Los judíos tienen la culpa de todo (continuación): la letra.

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Como quiera que no se leen bien los subtítulos del vídeo y este no puede ampliarse (desde mi muro de Facebook sí), he aquí la letra de An allem sind die Juden schuld:

Si llueve, si graniza, si nieva o si truena,

si anochece, si hace frío, si se congela uno o si suda,

si hace buen tiempo, si está nublado, si deshiela o si diluvia,

si llueve, si chispea, si toses o estornudas…

¡Los judíos tienen la culpa de todo!

¡De todo tienen la culpa los judíos!

¿Que por qué tienen la culpa?

Chico, si no entiendes nada la culpa es tuya.

Y mía también.

¡Los judíos tienen la culpa!

No creas que no son culpables.

¡De todo tienen la culpa los judíos!

¡Oh!, sí.

Si el teléfono está ocupado, si la bañera gotea,

si te pagan poco, si las salchichas saben a jabón,

si los domingos no hay pan, si el príncipe de Gales es maricón,

si los muebles crujen por la noche,

si el perro no deja de fastidiar…

los judíos tienen la culpa de todo,

de todo tienen la culpa los judíos.

¿Que por qué tienen la culpa?

Chico, si no entiendes nada la culpa es tuya.

Y mía también.

¡Los judíos tienen la culpa!

¡De todo tienen la culpa los judíos!

Si el Dietrich te hace pagar impuestos,

si vemos a la Dietrich de la cabeza a los pies,

si el Okasa se encarece,

si una joven dice ‘lo hago’,

si hay quien da vueltas alrededor del Danat,

si en la radio se oye un chiste malo,

si la Garbo tiene caries,

si hay un largo beso en una película sonora…

¡De todo tienen la culpa los judíos!

¡Los judíos tienen la culpa de todo!

¿Que por qué tienen la culpa?

Chico, si no entiendes nada la culpa es tuya.

Y mía también.

¡Los judíos tienen la culpa!

¡De todo tienen la culpa los judíos!

Si la nieve es tan terriblemente blanca

y es, por así decirlo, fría.

Si por el contario el fuego es caliente,

o si el bosque está lleno de árboles,

si una rosa no es una cebolla,  

si la carne picada está rallada,

si Heine no está mal,

o si Einstein es un genio…

¡Los judíos tienen la culpa!

¡De todo tienen la culpa los judíos!

¿Que por qué tienen la culpa?

Chico, si no entiendes nada la culpa es tuya.

Y mía también.

¡De todo tienen la culpa los judíos!

¡Oh!, sí.

Berlín. Música de cabaret (1920-1930) con Max Raabe & Palast Orchester

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Les propongo para este domingo un viaje musical en el tiempo. Nos trasladaremos al Berlín de finales de la década de 1920 y primeros años de la de 1930 de la mano de Max Raabe y la Palast Orchester para conocer algunas de las canciones más exitosas de la época que sonaban en los cabarets. Puede que, si no conocen la música de cabaret de los tiempos de la República de Weimar, sean un tanto reticentes –más siendo esta una larga entrada–, pero igual descubren una música divertida y contagiosa, a la vez que crítica y satírica, y les gusta. A mí es lo que me pasó. Nada sabía sobre ella hasta que comencé a documentarme para escribir mi novela Adiós, mirlo, adiós (Bye Bye Blackbird). Ahora, más que gustarme, me entusiasma.

Durante la década de los veinte del pasado siglo Berlín se convirtió en el escaparate de la modernidad y el centro social y cultural del mundo occidental. La ciudad superaba los cuatro millones de habitantes y exhibía su pujanza. Los años comprendidos entre 1919 y 1933 fueron uno de los periodos más fructíferos de la historia cultural alemana. Por el día, Berlín era una ciudad de apariencia tan dinámica o más que las otras metrópolis del mundo occidental, como París, Londres o Nueva York: numeroso tráfico de personas y vehículos ─coches (más de cincuenta mil matriculados), autobuses, tranvías…─, mucha gente de un lado para otro, lujosos escaparates, tiendas y grandes almacenes en los que se podía encontrar de todo sin más impedimento que tener suficiente poder adquisitivo, cafés y restaurantes llenos a todas horas. Por la noche, los mismos escaparates iluminados, mucho rótulo fluorescente, mucha gente en busca de distracción, mucha gente en todas partes, mucho de todo. Y es que en el Berlín nocturno, aún más que el diurno, había de todo, y para todos. O eso parecía.

Los cabarets de Berlín eran el no va más de la tolerancia. Muchos aspectos de la tradicional condescendencia europea con las costumbres sexuales y los comportamientos contrarios a los preceptos generalmente aceptados, se desarrollaron como nunca antes en Berlín durante las décadas de 1920 y parte de la de 1930. Y junto a los cabarets abundaban los locales que ofrecían en directo las mejores actuaciones de las mejores orquestas en un ambiente tan exótico como hedonista, tan tolerante como exaltado. Centenares, miles de parejas, danzaban frenéticamente al son de los bailes de moda: el foxtrot, el charlestón, el shimmy, el black botton, en salones de baile como el Haus Vaterland, el Winter Garten, el Moka-Efti, el Atlantis, el Scala, el Aldon Ballroom, el Tü-Tü, el Rio Rita Bar, el Komödie… Infinidad de locales albergaban todo tipo de espectáculos y competían por tener en cartel las mejores orquestas, como la Weintraub Syncopators de Hollaender, la Odeon Dance Orchestra o las de Robert Renard, Eric Harden u Otto Dobrindt.

