Un parto complicado

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No publico nada desde mediados de julio y lo cierto es que no tenía intención de publicar nada hasta que naciera la criatura. Cuando se está de parto nunca se sabe en qué momento llegará la ruptura de aguas. Yo rompí aguas de pronto, sin tiempo siquiera de avisar a nadie, y desaparecí de repente. La criatura, por fin, ha nacido. Mas, como quiera que ha sido un parto más dificultoso de lo previsto, se encuentra en la incubadora.

Dicho de otro modo: Hace tiempo me puse a escribir una nueva novela, un relato breve, puede que un libelo. Suelo decir que se escribe, más que con la mano, con la mente, que no para de darle vueltas al tema. Y un buen día digamos que mi mente rompió aguas. Parí la novela y ahora la estoy incubando, es decir, cuidándola para que tenga un adecuado desarrollo.

Aunque es una novela breve, sobre cien páginas, es de compleja articulación, o a mí me está resultando muy complicado articularla, estructurarla adecuadamente. Según mis parámetros, por supuesto. Por cierto, va de un hombre que cae en un hoyo y se titula La caída.

En fin, no preveía estar tanto tiempo desaparecido sin publicar nada. Habrá que volver a hacerlo, si no la novela acabará siendo hija de padre desconocido, u olvidado, que viene a ser lo mismo. Publicaré sobre todo vídeos, recurso al que he recurrido cuando mi mente, embotada, no daba para más. Confeccionar vídeos sigue siendo algo que me relaja. Todo lo contrario que me sucede con eso que llaman noticias de actualidad, que son todas, sin excepción, noticias de un mundo miserable en el que no quiero reconocerme por inmerso que esté. De toda esta mierda trataré de huir, siempre en dirección contraria. No soy una mosca.

Que la vida se porte bien con todos ustedes. Bueno, con casi todos, que hay cada uno por ahí…