Those Were the Days

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Había una vez una taberna en la que solíamos tomar un par de copas.

Recuerdo cómo nos reíamos durante horas y pensábamos en todas las grandes cosas que haríamos.

¡Qué tiempos aquellos!, amigo mío. Creíamos que nunca terminarían, que cantaríamos y bailaríamos siempre y que un día viviríamos la vida que elegimos, que lucharíamos y nunca perderíamos.

Éramos jóvenes y estábamos convencidos de cuál era nuestro camino.

Luego, ocupados, los años pasaron muy de prisa. Perdimos las grandes esperanzas en el camino.

Esta noche me detuve frente a la taberna. Nada parece ser como era.

Oh, amigo mío, somos más viejos, pero no más sabios, porque en nuestros corazones los sueños siguen siendo los mismos.

¡Qué tiempos aquellos!, sí. ¡Qué tiempos!