
“Para ella el mundo se dividía en los que pensaban y en los que sentían. Los primeros tenían en cuenta la ropa que les compraban, las cuentas que habían sido pagadas, pero la ropa pasa pronto de moda y el viento se lleva volando la factura que está sobre el escritorio y, de cualquier modo, la cuenta ha sido pagada con un beso o alguna otra amabilidad, y los que piensan olvidan; pero los que sienten recuerdan; no deben y no prestan, ofrecen odio o amor.”
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Graham Green: El tren de Estambul (primera edición, en inglés, 1932; edición consultada Edhasa, 1987)

👏👏👏Awesome
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Thank you so much.
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Cierto es ,más agregó que para los que piensan ( que no es malo tampoco pensar) quizá sufren menos que los que sienten ,más viven con menos intensidad en los sentimientos y eso los hace perder experiencias que no se compran si son auténticas
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De acuerdo. Estoy leyendo la novela de Green y me llamó la atención este párrafo, por eso lo destaqué aquí. Pero nada que objetar a lo que dices.
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Los que piensan también sienten y con más conciencia que los que no piensan. Es otra manera bastante común de vivir o no-vivr. Y no tengo clara cuál es cuál
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No diré lo contrario, ni mucho menos. Simplemente, estoy leyendo «El tren de Estambul», me gustó este texto y le dediqué una entrada. Pero estoy de acuerdo con lo que dices.
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Un buen equilibrio entre lo uno y lo otro estaría bien, aunque no es fácil. Salud.
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Exacto, Azurea. Mas como respondía antes, estoy leyendo “El tren de Estambul», me gustó este texto y le dediqué una entrada. Pero estoy de acuerdo con lo que dices.
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