Entre el nacimiento y la muerte, la nada

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“Muerte y vida” (1916). Gustav Klimt.

Lobotomías de espíritu para blindarse ante la propensión a la ensoñación, a creer que si hoy no sucede nada mañana será distinto, y si no pasado mañana, o el otro. Y destrucción, para convencernos de que las cosas cambian. Espejismos. El acontecimiento más extraordinario que nos queda por experimentar es la muerte. Antes hubo otro: el nacimiento. Entre ambos, un deambular por el camino diseñado sobre diseños anteriores, a su vez tomados de otros más remotos, siempre con el mismo propósito: reducir lo diferente a lo mismo.

Uniformidad. Apariencia. Imagen. Formas. Estética. Espectáculo. Representación.

El justo medio

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Nada de extremos, nada inapropiado. Toda virtud se mantiene en el justo medio, decía Agustín de Hipona. Hemos de ser virtuosos, prudentes, pacientes, moderados, preferir siempre el justo medio a los extremos, los que no son unos viciosos, unos desordenados, unos intolerantes, unos amorales, unos seres despreciables que no saben vivir en sociedad, hay que ser corteses y educados incluso con los que solamente creen en el justo medio, los moderados, los comedidos, los cobardes, los apáticos, los miedosos, los muertos vivientes, qué más da. Unos y otros no tenemos más remedio que encontrarnos, pero haremos como que no nos vemos. O miraremos hacia otro lado.