El bikini. 70 años

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Elke Sommer en una playa mallorquina durante el rodaje de “Bahía de Palma” (1962).

Woman Modeling the First Bikini

Micheline Bernardini en la presentación del primer bikini en París / © Bettmann/CORBIS.

El 5 de julio de 1946, se presentaba en sociedad el bikini, en la popular Piscina Molitor de París. Su introductor fue un ingeniero francés de automóviles llamado Louis Reard, quien le dio tal nombre por Bikini Atoll, atolón de las Islas Marshall donde se llevaban a cabo las pruebas de la bomba atómica en la posguerra. Como quiera que no que no encontraba modelo que se atreviera a usar su diseño, contrató a una estríper de París, Micheline Bernardini. El bikini era tan pequeño que cabía en la caja que Bernardini lleva en la mano, como se observa en fotografía.

La aparición del bikini no estuvo exenta de polémica, ni mucho menos. Hablamos del bikini en tanto que prenda femenina de baño, pues la utilización de prendas de dos piezas por parte de las mujeres para realizar actividades atléticas se remonta a la Antigüedad clásica. La nueva prenda de baño recibió un gran impulso en su popularidad a través de Estados Unidos, donde, tras la Segunda Guerra Mundial el Gobierno obligó a racionar la tela usada. Tal medida favoreció el modelo de dos piezas. Sin embargo, a causa del código Hays –un conjunto de normas legales que determinaba qué se podía ver en las películas y qué no– la braguita del modelo original hubo de hacerse más alta para cubrir el ombligo, como vemos en el bikini que en la fotografía adjunta lleva Marilyn Monroe. Fuera de Estados Unidos el tamaño de la braguita no se modificó, como muestra el modelo que luce Brigitte Bardot en esta fotografía tomada en Cannes en 1953. Dos años antes, en 1951 las participantes en el concurso de Miss Mundo, que se celebró en Londres, lucían la nueva prenda. Dado el auge que cobraba el bikini, El Vaticano lo tachó de “pecaminoso” y su uso se prohibió en países como Bélgica, Italia o España.

El bikini, como sabemos, acabó triunfando a pesar de todo. En unos sitios antes, en otros después. España –entonces “centinela de Occidente” por la gracia de Dios– fue de los de después. El primer bikini que se pudo ver en las pantallas de cine españolas fue en 1962, en la película Bahía de Palma, que dirigió Juan Bosch y protagonizaron, entre otros, Elke Sommer, Arturo Fernández y Cassen. El turismo comenzaba a ser una extraordinaria fuente de ingresos y había que cuidarlo. Así que la película, rodada en Mallorca, pasó la censura –eso sí, calificada como “gravemente peligrosa y desaconsejable para todos los públicos”, hasta el punto que la Guardia Civil se apostaba a la puerta de los cines para controlar rigurosamente la edad de los espectadores– y los españoles hicieron largas colas ante los cines en que esta se proyectaba. La película les importaba más bien un bledo, pero ver a Elke Sommer en bikini no era moco de pavo. Bahía de Palma se mantuvo tres meses en cartel en el Palacio de la Prensa de la Gran Vía de Madrid. También las playas empezaron a llenarse de curiosos para observar a esas “descaradas” extranjeras que mostraban “casi todo”.

Hoy se prescinde muchas veces de la parte de arriba en las playas. Y uno, si ha de ser sincero, lo nota a faltar cuando de pronto ve pasar, primero, unas turgentes tetas plástico y luego, pegado a ellas, el cuerpo de una mujer. Claro que esto es una cuestión personal de quien odia los postizos y prefiere que, como dice el refrán castellano, “buena teta que en la mano quepa. Por lo demás, en la dicotomía textiles-nudistas ya hace años que servidor de ustedes es de los segundos.

Maurice Jarre

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El día más largo, Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago, Pasaje a la India, Gorilas en la niebla… Son solo cinco títulos de muy buenas películas –unas más que otras, pero buenas todas ellas– cuya banda sonora original es obra del gran compositor francés Maurice Jarre, autor de la música de más de 150 películas muchos de cuyos temas son una referencia ineludible en la historia de la música para cine y forman parte de la memoria popular –de cinéfilos y no cinéfilos– tanto o más que los filmes en que figuran.

