Clase obrera e industrialización: condiciones de vida de la clase obrera alcoyana

Calle de San Nicolás y Glorieta en torno a 1900. Boletín de la AVAI, 2010.

Trabajo de los niños

Si por la mañana con nieve o con lluvia, y cuando la claridad del día aún no alumbra el espacio, salimos al campo, veremos multitud de niños pequeños, descalzos y harapientos, encaminarse a las fábricas tiritando de frío. […] Muchos de los niños se quedan a dormir en las fábricas de papel.

(“Información oral”: Modesto Reig, obrero)

Los niños son empleados desde su más tierna edad en las diferentes industrias locales. Los del sexo fuerte entran en las fábricas desde los seis años y las niñas a partir de los ocho. […]

La industria que más abusa del trabajo de los niños durante la noche es la papelera. En la fábrica de paños, salvo algunos que les dan ocupación seguida, solo es temporal su trabajo nocturno.

Las horas de trabajo de los niños son las mismas que las de los hombres, a cuya ayuda están consagrados.

(“Información escrita”: Trabajo de los niños)

El género de trabajo en que se ocupan los niños varía según el oficio a que los dedican. Por lo general, en esta es a las fábricas de papel y paños y los tejidos; los ocupados en lo último, que es en lo que podemos dar más razón, trabajan las mismas horas que los hombres; el trabajo es bastante pesado [y] a destajo. […] La edad de los niños de ambos sexos que se ocupan en este ramo principia desde los ocho a nueve años hasta los dieciséis o diecisiete.

(“Información escrita”: Informe de la Sociedad de Tejedores)

La educación de la familia es deficiente porque los padres tienen que acudir a las fábricas o talleres a ganar el sustento, y los hijos, relativamente abandonados en sus primeros años, son recogidos a la edad de nueve o diez para ingresar en los talleres como aprendices, tomando las costumbres y los vicios de los hombres.

(“Información escrita”: Memoria de la Comisión local de Alcoy, Condición de la familia obrera)

Trabajo de las mujeres

El trabajo de las mujeres obedece en muchas industrias a la imposibilidad de dar crecidos jornales […] la mujer trabaja por necesidad y para contribuir al aumento del haber de la familia. En muchos casos, la mujer alcoyana trabaja en casa, como en la industria de cajas de cerillas y como ayudante del tejedor.

(“Información oral”: Gonzalo Jaus García; no se indica quién ni qué era)

Lo peor en el trabajo de las mujeres es las horas, que no se encuentran reglamentadas; las mujeres trabajan desde la salida del sol hasta el anochecer, sin horas determinadas por lo regular.

(“Información oral”: Federico Helluir, obrero)

En nuestra localidad puede decirse que actualmente solo se llevan a cabo en el hogar doméstico los trabajos propios de las mujeres. Sin embargo, el ramo de tejedores conserva mayoritariamente la costumbre de tener el telar en su casa.

La industria, tendiendo en su constante progreso, ha hecho desaparecer algunas ocupaciones manuales, compatibles con la estancia en el hogar, que en mayoría se ejecutan hoy mecánicamente, no existiendo, por lo tanto, relación alguna entre el trabajo casero y el de las fábricas.

(“Información escrita”: Memoria de la Comisión local de Alcoy, Industrias domésticas)

Las mujeres no encuentran trabajo para su casa, teniendo necesidad de acudir a los talleres, donde trabajan de ocho a diez horas diarias […]. Se ocupan en las mismas industrias que los varones, pero en trabajos más ligeros, siendo sus horas de trabajo generalmente una o dos menos que las de estos.

(“Información escrita”: Memoria de la Comisión local de Alcoy, Trabajo de las mujeres)

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Texto sacado de mi libro “Clase obrera e industrialización. Alcoi: El Petrolio”.

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Testimonios extraídos de los informes de la “Información escrita. Memoria de la Comisión local de Alcoy”, en Reformas Sociales. Información oral y escrita, Centro de Publicaciones, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Madrid, 1985, V vols., edición de Santiago Castillo. Publicada originalmente por la Comisión de Reformas Sociales, Madrid, 1889-1893, volumen IV.

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Clase obrera e industrialización es una reescritura de mi libro publicado en 1980 Lucha de clases e industrialización, una nueva versión, ampliada, en la que he introducido ciertos cambios y dado otro enfoque. El tema principal de que se ocupa sigue siendo los sucesos que tuvieron lugar en Alcoi en julio de 1873 conocidos como el Petrolio.

Unos hechos de tanta trascendencia como estos no pueden explicarse de forma aislada. No se trata de que un buen día se estableciera la Asociación Internacional de Trabajadores en Alcoi (AIT) y convirtiera a los trabajadores a su credo. Las ideas que preconizaba esta arraigaron con fuerza entre ellos porque se identificaban con los valores que los trabajadores habían ido conformando desde su propia experiencia. El impacto de la industrialización en la vida de la comunidad trabajadora conllevó un generalizado empeoramiento de sus condiciones de vida y trabajo. Por ello, la primera parte se centra en la formación de la clase obrera alcoyana, remontándome a los tiempos del ludismo. Las otras cuatro partes, así como los apéndices, tratan sobre el Petrolio. En él trato de ofrecer una exhaustiva información de lo que sucedió los días de la insurrección de julio de 1873, su trascendencia, la represión que siguió, el declive de la AIT y su paso a la clandestinidad, y muy especialmente de la identidad de la multitud, es decir, quiénes eran los trabajadores que participaron en la insurrección (los auténticos protagonistas de la misma), qué edad tenían, cuál era su sexo, cuál su estado civil, su nivel de instrucción, su localidad de nacimiento y la de su residencia, su profesión, su conducta a ojos de la ley y si tenían o no antecedentes, y los cargos de que fueron acusados los detenidos por su participación en los hechos.

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