Este ambiente es el que recoge la música de Max Raabe, tan fiel al estilo del momento hasta el punto que el cantante (Max Raabe) parece ser alguien que vivió la época y no ha envejecido, o bien alguien teletransportado desde aquellos años a la actualidad.

Max Raabe (Westfalia 1962) es un cantante alemán (barítono con un amplio registro vocal que puede alcanzar las tonalidades más elevadas reservadas generalmente a los tenores, o las más graves) enamorado de la música de la década de 1920 y principios de la de 1930 que tuvo la genial idea de crear la Palast Orchester y grabar los grandes éxitos de aquella época con especial atención a las canciones que se escuchaban en los salones de baile y en los cabarets berlineses,  cuyos éxitos interpreta entre la alegría y la melancolía.

La Palast Orchester la fundó Raabe en 1985 con sus compañeros en la Universidad de Artes de Berlín, y dio su primer concierto público en Berlín en 1987, en el Theaterball, en el vestíbulo y como un acto secundario, pero con un éxito tal que el público abandonó el salón para escuchar su actuación en el vestíbulo. Los miembros de la orquesta son todos hombres, con la única excepción de la violinista, que siempre ha sido una mujer. Sus actuaciones son un homenaje a los compositores de la época de Weimar como Friedrich Hollaender, Mischa Spoliansky, Walter Jurmann, Fritz Rotter, Will Meisel, Charles Amberg, Günter Schwenn, Adolf Steimel o Ralph Maria Siegel. También interpreta standards estadounidenses, muy de moda en la Alemania anterior a la llegada el nazismo al poder. Luego, el jazz se “alemanizó”.

En el recorrido que vamos a hacer por la música de Max Raabe y la Palast Orchester seguiremos el orden cronológico en que fueron compuestas las canciones tan en boga por entonces y tan actuales todavía.

Comenzamos con Amalie geht mit nem Gummikavalier (Amelia va con un caballero de goma), popular canción compuesta en 1927 por Siegwart Ehrlich, compositor judío de gran éxito en las décadas de 1910 y 1920. Nacido en 1881 en Leipzig , huyó de Alemania en 1933, tras la llegada al poder de los nazis, y se instaló en España, donde murió en Barcelona 1941.

You’re the cream in my coffee es una canción de 1928 compuesta por Ray Henderson para el musical de Broadway Hold Everything! que grabó Annette Hanshaw ese mismo año.

De 1930 data Ein Freund, ein guter Freund (Un amigo, un buen amigo), tema perteneciente a la película musical Die Drei von der Tankstelle (Tras la gasolinera), dirigida por Wilhelm Thiele, con música de Werner Richard Heymann, que obtuvo un gran éxito y en la que aparecían populares actores del momento como Willy Fritsch y Heinz Rühmann.

Proseguimos con otra canción de 1930: Hallo, was machst du heut Daisy (You’re Driving Me Crazy), compuesta por el estadounidense Walter Donaldson para la comedia musical Smiles. En Alemania la popularizaron los Comedian Harmonists, grupo musical activo entre 1928 y 1934, uno de los de mayor éxito en la Europa anterior a la Segunda Guerra Mundial que combinaba las voces a la perfección.

También de 1930 es Ich Lass Mir Meinen Körper Schwarz, foxtrot de Friedrich Holländer para la película musical Einbrecher, con Lilian Harvey, Heinz Rühmann y Kurt Gerron.

Bei Mir Bist Du Schoen es un tema en yiddish compuesto en 1932 por Jacob Jacobs (letra) y Sholom Secunda (música) para la comedia musical Men Ken Lebn Nor Men Lost Nisht, que luego ha sido interpretado y grabado por artistas como The Andrews Sisters, Benny Goodman, Ella Fitzgerald, June Christy, Louis Prima, Regina Carter o Teresa Brewer. Es de 1932, aunque se diga otra cosa.

Vamos con Am Amazonas, uno de los números de la magnífica opereta de Eduard Künneke Glückliche Reise, estrenada en Berlín en 1932, que inmediatamente se hizo tremendamente popular.

Conocidísima es Wer hat Angst vor dem bosen Wolf (¿Quién teme al lobo feroz?), popular canción compuesta por Frank Churchill, con letras adicionales de Ann Ronell, que originalmente apareció en 1933 en la película de dibujos animados de Walt Disney Los tres cerditos. Fue uno de los temas que figuraba en el repertorio de muchas orquestas que actuaban en los salones de baile berlineses.

De 1933 es también Ich tanze mit Dir in den Himmel hinein (Bailando en el cielo contigo), de Friedrich Schröder y Hans Fritz Beckmann, que si ya era popular lo fue aún más tras incluirse en la banda sonora de la película de la UFA Sieben Ohrfeigen (1937), donde la interpretaban Lilian Harvey y Willy Fritsch.

Seguimos con el año 1933 y la canción Ich hab ‘ne Leidenschaft (Tengo una pasión), un tema de la comedia musical del mismo título original de Henry Koster (1933).

Para finalizar, una composición de 1934, ya con el nacionalsocialismo en el poder, Mein kleiner grüner Kaktus (Mi pequeño cactus verde), otro de los grandes éxitos de Comedian Harmonists, grupo que se dividió al consolidarse el nacionalsocialismo en el poder y ya nunca gozó de la fama anterior.

Que la vida les sea amable.