Nacido en Lyon en 1924 y fallecido en Los Ángeles en 2009, comenzó a componer para cine en 1952 en su país (la de Hôtel des Invalides fue su primera banda sonora) y diez años más tarde alcanzó el reconocimiento mundial –ya disfrutaba de él en Francia– con la música de las bandas sonoras de las películas de habla inglesa El día más largo (estadounidense) y Lawrence de Arabia (británica).

Comenzamos con la obertura de El día más largo y el tema principal de Lawrence de Arabia, ambas estrenadas en 1962. El día más largo (The Longest Day) primero –en Francia e Irlanda en septiembre de 1962 y en Estados Unidos y Gran Bretaña en octubre– y Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia) poco después: en Estados Unidos y Gran Bretaña en diciembre. El día más largo fue dirigida por Ken Annakin, Andrew Marton y Bernhard Wicki y narra, de forma muy americanizada, el desembarco de Normandía. Lawrence de Arabia fue su primera colaboración con el maestro David Lean. Para Lean –cumpliendo el refrán español “A tal señor, tal honor”– compuso algunas de sus mejores bandas sonoras. Los tres Oscar a la Mejor banda sonora que consiguió fueron con filmes dirigidos por él. El primero por Lawrence de Arabia.

Como observarán, la mayoría de los vídeos que figuran en la entrada son de imágenes fijas, a veces solo una. Ello se debe a la carencia de otros con las respectivas secuencias de las películas –la calidad de imagen de los pocos que hay es muy deficiente– y a la prioridad, dadas las circunstancias, de que la música de Jarre –que en definitiva es el tema que nos ocupa– pueda escucharse tal como en su momento se conoció.

Aclarado este extremo, vamos con ellos.

Tras el éxito de Lawrence de Arabia se instaló en Hollywood y comenzó a colaborar con directores  como Alfred Hitchcock (Topaz), John Huston (El juez de la horca, El hombre que pudo reinar) o Luchino Visconti (La caída de los dioses). Además de con David Lean, por supuesto. Por la banda sonora de la película que este dirigió y se estrenó en 1965 Doctor Zhivago, su segunda colaboración con Lean, ganó el segundo Oscar a la Mejor banda sonora original. Incluimos de la misma el sobresaliente y conocidísimo “Tema de Lara”.

A la película francesa de 1966 ¿Arde París? (Paris brûle-t-il?), que dirigió René Clément con guion adaptado por Francis Ford Coppola y Gore Vidal –otro filme bélico– corresponde este vals de ritmo quebradizo que muestra, una vez más, su enorme capacidad para componer.

Más música para el cine de Lean. Ahora con el tema de principal de La hija de Ryan (Ryan’s Daughter), estrenada en 1970.

La música de Jarre rezuma frescura y originalidad, incluso en géneros como el western, cuyas composiciones para Los profesionales, ¡Villa cabalga! o El juez de la horca se alejan de los tópicos que hasta entonces la encorsetaban. Del filme de Huston El juez de la horca (The Life and Times of Judge Roy Bean) es la canción “Marmalade, Molasses and Honey” –letra de Marilyn Bergman y Alan Bergman– que canta Andy Williams y con la que obtuvo el Globo de Oro a la Mejor canción original. La escuchamos en un vídeo con la secuencia del mismo.

Regresamos a su colaboración con David Lean y a su tercer Oscar a la Mejor banda sonora original. Lo obtuvo por la película de 1984 Pasaje a la India (A Passage To India). Escuchamos los temas “Chandrapore” y “A Passage To India Adela’s”.

Finalizamos con el tema principal de Gorilas en la niebla (Gorillas in the Mist), película estadounidense de 1988 que dirigió Michael Apted.

