No decirle mariquita

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Si consideran este vídeo merecedor de su reconocimiento les agradeceré que pongan un ‘me gusta’ en YouTube. Muchas gracias.

“No decirle mariquita, que tiene nombre también”. Así comienza esta sevillana compuesta por José Valladares que interpreta él mismo. Estoy convencido de que lo hizo con toda su buena voluntad, pero le salió un dislate de proporciones considerables. ¿Qué culpa tiene el pobre homosexual si “Dios quiso hacerle hombre cuando venía para mujer”?, se pregunta. No tiene culpa de que “su madre le pariera mariquita”. Él es “bueno y decente”, y “devoto y creyente”. Total, que quería hacer una canción en defensa de la homosexualidad y compuso una sevillana delo más homófoba.

No me gustan las sevillanas. Y, por supuesto, esta no es una excepción. Sin embargo, cuando casualmente la escuché, la asocié enseguida a toda esta gente que va de abanderado de la vida con su bandera de España, esa que quieren que jamás deje de ser “una, grande y libre”. “No decirle mariquita, que tiene nombre también”, canta Valladares. Para estos se me ocurren muchos nombres sin tener que llamarlos mariquita: maricón (con acento en la n que decía mi admirado Pepe Rubianes, pues les jode más), chupapollas, facha, cahoperros… Todos aquellos improperios que puedan molestar a quienes salen en el vídeo como los que simpatizan con ellos.

Que pasen un buen día. Los fachas no.

Amores imposibles: No te puedo querer

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Si ven el vídeo y les gusta les agradecería que, si no es mucha molestia, así lo hicieran constar en YouTube. Muchas gracias.

No elegimos enamorarnos y, si sucede, ni cuándo ni de quién. Otra cosa es que el enamoramiento fructifique y llegue a buen puerto, pues el amor puede ser algo maravilloso como decía Cole Porter o un tormento si ocurre como en la letra de la conocida copla: “Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, contigo porque me matas y sin ti porque me muero”. Tal situación puede llevarnos a la locura. Por eso, antes de que esta se apodere de nosotros le decimos a la otra persona: “No te puedo querer”.

Esto es lo que le pasa al protagonista del vídeo de hoy, un baserritarra (vasco que vive en un caserío) que se enamora, o al menos se siente fuertemente atraído por un guardia civil. Compleja situación sin duda, difícil donde las haya. Es un amor imposible, de esos que responden a un “No te puedo querer”.

El vídeo es cien por cien vasco, exceptuando a un servidor. Se trata de un fragmento (‘El baserritarra gay y la Guardia Civil’) de uno de los episodios del programa de la cadena de la televisión vasca Euskal Telebista Vaya Semanita. Cambio Radical, emitido en 2011. He eliminado el sonido original y lo he reemplazado por el pasodoble No te puedo querer, compuesto en 1948 también por un vasco: el bilbaíno Carmelo Larrea (1907-1980). Y también bilbaíno es su intérprete, La Otxoa (José Antonio Nielfa), cantante “humorista con faldas”, como él se autorretrata, que fue encarcelado en 1968 por homosexual, por ‘vago y maleante’, y se convirtió en uno de los iconos de la lucha por la libertad afectiva y sexual en los años setenta y ochenta del pasado siglo. Para que luego se diga del humor vasco.

En fin, tanto si les ha gustado el vídeo como si no, que disfruten de un feliz día.