Los judíos tienen la culpa de todo

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(An allem sind die Juden schuld)

Por fin puedo volver a publicar este vídeo que primero me censuraron en YouTube y luego Vimeo eliminó con mi cuenta. Fue censurado, y yo advertido de haber cometido una ‘falta grave’ que si volvía a producirse supondría la eliminación de mi canal, porque “infringe nuestra política sobre incitación alodio”. No está permitido, decían, “el contenido que ensalce la violencia o que incite a ejercerla contra personas o colectivos concretos. Tampoco se admite el contenido que fomente el odio hacia personas o grupos por el simple hecho de pertenecer a colectivos vulnerables”. Pues bien. ¿Y qué tendrá esto que ver conmigo?, pensé cuando lo leí. Y en concreto con el vídeo en cuestión.

YouTube empezó hace un tiempo a aplicar una “nueva política más enérgica” encaminada a “eliminar el odio y el supremacismo”. Imagino que algún algoritmo debe ser el encargado de tal menester, aunque el sitio afirma contar con diez mil empleados que se dedican a revisar vídeos. Y a ver cómo le explicas las cosas a un algoritmo o a uno de esos diez mil revisores cuya perspicacia parece ser aún menor que la de una gallina. El vídeo es justo lo opuesto a lo que YouTube afirmaba.

Su autor, Friedrich Holländer (1896-1976), o Hollaender, fue uno de los mejores compositores de la época dorada del cabaret berlinés durante la República de Weimar, autor también de revistas y música cinematográfica (como la de El ángel azul). Holländer era judío y en marzo de 1933, con el nacionalismo en pleno apogeo, se vio obligado a huir, exiliándose en Estados Unidos, donde continuó su carrera en el cine.

Compuso An allem sind die Juden schuld (Los judíos tienen la culpa de todo) en 1931 tomando la melodía de la popular habanera de la ópera de Bizet Carmen. “De todo tienen la culpa los judíos. / Los judíos tienen la culpa de todo”. Formaba parte de la revista Spuk in der Villa Stern (Fantasmas en la villa Stern), valiente sátira política en la que el Fantasma decía “¡Huhu! ¡Tú, tú! ¡Soy un pequeño Hitler y de repente muerdo! ¡Os meteré a todos en el malvado saco! ¡Huhu! ¡Hihi!”. Nadie le hacía caso, más bien lo contrario: eran risas lo que su intervención conseguía. “¿Haha? ¡Guauguau! ¡Ni el apuntador se ha asustado!”. Se estrenó, lógicamente, en el cabaret de Hollaender, el Tingel-Tangel.

Su primera intérprete fue Annemarie Hase (1900-1971), popular cantante alemana de cabaret y actriz a quien, tras subir los nazis al poder, se le prohibió actuar a causa de su ascendencia judía. No obstante, se quedó y el mismo 1933 fundó la Liga Cultural Judía. Sin embargo, las cosas se pusieron cada vez más peligrosas y tuvo que marcharse en 1936, trabajando en la BBC británica durante la Segunda Guerra Mundial, regresando a Berlín al finalizar esta.

Y ahora, si ven, o ya han visto, el vídeo, les pregunto: ¿es esto “incitación al odio”? ¡Anda ya!