La última banda sonora que compuso fue para Sunshine, película de 1999 dirigida por István Szabó. Luego se retiró, ya que –opinaba– la industria cinematográfica apostaba ahora por “prácticos sintetizadores” en detrimento de la “orfebrería musical”. Decimos de algo que nos maravilla que es “de cine”. En este caso, pues, la música de Jarre es de cine por partida doble.

Disfruten del domingo (o lo que queda de él), que mañana ya es lunes.

Cortos animados para peques (y adultos). Cinco más

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Como les decía en la anterior entrada dedicada a cortometrajes animados pensando en los niños que estos días están de vacaciones, hoy continuamos la selección con cinco más. Cinco vídeos que, si les gustaron los anteriores, no les defraudarán (ni a ellos ni a ustedes, los adultos, que en definitiva serán quienes lean esto), y que si no vieron los del viernes es muy probable que despierten su interés por los publicados ese día.

Comenzamos con Silent, corto de dos minutos y medio de duración producido por los estudios Moonbo (ganadores en 2011 del Oscar al Mejor cortometraje animado por The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore) dirigido por Limbert Fabian y Brandon Oldenburg que se estrenó en 2014. Nos cuenta la historia de dos artistas callejeros que anhelan poder llevar su incomprendido show “Imagen y sonido” a un público que sepa apreciarlo. Una niña descubrirá la magia del cine en una vieja sala de teatro. Silent no deja de ser un homenaje al cine mudo y al momento en que este empezó a ser sustituido por el sonoro. Reconocerán enseguida a Harold Lloyd.

Son ahora dos pintores que rivalizan por ver quién pinta mejor los protagonistas de The Artists, corto dirigido por Sean Mullen estrenado en 2011 y producido por Giant Animation Studios. Al final, se dan cuenta que es mejor colaborar que competir. El vals musette que suena es Bourrasque, que compuso Émile Vacher en la década de 1920.

Anya es un galardonado cortometraje dirigido por Daniel O´Connor que narra la vida de una niña rusa en un orfanato. Es una enternecedora historia de la vida de una niña rusa en un orfanato detrás de la cual hay otra historia, real, no menos conmovedora. El cortometraje se realizó en 2015 para ayudar a la fundación To Russia With Love en su trabajo con los niños huérfanos y abandonados. To Russia With Love fue fundada en 1998 por la dublinesa Debbie Deegan, una ama de casa que decidió acoger en su hogar a dos huérfanas rusas de siete años para que disfrutaran de dos semanas de vacaciones. Se encariñó tanto con ellas que quiso que se quedaran para siempre. Lo consiguió con una, ya que cogió una meningitis y no podía viajar; la otra tuvo que marcharse pasado el tiempo establecido. Un año más tarde, la señora Deegan fue a Rusia a buscarla, la localizó en un orfanato y cuando vio el inmundo establecimiento –como “un enorme retrete” lo describió–  regresó a Irlanda con la intención de montar uno en condiciones. De aquí nació la asociación To Russia With Love, que tiene por misión ayudar a transformar las vidas de los niños abandonados y desfavorecidos a través de programas diseñados para aumentar su autoestima y dignidad.

Un cabrero y su rebaño protagonizan el corto que sigue: El cabrero (The Goat Herder), cortometraje de Will Rose que se alzó con el premio de Animación Independiente en el festival de animación The Blue Plum en Tennessee. Rose se inspiró en su sobrina de dos años tras unas vacaciones en España, cuando paseando por el campo la niña se quedó embobada viendo a un pastor con su rebaño, y decidió realizar este corto.

Terminamos la entrada con Baxter –así se titula el cortometraje– es un mapache obsesionado con el orden. Todo debe estar en armonía. Y de ese modo actúa cuando se cuela en una tienda de dulces. Pero tanta conformidad, al final, termina por jugarle una mala pasada. Dirigido por Ty Coyle –como tesis final de estudios– y presentado al público en 2011, ha sido proyectado en casi treinta festivales y ganado varios premios como mejor corto animado. Fue también nominado al Oscar de la Academia de Estudiantes a la categoría de Mejor película animada.

Seguiremos con los cortos para peques (y adultos) más adelante. Feliz domingo.