero esta fue pronto barrida por otros ritmos provenientes del mundo del jazz. Tal vez por ello, mantuvo siempre ese carácter dulce, sentimental, melancólico, esa pasión romántica, tan propios de la cultura mediterránea.

Muchas y muy bellas canciones nos ha dado la canzone, como las cinco que hemos elegido. Todas ellas –con una excepción, y no del todo– interpretadas por Roberto Murolo (1912-2003), “la voz de Nápoles”, “la voz de la canción napolitana”, una voz melodiosa y conmovedora que –como señaló a su muerte la alcaldesa de Nápoles, Rosa Russo Iervolino– fue durante más de cincuenta años “la voz de la ciudad”.

La primera es la archiconocida O sole mio, una canción de 1898 con letra de Giovanni Capurro y música de Eduardo di Capua universalmente famosa y grabada hasta la saciedad sobre todo por cantantes líricos. La grabación es de 1952.

De 1900 es I’ te vurria vasà, emblemática canción que musicó también Eduardo di Capua sobre un poema que escribió en 1899 Vincenzo Russo a su amada. Murolo la grabó por primera vez en 1953.

Otro poeta napolitano, Libero Bovio, fue el autor, entre otras muchas más de la época dorada de la canzone, de la letra de A canzone ‘e Napule, a la que puso música otro relevante compositor de la canción napolitana, Ernesto De Curtis, autor de temas tan célebres como Torna a Surriento. La grabación de Murolo que escuchamos es de 1958.

Vamos ahora con dos canciones de mediados del siglo XX, momento de grandes éxitos de la canzone. La primera, la emotiva Anema e core, canción de 1950 con música de Salve D’Esposito y letra de Tito Manlio. Hermosa canción de amor que grabó Murolo en 1951.

La segunda, con la que finalizamos la entrada, fue escrita por el famoso actor napolitano Totó (Antonio de Curtis) en 1951 para el concurso musical que comenzó a celebrarse en la década de 1830 en Nápoles con motivo de la Festa de Piedigrotta, fiesta dedicada a la Virgen de Piedigrotta, muy venerada en el barrio napolitano de Mergellina, y se mantuvo hasta principios de la de 1950, cuando fue sustituido por el Festival de la Canción Napolitana. Hablamos de Malafemmena y –esta la excepción a que nos referíamos al principio– la escuchamos por Teddy Reno en una secuencia de la película Totò, Peppino e la… malafemmina (1956), dirigida por Camillo Mastrocinque.

Pero también decíamos que la excepción no lo era del todo, pues no nos resistimos a incluir este entrañable vídeo en que Roberto Murolo canta Malafemmena en el  DVD que realizó en 2008 el cantautor napolitano Ciro Sebastianelli Ritratto Inedito del Mio Amico, un tierno homenaje a ese extraordinario cantante que fue Murolo, que supo mantener viva la esencia de la canción napolitana, hacerla popular en el mundo entero y cuya influencia marcó toda una generación de músicos italianos que adaptaron la música tradicional napolitana al jazz y al rock.

Que disfruten de un buen domingo.